In Memoriam Pablo Chaurit, poeta malagueño,

desaparecido el 17 de julio de 1995

 

 

 

Algo nuestro

 

Capítulo 13

 

 

Ayer me acordé mucho de ti...  ¡Ya!  – eso es el mismo tiempo del verbo incompleto que me duele la lengua de tanto conjugar... ¿Y qué?... De verdad, tengo muchísimas ganas de hablar largamente contigo... No arreglaremos nada con tanto hablar... Quizá nuestro pecado, amor mío, sea de hablar y hablar, y no darnos cuenta de que estamos cerca el uno del otro... Convirtamos la palabra en sonido; y el sonido, en beso; y hablemos; ... pero, sin medir el aire que gastamos en las palabras llanas...

 

La tormenta se ha marchado, ya solamente se ven los relámpagos lejos, pero son muchos... únicamente queda en el aire un cierto sabor de lluvia... Y volvió la paz... En principio te diré que me ha alegrado mucho tu carta; pues, llevo mucho tiempo esperándola.

 

Tengo hambre de sueños y de labios que se abran como mariposas sueltas... Tengo sed de lágrimas vertidas en mi memoria... Pido un poco de amor, aun cuando esté duro como el pan de ayer, y prefieran decirme que se lo dan a las gallinas muertas de miedo o lo venden por kilos a un cuerpo estirado y perfecto... Por multiplicar una sonrisa, me he deshecho en llanto; por pedir un recuerdo, me he quedado vacío; por contestar a un adios, se me ha borrado el nombre...

 

¿Mis lágrimas son trasparentes o tienen color?... Lloro porque me siento vacía y llena de rabia... ¿Por qué, rabia y no sombra, o luz, o mediodía?... Llorar no soluciona nada pero, quizá, si lo hiciera me quedaría mejor...

 

¿Por qué, al que está dolo, le huye la sombra?... He visto a muchos vagabundos que no tenían ni sombra para cobijarse... ¿Te acuerdas de aquel pobre loco, que se murió de risa porque encontró su sombra y se abrazó a ella?... Mordió su sombra en los labios, y los suyos estaban sangrando...

 

No me hagas caso, llegará el otoño; entonces, espero que a este árbol le salgan las hojas, y puedas verlo más completo... Nunca este árbol dará el fruto, porque el cielo de nuestro mundo se está contaminando y el oxígeno ya no es puro...

 

Gracias, Pablo, por ser mi amigo... De nada, amor, de nada. Es mi obligación ser algo tuyo... El viento, para ser huracán, empieza por ser aire.

 

Ocupo un trozo de tierra que me resulta demasiado pequeño, me siento encarcelada... La paloma necesita espacio vivo, no solo tierra y aire.

 

Te escribo porque eres poeta... Ser poeta no es como ser albañil o estudiante de medicina, ser poeta es ser rebelde.

 

Amo tan intensamente que ello me hace sufrir mucho... Pero ese dolor es como la resina que derrama el pino; como el olor que deja la amapola, en los dedos, cuando arrancas sus pétalos.

 

¡Suerte!... fue el grito que, pegado al papel del telegrama, llegó, ese día, hasta mi mano... Y la palabra se cumplió...

 

No me interpretes mal si te hago estas confidencias... ¿Por qué piensas eso?... Nunca me contestas a mis múltiples preguntas; y, siempre que cierro mi ventana, se me quedan los dedos por fuera...

 

¡Tus cartas pasadas! ¡Cuántas veces las he leído!... Llevo un montón de tiempo intentando llegar de nuevo a ti... Nunca es tarde para abrir la puerta... Siempre se abre al último golpe... Empezaremos por hablarnos de tú, de lo que hemos pasado, de mis años estériles, de tu risa comprometida, de la voz del árbol y del río... Yo diría que se les oye venir; pero de pronto un beso se queda estrellado contra tu frente, y pides explicaciones.

 

No sé cómo continuaré a tu lado después de tanto tiempo roto... Duda infinita... Aquí yace lo más preciado de la paz del mundo; en la duda mantenemos nuestra esperanza... Lo más grande del mundo – en cualquier dirección – es la duda.

 

Como fondo, renovación del alma puesta en alas del viento, para posarse en las aguas claras... ¡Qué difícil es mantener esas aguas claras que a ti te sirven de fondo!; pero, lo intentaremos una y otra vez, hasta que al final exclames: Es una amistad que cuesta mantener... Pero ahí está lo hermoso, lo auténtico, lo verdadero, la razón de ser y de existir... En esa lucha de cada hora, está nuestro amor.

 

No entiendo cómo puede una morirse llena de ilusiones... y de vida... Porque todo acaba ... porque hemos empezado y el margen, el límite entre el ser y el estar, no lo conoce nadie.

 

Procuro manifestarme tal y como soy... Esta es la gran virtud que siempre envidio... Tu claridad es un síntoma inequívoco de que mi vida tiene un por qué.

 

Tus poemas hablan y viven porque en ellos está tu sentir... Claro, mujer, vivo con ellos desde hace muchos años y sigo creyendo que son mis mejores amigos... Me dió mucha alegría que recordaras el detalle de mi ilusión... Tengo siempre presente algo tuyo: o bien esa lágrima que estrelló en mis labios aquella tarde, o bien aquel suspiro que hicimos verbo antes de que el tiempo tuviera conjunción... ¿De qué te extrañas?...

 

Me gustan los hombres que son capaces de llorar por rabia o por lo que sea... Mientras con las lágrimas no te manchen el vestido nuevo, bien va; pero si llega el momento que las lágrimas son grises, o verdes, o azules; ya, seguro, que te quejarías... Hablemos de otra cosa, dejemos para otro momento esta frase.

 

Tu prosa poética, se la he leído a mis dos amigas y se quedaron fascinadas... La ilusión de mi vida podría repartirse entre una buena amiga y el amor a los demás por el dolor ajeno... En el fondo lo que soy es una gran tímida...

 

Esta es la cualidad del verbo presente, es una ventaja ser así... Por lo que me cuentas, tus amigas y tú, sois muy buenas conmigo... En mi pandilla y para mí, desde hace mucho, eres POETA... Es un detalle que se agradece, lo tendré en cuenta y en mi próxima carta te enviaré un poema.

 

Siempre andas con prisa, desde que nos conocemos fue así... Siempre tienes el aliento cogido a la garganta, con la impresión de echar a correr... Te volveré a escribir más tranquila... ¿Cuándo?... Acaso, el día menos pensado, recibo carta tuya en la que me dices que ya estás lista para hablar despacio; pero ahora, tienes que correr para poder ganar tiempo, y al ganar tiempo... ...

 

¡Maldito dinero que nos lleva a la angustia, a la enemistad, que nos hace vivir engañados en esta cochina vida!... Pero ¿qué le hacemos?... de algo tenemos que vivir... Poco a poco, va llegando tu voz con tu último mensaje... Lentamente, se va haciendo el oscuro y, en esta sombra, queda la voz... Tu voz: aunque sea con retraso, da por recibido el mensaje... Lo tengo entre mis manos y no lo soltaré... Mis dedos acarician tus pupilas y ya estoy harto de soledad de mar (¿sabes por qué: soledad de mar?, porque es salada)...

 

Pablo Chaurit                       

seguirá en el próximo número

 

 

Soledad de mar – Barco que se diluye en la niebla ... salada