El comienzo de la poesía japonesa

y los primeros poetas

 

 

De Koichi YAKUSHIGAWA

Profesor emérito de la Universidad Doshisha,

Kyoto, Japón

 

 

 

I – Introducción

 

“El Man’yo-Shu es la más antigua de las antologías japonesas y, de lejos, la más importante tanto en cantidad como en calidad. Consiste de 20 libros y contiene más de 4.000 poemas ···  La Antología refleja la civilización y la vida japonesa en los  siglos VII y VIII, y no solamente transcribe los pensamientos y creencias de los indígenas, sino que también informa, aunque sea sólo casualmente, sobre el budismo, confucianismo, y sobre el taoísmo importado del continente.  El Man’yo-Shu se encuentra enriquecido tanto con poemas del pueblo como de los cortesanos. ···  Forma un feliz contraste, el hecho de que tantos soberanos y miembros de la familia imperial estén representados en la Antología junto una cantidad  importante de excelentes trabajos hechos por humildes poetas sin nombre.” Esto es lo que dice el Comité de Traducciones Clásicas en la Introducción de 1000 poemas del MANYOSHU: Traducción Completa de la “Nipón Gakujutsu Shinkoukai” (Dover Publications, INC New York 2005).   Por lo tanto, me gustaría usar esta Antología para hablar del comienzo de la Poesía Japonesa y de los Primeros Poetas del Japón.

 

Cuando intentamos hablar del principio de la poesía japonesa, tenemos que saber desde el principio que, en aquellos tiempos, tanto los cortesanos como los guerreros tenían que tener habilidad para componer poemas. El saber desenvolverse como poeta era indispensable para desempeñar un puesto de cortesano o guerrero. En este sentido se puede decir que todos eran poetas, en el sentido más amplio de la palabra. Se necesitará más tiempo para que aparezcan trovadores en Japón; mientras que en la antigua Grecia ya hay bardos reconocidos como personas competentes, como poetas y cancioneros profesionales que pueden ser llamados como   los primeros poetas del momento.

 

Probablemente las cosas pasaron de esta manera en Japón: Al principio fue el emperador que quiso fomentar una colección de buenos poemas; y, para realizarla podría haber llamado a algún cortesano reconocido por su competencia en poesía y encomendarle la elaboración de la antología. Tuvo que haber sido un gran honor para el cortesano ser nominado editor de la antología del Emperador.  Primero tuvo que alcanzar un cierto prestigio para ser considerado como poeta de la corte. Gradualmente se formaron grupos de cortesanos con habilidad para componer poemas. Cuando a un miembro de un grupo se le encargaba la edición de la antología del Emperador, todo el grupo saltaba a la fama; pero si a nadie del grupo se le asignaba tan alta asignación, el grupo entero se quedaba en la sombra. Esta puede ser la primera imagen del principio del reconocimiento de ciertas personas como poetas en la sociedad japonesa.

 

 

II – Kakinomoto-no Hitomaro

 

Podría resultar interesante encontrar algunos poetas cortesanos entre los nobles y la familia real.  Son oficiales de la corte, pero su principal cometido era escribir poemas.  Un poeta llamado Kakinomoto-no-Hitomaro era uno de ellos.  Ha escrito muchos poemas para la familia Real y acontecimientos nacionales.

 

A continuación, menciono el primer poema de Hitomaro encontrado en la Antología: (Bk. 1 29-31)

 

(Se puede leer el original en japonés, en la página 141. La versión española, basada en la traducción inglesa de Koichi Yakushigawa, es de Mariette Cirerol)

 

 

Escrito por el Cortesano Kakinomoto-no-Hitomaro

pasando por las ruinas del palacio, en Ohmi

 

Nacidos en Kashiwara, cerca del monte Unebi,

 los Emperadores han reinado sobre el mundo.

