Mariette Cirerol

 

Este coche nos llev, desde Bienne, Suiza, donde viv燰mos hasta entonces; a Adra, provincia de Almer燰, donde nos alojamos a partir de febrero 1967 hasta el mes de julio del mismo a隳. que fue cuando nos trasladamos a La Habana para construir el camping.

 

El coche iba cargad疄imo. Sobre el techo, lo que hay son 嫫boles que mi entonces marido iba escogiendo durante el camino para plantar en el terreno adquirido, con escritura y pagado in sito, en el viaje que emprendi solo en las fiestas navide鎙s de 1966 para instalar en 幨 nuestro futuro hogar. Fue un astuto enga隳. Nos quedamos sin nada, hasta ponernos en sociedad con unos campesinos que ten燰n tierra en la misma Habana que as es como se llama el lugar.

 

A pesar de lo que supon燰 tener que vivir all en familia ya numerosa, apartados de todo, sin casa y sin comodidad alguna, consegu forjarme algunos huecos de soledad poqu疄imos y muy cortos para empezar a escribir

 

 

Los 聲geles de la Guardia

 

 

Ahora os ense隳, con una foto,

el camino que desde El Puente del R甐 (Adra)

nos llevaba al lugar donde viv燰mos:

 

 

Los que all ten燰n terreno se iban a dormir al pueblo y volv燰n tan s鏊o para trabajar su parcela. Nos dec燰n: 、o ten嶯s miedo de quedaros aqu por la noche, en este lugar tan apartado de todo! El coche que veis en la foto es uno que compramos de ocasi鏮, ya viejo, que nos hac燰 el av甐 para transportar el material de construcci鏮. Lo primero fue una habitaci鏮 donde dorm燰mos todos.

 

La madre de mi ex que vino a visitarnos y tuvimos que llevarla por este camino, no paraba de decir : Ma dove siete andate a vivere, al fine del mondo ? .

 

Los聲geles de la Guardia

Cap癃ulo 3 - b

 

 

ad嫕 pasa en revista los refugios de todos los amigos de Sandra, de la familia, de la gente m嫳 conocida; y no la encuentra en ninguna parte. ... Se habr quedado arriba, se repite, y vuelve a la superficie.

 

La luz del d燰 est declinando. Los p奫aros buscan refugio para la noche en las ramas de los 嫫boles. El azul del cielo se mezcla con el color rosado del atardecer. El aire refresca la piel como un agua de colonia. Mana dulzura de la yerba, de las flores y de la luz que se hace menos intensa para que la naturaleza pueda descansar. Pero Ad嫕 s鏊o la mira con la esperanza de ver aparecer en ella la silueta de Sandra. Camina y camina y la angustia le est quemando el pecho. Llega a la casa de Sandra, una casa vac燰 de todo, de muebles y de gente; y vac燰 de Sandra tambi幯. ... 澳onde estar? ... Va a su propia casa. Tampoco est... Tambi幯 visita las casas de sus amigos ; pero, ︷鏔o va a estar? ... Escudri鎙 todos los lugares donde sol燰 ir Sandra: ningn rastro de ella. Recorre los sitios vac甐s de gente sin encontrar ni siquiera un indicio: nada de nada. Entonces, se pone a gritar su nombre con todas sus fuerzas, con la esperanza de ser escuchado por ella; pero s鏊o le contesta el eco de su propia voz y el silencio terrible que abraza las calles y las casas abandonadas.

 

La noche ha ca獮o ya completamente sobre la ciudad y no hay ni una pizca de luz; a parte de la poquita que la luna solidaria se esfuerza en brindarle. Ad嫕 sale al campo y va de una a otra chimenea preguntando a los guardianes si han visto a su amada. Se la describe detalladamente pero sin resultado alguno. Luego, en su desasosiego, empieza a dudar si no se ha olvidado de pasar por alguna de las chimeneas, y vuelve a las andadas provocando el mal humor de los guardianes que han tenido un d燰 muy ajetreado y quieren bajar ya a sus propios refugios para descansar en paz.

 

Finalmente, cansado y desanimado, se dispone a emprender el camino de regreso. Puede que haya vuelto est pensando sin mucha fe... Sosegadamente la madrugada se levanta ofreciendo t璥idamente un retazo de su luz rojiza, aminorando poquito a poco la negrura de la noche. Ad嫕 camina como un aut鏔ata. Se siente vac甐, sin fuerza moral, sin fuerza f疄ica. Tengo que sobreponerme se dice: Sandra habr aparecido, estar abajo, con su familia. Tiene que ser as. ·or favor, Dios m甐, tiene que ser as !!! ... ...

