Escritores Poetas de España

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Francisco Aranda Cadenas

 

¿Cómo empezó todo?

¿Cómo se escribió mi primer verso?

¿Se acercó hasta mí la palabra

como una abrigadera desde el horizonte?

¿A quién le debo el suceso

poco pragmático del poema?

En aquél tiempo papel en blanco

y lápiz "Alpino", a veces las servilletas

de un bar donde bebía vino rancio

por pura imitación, donde fumaba

por pura imitación... Insomnio

de la casa de mis padres,

años de universidad, años

de ausencias en el corazón,

años de Dios y su bondad severa.

¿Qué ocurrió entonces, qué abecedario

vino a visitarme, qué sincero dios

de la poesía, qué reloj atrasado

me puso a conquistar los segundos?

Hoy comienzo nuevamente a escribir,

hoy, en agosto de 2010, en mi casa

también insomne habitada de pájaros,

de radas donde vienen a atracar los barcos,

y los trenes nocturnos pasan con viajeros

                                                         y metáforas.

 

Málaga, agosto de 2010

 

 

69

Adelina Pérez Blaya

 

 

La amapola

A Concepción Palacín, escritora

 

 

Abrió su capullo queda, quedamente

el sol la acaricia, la besa la luna:

cerca del camino que pisa la gente

hay una amapola, sólo, sólo una.

 

Por la carretera que veloz recorre

la masa de coches que engulle el cemento

se alza en su tallo como en una torre:

el cielo es testigo de su nacimiento.

 

Recrea los ojos de los que allí pasan,

contrasta su rojo el blanco de nubes.

En batirla al suelo los aires fracasan:

quizás la sostienen alas de querubes.

 

Aunque flor silvestre tiene señorío

y de verse sola no tiene recelo;

los autos que pasan forman como un río

aunque no le traen del agua consuelo.

 

Allí ha florecido, morirá allí mismo

viviendo alejada de mano de dueño

que en vaso la ponga por puro egoísmo

pues SER PARA TODOS es su mejor sueño.

 

 

 

70

Ricardo Rubio Burgos

 

 

De la vida y de la muerte

 

 

Por vivir quitamos la vida.

El vivir, es para otros la muerte.

Nuestro derecho es ser más fuerte,

insensible, al grito de la herida

del débil, hasta verlo inerte

y en mi alma no le doy cabida.

 

Matamos por vivir y otros matan,

es un horror que me produce asco,

es impiedad de la que nunca hartos

los vivos que la sangre arrebatan.

 

¿A quién juzgar de tanto crimen

que para vivir, la vida arrebatamos?

Es mentira que de la vida hermanos,

somos los verdugos llamados humanos.

 

¡Me creo un inútil y sin virtud

a que la ética la llamen ética!

- Vivir y vivir así, es cosa tétrica

y el orden, amoral es negritud -

 

Pasaré la vida con esta congoja.

Pasaré el vivir, comer y matando

y esto me duele, cuando ando

por la tierra que un día me acoja.

 

71

Yo no sé si por matar es vivir

sólo sé que nada puedo hacer

mas sí que sé que matar al nacer

es mi destino y antes de morir.

 

¿A quién puedo pedir el derecho

de que por vivir no cause daño

a los vivos: plantas y rebaños

inocentes que pacen y son desechos

por un hacha sin dolor en el pecho?

 

No lo sé; yo nada veo que puedo

solucionar que vivir sea crimen

pero sí sé que la muerte dirime

el conflicto porque muerto me quedo

y la justicia de mi mal me exime.

¡Moriré! No vivir indica un dedo

de una mano. Vivir y morir sus fines.

 

 

 

72

 

 

María Angustias Moreno Barrios

 

El Fraile

 

De puntillas y sigiloso,

a la despensa se va acercando

un fraile rechoncho

de carillos sonrosados.

 

Ha escuchado un ruido,

cree saber que un ratón

a su paraíso ha entrado

y figurase que su sabroso queso

con eficacia está menguando.

 

Abre la puerta escoba en mano,

no sabe lo que le está aguardando:

un niño de pelo rubio y rizado.

¡Ah, bribón!

¿eres el vecino de al lado?

