Escritores poetas de España

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Juan José Archilla Pintidura

 

Amenazo con expandirme

como un virus mortal,

como una mancha de aceite

sobre la calzada

donde derrapa un motorista

con onomatopeyas imposibles.

Amenazo con expandirme

como la roja sangre

sobre el alvero

de un coso taurino.

Amenazo con expandirme

como la tinta de una estilográfica

en el bolsillo del pantalón.

Amenazo con expandirme

como las protagonistas

de los cuadros de Botero.

Amenazo con expandirme

y reventar de gozo una mañana.

 

 

 

 

A Enrique Urquijo, cantante de Los Secretos

 

Entre una esquina mugrienta

y el quicio de una puerta oxidada,

en el suelo yace inerte,

el caballo ya no cabalga por sus venas,

ni en ellas hay melodía,

el escenario apaga sus luces

y ya nadie corea tus letras.

El bebé que ilustra unas fotografías

en la portada de un disco

frunce el ceño al notar tu ausencia,

tu vida llena de delirios,

las mujeres que crecen junto a la autopista

y todo te ofrecen en la negra noche,

y las mañanas siguientes

que no amanecen.

 

 

 

 

María Dolores Terrones Buch

 

 

Qué dice el ave de tu corazón

 

Qué dice el ave de tu corazón ...

posado en tus ramas estoy,

estoy aquí, porque me llamas,

sabes de mi melancolía, y

de mis vuelos sin alas.

 

Posado en ti, en la oquedad

de tu pecho,

retiro en tu soledad,

claustro de tu invierno.

 

No soy roca sabes,

el ocaso de tu vida,

será mi agonía más larga

pues vivo tus sufrimientos.

 

Aún tienes primaveras,

pétalos tus pensamientos.

Mírame, estoy en tus ramas,

habito en tu corazón

acariciando tu sangre.

 

Un momento en una reunión organizada por María Dolores Terrones, para recordar a nuestro inolvidable amigo tristemente  desaparecido : el Gaucho Argentino Ángel Montes, trovador y cantador.

Con  los  brazos  cruzados,   disimulada  en  el  fondo  de  la  sala,

María Dolores supervisa el desenvolvimiento de la velada, para que todo salga bien.

 

 

 

 

 

Manuel Garrido

 

Poeta de ayer

Quise andar mi camino

y no encontré caminos.

Quise coger la flor

y no había flores.

Quise escribir el verso

y no había poesía.

Quise dar algo de amor

y lo entregué todo.

Cuando creí entender a mi padre,

ya no estaba.

Quise nacer de nuevo

y el vientre estaba mustio.

 

Mi cerebro ya no existe.

Ahora es un ojo de cuatro lados

que ilumina mi cara.

Mi pluma ya no se llama pluma,

se llama tecla.

Ahora si sé

que no existo.

 

 

Amigos en mi memoria

 

Hacer un amigo, es una gracia. Tenerlo, es un don. Conservarlo, es una virtud. Ser tu amigo, vuestro amigo, es un honor.

 

Agradezco a la vida por cada una de esas personas  que marcaron una pauta en mi vida, y tal vez los que marcarán lo que falte de ella; ya que de cada persona que conocí y que después fueron mis amigos, he aprendido, aprendo y seguiré aprendiendo todo cuanto ellos me permitan.

 

Mil gracias a todos por estar en mi vida. Gracias a cada uno de vosotros por dejarme estar, o haber estado en cada una de las fases de nuestra historia reciente. Deseo con toda mi alma que me hayan llevado, que me lleven y que siempre estén en el tiempo y en el espacio en que me necesiten; porque yo estoy, he estado y estaré hasta que Dios me lo permita.

 

En este momento de reflexión, quiero que se convierta cada espina, en un jardín de rosas blancas; cada lágrima en miles de sonrisas y abrazos fraternales. Cada  tiniebla,  en  luminosas estrellas que floten en el universo de nuestra existencia; y que de cada sufrimiento, nazca un sentimiento de felicidad.

 

Porque, en definitiva, la amistad es el alimento del alma que va más allá de un momento grato. La amistad es sentir lo que padece la otra persona. Una verdadera amistad no tiene tiempo, edad, color ni sexo, ni cualquier barrera. La amistad es la esencia, es el apoyo incondicional, pase lo que pase; aceptando los defectos y realzando las virtudes del ser que escogiste como amigo.

 

Doy las gracias a aquellos amigos que han estado cuando estuve solo, cuando me sentí solo; aquellos que con sólo una palabra me dieron aliento; y que, cuando en los momentos en que me quise distanciar para no transmitir a ninguno el aliento de mis desesperaciones, se quedaron ahí para hacerme compañía, dando siempre una sonrisa y prestando su hombro para ser muletas, cuando las necesitaba.

 

Siempre procuro que los nombres y apellidos de esos amigos, queden marcados en mi existencia; para que aquellos que están y los que ya no se encuentran entre nosotros, queden en la línea horizontal de mi vida: los nombres  de  aquellos  que  se  hallan lejos de mi vida, que estuvieron y no sé dónde se encuentran ahora; de los que tengo cerca cada vez que los necesito; los de mi niñez, adolescencia y madurez; los que ya no veo con frecuencia y los que veo día a día siempre que amanece el sol; los que siempre llevo en mi mente y los que se desprendieron de mi memoria por causa del tiempo; los que han estado en los momentos difíciles y siempre comparten conmigo una sonrisa; los que por causa ajena a mi voluntad ofendí y herí; los que, tal vez, me hicieron brotar lágrimas.

 

Con todos aprendí grandes lecciones y quisiera haberles dejado algo de mí... Por todo ello, hoy quiero, más que nunca, encontrarme conmigo mismo, buscar en lo más profundo de mi alma y de mi corazón, procurando no dejar que se alejen de mi mente, los nombres de los más sinceros amigos que han pasado por cada una de las páginas escritas de mi vida.

 

Vosotros, mis queridos amigos, con los que tengo la suerte de compartir ahora estos gratos momentos, formáis una parte especial de ese abanico de personas a los que me estoy refiriendo.

