Escritores poetas en España

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Francisco Aranda Cadenas

 

Antes del día venidero hay una canción en las sombras,
algo parecido a una rama derramada sobre un río.
Las flores se suceden en la corriente con un clamor
encendido. Con su llama, hacia la mar sus voces
de sueños y de conjuros. Un tren silba a lo lejos,
un tren antiguo de viento y de humo.
Luz de la mañana, temprana luz del cuerpo
caricia de pétalos en las aguas del río.

Málaga, a 14 de mayo de 2013

 

 

Soledades babelizadas en el abismo del pozo;
ni tú, ni yo, hemos reparado en las aguas
oscuras, en el telón sin fondo que la tarde oculta.
Buscando la luz, ansiando la luz, los cuerpos nadan
hasta la superficie de barro y cal, donde algunas aves
esperan morder el húmedo verdor, que espesa los cabellos.
Ahora, en el inesperado encuentro, se halla la metáfora
menos abrupta de la carne. Juntos, ya en el aire, se acercan
las hilanderas del verbo con voz nupcial y pañuelos blancos.

Málaga, a 20 de julio de 2013

 

 

 

 

 

Restaurante con barcaza

 

La barcaza más desamarrada del puerto se va con el oleaje. Lleva paisajes de niños muertos y de niños columpiándose al borde de la risa. He visto, como a   borbotones, salir del agua un niño. Porque la barcaza llegó hasta el restaurante hablando en inglés y en mandarín, y todo hacía ruido; quizá porque era aún   de día, estos días primaverales cercanos al verano en la ciudad de Málaga. Ciudad con aviones y grafitis, y   el hombre del saco llevándose a los niños hasta una cueva infernal. Estaba cenando en ese restaurante amarillo, con fuego de dragones en la cocina, y dientes   de niño hasta en la sopa. Aquella barcaza tibia y húmeda no sabía hablar español, y cantaba canciones lejanas acerca de no sé, pero eran canciones  lejanas. Se notaba en el tono agridulce de la voz y por los instrumentos, antiguos sin duda. Y me abracé al cuerpo de Elizabeth, con mi camisa hecha girones por las olas de poniente, porque hacía poniente y era bastante molesto. Recuerdo, siendo un chavea, me decía mi padre -quién lo ha visto y quién   lo ve-, que los camiones de pescado que iban a Madrid no regresaban. Mi abuelo conducía un fulitre a pedales y llevaba pescado hasta Madrid. La noche   más imaginaria que haya vivido fue creyendo estar sentado en el regazo de mi abuelo materno. El me daba pescaito, a pellizquitos, con las manos. Yo  era un niño como el de la barcaza. Rotundamente un niño ido con el viento de poniente, con la ventolera que decía mi tía Charo. Ahora, en la carretera de   Almería escribo esto. Lo del restaurante ya pasó, lo de la barcaza, lo de mi abuelo, y toda la 'marimorena'.



Francisco Aranda Cadenas

Málaga, a 18 de junio de 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

José Gil Martín

 

 

 AMOR  EN VERDAD

(C-W2)

 

                                     Han de ocultarse en la noche,

                        siguiendo oscuros deseos,

                        por  ser dos viejos amores,

                        que conservan sus afectos.

                                      Impresionantes miradas,

                        destapan dulces  anhelos

                        de  sinceros corazones

                        de los dos ancianos viejos

                                      Se entregan a los placeres

                        con turbulenta inquietud,

                        de  oscuros atardeceres

                        que les recorta la  luz

                                       Ocultan entre paredes

                        ese amor de senectud,

                        sin reprimir el deseo

                        de un amor de juventud.

                                       De ese modo, en los amantes

 

111

                        renacen las  ilusiones

                        de multiplicar sus vidas

                        con amorosas canciones.              

                                       Mientras los dos se abrazan

                        llenan sus corazones

                        con los fuegos de pasión

                        que nacen en dos amores.

                                      ¡Cuidado con las pasiones

                        que salen del corazón,

                        si el amor no es verdadero

                        se están mintiendo  los dos.

                                       El amor es verdadero

                        si va unido a la razón;

                        la razón  es verdadera

                        si está de acuerdo con Dios.

                                      La vida de los mayores

                        son recuerdos de trabajos,

                        que los dos con sus labores

                        uno al otro entregaron.

                                      El matrimonio es la obra

                        que origina vida humana:

                        vida creada por Dios

                        como una fuente que mana.