 

Si Señor - contéstale algo asustado,

sólo quiero las cortezas de este queso

que ... por casualidad en su despensa he encontrado,

y ... díjeme para mis adentros:

 

Quitémosle al fraile trabajo,

y en este menester me hallo:

yo le quito las cortezas a este manjar

y para vos el mejor bocado.

 

Ante estos argumentos

la escoba ha soltado.

Sentase a pensar lo que el chico ha argumentado.

 

73

Y en este menester se hallaba

cuando pasó una sombra por su lado

llevándose las cortezas y el buen bocado.

 

 

Final

 

Si pillas infraganti a extraños

aliviando despensas,

no te sientas a pensar

qué argumentos presenta.

 

 

 

 

 

 

 

74

Juan E. Luengo

 

El zángano y la flor

- Capítulo 7 -

 

El tiempo había refrescado y refugios semejantes al que abandonó comenzaban a no dar suficiente cobijo, por lo que fijó su residencia en la herida seca de un árbol de corcho, allá en un rinconcito muy confortable.

 

Precipitadamente, fue haciendo acopio de alimentos para la época fría; pues, se había descuidado bastante, y se felicitó por lo cómodo de su nuevo alojamiento que le permitiría pasar en las mejores condiciones el frío invierno, a la vez que podría dedicarse, como decidió antes, a meditar sobre las sensaciones únicas que había experimentado.

 

Sin moverse de su cálido rincón, pasó el invierno y vivió la más extraordinaria aventura; pues, logró visitar el Reino de la Verdad.

 

En ese mundo sin par y raro, que siempre está junto a nosotros y, aunque es acogedor, está poco habitado, hay una luz deslumbrante que lo invade todo. En él no hay una sombra ni nada que no sea transparente; de tal forma que, a través de las cosas, se pueden ver otras sin que por ello dejen de tener su respectiva forma y color cada una. En ese Reino se vive en constante fiesta y no hay día que esté nublado. No hay políticos, ni guardias, ni cárceles, ni semáforos; y quienes lo habitan desconocen el miedo. Tampoco hay leyes, ya que éstas no son necesarias cuando hay auténtica sabiduría. La avaricia no tiene cabida, pues la riqueza de ese Reino es la Verdad y todo el que la tiene quiere compartirla, porque así se enriquece más; muy al contrario de lo que sucede con las propiedades y el dinero,  que nos hacen desconfiados y egoístas y terminan en el distanciamiento de los demás, que es la mayor de las pobrezas.

 

75

Hacía poco que había entrado el zángano en ese Reino y ya había aprendido muchas cosas; pero consideraba que eran pocas y quería más ... y más.

 

continuará en el próximo número

 

 

 

 

Alcornoque

 

 

 

 

 

76

Antonio-S. Urbaneja Fernández

 

El arte del buen vivir

 

Hacer de la vida un arte

que mantiene tu camino

y conduce a una parte

que señala tu destino

que ya lo tienes delante

y hasta en parte vivido

es satisfacción bastante

al probar el contenido

que ya lo tienes delante

y que ya lo has bebido,

manteniendo tu talante

con todo su contenido.

Es la manera de ser

del hombre comprometido

según el buen entender

del que bien ha entendido

como se debe de ser:

Responsable y comedido.

Lo que hago en el mundo

en este mundo se queda

es aquello en que me hundo

y allí me quedo se queda

Ilusión y fantasía

son esquinas de la noche

o son visiones del día

y si quieres ser feliz

olvida las utopías

señalando punto y fin,

y ser un hombre de acción

que siembra trigo de día

y de noche ilusión

Quizás lo más importante

que nos depare la vida

sea el cansado cante

de la copla repetida

que suele estar delante,

advertencia mantenida

que siempre tendrá el cante

 

 

 

 

 

 

78

Ramón Álvarez Jiménez

 

Inexorable

 

El amor se lamenta. Resentido

por vacíos y ausencias despiadadas,

Vaga por sendas sin ningún sentido.

Hoy, sus ilusiones están vedadas.

 

Intenta regresar al viejo olvido.

Elude recordar dulces miradas.

En aquel sueño que anduvo perdido,

anidarán sus noches estrelladas.

 

Mas junto al alba, imperará su anhelo...

