Poeta de hoy en Málaga, España

 

José Gil Martín

 

 

En la CIELE, Semana Santa 2003,

recibiendo el diploma por su ponencia sobre Homero,

de manos de Mariette Cirerol

 

 

En los llanos de Venezuela

 

Mientras el turpial entona

lindos trinos sobre el árbol,

y la orquídea arrogante

se exhibe con sus encantos,

una llanera morena

con sus cabellos alados,

galopa sobre su yegua.

 

El llanero la saluda

con ojos enamorados,

y entona esta canción

con el corazón quebrado:

 

“Venezuela es la paloma amada

que lleva en su corazón

una rama de palmera

y un araguaney en flor.

Ya en tu corazón anido

como semilla en su flor.

¡Oh tierras de Venezuela,

las del sol y la pasión,

Dios te regaló los bosques

y aves de todo color,

y las lluvias abundantes

para pintar tu verdor.”

 

 

 

 

Llanos de Apure

 

Iba cantando sus coplas

un llanero solitario,

por llanos de Venezuela,

los de Apure en San Fernando.

 

Va sediento y caluroso

la sabana atravesando.

El diestro y gaucho jinete

monta un brioso caballo,

dominado con la espuela

y con un punzante látigo.

 

Dunas de arenas calientes

pisa sobre su cuartago,

un corcel bravo y fornido

con el que se siente el amo

del ganado y de las fieras,

¡o del ladrón avistado!..

 

Bornea con sus boleaduras

y cuerdas para los lazos

cuyos chasquidos de truenos

hacen temblar al ganado.

 

Las palmeras le saludan

con las ventiscas del páramo;

los oteros se interponen

como lomos enfilados

por los que habrá de subir

abriendo al ganado el paso.

 

También las garzas saludan

levantando el pico en alto.

El tigre salta altanero,

seguido del cunaguaro;

la anaconda serpentea

retorciéndose en el fango.

 

Por allá corre un chigüiere

bajo un COPEI elevado;

un mono trepa al bucare

y luego salta al guanábano.

 

Aparece un mapurite,

que se esconde bajo el mango.

Muy cerca corre una danta

con su cuerpazo encorvado.

 

Allá va la paraulata,

y cerca corre el venado.

Un florido araguanez

muestra sus flores ufano

a un llanero con cobija

al que se le aguó el guarapo,

porque empezó a llover

con estruendosos relámpagos

y sobre la arepa fría

que ya se le había aguado.

 

En el lejano horizonte,

en espacios dilatados,

aparecen espejismos

de caseríos lejanos

o pasajes en los aires

de espejos reflejados,

las chabolas de aldeorros

muchas leguas alejados.

 

¡Es una visión de ensueño

que sólo la ofrece El Llano

de San Fernando de Apure

o del Camaguán Cercano!...

 

                                                                San Fernando, 14 de junio de 1972