Poeta de hoy en Albolote, Granada

 

Emilio Ballesteros

 

 

Mi nombre es Nadie

 

Mi nombre es Nadie.

Soy un chasclazo de barro contra el tiempo

que se disuelve en la Laguna, aguas de bronce,

de la Eternidad.

Soy como tú.

Tú morirás

y ellos morirán.

Lo dice El Libro.

¿¿Acaso hay algo que lo pueda evitar?

No hay verdad que pueda nada contra eso.

Y ahora habladme de la vida que se ensalza,

del reguero que se extiende...

Y es verdad.

Cada momento es El Momento.

Cada segundo tiene en sí La Eternidad.

Pero no hay nombre que resista la memoria.

El vendaval de la existencia es remolino

de siglos que se van.

Humo y cenizas.

En las estrellas hay un polvo misterioso,

como un camino...

Y no sabemos dónde va.

Si soy Picasso, Hernán Cortés, Homero o Shakespeare,

Napoleón, Yahya o Cervantes,

qué mas da.

Vendrá el silencio de la Noche

y la tormenta

y amplios desiertos,

piedras rojas en su faz.

 

Vivo el momento, soy feliz

Y soy Ninguno.

Mi nombre es Nadie.

Como tú.

 

 

 

 

Cementerio o Jardín

 

Cipreses como lanzas que guardan osamentas

en cajones de piedra por lúgubres pasillos.

Jarrones para flores de plástico y de polvo,

coronas que se pudren a la lluvia y al sol.

Fútil escaparate de muertes pretenciosas:

“Aquí yace un gran hombre. Tus gentes no te olvidan”.

Y cuando cae la noche los viejos mausoleos

son ósculos de mármol que bajo las tormentas

escupen negras sombras sobre la vacuidad.

Vacíos estandartes, escaparates fofos

que cuando pasa el tiempo enseñan su grotesca

fiebre de vanidad.

 

                                                                 ¡Mi cuerpo hacia la tierra!,

raíz con las raíces, que nunca tenga nadie

en una caja inscrita la cárcel de mi muerte.

Como no somos nada, quiero sentir que el Todo

me traga en su arrebato de rayo desatado.

 

 

 

De su libro:  Mi nombre es Nadie  (abril 2007)