Volverán los recuerdos que marcharon,

cual nostalgia que abruma y desespera.

 

Amor ... no lograste gozar tu cielo.

La soledad y el dolor te esquilmaron.

¡Te perdiste en penumbras de tu esfera!

 

Ramón meditando

 

79

 

 

Pilar González Rubio

 

Colores y formas

Manos creadoras,

haceres de maravillas:

dar forma en la orilla...

Me creo, creo y recreo.

Deseos y formas

es mi lenguaje,

ropajes de colores

imágenes de mi equipaje...

Compongo y recompongo

sintiendo su oleaje

en el engranaje.

Me inspiro...

Imagen, composición

y lenguaje.

Por dentro dulces

inventos de luz y encajes,

engendros de pensamientos.

El "halo" viene de dentro.

¿Es vida? ¿Es pensamiento?

Respiro...

Las formas son mi sustento...

Cual luces, colores, se mueven y remueven

con el viento.

Y el engendro se siente

por dentro.

Se plasma.

Va saliendo a mi entendimiento.

En la retina: el conocimiento,

formas de brillo y sombra,

mezclas, genes, ternuras,

dulzura, hermosura...

Pigmento, textura, cordura,

los colores...

para más hermosura

las formas se van trazando

y el alma se va llenando.

Espíritu de dulces manos,

destreza del artesano,

pintor o poeta.

Su humanidad, su nobleza

para más belleza.

 

 

Dibujo de Marco Masetti

 

 

 

81

Manuel Garrido

 

Gracias Mujer

 

Gracias mujer.

Gracias, por haber llenado mi aliento

en unos días que se antojaban ingratos.

Unos días rebosantes de inquietud y soledad,

que fueron regalados como bendición del Cielo

a este humilde poeta.

 

Fueron unos días

que llenaron un espacio vacío y oscuro,

pero vividos con la misma intensidad

con que el rayo profundiza en la tierra

con su prominente flecha de fuego,

suficiente para llenar una vida de esperanzas.

 

Ha sido un breve espacio de tiempo

que ha penetrado en mi ser

a través del fuego de tus pupilas,

envolviéndome con la llama ardiente

del volcán de su existencia.

 

Gracias mujer.

Gracias, por dejarme sentir el calor de tu aliento

y el sudor de tu cuerpo junto a mi cuerpo.

Dulces momentos de gloria

que permitieron liberarme

de una tempestad que atenazaba mi mente.

 

 

 

82

Porque es tan triste vivir

privado de esos momentos,

que mi corazón quedaría yerto

sin gloria para existir.

 

Aún queda en mi memoria

el alegre resplandor de los ojos de tu cara

brillando ante los míos como dos luceros

de ardorosa luz propia;

capaces de iluminar el sendero oscuro

de una vida errante.

 

Gracias mujer.

Si en el caminar del tiempo

disminuye el caudal del río de tus deseos,

acude a las cristalinas aguas de mi fuente

y llénala con el manantial

que brota de mi corazón.

 

 

 

 

 

83

 

María Vega

 

Quiero soñar ... y quiero ...

 

Y quiero ...

que me recuerdes

cada hora del día

y que en mí pienses

con fuerza y valentía.

 

Y quiero ...

que vibre tu corazón

cuando huelas mi perfume,

y que me recuerdes, amor,

cuando escuches mi nombre.

 

Y quiero ...

que la ilusión

ilumine tu camino,

y que una carta de amor

sea enviada a mi destino.

 

Y quiero ...

quiero vivir feliz

amándote cada día,

y que estés cerca de mí

para alegrar mi vida.

 

Y quiero ...

tu plácido beso,

el terciopelo de tu piel,

el brillo de tu pelo

y de tu boca, su redondez.

 

84

Y quiero ...

una lágrima de amor,

una caricia con ilusión,

la rosa de tu pasión

y el amor de tu corazón.

 

Y quiero ...

quiero decirte

que te quiero cada día,

y quiero que no estés triste,

porque te quiero, ¡vida mía!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

85

Medardo Ramos

 

 

Largo Sendero

 

Un sendero largo y duro.

Un sendero veo ante mí.

Su senda no es nada suave.

Se precisa un largo tiempo

para llegar hasta el fin.

