Don Quijote en Turquía

 

por el Dr. Armagan Cengiz Büker

Hispanista

 

La gran diferencia entre el Este y el Oeste.

La interminable tensión nacida de la eterna incompatibilidad filosófica y eclesiástica entre los orientales y los occidentales.

La conquista del mismo mundo a través de dos mentalidades distintas.

Dos diferentes interpretaciones de la misma religión, del mismo Dios y de la misma vida, hasta oponerse la una a la otra.

La resignación y tolerancia de los derviches tornantes y la vitalidad y rebeldía de los caballeros andantes.

La obediencia idealista del hombre del Este a la orden establecida, contra el desafío del señor feudal a la autoridad real

y el insaciable anhelo de independencia del hombre del Oeste.

El cínico callar y aceptar de Diógenes,

y el sólido absolutismo del palacio bizantino en la tierra asiática, contra la anarquía dispersa de los castillos, grandes y pequeños, de la Europa medieval

y la interminable búsqueda romántica de nuevos horizontes en el siglo XV.

 

Turquía, que está situada en una península llamada Anatolia; y España, sobre la Península Ibérica; se parecen mucho  en varios aspectos,  como por ejemplo:  el terreno austero, las montañas altas e intransitables, los vastos llanos, los ríos abundantes, las estepas secas, las mesetas y prados, el clima, la flora y la fauna, y el gran mar alrededor…

 

Durante los siglos XIII y XIV, estaban formándose dos nuevas naciones, como un feto en la matriz, en los dos extremos del Mediterráneo. En el Este, el Islam reemplazaba al Cristianismo oriental; mientras que en el Oeste, el Catolicismo sustituía al Califato con un cierto paralelismo, de veras, notable. En España, los juglares contaban aventuras extraordinarias de unos héroes legendarios: como Amadís de Gaula, el protagonista de los cuentos leídos en los “libros de caballería”; y exaltaban la figura del “caballero andante”, que luchaba por amor a Jesucristo. Mientras que en Turquía se contaban, de manera oral y escrita, las hazañas de Battal Ghazi, cantadas por los poetas populares, héroes ambulantes que dedicaban su vida al credo musulmán.

 

En prosa tenemos a Evliya Selebi, coetáneo de Cervantes. Los dos escritores son bastante parecidos en algunos aspectos, aunque el libro del segundo no es una novela, sino un libro de viajes.

 

Entretanto, crecía España por las tierras del Imperio Romano Occidental, incluyendo también en su riqueza la nueva cultura de los bárbaros visigodos; acordándose así de la disciplina militar honrada del ciudadano romano, junto con los ideales románticos del patriotismo, de la fidelidad a sus principios de honor, de la bravura gladiatoria, y de su amor a una mujer soñada en una celosía árabe.   En otro lado del mundo,  en el dominio de las huellas del Imperio Romano de Oriente (bizantino), donde se olían los perfumes de las culturas hititas, griegas y persas y muchas otras, incluyendo la influencia, otra vez, de la mentalidad árabe, aunque sea desde un aspecto diferente; llegando así a una rica mezcla sintetizada bajo el control de una férrea orden absoluta, tradición turca medioasiática del régimen de Ulu Hâkan.

 

Aunque ambos pueblos eran más bien cultivadores terrestres, si que tenían en común las costumbres de la marinería de Barbarroja de Préveza y de Don Juan (de Austria) de Lepanto, donde se le había herido un brazo a Miguel de Cervantes, el manco.

 

En el país otomano, no había ventas ni venteros; pero, sí, había posadas pertenecientes a un perfecto sistema de senderos y caravasares. Era un sistema que garantizaba la seguridad de la mercancía sobre la Ruta de la Seda, bajo la protección del Gran Sultán, firmemente fortalecido y hasta materialmente asegurado.

 

¿Molinos? Sí, los había y muchos; pero no eran molinos de viento… Por eso, no tenemos en nuestra literatura ningún cuento de combate entre gigantes de grandes brazos y un delgado caballero andante, un poco loco, que no compartía sus nobles ideales con el público; un público que se creía, ¡ojalá!, cuerdo. Mientras yo, personalmente, estoy seguro de que el señor Don Quijote tenía razón, que los molinos no eran molinos, sino que eran gigantes satánicos creados y mandados por unos maliciosos diablos para matar el amor propio del ser humano…

 

Dudo que en mi país se conozca suficientemente bien esta obra monumental. No se publican muchos libros del Quijote, comparado con las publicaciones y las tiradas que se hacen en España y en otros países. En la mayoría de los casos, se lo considera un libro infantil o un libro cómico, - lo que vale, muchas veces, por España, y por México también -. Además, apenas se estudia o se critica la obra en los periódicos, revistas o libros literarios y culturales; ni siquiera en las tesis de la maestría o del doctorado. Actualmente, por ejemplo, no hay casi ninguna noticia del Aniversario del IV Centenario del Quijote en una publicación cualquiera… Al menos yo no lo he visto.

