LA POESIA AMOROSA DE SHAKESPEARE

 

por Elvira Levy, Buenos Aires, Argentina

 

 

El amor es un poderoso señor; el más preciado

de los bienes. Es, simplemente, una locura.

William Shakespeare

 

 

Han transcurrido los siglos; la ciencia y la tecnología han transformado la faz del planeta; constantemente se renuevan los usos y las costumbres, los rostros y los cuerpos (la cirugía estética hace milagros), mas el Amor permanece incólume a través del tiempo. Siempre es el mismo sentimiento que, motor del universo, conmociona al ser humano, y al que acuden los poetas para expresar lo que interiormente sienten. Algo que, sin duda, Shakespeare hizo con singular maestría y belleza: Era un hombre apasionado, un ser iluminado por el amor y la palabra, un creador elevado a una máxima potencia, que pudo componer de tal manera.

 

Escribir sobre nuestro autor es una tarea ardua en extremo, no sólo por la grandiosidad de su obra, sino también por la profusa literatura que sobre ella existe. Aunque, creo, que hay un Shakespeare no tan frecuentemente abordado y, por tanto, menos popular entre sus lectores. Me refiero a su poesía amorosa, a “Venus y Adonis”, “La violación de Lucrecia”, los “Sonetos” y los pequeños poemas de amor (“Querellas de una amante”, “El peregrino apasionado”, “Sonetos sobre diferentes aires de música” y “El fénix y la tórtola”), cuyo cultismo los hacen de una lectura a veces dificultosa e inaccesible y que, debido a la brevedad de mi ponencia, me limitaré a citar a dos de sus poemarios.

 

 

William Shakespeare nació el 26 de abril de 1564 en Stratford upon Avon, en el condado de Warwick. Era el tercer hijo de John y Mary Arden. Según distintas versiones, su padre fue comerciante lanero, o carnicero, o arrendatario; incluso se dijo que llegó a ocupar cargos en el municipio; mientras que su madre descendía de una familia de abolengo. Tampoco hay datos precisos sobre su infancia, salvo que recibió una aparentemente descuidada educación en Stratford; hecho no cierto, pues sus maestros le dejaron una fuerte impronta como así la frondosa naturaleza de los bosques del condado (“el corazón de Inglaterra”) de donde extrajo la nomenclatura fitozoológica que enriquecería su obra y que junto a toda la parafernalia de las fiestas pueblerinas, las funciones teatrales, los fuegos y las mascaradas, alimentaron la febril imaginación del muchacho.

 

A los 18 años, William se casó con Anne Hathaway (seis años mayor), quien parió a sus tres hijos: Susan y los gemelos Hamnet y Judith. Mas, su espíritu aventurero no podía conciliarse con la apacible vida familiar y, después de unos años, acuciado por la precaria fortuna o su creciente inquietud artística, abandonó el hogar y se marchó a Londres. Allí, tras probar suerte en diferentes oficios, en medio de una ciudad de gran virulencia política y religiosa, se inició en el teatro. Logró triunfar, primero como actor y, más tarde, se dedicó exclusivamente a la autoría, mediante la cual introdujo cambios en la exigua escena inglesa, e impuso sus obras tempranas: “Enrique VI”, “La comedia de los errores” y “Los trabajos de amor perdidos”.

 

Venus y Adonis

Al conocer “Glaucus and Scillia” (1589), poema de épica menor (“epyllion”) de Thomas Lodge (1557-1625), y frecuen- tar los grupos literarios – entonces divididos en eufuistas y clasicistas, que discutían las últimas tendencias poéticas-, Shakespeare escribió su primer poema de amor “Venus y Adonis”, publicado por su coetáneo Richard Field en 1593, con seis ediciones posteriores. Muerto Marlowe en ese año, la obra causó sorpresa por su elevado nivel literario, que superaba a todos los poetas de su época.