 

 

 

ESMAR

 

 

“Desnuda de tiempo”

 

Los días, a veces

se suceden entre

el etéreo mundo de

los sueños

y esa extraña realidad

cargada de misterio;

y la vida se irá…

dejando tras de 

estelas de colores,

de risas,

lágrimas,

miradas expectantes

envueltas en la

tenue neblina

de las horas…

Y yo,

personaje estelar de

la obra de mi vida,

me iré con ella

entre blancos tules de

recuerdos,

hacia nuevas dimensiones

del encuentro,

desnuda de tiempo….

 

 

 

 

 

 

 

Imagina, por un momento…que la oscura noche, esa noche que hace levantar tu rostro curioso, ingenuo, buscador de Sueños…no existiese

 

Imagina, por un momento…que el día, ese día donde brilla el Sol, vuelan hojas o la lluvia que tus pies acaricia…no existiese

 

Imagina, por un momento…que ese amor tímido o fuerte, efímero, eterno, loco o cuerdo…no existiese

 

Imagina, por un momento…que el mar, ese mar que baña tu cuerpo y se deja contemplar entre tus palabras al silencio…no existiese

 

Imagina, por un momento…que tu lágrima o tu risa, tal vez el sabor amargo de una sonrisa…no existiese

 

Imagina, por un momento… ¿Existiría la vida al menos…al menos, por un momento?

 

Quizá sentirla vida se trate sólo…solamente, de

MOMENTOS ...

 

 

 

 

Lejos de aquí, muy lejos, queda un lugar donde la caricia permanece,

 

donde las rosas danzan en nombre del amor.

 

Puedes volver a puerto por un momento y recordar

con delirio las mil horas compartidas,

 

Las sonrisas, las sorpresas…. “cualquier día puede ser especial”….

 

O puedes rebelarte contra esa calle que te vio

tomar mi mano, ese techo que te vio abrazarme…

 

Lejos, de aquí, muy lejos, queda un lugar donde las estrellas

se han quedado dormidas esperando.

 

Puedes volver a puerto por un momento y recordar

con estupor los mil silencios llenos del amor nuestro….

 

O puedes intentar perderte en esos campos que te vieron

mirarme deseando hacer de mi historia

nuestra historia, nuestro sueño…

 

Lejos de aquí, muy lejos, queda un lugar donde vive aún

el amor

entre los fantasmas del tiempo,

donde entre montañas, quedó sellado con un beso.

 

Puedes volver a puerto por un momento y recordar

con ternura entre tus manos, los mil “te quiero”,

las montañas,

los bálagos,

los senderos,   las olas que interrumpieron

nuestro beso…

o puedes borrarlo de tu sentimiento…

 

Si algún día, poeta,

mi ausencia llorases,

sabré que he vivido…

 

 

Paseo de álamos

perdidos en la tarde….

han poblado mi alma

de emociones,

de encuentros que enriquecen.

 

He sentido mi cielo

teñido de violeta,

adormecido sobre cada

flor silvestre

del camino.

Sus lágrimas de luz

fueron techumbre de mis sueños;

instantánea armónica

de vida

que semeja

un canto de esperanza

entre los hombres….

 

 

 

 

 

 

 

Josefa Gabriela Moreno Gómez

 

 

Crisis

 

Hay crisis para el trabajo,

hay crisis para el dinero,

no hay crisis para el corrupto

que lo lleva al extranjero.

 

Hay alguno trajeado

que al obrero no lo engaña,

en negro se lo ha embolsado

y lo ha sacado de España.

 

Una vez los han pillado

a todos quieren “pringar”

y ante tanto involucrado

nadie sabe que pensar.

 

¡Madre mía! ¿Será verdad

que tantos han engañado?

¿Dónde está la honestidad

y el miedo a caer en pecado?

 

Por el hecho de robar

antes ibas al infierno,

si hoy los tienen que llevar

se apagará el fuego eterno.

 

Al final sólo me explico

que después de tanto sobre

el rico sigue más rico

y el pobre sigue más pobre.

 

 

 

 

117

Tertulia de dos ciudades

 

Apoyada en mi atalaya

contemplando el horizonte,

delante tengo la playa,

a mi espalda tengo el monte,

no quiero que ocurra nada

que mi fantasía desmonte

y mientras sigo extasiada,

pensando sin emoción,

algo aburrida y cansada,

un halo de inspiración

me roza y me maravilla,

y es una conversación

entre Málaga y Melilla:

 

“- Buenos días querida hermana –

dice Málaga sencilla.

 

- Buenos y ... buena mañana –

dice Melilla, y risueña -.

me encanta como me ama

mi hermanita malagueña.