Ahora, la Majestad abandona inesperadamente

Yamato, sobre el Narahills de brillante verdor,

por el campo de Ohmi donde ondula el sol,

y ordena la construcción de su palacio en Ohtsu,

 desde donde place a Su Majestad

reinar sobre el reino de Su Majestad.

Oí: eso era el palacio; y aquello, el hall.

Hoy la hierba de primavera y la maleza todo lo cubre.

La niebla se eleva y el sol de primavera se vuelve opaco.

Qué tristeza, ver en ruinas, el antes maravilloso palacio.

 

                                                         Tornada

Aunque Karasaki de Shiga es hermoso centelleando bajo el sol,

no hay deslumbrantes cortesanos esperando por su barco.

 

 

A la muerte de un Emperador, la capital del Japón solía desplazarse a otro lugar, y un nuevo palacio era construido. Cantando el levantamiento y caída de la capital en Ohmi, Hitomaro está alabando la nueva capital, en Nara.

 

Tan sólo con echar una mirada a este poema, podemos ver que los poemas japoneses de los primeros días eran muy directos y claros en su expresión.

 

 

Otro ejemplo del mismo autor: (Bk. I   40)

 

(Se puede leer el original en japonés, en la versión inglesa de la ponencia.

La versión española del poema, basada en la traducción inglesa de Koichi Yakushigawa, es de Mariette Cirerol)

 

 

En la bahía de Ago-no-Ura,

hay muchachas jugando con barcos.

En remojo estarán sus faldas.

 

 

Cuanto más directa y sencilla resulta la expresión, más emotivos y más evocativos son los primeros poemas japoneses… Pero sabemos que este poema fue escrito por Hitomaro, y que él se quedó en Nara, mientras su Emperador la abandonaba por Ise. En consecuencia, Hitomaro no vio la escena con sus propios ojos, sino que la vio con su imaginación. La descripción no es una escena real, es el producto de una visión.  Sin embargo, tenemos que saber que su imaginación no iba más allá del mundo real y corriente.

 

 

 

III – Elegía por Hitomaro,  con cambios en sus versos

 

Una de las principales funciones de un poeta de la corte es la de hacer Elegías en ocasión de cualquier acontecimiento Real, especialmente cuando se trata de un funeral Real. Las elegías se leían habitualmente en voz alta en el transcurso de la ceremonia del funeral, frente a las filas de los nobles.   Era,  para el poeta cortesano,  una

honorable y vistosa ocasión de mostrar su talento en la expresión verbal. Las palabras tenían que ser brillantes y sonoras. La aliteración es, quizá, la mejor técnica rítmica en los poemas japoneses del momento. Pero la elegía no tenía que ser nunca la expresión de una emoción personal.

 

Un ejemplo: (Bl. II – 167)

(Se puede leer el original en japonés, en la versión inglesa de la ponencia.

La versión española del poema, basada en la traducción inglesa de Koichi Yakushigawa, es de Mariette Cirerol)

 

Leído en la ceremonia del funeral

del Príncipe Hinamishino-mikono-mikoto

por el poeta cortesano: Kakinomoto-no-Hitomaro

 

Al igual que al principio del cielo y de la tierra, ocho millones y diez millones de dioses se encontraron en la ribera del celeste río, para celebrar la subida al cielo del Príncipe, saliendo del palacio funeral, abriendo la puerta del cielo que lleva al trono celeste. Por la gloria del Príncipe, las flores de la primavera,  y la luna en el cielo, centellean con  más brillo. Ahora que el Príncipe desaparece a lo lejos; nosotros, hombres y mujeres, ya no podemos hacer nada, sino esperar la vuelta a este mundo de su barco celestial, mas en vano.

