Mariette Cirerol

 

Los cuadernos de Manuel

 

Cuaderno 6 – Capítulo 2

 

Me pongo ante el piano. Quiero trabajar y no logro mantener mis párpados abiertos, a pesar del café. Por si fuera poco, la mezcla de tazones de diferente índole y de ensaimada no gusta a mi estómago y no me deja en paz. Me pongo malo, casi devuelvo el alma. No me queda más remedio que acostarme. La mañana siguiente no se anuncia mucho mejor. Para que se termine mi malestar tengo que pasarme el día entero sin comer. ¿Se dan cuenta ahora que por mucho que yo quiera, me es imposible engordar? ¡No hay manera de tener un aspecto fuerte y saludable con un estómago tan quisquilloso!.. A pesar de todo, sigo empeñándome en ello. Mi voluntad es más fuerte que la adversidad. Ni una semana paso sin hacer mis ejercicios de gimnasia, aun a sabiendas de que me voy a morir en el intento. Pues, cuando busco incentivos en el espejo, mi imagen se burla de mí.

 

Recibo noticias de Maurice Ravel. Dice que está viajando por Europa dando conciertos, que pasará por Madrid. Él también ha abandonado París. Se ha instalado en Monfort-l’Amaury, pequeña localidad del Departamento de las Yvelines, en la Región Île de France. Pocos saben que la antigua Francia estaba dividida en “países” y que l’Île de France era uno de ellos, con París como capital. Luego, en el siglo XV, los “países” se convirtieron en provincias. En la actualidad, Île de France es una región que comprende ocho Departamentos: Essone,  Hauts-de-Seine,  Paris,  Seine-et-Marne,  Seine-Saint-Denis, Val-de-Marne, Val-d’Oise, y Yvelines; cubriendo 12,008 km2. Os lo comento para que veáis lo complicado de la geografía francesa.

 

Me alegrará volver a ver a Maurice. Cuando llegue puede que no me encuentre en la capital. Lo más seguro es que ya me habré mudado a Granada, lo espero por lo menos. Madrid me tiene harto; y ahora que me he decidido marcharme, me resulta más pesada todavía. A María del Carmen, también le ilusiona el cambio de residencia. Está soñando con tener un jardín; le encantan las flores, la naturaleza en general. Hasta piensa cultivar un pequeño huerto en un rincón para nuestras comidas. Le hace ilusión el cambio pero le preocupa el ajetreo que conlleva. Por ello me da prisas. Le gustaría tener la bulla del traslado atrás, solucionada y olvidada.

 

Finalmente, cuando se está terminando el mes de agosto de 1919, nos decidimos. Primero iremos a pasar un mes en la pensión Alhambra de Granada. Desde allí, con la ayuda de nuestro buen amigo Ángel Barrios, nos será fácil encontrar una casa que nos convenga.

 

Así se lo explico al pintor y amigo, Vázquez Díaz, que se empeña en querer hacer mi retrato, aun cuando las penas, las preocupaciones y los dolores de estómago no me dejan tranquilidad ni figura digna para posar. Se cree que me va a gustar, a mí, verme y que me vean en este estado. No hay manera de convencerle de su error; está seguro de que me va a encantar... Al enterarse del viaje, nos propone acompañarnos con su esposa. Dice que allí, todo resultará más bonito, más apacible, ideal para pintarme. Además, también es amigo del guitarrista Ángel Barrios y está deseando repetir las veladas pasadas en la taberna del Polinario, padre de Ángel, de las cuales todos guardamos un grato recuerdo.

 

Entonces, escribo una carta a Ángel Barrios, pidiéndole el favor de reservarnos dos habitaciones en la pensión Alhambra: una para mí y mi hermana María del Carmen, y otra para el pintor Vázquez Díaz, su esposa, y un niño pequeño hijo de ambos. Le digo que le gustará conocer a la mujer del pintor porque también es artista: una escultora danesa. ; y que llegaremos a Granada el miércoles, con el tren de las tres de la tarde.

 

Lleva la amabilidad hasta esperarnos en la estación.  Subimos todos juntos a la Alhambra, en un viejo coche de caballos, reluciendo para mí, más que la carroza que llevó a la Cenicienta al baile.

 

Después del bullicio de Madrid ¡qué alegría respirar el aire de la colina de Granada, tan lleno de la fragancia de los bosques cercanos. Aquí, me fundo con el paisaje. Le pertenezco. Es mi lugar. Donde debo permanecer.

 

 

 

La Alhambra: Parque de los Leones

 

Seguirá en el próximo número                                                                                                                     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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