 

El camino de esta vida

no lo traspasa cualquiera.

Unos quedan al principio,

otros se frenan a medias,

y otros llegan hasta el final.

 

Unos ven el sufrimiento

que les costó cada pisada,

y otros lo placentero

que resultó aquel caminar.

Se sienten cual ave en el aire.

 

Unos pasan todo el tiempo

aprendiendo bien sin cesar,

y otros, por más que recorren,

no lo hacen, pues su mente

sigue inmadura sin progresar.

 

Muchos quedan en la historia,

testimoniando para bien enseñar.

En cambio, ¡cuántos son engaño

para cuantos le están rodeando,

traficando así con el mal! ...

 

86

Mira bien por donde andas.

Mira donde pones tus pies.

No pises ni dañes a nadie,

que tu expresar sea una caricia

para el recorrido de los demás.

 

 

 

Foto tomada en los alrededores de Chiboz,

 en julio 2010,  por Mariette Cirerol

 

 

 

 

87

ESMAR

 

Donde permanece la luz

 

Donde la Luz permanece, el día se alarga suavemente ... como de un

tiempo sin tiempo, en el que la vida continúa sutil en el valle sereno

de la ingenuidad...

 

Y seguimos en esa navegación intrépida, osada... Donde conocemos

acantilados abruptos, vertiginosos, hasta llegar a la orilla de alguna

playa serena...

 

Y tal vez es allí donde te encuentro, donde me encuentro... Como si

fuese eso... Un tímido conversar adolescente.

 

Todo se vuelve amablemente pausado, donde la realidad se

precipita a ese rincón silente, plácido ... ausente del dolor que al

mundo invade.

 

Acaso tú hagas posible, con la magia del amor, ese espacio ilimitado

carente de tiempo...

 

Permaneciendo la Luz ... en la noche adormecida.

 

 

 

 

88

Antonia Bravo Calderón

 

¿Qué es el universo?

¿Te lo has preguntado?

¿Nunca pensaste que tú podrías ser ese universo?

Todos llevamos dentro un universo lleno de paz.

Ese espíritu que no ves, no tocas, ni amas,

y piensas que eres carne, hueso, o pólvora,

y cuando mueres ya no hay otra cosa.

¿Para qué vienes aquí?

¿Conoces al Dios del universo

lleno de amor, luz y gloria?

¿Lo has sentido dentro de ti?

Si es así,

conoces al Dios del universo.

¿Ves la luz que cada día guía tu espíritu?

Si es así,

verás el sendero del reino de los cielos,

porque tú vienes de todos los planetas

que guían las chispas del centro de esta tierra.

 

 

La Galaxia del Remolino es una clásica galaxia en espiral.

A solamente 23 millones de años luz de distancia y con un ancho total de 65 mil años luz,

la M51 también conocida como NGC 5194.  (www. astomia.com).

 

 

 

 

 

89

Silvia R. Hesles

 

El Conde Col

 

Pepe Expósito había tenido que emigrar de su pueblo andaluz a Holanda en busca de trabajo, como tantos otros. Estaba dispuesto a todo por acabar con sus penurias; salir de pobre era muy difícil, y en su lugar de origen resultaba imposible. Él era consciente de ello. Contaba por todo capital con unas tierras cerca del pueblo, pésimas para la siembra. Hasta los almendros, árboles valientes, de fácil adaptación en casi cualquier sitio, apenas daban fruto. La desesperación le llevó a la emigración. El cura lo había puesto en contacto con otros emigrantes que le facilitaron su incorporación en una fábrica de tornillos. En cuanto se incorporó a su nueva vida demostró ser buen trabajador, con ganas de aprender; y fue su propio jefe el que lo mandó a una escuela nocturna donde, con muchísimo esfuerzo, consiguió aprender el idioma. Desde el primer momento supo que si sólo se codeaba con los inmigrantes de la fábrica, terminaría como todos ellos, de vuelta a casa con un puñado de dinero ganado con sudor y sangre, pero nada más. Él quería otra cosa, sus sueños iban más lejos. Cuando se vio un poco suelto con la nueva lengua comenzó a ir los viernes a la cantina donde se reunían los nativos del país a beber y contar historias. Poco a poco le fueron considerando como uno más de ellos. Un día llegó un marinero que hacía años no aparecía por allí y, entre bromas, contó una historia que le dejó fascinado:

 

En el año mil setecientos y tantos, en la ciudad de Manhattoes, vivía un noble holandés llamado Wolfert Webber, uno de los primeros colonizadores cuya fama era conocida por todos, al haber introducido  la col en las colonias. Las tierras en las que se instaló eran pobres y no servían para mucho, pero su insistencia y estudio sobre el desarrollo de tan noble vegetal, hizo vivir más que holgadamente a su familia y generaciones posteriores. Las coles de los Webber eran conocidas en todo el país. En la actualidad, a pocos kilómetros de distancia, podía verse la pequeña loma dominando el horizonte.

 

Pepe quedó hechizado con la historia de los Webber. Amaba el campo y no le asustaba el trabajo. Unos días después convenció a un amigo que tenía vehículo, para que lo llevara a visitar, aunque fuera desde lejos, la gran casa, y tierras de alrededor con las famosas coles, de los Webber.

 

Quedó impresionado. ¡Cómo le hubiera gustado conocer al tal Webber! Los holandeses sí que sabían de negocios; aquellas tierras no parecían ser especiales pero, las coles tenían un aspecto inmejorable; y todo aquello lo habían conseguido trabajando. -- ¡Como me llamo José Expósito que sacaré provecho a la tierra!  -- Tardó dos años en volver al pueblo, durante los cuales no dejó de pensar en su proyecto. Ahorró cuanto pudo. Y su ansiado día llegó. La primera cosecha no fue como esperaba, aunque le permitió casarse. Luego vino su hija, como una bendición del cielo: una niña preciosa que crecía tanto como empezaron a extenderse las nuevas construcciones de alrededor de sus tierras, convirtiendo el pueblo casi en una ciudad.

 

José seguía enfrascado en su tarea con las coles; hizo un invernadero para coles diminutas y pepinos que tomaron tanta fama, que venían de otros países, interesados por su cultivo. Un día apareció una comitiva de tres coches de gran tamaño, con personas trajeadas de oscuro y corbata. El pueblo, sin poder ocultar su curiosidad, cuchicheaba y se iba reuniendo cerca de las tierras de José, "el Conde Col", como le llamaban con cierto pitorreo.

 

 

¡Por fin, llegó su triunfo! Aquellos hombres venían a hacerle la gran oferta: querían contratarlo para una gran empresa, como gerente de una gran explotación agrícola.

91

Aparte de ofrecerle una gran vivienda, universidad de prestigio para su hija, y otros beneficios tanto presentes como futuros, pusieron una considerable cantidad de dinero sobre la mesa a fin de sellar su compromiso.

 

José aceptó el contrato y dejó sus tierras que donó al pueblo para uso y disfrute de todos. Hoy se conoce como grupo CONDE COL, con parque, escuela y zonas deportivas.

 

 

 

 

     

 

 

 

92

Antonio Carmona

 

Nada

 

Quiero orar y no recuerdo cómo.

Mi cansancio es tan enorme

como el de Dios sin la razón

para debatir su existencia,

sin amor, vulnerable,

desnuda entre soledades,

sin padre.

 

Afortunadamente,

después de Dios,

están las dudas.

Después,

antes y durante la derrota,

hay un verso.

Después, nada.

 

Tras la resurrección,

velas encendidas,

las luces de las ideas,

cavernas clandestinas,

fronteras heridas,

heridas para el poeta;

el nombre de un asno,

Tristán, como el diablo,

posee al Quijote;

93

un cáliz es una lámpara

donde vive un genio.

 

Los poetas, por serlo

demandan consuelo

para los héroes, su hambre y su frío.

Porque es poeta, por serlo,

bebe el vino caliente de los esclavos,

reza a un viejo roble

que añora a los celtas,

y sabe que el hogar

es el cucharón

de servir el puchero.

 

Sin embargo,

el destino, aunque es el poeta,

no pacta.