 

Gracias de todo corazón

Manuel Garrido

 

 

 

 

 

 

Francisco Javier Parera Gutiérrez

 

Las bailarinas del barco perdido

 

En realidad, amigos, todavía no puedo distinguir si aquel terrible acontecimiento se trata de un efecto psicológico de la leyenda o de una alucinación bajo los síntomas del alcohol, pero la fatídica visión de aquella bella muchacha entre la fantasmagórica escena no se alejaba nunca de mi agotado cerebro. Y permanecerá allí como castigo por mi atrevimiento. Sin embargo no deseo adelantar los hechos.

 

Me licencié en la Universidad con la carrera de Geografía e Historia en el septiembre del año 1991. Recuerdo que los exámenes se situaban en esa fecha porque me quedaba una asignatura de Arte, pero después de horas de estudio, aprobé. Entonces para olvidarme de los libros, emprendí un viaje por Andalucía y visité, entre destacados lugares, el mítico Cabo de Trafalgar, en Cádiz, escenario de la importante batalla de fragatas del Reino Unido, Austria, Nápoles y Suecia, contra Francia y España. Todavía, cuando paseaba por el altivo acantilado, me parecía oír en aquellas tranquilas aguas, los rugidos de los cañones y los gritos de guerra y dolor. Creía ver el fuego, columnas de humo, barcos que se hundían mientras otros se resistían a morir.

 

De  repente, un pacífico anciano de entristecido rostro se acercó con lento paso, pues se ayudaba para caminar con un bastón.

   -Ah! poor Nelly! -se lamentaba-. My little Nelly!

 

A continuación me explicó,  en un tono de queja y dolor a la vez,

la batalla naval que se libró en aquellas aguas. Me dijo que él era el teniente Brooke del buque “Cromwell” y solamente acompañaba la flota inglesa, pues en su nave había pocos marineros ,   armas  y  muchas  muchachas ,   las  rameras  que  se dedicaban a distraer a los capitanes y soldados en les horas libres. Pero él se enamoró de la pequeña Nelly.

 

Cuando se inició el enfrentamiento, el “Cromwell” se alejó del peligro y desgraciadamente una nave francesa los persiguió. Con sus cañones dispararon a la línea de flotación y pronto la fragata se hundió con la tripulación y las mujeres. El teniente, el único superviviente de la tragedia, recordaba los desesperados gritos de dolor de les víctimas que se ahogaban. Los ingleses recogieron a Brooke cuando se aferraba a un grueso madero.

 

En aquel momento, la voz de un hombre que practicaba footing en el desierto camino me despertó. Me preguntaba qué me pasaba, pues hablaba solo. Señalé al viejo, pero el individuo había desaparecido del lugar. El deportista se quedó sorprendido.

 

– Sin duda te has encontrado con el fantasma del teniente Brooke – me decía –, siempre aparece ante los desconocidos que atraviesan estos parajes y les cuenta su imposible amor con la bailarina Nelly, quien murió cuando hundieron su nave. El pobre militar amaba a aquella muchacha. Os daré un consejo... ¡Abandonad este acantilado para evitar problemas!

 

No entendía sus palabras y me sentía mal por ser víctima de un extraño fenómeno, pero debía pasar unos días en Cádiz y el agente inmobiliario solamente me consiguió una cabaña cercana al Cabo de Trafalgar. Y allí pensaba dormir.

 

Llegó la noche y la luna salió más brillante que en anteriores días.  Miré el calendario y era el 21 de octubre.  En aquel día,  en

1805, se libró la terrible batalla. No podía dormir porque un cierto desasosiego se convirtió en el amo de mis miedos. De repente oí un ruido de truenos, pero no había estallado ninguna tempestad. A continuación se escucharon alegres compases de danzas, polkas, valses... e instrumentos de cuerda, violines... Salí de  la cabaña.   En aquel instante ,   el pálido reflejo de la luna se dirigió  a  una  fragata  como  la  luz  de  un  faro.   Leí en popa el nombre de Cromwell y en cubierta se veían a bellas muchachas con largas faldas de llamativos colores que bailaban bajo alegres melodías, aplausos y gritos de los marineros. El barco parecía una bonita fiesta. Y entre ellas destacaba una bailarina de rizada cabellera de color castaño, más atractiva que el resto de las compañeras. Los soldados y tripulantes gritaban: Nelly! Nelly! ... ¿De dónde había salido aquella nave? ... Lo aclararé... ¿De dónde había surgido aquella muchacha de generosa belleza? ...  Lentamente la escena se desvaneció.

 

Ahora paso cada verano en Cádiz. Me siento arrastrado por aquella visión que atormenta con placer mi cabeza a través de los sueños. Y horas antes de la batalla, paseo por el acantilado para ver la bahía. Observo cómo en aquella fragata bailan y celebran una fiesta sin saber la tragedia que se acerca. Y en las siguientes noches, cuando pregunto por la muchacha a las estrellas, las olas de mar y una suave brisa, me contestan: “Tu única amada fue Nelly.”

 

   

 

 

 

La Batalla de Trafalgar, óleo de Joseph Mallord William TURNER

pintado sobre tela entre 1822 y 1824

 

 

La caida de Nelson: obra de arte de dos dimensiones

por Denis Dighton, creada  en los alrededores de 1825

 

 

 

 

 

 

Francisco Aranda Cadenas

 

Sobre la roca el musgo infinitesimal hasta la erosión definitiva.

Mientras siga habiendo vida todo es muerte; ya ves, cohabitan.
Eterna soledad entre las vidrieras húmedas junto a los juncos.
Y las aves que emigran, que emigran siempre sin saber de su posible retorno.
Cuesta creer que estamos de paso como bandada de gaviotas, y el eco
que definitivamente se apaga como la riqueza que el viento abate.
Hoy no escribo yo, no es nuevo, soy escrito por ... Quién sabe.
De esta humana alegría, de esta humana tristeza nada entiendo.
Y aunque los días transcurran como las gaviotas y los ecos,
me duermo momentáneamente, para siempre me duermo,
en el viento del otoño que despereza a las muchachas
                                                                        mientras ya me he ido para siempre.