 

La denominación del grupo nació de “Euphues” (1580), una colección de poemas exageradamente cultos de John Lyly, lector voraz de los autores griegos y romanos, que se anticiparon al cultismo europeo.

 

En “Venus y Adonis”, Shakespeare adaptó algunos elementos de Lyly, que luego desechó por su marcado barroquismo, y promediando entre ambas escuelas, creó un magnífico canto de amor centrado en bellísimas imágenes de la naturaleza, en los cientos de animales que pueblan el bosque – desde el insecto más pequeño hasta las enormes fieras –. Imágenes un tanto edulcoradas, escritas por su vehemente juventud, que le valieron el mote de “melifluo”: “poeta de lengua de miel”.

 

 

Venus y Adonis” es un homenaje a Ovidio, al libro X de sus “Metamorfosis”, cuya leyenda fue antes ensayada por Teócrito y Bión (1), luego por Dante, Chaucer y Ronsard, y por otros poetas franceses, italianos y españoles del Renacimiento. Sus contemporáneos: Spenser, Marlowe, Green y Lodge, ya habían versificado ese mito.

 

En el poema, Shakespeare narra cómo la diosa, ávida de deseo, asedia al hermoso Adonis, quien trata por todos los medios de rechazarla, porque su único objetivo es la caza del jabalí. Entonces, Venus emplea todas las tretas para convencerlo, burlar su indiferencia y lograr su propósito. Finalmente, Adonis será su primer amante humano. Cuando escucha que quiere ir de caza, ante los peligros que le acosarían y con el fin de disuadirle, le cuenta el relato de Atalanta e Hippomenes (2). No obstante, el joven se dirige en busca de su presa, que lo hiere mortalmente. Así como el autor protagoniza, en casi todas sus obras, los sentimientos en sus humanas facetas, a partir de la estrofa 190, Venus profetiza el amor futuro: celoso, falso, desordenado, belicoso, etc. etcétera. El poema acaba con la triste retirada de la diosa.

 

A diferencia de los otros autores, Shakespeare introduce algunas innovaciones: inicialmente, Adonis no acepta la oferta amorosa de la diosa más la fantástica imaginería animal. Compuesto en versos pentámetros yámbicos, agrupados en ciento noventa y nueve estrofas de seis versos (un cuarteto seguido de un pareado en rima ab ab, cc), comienza con una cita de Ovidio, y una carta nuncupatoria al Conde de Southampton, personaje de la corte isabelina con quien le unía una estrecha amistad.

 

He aquí unos ejemplos. En la estrofa segunda, Venus describe a su amado:

 

Thrice-fairer than myself, thus she began,

The field’s chief flower, sweet above compare,

Stain to all nymphs, more lovely than a man,

More white and red than doves or roses are;

Nature that made thee, with herself at strife,

Saith that the world hath ending with the life.”

 

(“Tú, tres veces más bello que yo misma – comienza –¡ tú, flor principal de la pradera, imponderable perfume! Tú, prodigio entre todas la ninfas, más adorable que un hombre, más blanco y carmíneo que las palomas o las rosas. La Naturaleza que te ha creado, en competencia con ella misma, dice que el mundo con tu muerte acaba.”)

 

En la estrofa XXI, sostiene que:

 

Are thou ashamed to kiss? Then wink again,

And I will wink; so shall the day seem night;

Love keeps his reveals where are but twain;

Be bold to play, our sport is not sight:

These blue-vein ‘d whereon we lean

Never can blab, nor know not what we mean.”

 

(“¿Sientes vergüenza de besar? Cierra, pues, los ojos, y yo los cerraré; así, el día parecerá noche; el amor revela sus secretos donde se encuentran dos a solas; sé audaz para jugar, nuestro juego no está a la vista: estas violetas de venas azules en que nos apoyamos nunca podrán delatarnos, ni saber lo que deseamos.”)

 

 

O versos como:

 

Love is a spirit all compact of fire,

Not gross to sink, but light, and will aspire.”