 

Sólo hemos visto dos o tres obras de Hitomaro, y ya podemos  comprobar  su  estilo  directo  y  naíf,   un  poco 

estereotipado a veces.  Sería adecuado añadir que su estilo viene dictado por su postura de poeta cortesano.  Como poeta cortesano, tiene que tener siempre presente su función y su papel; y tiene que obedecer a sus maestros; está obligado a refrenar sus propios sentimientos. No se sabe nada de su biografía, pero se dice que pertenece a una categoría de cortesanos de bajo nivel. Esto quiere decir que no pudo haber tenido mucho éxito en su vida cortesana; y podría haber sido natural en él, mantenerse firme en su estado de obediente poeta cortesano.

 

Cuando vemos la condición social de sus días, nos damos cuenta de lo inseguro que eran aquellos tiempos que pasaban de una sociedad primitiva a una sociedad moderna y constitucional. El Japón atravesaba un duro periodo de lucha para convertirse en una nueva nación, siguiendo la evolución de China.  El budismo y el confucianismo están tomando el papel del tradicional sintoísmo y de una especie de chamanismo; lo que redunda en el decaimiento de ciertos privilegios que tenían las clases nobles o de alta categoría; y en el levantamiento del pueblo llano. Se piensa que Hitomaro evolucionó gradualmente y  que pasó de ser poeta únicamente para los nobles,  a serlo también para la gente común. Entonces y en este sentido, pienso que sería justo reconocer a Kakinomoto-no-Hitomaro como el primer  poeta del Japón.

 

En sus primeros tiempos, Hitomaro cantó elegías para el emperador  y  para  los  príncipes,   pero más adelante las cantó también para el pueblo llano. Podemos adivinar que  el  paso  lo dio  porque algunas personas adineradas, pertenecientes al vulgo, empezaron a pedirle Elegías para sus parientes fallecidos.  Estas elegías son más naturales y menos decorativas.

 

 

Otro ejemplo: (Bk. III – 426)

 

(Se puede leer el original en japonés, en la versión inglesa de la ponencia.

La versión española del poema, basada en la traducción inglesa de Koichi Yakushigawa, es de Mariette Cirerol)

 

Viendo un cadáver tendido

en el monte Kaguyama

 

¿Marido de quien, es ese que se acuesta sobre la almohada verde

mientras su familia le está esperando?

 

 

Otro ejemplo: (Bk.III – 428)

 

(Se puede leer el original en japonés en la versión inglesa.

La versión española del poema, basada en la traducción inglesa de Koichi Yakushigawa, es de Mariette Cirerol)

 

 

Leído en ocasión de la cremación de una muchacha

 

La nube flota sobre los montes de Hatsuse.

El alma de mi niña está desconcertada, tiene miedo.

 

 

Otro ejemplo: (Bk.III – 429)

 

(Se puede leer el original en japonés en la versión inglesa de la ponencia.

La versión española del poema, basada en la traducción inglesa de Koichi Yakushigawa, es de Mariette Cirerol)

 

A la memoria de una muchacha que se ahogó

y que están quemando en Yosino

 

La muchacha al flanco del monte Izumo

 podría ser una encarnación de la bruma

rondando por los montes de Yoshino.

 

Las palabras son naturales y sencillas pero la fuerza de la pena está restringida por una trama mental estoica. Pienso que una de sus características al hacer poemas, es que los confina siempre dentro de una trama terrenal.

 

 

IV – Yamabe-no Akahito

 

Al contrario de Hitomaro, Yamabe-no-Akahito era excelente en la expresión fuertemente personal. También era un poeta de la corte, como Hitomaro. Pero, al parecer,  se mantenía más fiel a sus emociones personales que Hitomaro. Sus poemas sobre la naturaleza eran mejores que los rituales. Aquí tienen uno: (Bl. III – 317).

 

(Se puede leer el original en japonés, en la página 142. La versión española, basada en la traducción inglesa de Koichi Yakushigawa, es de Mariette Cirerol)

 

Leído vislumbrando de lejos el Monte Fuji

 

Siempre, desde que la tierra y el cielo se separaron,

se elevó majestuoso, noble, divino,

 ¡el Monte Fuji en Suruga!

