In Memoriam Odile Córdoba

 

 

Odile y su marido, en el museo MIM de Málaga

 

Tenemos el dolor  -- y yo la inmensa pena, por ser, además de admiradora suya, su amiga --  de anunciaros el prematuro fallecimiento de Odile Córdoba, que se nos fue, después de grandes padecimientos por un cáncer que soportó con mucho valor durante años, el 12 de enero de 2005.

¡Que tengas la paz que tanto te mereces y que, a través de las mutaciones y transformaciones de la vida que nunca muere, nos volvamos a encontrar, en la forma que sea!

 

En la foto, vemos a Odile dando unas conferencias en el Museo MIM, en noviembre de 2004, sobre los principios de la cultura musical, los instrumentos usados en los antiguos pueblos y naciones; y los diferentes usos que hacían de la música, según sus creencias religiosas y costumbres.

 

Odile era una persona excepcional, muy cultivada y siempre dispuesta a ayudar, que muchos echarán a faltar.

 

Asistió a las lecturas de la última CIELE-ICWEL, en abril de 2003, participando de una manera brillante en todos los debates, enriqueciéndolos con sus preguntas y explicaciones.

 

 

 

Primer poema, escrito en 1978, de su primer libro,  especie de diario íntimo en versos

y todavía en estado de manuscrito, donde describe sus vivencias,

pensamientos y sentimientos de aquel tiempo:

 

 

Vuelo sutil y cantos etéreos

susurran en mis oídos

golondrinas perusinas.

Primavera aparece

en mantos de capullos

túrgidos y pueriles.

Observo a Céfiro y Flora unidos

en una alegoría brillante.

La cítara entona un bello gorgojeo

que se filtra tan agudo como una cítora.

Y la albura de la naturaleza

se graba en el hermoso fresco

que el estío acabará de consumir.