 

Canción del mundo, tropel de vanidades, la escarcha dura.
Huyo de mujeres y de hombres, busco el encuentro de los mismos.
Efímero fulgor de cada día, la retina se acerca a la sed de mis obras
tempranas, de presentes inciertos como inciertos los futuros.
La amada silueta, que cayó como una cansada escultura, aquel
barro tímido que fue y aún es, se desordena en el aire, en la canción
del mundo. Aquello que amé se llueve sobre un veloz río irreconocible,

y nada queda salvo esperar, hacer la masa nueva deshaciendo ovillos
para la muerte, hilvanando versos para la vida. Entonces es que vivo

esta madrugada inaugural, esta razón engañosa, este cuerpo
perforado por el tiempo con otros ojos, con otro amor, con otras manos.

 

 

Se yerra, erramos, cabezas fugitivas en el tiempo.
Cayeron mis tristes metáforas por el acantilado
que da al sueño, y allí, -urgencia de amapola-, allí
entre la vasta sombra o bajo una luz de deseo,
encontraron tumba y resurrección, erguida fuente
imaginaria que tantea la existencia, lámpara u oscuridad
en la habitación del durmiente junto a la semilla de un dios
innoble, que juega a enmascarar la fiel aparición
de los vivos y de los muertos de antaño, las presencias

cotidianas, con su ambición de avispero, con el mudo asombro
que recorta el aire como un papel se recorta.
Se yerra, erramos, cuerpos fugitivos en el tiempo.

Málaga, a 23 de septiembre de 2012

 

 

 

Tarde es, amor, ya tarde y peligroso.
Blas de Otero


Tengo temor de que vengan la policía y los soldados
a nuestras casas, a buscarnos y a violentarnos. Tengo miedo
porque el país está a oscuras, y salimos a la calle
como no hacía tiempo. Hasta la misma enfermedad
hace girar la brújula, ya no hay sur ni norte, todo es lo mismo
bajo un sol tibio y ocultado. Tengo miedo porque no sabemos decir
basta aún. Me comentó un amigo que los fascistas al menos decían
que lo eran, y ahora en democracia ¿quién descubre su sombrero?
Ya tarde es, amor, tarde y peligroso, aunque espero equivocarme
y salir a la calle un día más incentivado por los otros que no callan,
por los otros que todavía respiran y se crecen en la lucha.
España, Chile, en tantos sitios... Tengo el valor de sentar plaza
en la palabra y a cada cual lo suyo con que batallar porque
tal vez no sea tarde, amor, no sea tarde y peligroso.

Málaga, a 2 de octubre de 2012

 

Escribió un testamento dulce para una dulce muerte.
Sobre su cama miraba al techo, y veía sombras
de animales y algún revólver y algún país.
No se sabía de qué habría de fallecer aquel hombre,
pero en su rostro estaba escrito un verso de los posos del café,

una rúbrica del viento, un mediodía enjaulado, una torre
de marfil quebrada, una pregunta incontestable.
No había ni ira ni rabia en sus ojos, él se preparó
para una muerte dulce. En sus bolsillos tenía
varias caracolas marinas, una estilográfica, un pequeño diario
para un insomne peculiar, atento siempre a las voces de la noche.

Fueron cayendo sus párpados de a poco; nadie en la habitación,
sólo él con una  torrentera de delirios sumados a una luna de perfil
sin luz. Y como si su alma finalmente no quisiera marcharse,
lanzó un grito al aire, un dulce grito, de espanto y frío.

Francisco Aranda Cadenas
Málaga, a 3 de octubre de 2012

 

 

 

 

 

 

Francisco Sánchez Revilla

 

Recuerdo el sabor a té de tus caderas,

el bamboleo de tus ojos mediterráneos,

la alegría de tus manos sobre mí piel madura.

 

Esa lengua, irrenunciable, de fuego abrasador,

las braguitas brasileñas escondiendo tu sexo,

esa piel mestiza y dulzona que te vestía de miel.

 

La luz de una sola vela sobre tu cuerpo desnudo,

nuestros recitales en tantos furtivos encuentros,

a Selene, de penetrante mirada, cubriéndonos de luz.

 

Aquella lágrima asesina que nos trajo el viento,

la soledad de tu mirada teñida de mil gotas de mar,

la cobardía en mi mirada ocultándote el mañana.

 

Y recuerdo, más de siete mil trescientos días después,

aquel beso cobarde y traicionero, que te alejó de mi.

 

En Benalmádena, a 26 de septiembre de 2012

 

 

 

Y una vez más es él. Es él quien aparece,
en la espesura de mil nieblas clandestinas,
perdiéndote por las longitudinales
autopistas de la interminable mente.

Ausente de emociones; de sensibilidades,
caminas autómata abrazado al frío intenso de la
calavera.

 

13 de junio de 2012

 

 

 

Hoy
al regreso de un viaje sin nombre
miro tus ojos dormidos...
Y entre tu boca entreabierta
deposito mis sueños
para dormir en paz

Me dijiste ¡hermoso!
porque me ves feliz;
y me ves feliz,
porque me miras
desde tu tristeza.

Mírame desde tu alegría;
me seguirás viendo hermoso
pero, tu también serás feliz.

 

2  de octubre de 2012

 

 

Adlátere y devoto a tu palabra,
me vuelvo y me regreso a tu poesía,
tu sabes, que  la amo como mía
y también la testimonio. El alma abra,

navegando tu mar en galizabra,
a tanto desamor y su agonía.
El fruto de tu mano es ambrosía,
alimento de amor, lo talla y labra.

Yo mismo raptaría esa tu mano,
y a su pluma, tan llena de bravura.
Pagaría gustoso con mi vida,

el pecar por tenerla detenida.
Escribir tu poesía es la aventura
con la que yo, mi amigo, más me afano.

 

Junio de 2012

 

 

 

María Angustias Moreno

 


Amigos desconocidos
 
Qué no se olvide el corazón en el pasado,
la ternura en los bolsillos,
la compresión en los armarios.
 