 

 

Este poema es el primero del trabajo que ha sido premiado

en la Vigésimasegunda edición PREMIOS INTERNACIONALES TIFLOS DE POESÍA,

con el primer premio especial para escritores deficientes visuales y ciegos;

el 17 de febrero de 2009

 

 

 

 

 

94

Francisco Javier Parera Gutiérrez

 

La muchacha de la playa

El Ministro de Defensa y los Servicios Secretos de la Comunidad Europea encargaron al agente que respondía con el nombre de Harrison la misión de matar al temible Alfredo Castaños, conocido también como el "Verdugo de Karimba", antiguo militar de un pequeño estado al sur de Brasil. Antes de recibir más instrucciones, el espía que se debía infiltrar entre sus amistades, estudiaba su expediente. El enemigo tenía una excelente puntería con su arma, una pistola lugger plateada y además iba escoltado por su infranqueable legión de guardaespaldas. Antes, el objetivo había matado a otros agentes de la CIA. Su pasado era recordado con temor en Karimba todavía porque fue un asesor del dictador Toledo y firmaba varios fusilamientos en un día. Cuando empezó la transición democrática con el gobierno de Ugarte, el "Verdugo de Karimba" escogió otra personalidad y con una cuantiosa fortuna se refugió en California. Después de numerosas investigaciones, el M16 localizó su paradero, las espléndidas playas de Malibú. Ahora, dueño de una cadena de hoteles y casinos, tenía, además, una lujosa mansión en una bahía privada y se había casado con la hija de un diplomático. Se murmuraba que necesitaba a otro administrador. Europa Occidental estaba interesada en eliminar a este individuo porque la mitad de sus beneficios se destinaban a la KGB soviética y enviar a su agente era la ocasión propicia.

 

El avión que b a Harrison aterrizó en un aeropuerto cercano a Malibú. Sus instrucciones eran esperar a que el enemigo se pusiese en contacto con él. De momento se alojaba en un hotel por cuenta de temible militar. Transcurrieron un par de días, nadie llamaba y pensó que habían descubierto el plan.

95

El agente acudía con frecuencia a la playa y veía en la distancia la casa de su bahía. También fijó su mirada en una bella muchacha de cabello largo y dorado que arrancaba destellos al sol. Sus curvas caderas y su esbelto busto eran generosos en su ajustado bikini de color carmesí. En una cafetería se volvieron a encontrar e iniciaron una buena amistad. Se llamaba Griselda, ella era una liberación para la tensión  de Harrison y esa relación acabó en un apasionado idilio de unas horas en la habitación del hotel. Cuando el agente despertó al día siguiente, encontró una nota de la muchacha. Se disculpaba por su repentina marcha. El espía se sintió herido, sin embargo su misión era olvidarla y esperar a Castaños, el cual llamó por la tarde. Se debía presentar en el Edificio Álamo Rojo y allí acudió puntual. Su rival era un hombre alto, corpulento de cabello negro. En su redondo rostro destacaban unos fríos ojos y un poblado bigote. La entrevista fue cordial y el falso administrador mostró su historial. Aquel día el espía ocupó un despacho y sus secretarias le dieron los libros de contabilidad, facturas y otros documentos. Después ded una dura jornada ante el ordenador, regresaba al hotel donde se alojaría siempre. Pensaba en la muchacha de la playa y en el momento de matar. Cada mañana, antes de ir a su oficina, compraba el periódico de Economía "Californian money" y leía la penúltima página dedicada al ocio para saber cuándo actuaría.

 

Hubo la primera reunión con los accionistas sobre los beneficios del casino y Harrison empezó a hablar, pero entró un socio con nervios.

 

- He tenido una conversación telefónica con Groussov - dijo el citado accionista -. Los amigos del Kremlin afirman que Europa ha enviado a un agente para matarlo, pero ignoramos quién es y su nacionalidad. Está aquí.

 

96

El espía no pudo disimular un gesto de miedo mientras el orgulloso Castaños sacaba su "lugger" plateada y la acariciaba sobre la mesa.

 

- ¿Me ve asustado? - se jactó el "Verdugo de Karimba" -. Hace ocho meses yo mismo asesiné a un agente de la CIA. Sigamos, por favor.

 

Cuando acabó la sesión, el ·Verdugo de Karimba" se acercó al supuesto contable.