 

- Puedes decirlo muy cierta,

ya que sin risco ni peña

que pudiese hacer de puerta,

sólo la brisa del mar,

mi corazón se despierta

y comienza a llamar,

¡eres mi hermana del alma!,

¿cómo no te voy a amar?,

y estando este mar en calma

te puedo dar hasta un beso...

 

- Tu cariño me desarma

y me olvido del proceso

que tengo con el peñón,

que es enemigo de peso

y con ojo de cañón

me mira por las mañanas.

 

-Ignora a ese garañón

que tú tienes tus hermanas:

Huelva, Córdoba, Almería,

que están frescas y lozanas,

rebosantes de alegría,

como Sevilla, Granada

y yo que todo daría

por saberte acomodada,

y tus hermanos también,

que no quedas olvidada

de Cádiz ni de Jaén.

 

- Me haces llorar gran amiga,

yo también os quiero bien;

mas, qué quieres que te diga,

no puedo saltar el “charco”

que Dios proteja y bendiga

para que en él ningún barco

zozobre con mis hermanos,

ya sea negro, ya sea blanco,

todos son seres humanos

que van buscando trabajo,

el cual hacen con sus manos,

a jornales o a destajo,

algunos vienen de ahí ...

ni empleo alto ni bajo ...

algún peón de albañil,

de líneas instaladores,

también gente de postín ...

y pintores, escritores ...

y algún que otro empresario,

ni mejores ni peores,

todos siguen el calvario

de la vida cotidiana

desgranando su rosario.

 

- Eres, Melilla, muy sana

y con un gran corazón,

es tu palabra muy llana

y cargada de razón;

pero yo no quiero hablar

de penuria y quemazón

que nadie puede arreglar,

así que a un lado la pena

para poder alabar

a esa Melilla tan buena

de tan lindos monumentos,

de gente amable y serena

de entrañables sentimientos,

a los que sabia conduces

muy felices y contentos

cuando ven cómo reluces

dentro y fuera de tu tierra

y se sienten andaluces

pues su pecho no se cierra

por un pedazo de mar.

 

- El cariño a ti me aferra,

mi fe en ti voy a extremar,

tu buen discurso me alaga;

pero he de desayunar,

aquí me despido Málaga.

 

- Te deseo buen provecho,

yo quizás también lo haga,

aunque mejor vuelvo al lecho

así como media “horilla”

ya que no cabe en mi pecho

tanto amor por ti Melilla.”

 

Yo contemplo en mi atalaya

la última estrella que brilla

esperando que se vaya

no curo de mi impresión,

al ser testigo que calla

en una conversación

de dos que quiero y admiro,

un beso de devoción

les lanzo con un suspiro

y escribo esta fantasía:

as ser melillense aspiro

sin salir de Andalucía.

 

Al habla, Málaga    

                                                                                                      con

                                                                                          Melilla

                                                                                        

 

 

 

 

 

 

María Dolores Terrones Buch

 

 

 

Aunque pasado el tiempo, quien te conoce

 

Málaga, 8-3-2014

 

Frondoso...

Frondoso el árbol lírico de tu poesía.

En tu mente giran...

Giran sacudidas cual ramas al viento.

Caen sus hojas obedeciendo  ... ritmo y

contenido, pero libres.

 

Bosque verde...

Prado blanco para que tú escribas,

escribas sobre tus folios nevados.

 

Escribes

Lees

Sueñas.

En tu mente ...  anidan pensamientos,

pensamientos donde surgen las palabras,

viven juntas en armonía

envueltas ...

envueltas, en el velo dorado de las metáforas.

 

Amas la paz...

Alumbrada por el sol naciente,

surcadas de humildad tus miradas,

compartes tu pensar, tu sentir,

y tus palabras.

 

 

Has franqueado el umbral del alma.

Alma donde fluye la luz de tus poemas,

resplandor que une las metáforas.

Metáforas para embellecer,

cuando tu luz se derrama.

 

Perfumada de espliego,

romero y jara,

vestidas de primavera tus palabras

 

Sabes...

Tu mente piensa

 

 

 

 

123

 

 

 

María del Carmen Guzmán

 

ganadora del Premio de Poesía

“Encina de la Cañada

 

No quiero volverme cuerda,

que las cuerdas ... atan.

 

Allí fuera, en la calle, te duchan con rutina

y hasta te desayunan con pan artificial,

te pisan, te machacan, te empujan, te sacuden,

te lavan los oídos con polvo de autobús,

te almuerzan con envidias, te meriendan con celos,

te cenan con traiciones, te duermen con olvidos.

