Poeta de hoy en Santiago de Cuba

 

Agustín Garzón Carbonell

 

Ya el sobresalto no es mi pasatiempo.

El futuro limpió mis lenguas de monedas.

Aunque tal vez eso también sea una sucia trampa.

Ahora me sorprende saber

quién camina sobre mi señal

y a quién doy mis fluidos.

Hoy es el día que parió otro día

demasiado infinito para ser mentira

y a todo busco razones.

Ahora digiero respuestas envejecidas

por faltar a citas propias.

Estas manos están ahorcadas

para que no venga un Harlem con las ciudades en alto

a cocinar unos pasos en agua,

simplemente a traicionarme.

 

No quiero el arma selecta

que me ocultan tras la pared

los duendes de otro Guliver.

 

Puedo incluso cortarme las puntas

pero no saltar.

¿Qué gano con un salto?

Yo he sido el pasatiempo

y si mutilarse es una salida

no dejaré valladar en mis calles

las de seres ávidos y ruidosos.

No me hará tanta falta la respiración

para tejer un juicio

o, ¿este es el juicio

que siembra cabezas en mi cama

y después me pide perdón?

Definitivamente

no quiero que un caballo de Harlem

se abalance sobre mí

y me convierta en risa.

 

Yo que generalmente

no creo en biorritmos

ni sirenas.