Málaga, ciudad eterna

 

Mar, viento, volcán en unido oleaje

modelaron tu cuerpo y tu cintura

y un cinturón de gracia y hermosura

te abraza verde y azul en su boscaje.

 

Si el mar es vida y la tierra vida,

recinto tú serás de eternidades,

porque las dos en nuevas calidades

engendraron tu paz adormecida.

 

Se despiertan los nidos: ¡Qué alegría

se derrama, buscando la armonía

de las grises arenas y ocres tierras!

 

Es como si la luz de tu bahía

fuera tendiendo sobre ti, cual guía,

un delicado tul sobre tus sierras.