 

Me gusta mi insania.

Dejadme recluida en mi prisión,

lunática en el ático,

en las cuatro paredes de mi bella locura,

en mi hermoso castillo de nubes y cristal,

rodeada de versos, de flores, de poetas,

de queridos fantasmas,

de locos como yo.

 

 

 

 

La rabia almacenada en la despensa

 

y el coraje guardado en el cajón oscuro,

la musa dormitando en el zaguán

y los versos colgando en el ropero.

 

Una rima se escapa

por el hueco falaz de la gatera

y ascienden los sonetos por la yedra del muro.

 

Este calor derrite mis ideas

y el corazón se niega a hacer balance,

he puesto la agudeza  a descansar

a la musa le he dado vacaciones,

y me tiendo a dormir

sobre las cuerdas

que forma el pentagrama.

 

 

 

 

 

Un enredo de trapos de colores.

 

Coserlos,

uno a uno,

en un tapiz inmenso,

inacabable,

que se teje de día y desteje de noche.

 

Trozo a trozo, cosidos, ensamblados,

unidos por la aguja de la espera,

rasgados por el filo

del desamor,

la rabia

y el desdén

 

Pachwork que desde el aire

se divisa perdido entre las brumas.

Son campos roturados,

escenas que se enredan en el tiempo

fugaz de la memoria.

 

 

Estos son los tres primeros poemas de ABEJAS DESATADAS,

poemario editado por el Ayuntamiento de Villanueva de la Cañada,

por haber sido galardonado con el primer premio

en la XIV Convocatoria

del concurso que patrocina.

 

 

 

 

 

 

Corona Zamarro

 

El Tiempo

Además de pasado, presente y futuro,

el amor no correspondido

tiene un tiempo más:

el tiempo perdido.

 

TIEMPO 1

 

Cuando le vio marchar, sintió que volvería: era cuestión de tiempo. El último abrazo sentido y apretado, la humedad en los ojos, la tragedia en la cara. “Necesito alejarme” – susurró -. Dejó que se marchara. Las puertas se cerraron borrando su expresión. El ascensor le hundía en abismos de tiempo. Los brazos, ya sin fuerza, colgaron sin destino. Las trémulas rodillas se empeñaron en sostener el cuerpo. El vacío flotaba en el inmenso espacio. Las lágrimas cesaron en la cara serena. El tiempo le alejaba. Él le retornaría. El tiempo es una ola que se aleja en el mar. Las olas, con el tiempo, regresan a su playa, dejando en las orillas despojos de naufragios. Ella iría por las tardes a ver el horizonte.

 

TIEMPO 2

 

El tiempo caminaba despacio. La vida también tenía estaciones a la orilla del mar: alegrías fugaces, encuentros, decepciones, manos tendidas, nuevos pasos amigos resonando al unísono, oídos acostumbrados al nombre repetido... De las puestas de sol sobre el agua ondulante, retornaba al presente en nostalgias de mar. Encuentros esporádicos con el viajero amado: emoción compartida, veladas entrañables llenas de confidencias, recuerdos del pasado, tentación reprimida, palabras peligrosas, ambiguas, de futuros inciertos... Despedidas difíciles. Abrazos desgarrados. El alma se alejaba con él, prisionera de nuevo de las olas. Una nueva esperanza arrastraba sus pasos a la playa, a ver el horizonte.

 

TIEMPO 3

 

Un plazo más, el último: el tiempo tiene un límite. El presente se escapa preso de una quimera. Nuevos amores, condenados previamente al fracaso. La razón desvaría en lucha permanente con la intuición y el deseo... La esperanza recuerda las palabras, los gestos, interpreta los mensajes confusos, se aferra certezas inciertas. Incombustible al lenguaje de los hechos, más allá de lo real, siente el vaivén de las olas. El tiempo necesario; más tiemp0o, incluso, todavía. Nunca creyó que fuera casi eterno: un año, otro, otro más ... vividos día a día, hora a hora, latido a latido. Puntualmente, acude cada tarde a ver el horizonte.

 

EL TIEMPO 4

 

Un día reposó su mirada gris, como un mar de invierno, en sus manos cansadas, manchadas por el tiempo, resecas y arrugadas de brisas. Un barco se alejaba despacio, cruzando el horizonte, dejando el mar desierto... En la playa no había despojos de naufragios. Las olas no traían botellas con mensajes. El tiempo sigiloso había reducido la playa artificial. Año tras año, el mar avanzaba implacable con las mareas, las tormentas, los temporales..., con cada ola mansa, constante, monótona como un tic-tac, como el pulso de las venas. Solamente quedaba aquella franja estrecha, destinada también a quedar sepultada bajo las aguas frías. Abandonaría su atalaya de roca. No iría nunca más a ver el horizonte.