Qué acompañe nuestro recorrido
un ramillete de humanidad,
una sonrisa de amistad,
un rayo de esperanza.
 
Qué abriguen nuestros miedos
esos amigos desconocidos
que iluminan la negrura del espacio
donde se perdió  la conciencia.
 
Qué unas manos anónimas
sujetaron mi cabeza con misericordia,
una chaqueta bendecía el frío de la muerte.
Qué unas gafas se perdieron
para dar vida a mi mirada.


la luz volvió a mi alma.
Las sonrisas trajeron la vida a mi cuerpo,
la ternura desconocida hizo  palpitar mi corazón,
hoy he vuelto a la vida,
porqué la vida es amor.

 

Dedicado a las  personas anónimas

que en el día de mi accidente

(19 de mayo de 2012)

me regalaron amor

 

 

Los ángeles protectores

de Jacqueline Esseiva

Pintora de hoy en Fribourg, Suiza

 

 

 

 

 

 

César y Carmen Cañedo

 

Relato de un Encuentro en Málaga,

el 18 de junio de 2012

 en la Sala de Tertulias del Pimpi.

 

Cesar y yo estuvimos unos días en Málaga. Una ciudad desconocida para nosotros, a la que hace tiempo que  deseábamos viajar y pasar unos días en ella, recorriéndola. Por fin llegó el momento, en junio de 2012 vimos que teníamos cinco días libres, del 15 al 20. No lo pensamos más y reservamos billetes en el AVE y un hotel cercano a la playa para esos días.

 

Desde que a mí me detectaron un tumor cerebral, hace algo más de un año, estoy aprendiendo a vivir el momento lo mejor posible, porque ignoro como puede evolucionar esta habichuela instalada en mi cabeza. Recuerdo que mi madre decía que lo vivido a partir de los 80 es de regalo. Yo ignoro si llegaré a esa edad pero pienso que lo que viva a partir de ahora, en condiciones aceptables, también es un regalo.

 

Con estos pensamientos, desde que monté en el AVE empecé a disfrutar. !Qué lujo poder ir desde Madrid a Málaga en menos de tres horas! Enseguida estábamos en la estación María  Zambrano, lo que me sugiere que indague quién fue esta mujer nacida en 1904 en Vélez-Málaga discípula de Ortega y Gasset, filósofa y librepensadora que formuló el concepto de “la razón poética”, comprometida con la II República, lo que la obligó a un largo exilio tras el golpe de Estado de Franco.

 

Me gustó entrar en una ciudad que honra a una mujer ilustre, que pertenece a una Comunidad con gobierno socialista. Enseguida aprecié la apertura y la bondad de los malagueños cuando preguntamos, Cesar y yo, nos orientaron cómo llegar al hotel, qué transporte público coger y cómo ahorrar adquiriendo una tarjeta recargable, en lugar del billete sencillo.

 

Fue agradable también volver a ver el mar desde la habitación, yo lo echo mucho de menos en Madrid, esta ciudad que me resulta agobiante, muchas veces. Aunque nací y viví siempre en ella, hasta  que hace 12 años nos mudamos a Getafe, no logro identificarme con ella. Me encuentro mejor ahora, en un municipio con menos habitantes que me permite relacionarme más desde la cercanía, con las personas.

 

Dicho esto, sigo con el relato de esos días que pasamos, por primera vez en Málaga, donde aprovechamos el tiempo para recorrer los múltiples monumentos, museos, calles y rincones  que nos encantaron. Y, cómo no, también disfrutamos de su gastronomía y de sus vistas haciendo un recorrido en barco por su bahía.

 

Quisiera centrarme ahora, en una tarde especial, la del lunes 18 de junio de 2012, habíamos paseado por las calles que van desde la Alameda Principal a la Catedral, después visitamos la casa natal de Picasso y vimos una interesante exposición de fotografía en el Ateneo, cuando decidimos entrar en una curiosa taberna llamada El Pimpi que ocupa una antigua casa muy espaciosa, nos sorprendió encontrar una sala de tertulias con algunas personas en ella, por lo que preguntamos si estaban celebrando alguna reunión. Nuestra sorpresa fue cuando nos contestaron que tenían una tertulia literaria todos los lunes  y nos invitaron a participar.

 

No nos pudimos negar por lo que allí nos sentamos y compartimos aquel tiempo  charlando y escuchando  los relatos y poesías que sus autores leyeron. Fue un tiempo breve pero intenso del que quedó constancia, tanto porque firmamos en el libro de asistentes como porque quedó grabado en nuestra memoria.

 

Sirva esta carta, que envío al correo electrónico de Mariette y que sé que la compartirá con vosotros, para agradecer vuestra invitación y desear que sigan vuestras tertulias que son tan necesarias en estos tiempos que corren para hacer un mundo más  humano.

 

Cuando paséis por Madrid, no dudéis en comunicárnoslo, nos será muy grato volver a encontrarnos.

 

Recibid un afectuoso saludo.

 

Cesar y Carmen

 

 

 

Presentación del número 21 de AIR

en la Sala de Tertulias de EL PIMPI

 



 

 

 

 

 

 

Das Neue Spielhaus  : El nuevo teatro en Bruchköbel

Es una construcción cuyo origen se pierde en la antiguedad. En sus principios se vendía, en el sotano, el vino elaborado con el fruto cosechado por los vendimiadores del entorno  A partir de 1520 se usa como Ayuntamiento. Fue lugar de de consultas, audiencias y eventos. Hoy sigue siendo centro de reuniones.

 

Es muy típico y a mí me parece muy alegre. Mirando la foto uno se puede trasladar al pasado, en un pasado muy lejano en el tiempo que revive en nuestra imaginación, como si el tiempo no existiera realmente, como si todo fuera presente : un presente que no tiene comienzo ni fin. Como si las cosas cambiaran de aspecto como nos cambiamos de ropa; para parecer más nuevas o más antiguas, más bonitas o más feas, siendo las mismas...

 

Todo este amalgamiento de imágenes se aclara cuando nos damos cuenta que  Spielhaus significa Teatro.

 

Bruchköbel es la ciudad donde vive nuestro poeta :

Raúl Calzado Almarza.                                

