Viaje al Tchad

por Malén

- Madeleine Cirerol Golliard -

 

- Cuarta parte –  Cuarta carta

 

Querid@s:

 

Ésta  es  seguramente  mi  última  carta.

Mañana emprendemos  el  regreso. Después  de  comer  Manolo  nos  acompañará a Sarth, una  ciudad más  grande  que  Kyabé a  unos  100 Kms de  mala  carretera, pero  con  el  encanto  de  cruzar  un  río  en  transbordador. Allí  dormiremos en  casa  de  unas  monjas y por  la  mañana, a  las  8 h., cogeremos  la  avioneta que  nos  ahorrará  el  largo trayecto en  coche de  Sarth  a  Djamena.  Volveremos  al  Kabalay, (las  mismas  monjas  de  la  venida), estaremos un  día  en  Djamena y  por  la  noche,  avión  a  París-Madrid-Palma, donde  creo  que  llegaremos  alrededor de  las  3 h.

 

Hoy  ha  sido  el día  de la despedida. Esta  mañana  las  mujeres han  hecho  un  resumen  de  los nuevos conocimientos obtenidos, por grupos.

 

Están  muy  contentas,  porque  dicen  que  han  aprendido  mucho. También  pienso  que se  lo  han  pasado  bien  entre  ellas.

 

Cuando  las  conoces  de  cerca  y  te  das  cuenta  de  lo  dura  que  es  su  vida , los  fríos  nº  de  las  estadísticas  adquieren  nombre  y  cara, y dejan de ser  un simple  dato. No  hay  ninguna a quien  no  le haya muerto un familiar en su casa por  “Palu”.

 

Gney, por  ejemplo de  nueve  hijos que tenía, se ha  quedado sólo  con  cuatro. Los  otros  se murieron  a  los  cuatro o cinco años. Y así  les pasa a muchas. Pero  ellas   no  hablan  de  sus  muertos. Cuando  les  preguntamos  cuantos  hijos tienen, contestan : “x” partos, “x” vivos.

 

Otra mujer nos contaba que  llevaba ¡¡¡trece abortos!!! (no  provocados). No  sabía cómo parar los  embarazos… Suelen tener  un  hijo  por  año,  y cuando les llega la menopausia ya son trece, o más, los que tienen.

 

Hoy Suzane, una  magnífica  mujer  que nos sirve de traductora y que  tiene  ya  20 nietos,  me  contaba que tiene  una  hija que,  con  grandes  esfuerzos (la  escuela  cuesta  dinero) estudió el bachillerato porque quería ser maestra. Pero  tiene  que  ir  a Djamena  a  por  el  título  y  si  no  va  en  determinado  plazo, perderá  todo. Ir a  Djamena,  montada de  mala  manera  sobre los  bultos  de  los  camiones de  los  árabes, vale  50.000 francos  (unos  85€ ) que  no pueden  pagar. ... ¡Un  drama! ... ¡Con  lo difícil  que es  aquí  estudiar  para  una  chica!...

Pero como  que nos  ayudó  a  traducir  durante  el  curso y que lo  hizo  con  mucho corazón, le  hemos   dado  una  ayuda.

 

Ya  veis  que el  tema  de  la  Artemisia  es  vital  aquí y  que,  realmente,  mejorará mucho  la  vida de estas mujeres. Se  llevan  las  bolsitas de semillas  como  verdaderos  tesoros. En  cuanto   la  siembra  empiece  a  funcionar  se  podrán  llevar  plantitas. Aunque  aquí  el  clima es  muy  seco y a la artemisia  le  gusta  la  humedad...

 

Es tarde  esta  noche, porque  ha  habido  fiesta  en  Tatemoe : Cena, teatro,  baile  con  tam-tam… Así  que  os  mando  un  gran  abrazo y ¡hasta  pronto!

                                Malén

 

 

- Quinta y última carta –

 

Hola Tod@s :

Ya  estamos en  casa... Pero  me  han  pedido  que  haga  la  última  crónica... Así  que… Aprovecharé  también el hecho de que aquí Internet  va  rápido, para  mandaros  alguna  foto.

 

Retorno  y  despedidas:

La  vuelta  ha  sido  más  liviana que la  ida, gracias  a  que  pudimos aprovechar  uno  de  los  últimos  viajes  de  la  avioneta  de  la  ONU de  Sarth a D´jamena. ¡Gran  diferencia! Aunque no  reniego del  viaje  de  ida  que  fue  muy  interesante. Y  está  muy bien  adentrarte en  el  país  poquito  a  poco.

 

Recuerdo  mi  enorme  sorpresa,  en  el  primer  viaje,  cuando  aparecían  los  poblados  debajo  de  los  mangos ¡iguales todavía  a los que veía en  las  revistas  de  las  misiones  que  tenía  mi  abuela cuando  era  niña!

 

 

Dispuestos para un largo camino

 

Salimos  de  Kyabé con  el  camión  Toyota  cargado. Detrás  iban, además  de  bombonas de  butano, de  dos  bidones  para  el  gasoil, ¡12  mujeres! con  sus  bultos,  algunas  con  sus  bebés, acomodadas como  podían. Y  en  medio  de  todas  ellas, María; que  dice  que  se  lo  pasó  apretada  pero  muy  bien. ¡Lastima  de  no  poder  comunicar  mediante  la  lengua!