 

 

 

 

 

 

Carlos Ruiz del Portal Pérez-Bryan

 

 

 

Soneto a la farola

 

Pareces una novia, revestida

con la blanca pureza de la cal.

Diadema de destellos, tu fanal.

De Neptuno sirena preferida.

 

En la noche serena, ¡ya encendida!

vigilas, como al templo la vestal,

con la luz de tus lentes de cristal,

el sueño de tu Málaga dormida.

 

Atalaya solemne. Fiel vigía!

Desde lejos rutilas como estrella

Diosa y reina, de cerca, en la bahía.

 

Del hombre navegante, musa es ella.

Cautiva a mil banderas su armonía.

¡Farola de mi Málaga la bella!

                                                       

 

Piropo nocturno malagueño

 

Con hilos de plata y seda

de mi mano a las estrellas

todas las noches enciendo

la bóveda malagueña.

Mas el día que tu quieras,

las bajaré para ti

y en medio de todas ellas,

sus hilos de plata y seda,

se encenderán las estrellas

con la luz de tu belleza.

 

 

 

 

Amanecer en Málaga

 

Tras la noche cubierta de frescura,

con reflejos de plata en la bahía

igual que una sultana, que dormía,

despierta Málaga, orgullosa y pura.

 

Leve el mar al oído le murmura,

en lenguaje de eterna poesía,

que ya viene a la cita el rey del día,

a tomarla en su mano con dulzura.

 

Las mejillas teñidas de alborada.

¡Luces de rubor! ¡Púrpura encendida!

desvelan su belleza enamorada,

 

que ofrece con pasión correspondida,

en éxtasis de amor de madrugada,

¡sintiendo que es del sol la preferida!

 

 

Luna llena en la bahía

 

Mira cómo se levanta

la luna sobre la mar

iluminando las barcas.

Y mira cómo se asoma

por el jardín de tu casa;

para mirarse en tus ojos

y reflejarse en tu cara.

Toda bañada de luna,

si cabe, estás más guapa.

De plata tu piel cubierta

en tu noche enamorada.

¡Y qué bonitos están

los peces en la bahía!

en esta noche tan clara,

dando saltos de alegría.

 

 

 

 

Francisco Javier Parera Gutiérrez

 

El jardín de los sueños

 

Harrison, agente secreto de la OEES, despertó pesadamente y sus párpados apenas se movieron cuando notó un amargo sabor de boca. Costaba incorporarse y entonces se vio dentro de un inmenso jardín de exóticas plantas. Esbeltas palmeras mostraban una alargada avenida en la cual se observaba en el final del trayecto, una inmensa selva de desconocidos especimenes. Con dificultad, se puso en pie y avanzó por el único camino que se mostraba ante su aturdida mente, intentando recordar qué acontecimientos habían pasado previamente, pero era imposible. Los recientes recuerdos habían sido borrados de su cerebro como los datos de un ordenador. Continuó su ruta y se adentró en la espesura de la misteriosa jungla. Entonces vio unas extrañas plantas de alargadas hojas como puntas de lanza, con amenazadoras púas en una cara. Se acercó a ellas. Un pequeño roedor, similar a una rata, olfateaba la citada planta. Lo vio caer atrapado por las vivientes hojas y en pocos segundos fue devorado por ella. “¡Plantas carnívoras!” pensó el agente.

 

Harrison prosiguió su recorrido y entonces acarició su cintura. Su Walter PPK había desaparecido y no tenía ningún medio de defensa ante aquellos vegetales que actuaban como depredadores. Caminó unos pasos con cierta precaución para desembocar en un ancho claro. En el centro se hallaba una solitaria montaña con una caverna. De la negra abertura salió lentamente un gigantesco dragón. Aquel monstruo se abalanzaba contra él, pero de repente se desvaneció. La alucinación puede ser más peligrosa que un hecho real.