 

(El amor es espíritu todo compuesto de fuego, no propenso a hundirse, sino ligero y capaz de evaporarse.”)

 

Mientras en la estrofa XXVII, Venus le reprocha a Adonis su egolatría:

 

Is thine own heart to thine own face affected?

Can thy right hand seize love upon thy left?

Then woo thyself, be of thyself rejected,

Steal thine own freedom and complain on theft.

Narcissus so himself himself forsook,

And died to kiss his shadow in the brook.”

 

(¿Es que tu propio corazón se ha prendado de tu propia cara? ¿Puede tu mano derecha asir el amor de la izquierda? Si esto es posible, cortéjate, y sé rechazado por ti mismo; despójate de tu propia libertad y conduélete del robo. Así se prendó Narciso de su mismo ser, y murió por besar su imagen en la fuente.”)

 

Hermosas palabras, magníficos conceptos. Aunque la primera lectura del poema parece ofrecer un grandilocuente himno erótico, digno de los faustos gongorinos, inmediatamente se advierte la honda preocupación sobre la vida y la muerte que Shakespeare instalará en toda su inmortal obra.

 

 

Los “Sonetos”

 

Los ciento cincuenta y cuatro sonetos, compuestos entre 1592 y 1597, también dedicados al Conde de Southampton, no sólo aluden al Amor y al Tiempo; sino que, además, enfocan los distintos problemas de aquella época: cada uno contiene una acción dramática, un valor moral y espiritual y un mismo mensaje filosófico: gozar nuestra breve vida en la tierra, pues el Tiempo es un tema permanente en Shakespeare. Es sabido que el motivo principal de los Sonetos fue la terminante prohibición matrimonial, impuesta por la célibe Elizabeth I en su corte. Pese a ello, el Conde se casó con Isabel Vernon (que esperaba un hijo suyo) en la clandestinidad, lo que provocó la ira real y el posterior encierro de los esposos en la Torre de Londres.

 

En los Sonetos, el autor describe, paulatinamente, su amistad amorosa con el Conde, lo que dio lugar a encendidos comen- tarios (aunque entonces, “lover” era sinónimo de amante y de amigo), exhortándolo al matrimonio con la mujer amada; el propio amor del poeta por una dama morena cuya identidad aún es un misterio; la seducción del amigo por la amada y, por último, los sufrimientos, las alegrías y el perdón del poeta.

 

 

Basándose en sus anteriores poemas, Shakespeare compuso sus Sonetos a la manera de sus colegas renacentistas, en la métrica de dos serventesios (tres cuartetos más un pareado), que luego definirán al “soneto shakespeariano”. La rima del cuarteto es ac, bd.

 

Ahora cito el bellísimo Soneto XLIII:

 

When most I wink, then do my eyes best see,

For all the day they view things unrespected.

But when I sleep, in dreams they loo in thee,

And darkly bright, are bright in dark directed.

 

Then thou, whose shadow shadows doth make bright,

How would thy shadow’s form form happy show

To the clean day with thy such clearer light,

When to unseeing eyes thy shade shines so!

 

How would, I say, mine eyes be blessed made

By looking on the thee in the living day,

When in dead night fair imperfect shade

Through heavy sleep on sightless eyes doth stay!

 

All days are nights to see till I see thee,

And nights bright days when dreams do show thee me.”

 

(“Cuando más cierro los ojos, mejor veo, porque todo el día ven lo que me importa; pero, cuando duermo, te contemplan en sueños y , brillantes, se orientan en la oscuridad. Tú, cuya sombra aclara las sombras, ¡qué luz daría la forma de tu sombra, al claro día, más claro por tu luz, si tu sombra brilla ante quienes no ven! ¡ Ay, qué felicidad para mis ojos si te miraran en el día viviente, ya que en la noche muerta miro, ciego, la imperfecta sombra de tu belleza! Los días son noches si no te veo, y las noches son días si sueño contigo.”)

