Mariette Cirerol

 

Los Cuadernos de Manuel

 

Cuaderno 5 – Capítulo 2

 

Mirándome al espejo, el otro día, me pregunté si no estaría mejor sin bigote. Pero desistí enseguida, porque está tan bien poblado que compensa mi calvicie y tiene la ventaja de no poderse caer como el bisoñé... ¡Vaya papel! que hice aquel día. ¡No quiero ni acordarme de tanta vergüenza que me dio! ... No volverá a ocurrir. Ahora, para salir, llevo un sombrero; y, con el bigote, añadiendo a mi cuerpo algunos kilos que me propongo ganar, voy a estar, por lo menos, pasable....

 

Me han prometido estrenar la versión española de La Vida Breve en noviembre, en el teatro de La Zarzuela, y esto me alegra mucho. Pero no hay tiempo que perder: tengo que revisar la partitura, escoger a los artistas y empezar las repeticiones lo antes posible. Lo que más ilusión me hace es que, esta vez, podré trabajar con artistas de raza calé, como siempre soñé.

 

Y mientras, pasa el tiempo: yo trabajando y Germán, escribiendo cartas a su amada. María sigue siendo mi musa a pesar de que se haya casado. De todos modos, para mí, siempre representó la mujer soñada, no la realidad. El sueño se puede moldear según nuestro deseo. María tiene las cualidades y encantos de mi imaginación, que pulo meticulosamente como si de diamantes se tratara.

 

El estreno tiene mucho éxito porque pongo mi alma en la representación. Con la muerte de Salud, muere mi esperanza dando paso a la eternidad del ensueño.

 

Creo que el público español me ha adoptado, lo que me halaga y me tranquiliza. Este éxito significará cobrar algunos derechos más y poder trabajar más sosegadamente. De ahora en adelante, la música va a ser mi único medio de expresión. En ella pondré todo mi Amor, que volará hacia Dios, para luego volver y llover sobre mi amada con notas de fuego. La música será mi ofrenda a Dios,  a Ella,  y al mundo entero.  Puesto que mis ansias humanas ya no tienen cabida en el hueco de su piel, haré que las notas canten el dolor de no poder satisfacerlas; que se desgarren en belleza y penetren los oídos, causando un placer cada vez renovable, que yo pueda dar y recibir a la vez.

 

Me arde la sangre a fuerza de pensar en ello. Tengo ganas de besar y sé que no puedo con mis labios, que debo hacerlo con la yema de mis dedos, arrancando la pasión de las teclas blancas, de las teclas negras, hacerla flotar y cruzar el aire hasta llegar donde está Ella, hasta penetrarla con el grito, el abrazo de la música: como la lluvia, mojarla toda; como el sol, calentarla; como un prado en flor, llenarla de refrescante perfume; y, luego, volverme lago tranquilo para saborearla.

 

Tengo que hacer esa obra maestra. Tiene que oírme. Tiene que saber de mí. Tiene que conocer el fuego que por ella arde en mí... ...

 

Con esa idea voy a ver a mis amigos, los esposos Martínez Sierra, para contarles mi proyecto. Pues, Gregorio Martínez Sierra acaba de hacerse empresario y gira por España dirigiendo obras de teatro. Su mujer, María de la O, es escritora y suele ser la autora de las obras que representan.

 

En la casa, sólo encuentro a María que me dice:

 

- Estás de enhorabuena porque justamente ayer tuvimos la visita de Pastora Rojas Monge, ya sabes, la famosa Pastora Imperio. Vino a pedirnos un baile y una canción para interpretar con su familia. Todos son artistas consagrados : su madre, La Mejorana; su hermano Vito; su cuñada Agustina; y su sobrina, María del Albaicín. Bonito ramo calé ¿verdad? ... Con temperamento y salero como te gusta a ti. ... ¿Qué te parece? ...

 

 - ¡Magnífico! ... ¡Estupendo! ... ¡Me parece fenomenal! ... Justo lo que necesito: artistas con fuerza. Quiero hacer algo brillante y arrollador, capaz de despertar hasta los sentidos de los muertos. Tengo que apaciguar ese fuego que me anda quemando. Estoy a punto de reventar ¡tantas son las emociones y sensaciones que me embargan. Quiero estallar en música, con un estampido tan potente que nadie pueda quedarse sin oírlo. Esas energías que arden en mí no pueden permanecer encadenadas por más tiempo. Hay que encontrarles una salida y sé que no puede ser más que en la música.

 

- ¡Vaya! ...  Me gusta oírte hablar así.   Yo también voy a poner de lo mío en

el libreto porque conozco los arrebatos de la pasión.  Juntos,  haremos algo grande, verás, algo que la gente no podrá olvidar. ... ¿Supongo que estás de acuerdo: el empresario, mi marido; el libreto, yo; la familia Rojas Monge, los artistas; y tú, la música y la dirección?

 

- Es un verdadero placer hablar contigo: todo está solucionado en un santiamén.

 

- Bueno, no tanto. Queda lo principal: hacer el trabajo. Sin embargo y desde ya, puedo asegurarte que ¡todos! lo haremos con mucho gusto.

 

- ¿Por qué no me presentas a esta familia gitana de tanto renombre? ... ¡Tengo ganas de conocerla! ...

 

- Vamos ahora mismo si quieres. Mi marido está encantado con ellos y verás cómo a ti también, te caerán bien.

 

- ¿Es que están en Madrid?

 

- No; viven en Granada, en el Albaicín.

 

- Pues ¡con las ganas que tengo de conocer Granada! me gustaría ir. ... Pero está muy lejos. ¿Cómo va a ser posible ir ahora?...

 

- ¡Ten paciencia! “Ahora” es una manera de hablar. Pero podemos ir mañana, en coche. ¡Tampoco está tan lejos! ... Lo que pasa es que hay tantas cosas que ver en Granada que lo bueno sería quedarnos allí unos días.

 

- Entonces, habrá que posponerlo; hasta Semana Santa, por ejemplo.

 

- Me parece una buena idea. Empieza la primavera y es el mejor momento para visitar Granada. Hablaré con Gregorio. Podríamos ir los tres y permanecer allí toda la semana. ¿Qué te parece? ...

 

- Me parece estupendo y lo dejo en tus manos, como siempre.

 

- De todos modos y si estás de acuerdo, creo que haríamos bien en ir también mañana y una o dos veces más antes de Semana Santa, para empaparnos del entorno y de la manera de ser de su gente. Lo vamos a necesitar para componer la obra.

 

- ¡Vamos pues! Todo lo que sea perfeccionar el proyecto tiene mi aprobación.

 

Así se decide mi primera visita a Granada y mi cooperación con los Martínez Sierra para la creación de lo que se va a llamar: El Amor Brujo.

 

 

 

 

Vicente Escudero,         Pastora Imperio         y La Argentina

 

Tres intérpretes históricos de El Amor Brujo (Madrid: 1934)

 

 

 

Seguirá en el próximo número

 

 

LOS CUADERNOS DE MANUEL, en su versión española, fueron publicados enteramente en la revista Espiral de las Artes.