 

Intenta consolarse con la idea, recobrar 嫕imo, recobrar fuerzas. Y ... de repente ... de repente le parece o甏 un gemido, un gemido muy leve. Se detiene para escuchar. No, no es una ilusi鏮 exacerbada por su deseo; no lo es porque se vuelve a repetir, es real. Alguien est gimiendo ... 燙er Sandra? ... La vuelve a llamar fuerte, muy fuerte, con todas las fuerzas que le quedan. ... De nuevo oye el gemido.

﹖andra! ... 激res t? ...

﹖! ... ︿oy ... yo! ... se oye d嶵il y dificultosamente!

–ida m燰! ... 澳鏮de est嫳? ...

Estoy aqu ... me ... he ... ca獮o ... en ... un ... agujero ... 、o ... te ... cai-gas ... t ... tambi幯! ... ﹐ira bien ... donde pones los pies !!! ...

 

Ad嫕 inspecciona el suelo meticulosamente removi幯dolo. No logra ver nada raro, ninguna abertura o fisura, hasta que ... 幨 tambi幯 es englutido por aquel agujero-fantasma.

 

Cuando recobra el sentido, ve a Sandra a su lado mir嫕dole ansiosamente. Llevaba largo rato as. Por fin Ad嫕 levanta los p嫫pados. Los vuelve a cerrar, los levanta otra vez y ahora se est fregando los ojos para asegurarse de que lo que ve es verdad, que no est so鎙ndo...

 

﹗e duele mucho! le pregunta Sandra, intentando leer la respuesta en su cara.

No te preocupes, vida m燰. Me encuentro en la gloria por haberte encontrado.

燕uedes moverte? insiste ella . 燒o tienes nada roto? ...

Creo que no ... 、o! ... Estoy entero a pesar del dolor que siento en todo el cuerpo. 、ada m嫳 natural, cayendo desde tanta altura ! y lo dice levantando la mirada , espantado, procurando evaluar las decenas de metros que les separan de la superficie. La pared cae vertigino-samente y es completamente lisa, sin ninguna rendija visible para poder escalarla.

 

•stamos bien arreglados, pero ya encontraremos una salida! ﹗enemos que encontrarla! ... Y t,盧鏔o te encuentras? ...

Pues, bastante mal. Me ha costado much疄imo arrastrarme hasta tu lado. Me duelen sobre todo las piernas. Pero lo importante es tenerte a mi lado, estar junto a ti. Juntos ser m嫳 f塶il encontrar una soluci鏮 que nos permita abandonar este agujero de mal ageros... He pasado mucho miedo, sabes. Tem no volverte a verte, no volver a ver a nadie, nunca m嫳. Me horrorizaba tener que pudrirme aqu.

 

·obre vida m燰! ... No sabes cuanto lo siento. Pero te sacar de aqu, te lo prometo, y te llevar al m嶮ico. Te pondr嫳 bien. Nuestras vidas no han acabado an. Somos j镽enes y fuertes ... Una t璥ida sonrisa aflora en los labios de Sandra. Quiere convencerse pero ... . Ahora tenemos que tener mucha paciencia y mucha calma. Vamos a hacer trabajar nuestras neuronas para encontrar la manera de salir. Creo que hemos ca獮o en una chimenea abandonada. Pero podr燰n haberla se鎙lado. Resulta extra隳 que no lo hayan hecho. Y lo que es m嫳 raro todav燰 es que no haya ca獮o nadie m嫳 que t y ahora yo. S que no es as, pero parece como hecho a prop鏀ito para que cayeras. Y suponiendo que yo subir燰 a buscarte, se aseguraban nuestra desaparici鏮: los dos atrapados, sin posible escapatoria... Resulta dram嫢ico y diab鏊ico...

 

No seas tonto. 熹ui幯 podr燰 querernos tan mal? No tengo enemigos ni hay motivos para que los tenga; y a ti, te adoran.

 

Yo me he ca獮o despu廥, cuando ya no ten燰 que pasar nadie. Pero antes, cuando t te ca疄te, debi de pasar much疄ima gente por este lugar. Lo normal es que hubiera una se鎙l. A lo mejor, la hab燰 y alguien la quitar燰. Pero 穆or qu? ... No, no tiene sentido. Sin embargo es un pensamiento que me atormenta.