 

Prosiguió su angustioso recorrido para situarse en una amplia avenida  de nuevas plantas que contenían entre las altivas hojas, una trompa que absorbía desmesuradamente tanto insectos como seres humanos. El agente se alejó con prudencia del peligro y reanudó su trayecto por otro estrecho sendero, donde aguardaban unas marmóreas figuras de guerreros medievales de aspecto oriental, manteniendo afiladas espadas amenaza-  doras sobre sus cabezas. Harrison pasó por el lugar, pero afortunadamente en su alucinación, las esculturas no se movieron. Siguió su camino hasta divisar, por encima de las copas de soberbios baobabs, los techos de las diferentes plantas de una inmensa pagoda.

 

Entonces una conocida voz le despertó del horrible sueño.

 

– ¡Harrison! ¡Comandante, despierte! – exclamó Burton, su lugarteniente en el Comando Pantera.

 

– ¿Qué me ha pasado? – preguntó el agente mientras se veía en la habitación de un hospital –-. Solamente recuerdo un paseo por un horrible jardín.

 

– Quizás la droga que le han administrado esos malditos chinos de la secta Tauk haya borrado sus recientes recuerdos –comentó el espía inglés –. Usted fue enviado por JJ para saber lo qué sucedía en el barrio chino de San Francisco. Luego el pérfido Wan-Fung puso esos polvos malignos en su té y perdió la consciencia... Ante la larga espera de sus noticias, nosotros intervinimos… Y ahora se está recuperando en un hospital de Hong-Kong. Pero no se preocupe. El comando detuvo a ese anticuario y a sus adeptos. Cuando se cure volveremos a Europa para informar a JJ de los hechos.

 

 

 

 

Derrota de las tropas de Frankfurt

en la batalla de Kronberg, en 1389

 

 

 

 

Sangre en las fronteras

 

-¡Se retiran!

 

La exclamación del escudero de Galienus, el guerrero kesetanio, no tranquilizaba ni a sus soldados ni a su capitán, pues sabían que las salvajes tribus de los sarjerios regresarían en cualquier momento, por aquel conflictivo bosque entre el imperio Akirtanio y la belicosa Runalia. Los cadáveres de ambos bandos estaban esparcidos sobre el barro, pues había llovido hacía escasas horas.

 

-No creo que vuelvan –dijo Kremar, el lugarteniente del mercenario-. Apenas tienen hombres y esa alianza entre los ejércitos del loco Valertius y esos bárbaros siempre dura poco tiempo.

 

-¡Por Kronos! -exclamó Galienus mientras limpiaba la sangre de su espada con la tela de un sarjerio muerto-. No es la primera vez que lucho en estos parajes y no me fío. Solamente existe un medio de detener estos estúpidos enfrentamientos en la frontera. ¡Buscad entre los cadáveres si está Olirius y su lugarteniente. Me retiro con la mitad de la legión al Fortín de Gasop. Espero vuestras noticias.

 

Transcurrieron interminables horas. El kesetanio se hallaba en una cabaña del pequeño fuerte, mientras contemplaba su jarra de vino como si el licor diese respuestas a sus múltiples preguntas. De repente el sonido de los cuernos interrumpió sus pensamientos y, espada en mano, salió precipitadamente de la barraca. El escudero tranquiló al guerrero.

 

-No es un ataque, noble señor –dijo el muchacho-. Los soldados regresan con prisioneros. Creo que entre ellos está Olirius.

 

-Traédmelo aquí inmediatamente –ordenó secamente.

 

Las puertas del fortín se abrieron y entró la comitiva de soldados vencedores y una pequeña columna de sarjerios heridos y derrotados. Reconocieron a su líder y a su lugarteniente y los llevaron a la cabaña donde aguardaba  un kesetanio de fiera mirada.

 

-Intentaban huir por un arroyo del bosque, pero fueron capturados antes de alcanzar la otra orilla -dijo Kremus.

 

- Ya lo veo. Sus rostros y armaduras están cubiertos de barro -continuó Galienus-. Bien… Tenemos un grave dilema. Pero antes de hablar… ¡Bebe, Olirius! Reconozco que no eres un cobarde. El rey Valertius te debe pagar bien por alterar la calma de las fronteras y asesinar a indefensos colonos que trabajaban la tierra y vigilaban sus rebaños. Y sus esposas e hijos están entre las víctimas también. ¡Apura el vaso! ¡Así! El bondadoso emperador de Akirtania te quiere capturar vivo, pero Licius es un hombre civilizado, un hombre de pacíficas intenciones. En cambio tú y yo somos bárbaros y tenemos nuestras propias leyes.

 

-Ahora tú eres un aristócrata y… - alegó el rebelde.