 

- Es un buen administrador - dijo el empresario -. Le invito a una fiesta de mi mansión. Conocerá a mi esposa y a una amiga que le querría presentar. Vendrá una orquestina que interpretará varias piezas.

 

El agente aceptó y así entró en la casa vigilada por un ejército. En la enorme sala se presentaron los invitados. Para Harrison la velada fue una tortura, pues el temido militar apareció cogido del brazo por ... ¡La muchacha de la playa! Se preguntaba por qué la vida castigaba con estas duras pruebas. Fingieron que no se conocían y el agente se sentó con la amiga de Griselda. El quinteto de violinistas inició el recital con el tango "Por una cabeza", mientras el abatido espía lanzaba breves miradas a la mujer de quien debía matar.  Cuando se servía el ponche, se alejaron.

 

- ¡Eres la esposa de Mr Castaños! - exclamó un serio Harrison.

 

- No sabía que eras el administrador de mi marido - respondió ella.

 

Ahora el espía tenía más dudas porque quizás aquella noche de pasión  era  el  plan  para  descubrir a un intruso.   Por la mañana  compró su "Californian money" y leyó un anuncio: "El profesor Travies publica un nuevo libro sobre Arqueología". Era la señal. Por la tarde Castaños requirió su presencia en su mansión y antes se llevó su pistola "Walter PPK" porque intuía que llegaba el duelo. En el paseo que unía su playa particular hasta el aparcamiento estaban también las dos mujeres y dos guardaespaldas.

 

- Además de mis negocios, tengo otra afición - comentaba el "Verdugo de Karimba" ¡Es matar serpientes que invaden mis territorios!

 

- De un empujón alejó a Harrison, con rapidez el empresario sacó su "lugger" y disparó contra el hombro derecho del espía, el cual no tuvo tiempo de desenfundar su arma. Castaños apuntó a su cabeza con una sonrisa, pero a su espalda sonaron tres detonaciones. Las balas entraron en el pecho y el cuello del asombrado militar que no esperaba la reacción de un guardaespaldas. Estaban allí para el mismo objetivo.

 

- "¡Asesinos! - gritaron ambas mujeres mientras se arrodillaban ante el muerto.

 

Los sicarios recogieron al agente, lo introdujeron en un coche y abandonaron la costa precipitadamente. Curaron su herida, después lo dejaron en un hospital y desaparecieron. El paciente realizó unas llamadas telefónicas, se presentaron los intermediarios en Malibú y en escasas horas una avioneta particular llegó a Europa con el espía. Durante el trayecto se preguntaba quién quería atentar contra la vida del sanguinario militar, mientras imaginaba unos ojos cargados de odio... ¡Los ojos de la muchacha de la playa!

 

                                                                                  Francisco Javier Parera Gutiérrez

 

98

 

 

Antonio Ruiz García

 

 

Conozco a tu camello

 

Se pasea con rumbo poco claro,

vaga buscando presa

a la que vender

un gramo.

 

¡Contra! He roto el folio donde escribo.

Y en breve vendrá a ofrecerme

su mejor costo.

(Ya estuvo,

se fue,

se ha ido.)

 

Es un hombre joven, moreno,

bien parecido, casi treintañero. Se podría decir que fuera

hasta guapo.

Ahora aborda a dos chicas jóvenes,

(aproximadamente de quince años).

Las niñas declinan, pero a mí la instantánea

- igualmente - me da asco.

 

Tras ello vuelve a su vagar, a su merodeo incesante,

pasa una y otra vez por mi lado.

Siento que me observa,

que sigue las líneas que trazo

aunque no llegue a leerlas. Pero este es su trabajo

- él hizo huelga -, corromper (o intentarlo)

a jóvenes que ya de por sí eran propensos...

y caen

los que no tienen nada

porque les falta todo;

los que tienen todo

porque están saciados de antojos

(y este debe ser tu caso).

(Y yo por medio - ¡qué ironía! -

de todo este entuerto:

que ni vendo, ni me drogo...

que escribo que es mucho peor...

¡Cómo he podido caer tan bajo!

 

Conozco a tu camello,

y no me satisface...

pero al menos sabré a quien matar

si me pasa algo.

 

29 de septiembre de 2010

 

Surtido de drogas

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