                       Mariette

 

Raúl Calzado Almarza

Poeta gaditano afincado en Alemania

 

Tengo miedo de la noche,

de la noche tengo miedo.

 

Cuando yo me quedo solo

con mi soledad y angustia.

 

Tengo miedo de perderte

cuando te alejas de  mí.

 

Tengo miedo de despertar

y no tenerte en mis brazos.

 

Tengo miedo

de estar solo ...

solo

con mi soledad.

 

 

 

 

Pasar te vi por la calle

desafiante

en toda la plenitud de tu belleza

deslumbrante ....

 

en los brazos de otro amante ...

y mi corazón se heló...

 

Pero pronto te olvidé

porque no te había querido

tanto como yo creía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mercedes Reina Rosillo

 

Fantasía Sonora

Intentaba el aire

alcanzar la música

para abrazarla

porque su vuelo era música

elevada y diáfana

 

Alegórica representación de la diosa Música

diseñado por Józef Gostawski;

realizado junto con Wanda Gostawski y Stanislaw Gostawski en 1952.

El monumento está en la calle de Koszykowa, en Varsovia

(encontrado en la Wikipedia y arreglado para AIR)

 

 

El sonido de violonchelos

se derrama por la pared

de la habitación

mientras los pájaros

rodean las ventanas

y los danzantes giran y giran

con los ojos alucinados

en el éxtasis de la danza.

 

Artista: Gaudencio Ferrari (1475-1546) – Encontrado en la Wikipedia

 

 

 

 

ESMAR

 

Tiempo

 

Cada día, nueva vida.

Nuevos surcos en mi piel.

Mas ... te he ofrecido mi caminar

y todo ello va en mi ser.

Cuánto tiempo fue pasando

para a ti, llegar, amor!!

Regalarte instantes felices

renovados con savia nueva,

eternos como el sol,

en mi afán, mi preocupación.

Dejo  mis brazos abiertos,

cobíjame amor, sin cesar.

Son tuyos mis días nuevos,

mi tormenta, mi luz, mi lluvia,

mi paz,

cada instante en que mis ojos

se funden en los tuyos, en un

nuevo despertar.

 

 

 

 

Es la vida ese baile de estrellas en el que

la existencia baila... Suenan las notas,

tristes unas ... felices otras.

Tomemos el baile con valentía...

Somos capaces... Nuestro es el baile,

nuestra la vida...

 

Cada luz que cruza el cielo, aprésala con fuerza,

a tu mirada va una esperanza.

No te detengas. Sueña.

Son esos Sueños la melodía bella de tu existencia.

Y es ese camino donde te cruzas con las estrellas...

Danza, danza...

Vive la generosa armonía que va con ellas.

 

 

 

Decidir ... Arriesgar ...

Creer que aún la vida

vive ...

te mira, te espera, te apresa...

Y te deja

bajo un cielo azul, de luchas,

de sueños, de entregas...

Sentir la vida como una canción

en la que a veces,

la voz se rompe por un ruido ...

o se expande como el aire ...

en el mar de la vida... Navegar!!!

sobre océanos de fuego,

sobre océanos de calma ...

océanos que inundan el alma ...

en un imparable mar de generosidad...

SENCILLAMENTE ...

                 AMAR ... ... !!!

 

 

 

 

 

 

Fernando Penín López-Terradas

 

El nacido

Otro hombre por nacer que sí ha nacido,

otro brote de vida florecido,

no mueran del hastío.

Otra garganta viva antes de tiempo,

otro perdido que se quedó sin sueño.

Otro lunes, quizá, que sí ha salido.

 

 

Cumpleaños feliz

Cumpleaños feliz,

que tengas buena suerte,

que la vida te abrevie

el peso de los días,

a cambio de lo intenso.

Que no se rompa nunca

definitivamente tu esperanza.

Que puedas recoger

la mano de tus hijos

sobre tus tierras, y darles

lo mejor de tu mismo.

Cumple tus propios años

 espera aún muchos otros.

Y si vienes,

para darte la vida

por encima de todo.

 

 

Poema de un hombre

En la más profunda soledad se esconde

la araña putrefacta y dolorida

de mis temblores.

Me ha picado la avispa

y sus larvas me comen

a borbotones.

Ya no sé si es araña o es avispa

esto que me corroe.

¡No más nada, no más

infierno todavía!

Puedo acordarme de que soy un hombre.

Te recuerdo perfecta, amada mía.

No hay araña ni avispa que te borren.

Recuerdo tu calor sobre mis días

y sobre mis noches.

Porque el alba, querida,

es la vida de nuestros corazones

que se aman, amigos, que se aman.

¡Un espacio a la vida!

 

 

La esperanza de hoy

Esta angustia,

esta nada,

esta flor

de la desesperanza.

Flor de vida

a pesar de la vida;

flor estricta,

pero que somos bien.

Y esperamos así: desesperando.

Demasiada esperanza todavía

para tan cortos, tan humildes los días.

¡Esperamos hablar! ... Y de momento,

te lo susurro y tú me lo susurras.

Pero hoy, junto a ti,

nada hay urgente, sino nuestro abrazo.

 

 

Un consuelo

Alegría, es injusto,

es inhumano el tiempo.

Y que ya no te quieran los que más te quisieron.

Y recuerdo ...

alegría, las rosas,

un consuelo,

algún viento benéfico.

Y algunas cosas sueltas

que sí lo fueron.

 

 

Poema de nieve tuya

en ti, caricia profunda

 

En nieve, en la nieve tuya,

es su fulgor, en su roce;

en donde me reconozco,

en donde te reconoces.

En ti, caricia profunda.

 

En mi soledad, de poste;

en mi acera, leve ayuda.

Pero firme, cuando notes

la penumbra.

Y que nos junta esta noche,

mientras los demás se excusan,

mientras los demás se callan,

mientras los demás no escuchan.

 

Mi soledad, y yo mismo,

guardamos tu luz de luna,

tu voz de mar, y tu sombra.

Preservamos tu hermosura...