 

-Es cierto –prosiguió el kesetanio-, Sin embargo mi pueblo no se dedica a asesinar a inocentes por oro. Además mis venas tienen sangre bárbara y soy hijo de bárbaros. Y sabes cómo actuamos cuando un hermano nos traiciona. Has asesinado a muchas familias en las cabañas de estos parajes. ¡Traed el hacha del verdugo! ¡Rápido!

 

Después de unos lentos minutos, el escudero trajo una pesada hoja y un desgastado cadalso de madera.

 

-Tu lugarteniente será quien te corte la cabeza Olirius -ordenaba Galienus-. A continuación él mismo lo enseñará a los sarjerios que han sobrevivido y a los pusilánimes generales de Valertius  que  acampan  detrás  del bosque. ¿Lo ves?  Estoy bien enterado de la situación. Si tu pueblo hubiera limpiado el camino de colonos, entonces los ejércitos del monarca hubiesen entrado victoriosamente. Tú, tembloroso lugarteniente, irás acompañado por parte de mi guardia personal, me devolverás su cabeza y se la llevaré a Licius con cualquier excusa. ¡Por Kronos! ¡Basta de estúpida charla! ¡Coge el hacha y procede!

 

Los días transcurrían interminablemente para el inquieto emperador de Akirtania, el cual se hallaba en aquel atardecer, en los jardines de su palacio, en Tamus. Sobre su cabeza notó una vacilante sombra por unos segundos. Alzó la vista para ver un águila, la cual arrojó un saco a sus pies. Emanaba de él un fuerte olor a hierbas y especias. Cuando lo abrió, no pudo evitar un gesto de asco. Estaba la cabeza de Olirius y una nota escrita de la tosca e inconfundible manera del kesetanio. Decía:

 

“Debéis perdonarme, Majestad, pero no he podído traer con vida al asesino de la frontera, pues cayó en el combate. Pronto la VIII legión y yo regresaremos a la capital. Sin embargo para que no os inquietéis más tiempo, os adelanto esto…”

 

                                              Francisco Javier Parera Gutiérrez

 

 

 

 

 

 

 

Adelina Pérez Blaya

 

La joven de la perla

Sólo un toque de luz cerca del cuello

lo que quiere el pintor de este retrato,

y se presta la joven con recato

cubriendo la belleza del cabello.

 

El pintor ha dejado ya su sello,

(soportando los celos de su esposa,

que le mira ofendida y recelosa)

en la preciosa perla, en su destello.

 

Es su mirada atenta porque aquello

ha creado un ambiente poco grato:

que haya sido robado tal ornato,

la perla, la que da brillo tan bello.

 

Al par que atenta mira con dulzura.

Su sencillez la suerte le asegura.

 

 

... Te miré ...

... aspiré tu presencia ...

fue como tragarme un puñado

de estrellitas de colores,

que de algún modo se han

instalado en mi piel ...

desde allí te buscan, preguntándose

como podrían volver a ti ...

 

 

 

 

Ricardo Rubio

 

La única razón para vivir

 

No se puede vivir sin amor.

No se puede vivir sin amar.

La vida empieza con los dos:

- vivos, para nueva vida dar -.

 

Al menos así es con los humanos

e incluso así con ciertos seres

animales, usando propios poderes

sexuales en principio y sanos.

 

¡No! No se puede sin amor vivir

si llegar a solo nada a mano

para impresiones cambiar y así

poco a poco, vivir del gozo arcanos.

 

Es la vida y no existe cambio

lógico para la vida y exultación

cuando la soledad es la ilusión

y la vida sin amor, ¿Es recambio?

 

¡No! Definitivamente no existe

nada, viviendo y sin amor creer,

que es suprema aspiración éso.

 

Vivir es con amor y uno se viste

con sus galas sus abrazos, besos,

penas, alegrías, gozar y padecer.

 

Un cúmulo de accidentes, el torno

funcionando, de  eso amo, no quiero,

esperando lo burdo o el esmero

y en uso la ropa, la olla, el horno.

 

Lo que se dice hogar o choza,

la cabaña, el palacio, un techo,

y sentir cómo palpita un pecho

o cómo se discute por una cosa.

 

Y oír un llanto o sentir alegría

por el placer, o bien por la pena;

vivir cada noche y vivir cada día

al salir del lecho, del almuerzo, cena.

 

Y mirar la puerta y la ventana

y el techo, la pared y decir adiós

y usar un baño, o una limpia palangana,

besar unos labios y creer en Dios.

 

Y al ausente estar, sólo un recuerdo:

¡Amo! ¡Me ama! y pensar silencioso

que existe compañía, no locos, cuerdos

los pálpitos del alma, amorosos ojos.