Cuando alzamos la mirada hacia las celestes llanuras,

la luz del sol se ensombrece al atravesar el cielo,

la brillante luz de la luna no se deja ver,

las nubes blancas no se atreven a pasar;

y cae la nieve, eternamente.

Hay que pregonarlo de boca en boca,

¡Oh majestuosa Montaña de Fuji!

 

Tornada

Al salir de la playa de Tago-no-Ura,

veo el blanco y brillante Monte Fuji

coronado de reluciente nieve, lejano y alto.

 

Aquí podemos ver que el Monte Fuji es sublimado en una representación de Dios brillando en lo alto. Cantando al Monte Fuji, se puede decir que Akahito ha hecho de una escena natural, una representación sublimada de algo majestuoso y poderoso, más allá de este mundo. Las dos primeras líneas ayudan mucho para que sintamos como sobrenatural, la figura natural del Monte Fuji. En efecto, nos es difícil ver la imagen natural de la montaña en el poema; pero sí, podemos sentir el respeto y  la adoración del autor por el Monte Fuji. La figura del Monte Fuji no es natural, sino cambiada en un paisaje interior de su propia mente. Aquí, podemos discernir una diferencia definitiva  entre el mundo de Akahito; y el de Hitomaro, siempre estricto y sencillo, a pesar de lo patético y evocativo que pueda ser.

 

Otra diferencia entre Akahito e Hitomaro sería que Akahito canta casi siempre a la naturaleza, mientras que Hitomaro se concentra más en las personas.  Como poeta de la corte, Hitomaro tuvo que hacer muchas elegías, pero el sujeto del poema ha ido cambiando de la nobleza a simples personas del pueblo. Según lo leído, se refirió  siempre   al   ser   humano  en  general.   Por  otra  parte, Akahito parece haberse concentrado más en la naturaleza y su poderoso efecto, que en el ser humano propiamente dicho.

 

 

 

     V – Una sugerencia a guisa de conclusión:

Dos sentidos del Tiempo

 

Me gustaría presentar a los dos poetas: Hitomaro y Akahito, como los primeros poetas del Japón. He subrayado las diferencias encontradas entre los dos; pero ahora, quisiera añadir otro punto que les caracteriza.

 

Es una diferencia que encontré en su sentido del tiempo: En el mundo de los poemas de Hitomaro, el Tiempo corre de la misma manera que lo hace en nuestra vida diaria. En ellos, el Tiempo fluye desde el eterno pasado hacia el eterno futuro. El ser humano es como una burbuja nacida fuera del agua; flota con la corriente, y se desvanece en alguna parte. El correr del Tiempo a la manera del agua en un río llamado khronos o kronos, que en griego significa tiempo; mientras que hay otro Tiempo que no fluye. En la Biblia, llaman a este Tiempo con la palabra griega: kairós. El diccionario Griego-Inglés de Oxford interpreta la palabra como “el punto preciso del tiempo o tiempo crítico”. Usando estas definiciones del Tiempo, podemos distinguir los dos poetas: uno es el poeta del kronos, y el otro es el poeta del kairos.   El Monte Fuji de Akahito no es una montaña que existe en el mundo dominado por kronos, sino en el mundo de kairós.

 

Pienso que el tiempo que nos domina ahora es el kronos y que nos olvidamos de kairós. ¿Es éste, un Tiempo que siente veneración y temor a algo sublime y grandioso, por encima del ser humano, como lo sentía Akahito? Mientras estemos tan concentrados en las cosas triviales de la existencia del ser humano, la Paz no nos llegará. Y la utilidad del poeta debería ser, la de enseñar al pueblo el mundo interior del kairós, que sólo los poetas pueden ver y sentir.

 

                                   Autor:  Koichi Yakushi

                                 Versión española: Mariette Cirerol

 

 

 

 

Vista panorámica del FUJI-YAMA