Tú te difundes, entonces,

como una rosa segura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pilar González Rubio

 

La buena Moza Gitana

 

Ahí va la moza gitana al despertar la mañana

con el canto del gallo y al asomar las claras ... ¡ay mi gitana!

Cantos de bulerías despiertan la mañana...

Sus ojos grandes de color violeta profunda

como la noche clara, tus pestañas

abanican la luz de tu mirada ... ¡qué hermosura!

Despierta el alba para alegrar las mañanas

con cantares de alegría ; va en busca de las pozas

para llenar la cántara de agua clara.

En el cuadril de la moza abrazada a la cántara,

camino de la dehesa, el cimbreante caminar de la gitana,

entre ramilletes de floridas encinas despuntaba

el nacer de la bellota. A la sombra cercana

de la poza llegan los cantares de la buena moza ...

el sonido retumbaba dentro, en el espejo del agua de la poza,

la figura reflejada de la moza.

La gitana sonríe y suspira al agua que emana,

¡ay mi gitana! ... ¡cuánto amor encierra tu alma!

Tus ojos violetas despiertan la mañana,

tus cantos, como el jilguero saltando de rama en rama.

Del arroyo de dulces aguas, ¡despertad, manantiales,

para lavar su linda cara.

Gitana, ¡ay qué gitana!, que das amor tan sólo con la mirada,

altiva, te lo digo yo, como vieja dama.

Reparte con amor el dulzor de tu mirada ...

vamos a la tarea, recogiendo el baño de cinc lleno de ropa  blanca.

La gitana con el mandil puesto, lava que lava ;

en la mano el verde jabón y agua clara,

enjabonando y soleando las sábanas blancas,

extendidas en las brozas de matagallos y ramas,

regándolas cuando las secaba

el viento con el sol que las blanqueaba.

La hermosa gitana pensaba en el mozo gitano

cuando la rondaba en noches de luna clara.

Morena, de piel canela, princesa sin fronteras ...

el cantar del gitano le decía : “¡Ahí va la india, mora y gitana!”

Entre cantares se va “a pelar la pava”,

al encuentro del gitano que la quiere con todas las ganas.

Le trajo de regalo el mandil de encaje, un mantón bordado,

los zarcillos de oro fino y grana,

las zapatillas enfundadas y el rojo clavel para su hermosa cara ...

¡ay gitana!, cuéntame cuándo llegará la mañana.

Me despierta el canto del gallo al despuntar las claras,

ella miraba el sol de la mañana.

Su pelo de negro azabache con el rojo clavel

y cómo brillaban las perchillas doradas y su carita ...

¡ay la carita lavada!

Baila, baila, mi gitana, con el ceñido corpiño

al entalle de la falda, mueve y mueve sus caderas

caracoleando con donaire los encajes de las enaguas...

¡Venga, mi niña, prepara el aceite

para encender el candil! y al recoger la losa ...

buena moza, que nos vamos a dormir,

pues mañana tienes que cantar y sonreír.

¡Ay, mi gitana! ... ¡la gitana!

Tendrás que madrugar ... hasta mañana.

 

 

 

Lavandera tepehuana

Encontrado en www.taringa.net:

15 cosas a punto de morir por la tecnología

 

 

 

 

 

 

 

 

Portada trasera de su libro : DIVULGANDO MI SENTIR

 

 

Un día de convivencia

 

Tengo el defecto fatal

de escribir lo que yo pienso;

y encima lo hago rimar

y lo convierto en un verso.

 

También me gusta escribir

todo aquello que me pasa

y que no me hace sufrir

y que además me hace gracia.

 

Como el sábado día dos

en el Puerto de la Torre,

poetas de Ana León,

nos juntamos esa noche.

 

Dábamos un recital

por el día contra la droga:

esa sustancia infernal

que te aniquila y te ahoga.

 

Quedaron bien las poesías,

unas serias y formales,

otras con su picardía;

pero todas con el arte

de poetas de valía.

 

Yo creo que les gustaron,

pues aquello terminó

y a otro día nos invitaron

a una paella de arroz;

que en la calle la guisaron

en un enorme perol.

 

Yo al ver aquella sartén

sobre candela encendida,

deseé verla también

algún día llena de migas.

 

No sé cómo puede haber

personas con anorexia

y que queriendo comer

la comida la desprecian

sólo por estar delgadas;

pues si estás algo gordita,

por eso no pasa nada:

hay personas muy bonitas

y también muy bien plantadas

y están algo rellenitas;

pero me aparto del tema,

que es el Puerto de ka Torre;

la comida era muy buena

y yo hice como el pobre,

con tal de ahorrarme la cena,

“reventar antes que sobre”.

 

Eso me dijo Teresa,

al contemplar mi bandeja

que estaba limpia en la mesa:

- La comida no se deja

- dije yo con ligereza...

 

Aquí les pido perdón,

(por no bailar en el corro)

a Teresa y Salvador;

aunque el pecado no es gordo:

hubiese bailado yo,

de no haber “llenáo” hasta el gorro

con la paella de arroz.

 

Pero fue un día muy feliz,

me causó buena impresión,

doy las gracias desde aquí

a toda la agrupación,

pues por ella conseguí

alegría y distracción.

 

 

 

Sin voz

Elevar la voz no puedo,

el médico, que no hable,

cuando preguntan, muy quedo

tengo yo que contestarles.

 

¿Por qué esto me ha de pasar?

si a mí, no me gusta, a nadie

dejarlo sin saludar;

y me parezco a mi madre

en lo de gustarme hablar.

 

Y cuando se acerca alguien

a hablarme, o a preguntar,

yo, loca por contestarle,

aprieto hasta reventar;

pero la voz no me sale,

¡qué mal lo llego a pasar!

 

Gabriela Moreno

 

 

 

 

 

 

 

 

Silvia R-Hesles

 

La rebelde HermanaFlorence

 

Cuando llegó la tercera carta, siempre escueta y llena de quejas por parte de la Madre Superiora, Francisca de Sanmartín, su denuncia era clara y contundente: “la falta de disciplina de la joven hermana Flora, hija del Conde Don Lope de Aguado”.