 

Esa es la vida y para tal nacimos.

Eso es lo real y lo entiendo justo.

Vivir dos, y junto a nuevos racimos

que nacieron por el amor y el gusto.

 

ESO ES AL FINAL LO LLAMADO VIVIR

Y SI NO HAY TAL FINAL, MEJOR MORIR.

 

4-4-2001

 

 

 

 

 

Carmen Ortega Basanta

 

 

¿ Qué Daría ... ?

 

¿ Qué daría de mí misma,

por quitarte los recuerdos;

esos amargos  y tristes,

que te hirieron alma y cuerpo ?

 

¿ Qué daría por transformarlos

en los más dulces momentos,

que jamás hayas vivido

ni tan siquiera en los sueños ?

 

Te daría mi vida entera

con todos mis sentimientos.

Te daría mi corazón

con sus latidos más bellos.

 

Te daría mi dulce alma.

Te daría mis “te quieros”.

Te daría mi experiencia.

Te daría todos mis besos.

 

Te abraza, mamá

Adra, 8-12-2011

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Manuel Garrido

 

¡ Oh versos míos !

 

¡Oh versos míos!

Mis versos.

¡Oh las mañanas!

Mis mañanas.

Oración donde cabalgo

para aclamar,

a lo triste, lo dichoso.

Lágrimas al que hiere y mata.

Escudo impenetrable

frente a la humana infamia.

 

Beben la brisa, y el mar

se ciñan en tus vestidos.

Arrancan la amapola y son sangre.

Sangre armónica,

sangre ingenua,

sangre de abrazos.

 

¡Oh versos míos!

¡Entregadme el espacio!

¡Cúbranme con el manto de paz

que no hiere caminos venturosos.

¡Indicadme ese lugar

donde la niebla no sea lágrimas

ni el bosque sólo sombras.

Donde no quiebren las montañas

ni las calle aniden bombas.

¡Amargas bombas!

 

No me importa vivir

sino vivir entre gente

que con su goce ruin,

sus manos de sangre manchan.

 

No me importa morir,

sino morir pensando

que aún quedan necios sin llanto.

Viles hombres que obedecen

al peso de sus párpados

como ave que despliega sus alas

al relámpago.

 

A nadie ofender pretendo.

La mente abrasadora se dispone.

Mi pluma, de seda es materia,

no sabe de hombres viles

ni jueces blandos y arrogantes.

 

Mi pluma sólo conoce

el perfume de los astros purificados

y el aroma del verso impoluto

 

 

 

 

 

 

Mercedes Reina Rosillo

 

La roca rezuma agua.

Loa árboles destellan melodías.

En la oscuridad brilla una luz.

 

Que la oscuridad se haga luz

al final del túnel,

una gran luz blanca.

 

Pensado y anotado  en el FICUS,

en nuestra reunión del 21 de febrero de 2013

 

 

Bienvenida la primavera

época de florecimiento

de todas las cosas buenas

de hermosos jardines y

paseos, equinoccio luminoso.

Bienvenida la primavera

de cánticos y luz.

 

Pensamiento del 21 de marzo, 2013

 

 

SINFONÍA SAGRADA

En el templo el ave

Contra la piedra el agua

se hace música y silencio

y el silencio canta.

 

Pensamiento del 5 de abril de 2013

 

 

 

 

 

 

Dimas Coello

 

Al padre jesuíta Julián Escribano Garrido,

con motivo de su traslado a Cádiz.

 

Cristo vivo

 

Un día nos encontramos

en el altar del sagrario:

TÚ, en la Eucaristía,

yo, con el Cristo atado ...

en mensaje a los demás.

 

Me hice verdugo y reo,

sin deseos de maldad.

 

Como enamorados del Arte.

comulgamos la amistad,

entre TÚ-Cristo y Mi-Cristo,

entre tu iglesia y mi lar.

 

Hoy te has ido jesuíta,

por tu labor pastoral.

Nuestro Pueblo es un pañuelo,

pequeño,

unido sólo por mar,

Tenerife, Cádiz ...

caminamos a la par,

en busca del Cristo Vivo,

que nos lleve a la Verdad.

 

 

 

 

Sola

Sola en una silla,

mira por mirar.

 

En aquel cuarto,

todo es oscuridad.

 

Su mente está rota,

cruel orfandad.

 

Los ojos fríos,

en la soledad.

 

No piensa,

no siente,

amnesia total.

 

La muerte no llega,

esposo leal.

 

 

poema y dibujos del autor: Dimas Coello