 

He aquí abajo, una lista de los libros que actualmente se encuentran en las vitrinas de las librerías, en Ankara y Estambul:

 

1 – Traducciones:

 

Don Kişot, Miguel de Cervantes Saavedra, traducido por: Ali Aydoğan en forma de libro infantil, 93 páginas, Arkadaş Yayınları[1], Istanbul – 2005

Don Kişot, Miguel de Cervantes Saavedra, traducido por: Reşat Nuri Güntekin del francés, abreviado, 270 páginas, ilustraciones: Gustave Doré, Yapı Kredi

Yayınları, Istanbul – 2005 (Primera Edición en 1812)

Don Kişot, Miguel de Cervantes Saavedra, traducido por: Mete Aydoğan, abreviado, 333 páginas, Mavi Yelken Yayınları, Istanbul – 2003

Don Kişot, Miguel de Cervantes Saavedra, Altın Yayınları, traductor desconocido, abreviado en forma de libro infantil, Istanbul -

Don Kişot, Miguel de Cervantes Saavedra, İnkılap Yayınları, traductor desconocido, abreviado en forma de libro infantil, Istanbul –

Don Kişot I – II, Miguel de Cervantes Saavedra, Engin Yayınları, traductor desconocido, 1020 páginas, Istanbul – 1998

Don Kişot, Miguel de Cervantes Saavedra, Alfa Yayınları, traducido por İsmail Yergüz, 877 páginas, Istanbul –

Don Kişot, Miguel de Cervantes Saavedra, Oda Yayınları, traducido por Hacer Güneyligil, 848 páginas, Istanbul – 2003

Don Kişot, Miguel de Cervantes Saavedra, dos volúmenes, Sosyal Yayınları, traductor desconocido, Istanbul –

Don Kişot, dos tomos, Miguel de Cervantes Saavedra, Yapı Kredi Yayınları, traducido por Jale Parla, 906 páginas, Istanbul -

 

 

 

2 – Acerca de …

 

Özgürlüğüne Kavuşturulan Don Kişot (Don Quijote liberado - teatro), Anatoli Lunaçarsky, 96 páginas, Can Yayınları, Istanbul –

Don Kişot: Çılgın Şövalye (Caballero Extravagante), escrito por Serpil Ural y Cervantes Saavedra, libro infantil, 96 páginas, Kök Yayınları, Istanbul –

Don Kişot’tan Bugüne Roman (La novela desde Don Quijote hasta hoy), Jale Parla, estudio literario, İletişim Yayınları, 389 páginas, Istanbul – 2000

Herkes Biraz Don Kişot’tur (Todos son un poco de Don Quijote), ensayo, Nihat Demirkol, Beyaz Yayınları, 213 páginas, Istanbul – 2004

 

Kadından Donkişot Olmaz (La mujer no se hace Don Quijote), novela,  Neslihan Acu, Epsilon Yayınları, 219 páginas, Istanbul – 2004

 

Cuando la literatura turca fue occidentalizada, en el siglo XIX, los intelectuales otomanos conocieron la cultura europea a través de Francia y del francés; y, por eso, Don Quijote y otros protagonistas del libro se conocen aquí con la pronunciación francesa. Se ha traducido varias veces al turco, muchas veces en forma abreviada, aunque ya tenemos el libro completo, pero no sé si es leido bastante.

 

En mi niñez, al leer por primera vez Don Quijote en mi libro de texto  - en la escuela y un pedazo solamente de la  gran novela -  había sentido gran admiración, pensando que el mundo seguiría siempre lo mismo, igual como descrito   en   los  libros :   Con  reglas,  orden  y paz;  con idealismo y romanticismo; y los venteros ocupados en armar caballeros a los jinetes en verdaderos castillos, en una historia veradera de mil aventuras: con caballeros siempre bravos y buenos, garbosos y gentiles; siempre enamorados y fieles a su patria, a su novia, a la justicia. Pero, ¡no!... Vemos ahora que se cambió todo por todas partes, y no se quedó ni el buen cura con el barbero, ni la hermosa Dorotea; aunque nuestro Quijote no se alteró, sigue con su orgullosa caballería y seguirá siendo igual de altivo, igual de respetable, igual de cortés y orgulloso para siempre.

 

Ahora que, en la España actual y en la Turquía moderna, luchan los dos nobles pueblos, que van conociéndose y uniéndose cada día más, para una vida más féliz y más decente,  colaborando en una fraternidad predestinada para un mundo más justo y más digno, participando unas grandes fantasías quijotescas a los altos ideales de crear una nueva esencia progresista, humanista y caballeresca... Pues, en una era en la que los astutos Frestones con sus encantos, y los infames enemigos como Alifanfarón de la Trapobana con sus vilezas, aumentan de forma mucho más espantosa y amenazadora que antes.

 

Dr. Armagan Cengiz Büker

Hispanista

 

 

 

(En la versión inglesa, hay una pintura del Quijote con Sancho Panza, por un pintor inglés;  otra de Dulcinea; y otra del Quijote, por Zuloaga)



[1] “Yayınları” quiere decir “editorial”