 

Ser por eso, porque pensaron que ya no pasar燰 nadie m嫳. Algn guardi嫕 necesitar燰 la se鎙l para algo y se la llev...

 

Quisiera que me aclarares una cosa : 燕or qu no has bajado con tus padres?

 

Por nada ... Tonter燰s m燰s.

 

No pueden ser tonter燰s. Tienes que haber tenido una raz鏮 de peso para demorar tu bajada, y quiero saberla.

 

.ej幦oslo, por favor! A veces se me ocurren cosas raras eso es todo. ﹒lvidado!

 

澧鏔o voy a olvidarlo? ... No se pueden olvidar cosas as. Es que no te das cuenta de lo que nos est pasando, y por una tonter燰 dices. Lo que no sabes es que te he estado buscando como un condenado, medio loco de angustia por que no te encontraba. Durante toda la noche y parte del d燰 siguiente, y 穌uieres que lo olvide? ... No comprendes que no es posible.

 

Fui tonta y lo lamento. ·erd鏮ame! ... ·erd鏮ame, quieres! ...

 

Claro que quiero perdonarte pero antes tengo que saber la verdad, toda la verdad.

 

Es que ... estoy avergonzada ; no puedo cont嫫telo. No me obligues a ello.

 

Tienes que tener confianza en m ; sino 瘸 qu sirve que nos casemos, que pasemos toda la vida juntos, si vamos a continuar siendo extra隳s el uno para el otro, si vamos a continuar estando moralmente solos? ... ,nda! ... 。u幯tamelo! ... Procurar entenderte ... Har todo lo posible para comprenderte, te lo prometo.

 

Es que me da mucha vergenza. Adem嫳 ... es muy largo... Te lo contar mejor en otra ocasi鏮.

 

Desahogarse hace bien. Necesito saberlo ahora, despu廥, los dos nos sentiremos mejor. Las cosas, sobre todo las que duelen hay que decirlas en su momento. Estoy aqu para socorrerte. Te he buscado porque te quiero. Para ayudarte, que nos ayudemos los dos, tengo que conocerlo todo; no tienes que esconderme nada.

 

T eres quien me dec燰 que no hay que obligar a la gente, y 穌u est嫳 haciendo? ... Quieres que te diga lo que no quiero...

 

En primer lugar, t, para m, no eres la gente. Pero si quieres guardar tu secreto, gu嫫dalo. No te obligo. Me voy. Bueno quiero decir en cuanto encuentre la manera de salir de aqu. Y no te preocupes, avisar para que vengan a rescatarte.

 

Por favor Ad嫕, no quer燰 ofenderte. Te lo contar. Te lo voy a contar, y luego podr嫳 pensar lo que quieras. De todos modos, el mal ya est hecho...

Sabes que he trabajado hasta el ltimo momento. 燉o sabes? ... Pues bien, al mediod燰 ten燰 costumbre de ir a comer en un restaurante cerca de la escuela... ...

Es muy largo de contar, tengo que esforzarme mucho, me cansa hablar. Ser燰 mucho m嫳 provechoso pensar en la manera de salir de aqu. 燒o te parece?

 

No dejo de pensar en ello, no te preocupes. Pero t sigue contando, despacio, tenemos tiempo.. .

 

Y Sandra contina relatando con voz lenta, buscando excusas para descansar, para distraer la atenci鏮 de su compa鎑ro, llevarla hacia otro punto. La verdad es que no estaba muy orgullosa de s misma... Hab燰 actuado como ... bueno, aquello no ten燰 nombre... Es que ni siquiera lleg a actuar, se dio cuenta a tiempo de su locura... De no haber sido por este maldito agujero todo ser燰 como si no hubiera ocurrido nada. No tendr燰 que pasar por esta vergenza... Desde luego no se sabe nunca lo que puede pasar, y hay que estar preparado para todo.

 

* * *

 

Seguir en el pr闛imo nmero de AIR

 

 

 

Manuela y Alain sobre el asno de Rogelio.

A la izquierda, Rogelio, nuestro vecino m嫳 pr闛imo.

Y entre Manuela y Alain, ahora distingo la pierna, un brazo y

un trozo de cabeza del entonces m嫳 peque隳

de mis hijos : Lorenzo.

Al fondo, nuestra primera habitaci鏮

en La Habana, donde dorm燰mos todos.