 

A  medida  que  pasábamos  por  sus  poblados  las  íbamos  dejando. La  carretera (si  se  le  puede  llamar  carretera)  tiene  tramos  espantosos, que  quisieron  arreglar  echando   tierra  arcillosa y  resulta  mucho  peor. Y como no  era de  extrañar, llegó  el  pinchazo.

 

Cuando los  camiones  hypercargados  de  los  comerciantes árabes pinchan, como  no  hay manera  de  levantar  el  camión  para  cambiar  la  rueda, la  solución  es  hacer  un  buen  agujero en  la  carretera, así  que  podéis  imaginar  como  está. Y hacen lo mismo  en  los  trozos   asfaltados…

Pero Manolo tiene  un  buen  gato y viene prevenido. Lleva dos  ruedas  de  recambio y  un  ayudante  eficaz: Narcis.

 

Mientras cambiaban  la  rueda, lejos  de  agobiarse, las  mujeres buscaron  una  sombra y ...  ¡a  cantar  y  bailar! ... Incluso dos  de ellas hicieron  una  especie  de  lucha  libre.

 

Hasta que se oyó el grito de “¡Pasajeras  al  camión! “ ... Y,  a  continuar…

 

Cuando  llegamos  al  río, donde  acaba  la  inmensa  parroquia  de Manolo (4  veces Mallorca), bajaron  las  últimas; siempre  con  sus  sonrisas y  su  palmada  mano  contra  mano.

 

Cruzamos el  río con  el “Bac”, el  transbordador, seguramente  por  última  vez;  pues, están  construyendo un  puente. A pesar de que  seguramente será  un  beneficio para  ellos, si  algún  día  vuelvo,  echaré  de  menos esta  pequeña  aventura.

 

Anochecía  cuando  llegamos  a  Sarth. María dio  la  buena  descripción  de  nuestra  impresión: dijo,  que  parecía  una  ciudad  bombardeada. Poca  luz,  casas  en  semiruina…

 

Aquí  no  hay  tradición  de  mantenimiento. ¡Curioso! una  de  las  razones  es  la  falta  de  medios. Las  cosas se  hacen,  pero  se  van  dejando  deteriorar  hasta  que  caen. No  se  pinta,  no  se  arregla… aunque  en  la  “brousse”, (la  sabana) sí que  van  rehaciéndose  los  techos  de  paja  más  o  menos  cada  dos  años.

 

Dormimos  en “La  Maison  D´accueil” de  las  monjas  y  al  día  siguiente, después de  esperar cuatro horas en  un  destartalado  aeropuerto, avión  a  D´jamena. Custodiado  por  soldados  que  no  hicieron " ni  brot "  en  todo  este  tiempo. Solamente  meterse  con  Luz,  porque  había  fotografiado algunas   hormigas y unos  pájaros. ¡No  sé  qué  piensan  que  podríamos  hacer con fotos  de su precioso aeropuerto!

 

En dos horas hicimos  lo que  a  la  venida  fueron  dos  días.

 

Y  llegamos  de  nuevo a la  acogedora   casa  de  las  monjas. Nos encontramos  allí  siempre con algún personaje interesante. Esta   vez,   con  un   sacerdote   catalán   que  contaba  su   lucha durante  muchos  años,  para  la  escolarización  de  los  niños y niñas. Cuando,  con  los  años  se  ha  logrado  pasar  de  un 19% a  un 80%  de  escolarización, resulta  que  la  educación es  pésima.    No  tienen  nada, ni siquiera  maestros potables;  y  les hacen  perder  el  tiempo,  enseñándoles  como a  loritos...

 

Por la  mañana,  en  el  desayuno, nos  encontramos con una italiana perteneciendo a  un  grupo  que recicla maestros. Lo que  interesó  especialmente a  María , pues  lleva  entre  ceja  y ceja  hacer  algo  con  el  tema.

 

Después de una  noche  reparadora,  y una  vuelta  por el no muy

 

tranquilizador mercado …, tomamos el  vuelo Paris-Madrid-Palma. ¡A encontrarnos con  el “shock” del  regreso!. A  pasar de  lo  más  primario: vida  muerte,  enfermedad,  comida …a nuestra  sofisticación…

Y  mucho  hablar,  mucho  balance.

 

Estamos   satisfechas. Solamente  con la  idea de  las  vidas  que  ya  se  han  salvado   y   de  las  que  se  salvarán,  valió  la  pena. Pero  hay  muchos  “además”: contribuir  a  romper  el  tabú de la  epilepsia, de  la  ablación, de la  anticoncepción, etcétera …

 

Y recibir  su  alegría, su  calor humano, sus  ganas  de  saber, su  capacidad  de  superación, su  fuerza….

¡¡¡¡BALANCE  POSITIVO!!!!

Próximo  reto: conseguir el  cultivo. Quizás  un  gota a  gota ... si  encontramos el  dinero.

 

 

 

Abrazos  a  tod@s

Malén

Y  compañía

 

F I N