 

La Hermana Florence repetía un día tras otro que ella no iba a ser religiosa de por vida, estaba dispuesta a colaborar en el convento hasta su mayoría de edad; pero, sabía que disponía de una buena herencia y tenía la intención de mantener las propiedades de su padre y si le era posible mejorarlas.  Su futuro no estaba entre cuatro paredes rezando para que el mundo viviera sin arrepentimiento alguno de sus pecados. En ningún caso, iba a ceder sus propiedades a la iglesia que la había privado de su libertad. Sus propiedades irían a quien ella misma decidiera y sólo ella sabía el destino.

 

 El Obispo no tuvo más remedio que tomar parte en el asunto: él se había nombrado albacea y tutor de la joven a la muerte de su padre, su primo segundo, el Conde Don Lope de Aguado.

 

En realidad, el conde apenas tuvo contacto con el obispo, pero era propietario de una gran fortuna, a la cual el obispo no estaba dispuesto a renunciar.

 

La joven perdió a su madre en el mismo parto, mejor dicho dos días después. Su madre, encantadora y enamoradiza, se había casado cuando tan sólo contaba 19 años, con un viudo sin descendencia (su padre), treinta años mayor que ella.

 

- Hermana Florence, - comenzó diciendo el obispo frente a la joven - Quizá quiso decir “pecadora” a la Madre Superiora en un momento de contrariedad o nervios; y, debido a no conocer adecuadamente el idioma francés, pronunció una palabra aún más insultante y grosera;  pero todos deseamos que este mal entendido quede arreglado con una disculpa por su parte y un acto de perdón por parte de la Reverenda Madre.

 

-Ilustrísimo Señor, ¿verdaderamente cree su señoría que voy a pedir perdón? Le recuerdo que yo no estoy aquí por vocación o decisión propia. Fue su Señoría quien me internó, sin autorización de mi padre. ¿Recuerda? ... La Madre Superiora está muy contrariada porque di de comer al hambriento y di de beber al sediento. ... ¿Le dijo algo la Madre Superiora al respecto? ... Seguro que no, porque no sólo di mi escasa ración, sino que les di su ración, la de la Madre Superiora, bien copiosa; aparte de dejarla sin su vino dulce, que almacena como si fuera “su medicina”.

 

- Hermana Florence, se comporta descaradamente y sin ningún recato, su educación está muy lejos de todo orden y no tendremos más remedio que hacerla entrar en razón.

 

- Señor Obispo, con todo mi respeto, creo  que ha llegado el momento de afrontar la realidad y hablar claramente. Mi padre me dejó unos bienes que hasta el día de hoy su ilustrísima sabrá en manos de quien están. Es más, al no poder disfrutar de lo que mi padre me dejó y a pesar de su extrema vigilancia, incluida la de sus aliados, como la Madre Superiora, de su “corre ve y dile”; conseguí ponerme en contacto con una persona de confianza de mi familia y muy allegada al propio Rey; ella se ocupará de que yo recupere lo que me pertenece, no le quepa duda.

 

 - Si pretende. hermana Florence. ponerme en algún aprieto; le puedo asegurar que será absolutamente imposible;  hoy mismo partirá para el castillo-prisión de Mallorca.

 

- Ya contaba con algo semejante y tengo que decirle que tendrá la oportuna respuesta del mismísimo Rey.

 

- ¡Descarada! ¡Aprenderás modales y a respetar!, ya lo creo.

 

- El propio Rey me dijo que nuestro parecido era asombroso y que nuestra diferencia es que usted cuenta con ochenta años, más sus achaques; y yo, tengo 19 recién cumplidos. Puedo esperar ¿no le parece, tío Fulgencio? Hay algo que tendrá en la cabeza para el resto de su vida.  Su tiempo se acaba y el mío no ha empezado; pero le aseguro que no seré religiosa ni me casaré con quien no desee : El propio Rey me dio su bendición.

 

-¿Te das cuenta criatura, que no sólo robaste comida y bebida; sino que, con todo descaro, amenazas con abandonar a Nuestro Señor Jesucristo?

 

-No, por supuesto que no, creo absolutamente en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; soy Católica Apostólica y Romana, mi fe es indiscutible; pero, no seré una religiosa que rece por la salvación del mundo; allá cada uno con sus pecados, incluidos los suyos Ilustrísima, y los de la Madre Superiora, que tampoco anda bien.

 

- ¡Endemoniada joven! Vivirás apartada del mundo de por vida.

 

- De sobra sé que le gustaría; pero, para su desgracia, no será así. Su hijo ilegítimo, que hoy ocupa las tierras de mi padre, tendrá que buscarse otro futuro porque yo volveré. Le recuerdo que tengo 19 insultantes años, según el Rey, y a mis 21, esté su ilustrísima vivo o muerto, me haré cargo de mis posesiones.

 

- Irás a una celda donde no tendrás contacto con el resto de la humanidad, allí rezarás y te arrepentirás de tus pecados, de tu orgullo y vanidad. Los días serán largos y más aún las noches.

 

- No seré religiosa ni me casaré con quien no deseo. El propio Rey me dio su palabra y su bendición y cuando pase cierto tiempo sin mis noticias, le hará llamar.

 

- REBELDE HERMANA FLORENCE, robaste comida y bebida con todo descaro, amenazas con abandonar a nuestro Señor Jesucristo, rechazas la fe en Dios Nuestro Señor.

 

- Su avanzada edad, tío Fulgencio, ¿puedo llamarlo así?, ha puesto una venda ante sus ojos. Debe rezar, rezar mucho, día y noche, su tiempo se agota. ... Ah! Y no olvide pedir perdón por sus pecados, rabietas y tantas otras cosas que usted sabe.

 

Pasaron dos años y parecía que Flora se encontraba abandonada, pero ella confiaba en que se haría justicia. Un día oyó entrar un jinete en el patio de la fortaleza donde daba su ventanuco, aunque no pudiera ver nada desde la torre, donde se encontraba totalmente aislada. Se sintió nerviosa y emocionada. Intuía que el portador de noticias traería una orden real por su veintiún cumpleaños, y no se equivocó. El Rey le otorgaba su absoluta libertad. El obispo se encontraba en su lecho de muerte y la que había sido Madre Superiora hacía más de un año que había sido trasladada a un centro de enfermos sin recursos, ancianos abandonados, sin familia y sin techo. Allí aprendió el significado de humildad y caridad cristiana.

 

Flora, enlutada de los pies a la cabeza, fue inmediatamente a visitar al Obispo. Cuando llegó aun estaba vivo.

 

-Su ilustrísima – dijo con descaro-, lamento que Dios haya dispuesto de su presencia tan pronto. Yo he rezado mucho por usted y por la Madre Superiora, aunque no lo crea. Tuve suficiente tiempo para ello, aunque no mucho. Los días y noches pasaban tan rápido que apenas los notaba; pero usted va a tener toda la eternidad para descansar. 

 

 

Pintura de Alfred-Charles Weber

 

 

 

 

 

 

Salvador Ramírez Vazquez

 

Amor :

qué dios tan celoso e injusto eres !

que a todos cuantos amantes hieres

los dejas cejijuntos de parcas creaciones

si hemos, en cambio, de amar lo injusto

qué gusto por lo impropio

nos haces amor tuyo

y luego nos zahieres de lamentaciones.

Pues nos haces cavilar tu susto

que poco amor nos tienes

para tus vasallos propios

para tus celosos súbditos.

 

Amor, que amar no es lo que conviene

mejor es avisar que vienes

a darnos provocaciones

por tu rodar insulso

en opresos corazones.

De tu amar lo inseguro

olvidar las precauciones;

a los precavidos en celosos

nos conviertes,

y a los amantes

en desconfiados también

carceleros de lo amable.

Pues tu dios es afable

agradable el gusto

nos conviene

convertir

de tus amables predaciones.

 

 

“Esto es la historia de un niño”

 

Esto es la historia de un niño

que sólo quería tener verdaderos sueños;

esto es la historia de un niño

que en la realidad es un hombre,

que ama sobre todo tener sueños preferidos;

ante visiones extrañas todavía se asombra,

y vuela muchas veces en pos de soles lejanos.

 

Ama también este niño

ser único entre todos los hombres;

volar a mundos distantes;

ante raras visiones ensoñar

que era capaz de cruzar

abismos intransitables.

Esto es la historia de un niño

distinto a todos los demás,

que escapaba tal vez a visitar

múltiples estrellas errantes.

 

Así pues, en mundos sublunares

avistaba a veces ruinas de iglesias antiguas,

y palacios encantados

que escrutaba la clarividencia de un hombre:

amaba visiones y ensueños, en fin,

que otros muchos consideran como simples alucinaciones.

 

Esto es la historia de un niño

que ya no quería más ser un hombre;

amaba estelas sin nombre

y obscuros minerales

que caían tercamente a su jardín

desde un monte cercano

a su casa de lápices.

 

Se hizo, finalmente, un hombre

aquel niño que no quiso crecer,

y huyó al desierto una tarde

cuando no lo veía ya nadie,

y al alba se despertó

en otro planeta distante

o en un mundo aún no hollado.

 

Allí sigue en pie, intacto,

a pesar de los variados aerolitos que repasan

muy cerca, casi tocándolo;

pero nada puede ya derribarlo ahora,

como un monolito en la plaza

cerca de la vieja iglesia

con una media luna tersa coronándolo,

donde las palomas núbiles y blancas se posan.

 

 

 

Galaxia del SOMBRERO

 

 

 

“¡Que no soy yo!”

- dicen así que gritaba uno

- o bien, aullaba – dice otro.

Que no soy yo tampoco

- a voz en cuello – gritaba otro.

 

Aquel que sube ya a la montaña más alta;

aquel que baja ya hasta el pozo más hondo.

Quien arrea al final la reata

de toros y de vacas.

Quien, pues, apréstase a raptar a la princesa;

quien vacila en el potro;

a quien un rey decapita;

a quien acuchilla el verdugo

antes de quemarse o arder en vida vivo

hasta la cabeza propia

desde los mismos pies.

 

¿Quién es quien grita entonces

desde el fondo del pozo

- a quien toca de caerse siempre?

¿Quién es quien cae entonces, pues,

desde esa montaña más alta?

- hasta el suelo final...

 

Y en este mismo suelo remoto

¿quién es quien habita por encima de mi alma

y hacia mi corazón de lodo?

Otro más anuncia ahora tempestades sin cuento.

Cuando amaina la tormenta,

estas solas palabras, únicamente,

ya se las lleva el viento.

 

Primeras páginas de su manuscrito LUNA DE ENFRENTE

que continuará en el próximo número

 

 

 

 

 

 

 

Adelina Pérez Blaya

 

Ausente tú

 

Ya nunca te daré la flor sombría,
la que creció por ti, para ti sólo,
la que creía ser tu opuesto polo,
cuando era condición la lejanía.

 

181

La flor que el sol no besa, mas la luna
con  sabia condición despierta y manda,
que responde al amor, por él se ablanda,
la que sin tu corola es su fortuna.

 

Flor que fue para ti ya mal podría
dar a  otra mano su perfume esquivo,
por más que venga con altanería.

 

¡Qué los caballos de mi fantasía
beban dulzores cuando te recibo,
los pongo a los pies de tu osadía!

 

Como una flor

... y yo como una flor...

Mis miembros como pétalos maduros,

sintiendo en mis entrañas claroscuro

impulso de belleza y de dolor.

 

Yo rezumo dulzor:

doy al aire mi dorado efluvio.

De la próxima abeja siento anuncio,

pero pasa de largo ante mi olor.

 

Ni el colibrí de vigoroso vuelo,

ni libélula de ala transparente

traen el grano de polen que, potente,

arraigue con amor en fruto nuevo.

 

Y cayendo, pétalos deslucidos

al suelo, en una muerte sin corona,

no sentirán la vigorosa poma

iniciarse en su centro protegido.

 

Flor sin fruto jugoso, y cada vez

pétalos más escasos me rodean:

ni colibrí ni abejas me cimbrean,

mi mal es mal del tiempo: la Vejez.