 

Según algunos críticos, la riqueza lingüística de Shakespeare se iguala, en lengua española, a la de Cervantes; sólo superada por Quevedo con sus infinitas figuras retóricas, conceptos e imágenes que suelen consumir los recursos idiomáticos. Shakespeare aprovecha todo lo que halla en la elemental morfología inglesa; se vale de la verbalización de nombres y/o a la inversa, la asociación de nombres, o el participio pasado, para crear una serie de matices ideológicos, impensables en otra lengua. Incluso, frases populares, proverbios, y menciona hechos cotidianos. Su audacia es tal que nada ni nadie detiene sus innovaciones idiomáticas. Arremete contra la sintaxis, distorsiona concordancia y régimen y así enriquece el lenguaje de la rubia Albión. Borges escribió: “Técnicamente, los sonetos de Shakespeare son inferiores a los de Milton, a los de Wordsworth, a los de Rossetti, o de Swinburne. Incurren en alegorías momentáneas. Hay, sin embargo, una diferencia que no debo callar. Un soneto de Rossetti es una estructura verbal, un bello objeto de palabras que el poeta ha construido y se interpone entre él y nosotros; los sonetos de Shakespeare son confidencias que nunca acabaremos de descifrar, pero que sentimos inmediatas y necesarias.”

 

 

Ha pasado el Tiempo sobre el tiempo, mas el mismo Shakespeare, augur como buen poeta, presintió su eterna validez en el Soneto LX:

 

(...)

Time doth transfix the flourish set on youth

And delves the parallels in beauty’s brow,

Feeds on the rarities of nature’s truth,

And nothing stands but for his scythe to mow;

And yet to times in hope my verse shall stand,

Praising thy worth, despite his cruel hand.”

 

 

(“El tiempo desfigura el florido conjunto de la juventud y surca de paralelas la frente de la hermosura, se nutre de los portentos de la fidelidad de la Naturaleza y nada subsiste sino para sucumbir al filo de su guadaña. Y, sin embargo, mis versos vivirán en edades que aún son una esperanza, elogiando tus prendas, a despecho de su mano cruel.”)

 

 

O en el párrafo del Soneto LXXVI:

 

...and keep invention in a noted weed,

that every word doth almost tell my name,

showing their birth and when they did proceed?...”

 

(“... y envuelvo mis invenciones con una vestidura conocida, que cada palabra casi pregona mi nombre, revela su nacimiento e indica su procedencia...”)

 

Para finalizar debo aclarar que los poemas han sido traducidos al español en prosa: algunos por Luis Astrana Marín; otros por Manuel Mujica Láinez. El primero expuso la imposibilidad de traducir poesía sajona y adaptarla al verso español, prefiriendo hacerlo en prosa. Mujica Láinez escribió que: (...) Más que la prosa, la poesía refleja misteriosamente la respiración individual de su creador. Ritmo íntimo, cuya elaboración resulta de su propia esencia, las raíces de la personalidad de cada poeta y de su modo particular de respirar.”

 

1)  Poetas del siglo II griego helenístico, creadores de la poesía bucólica, con temas mitológicos.

2)  Mito griego del ciclo arcadio, que narra sobre las tres manzanas de oro. Atalanta había sido consagrada a Artemisa, diosa de la caza.

Elvira Levy

 

Bibliografía

 

-“Obras completas de W. Shakespeare”, prólogo y comentarios de Luis Astrana Marín, Ed. Aguilar, Madrid, 1961.-

-“Cincuenta sonetos de Shakespeare”, traducción y comentarios de Manuel Mujica Láinez, Ed. Culturales Argentinas, Bs. As.,1963.-

-“Lo esencial de Shakespeare en el amor”, Pablo Valle, Ed. Lumen, Bs.As., 2003.-

Sonetos completos”, Edición de la Facultad de Humanidades, Univ. de La Plata, Bs. As., Argentina, 1987.-

 

 

Atalanta e Hipómedes

 

 

Shakespeare Love Poems

by Elvira Levy, Buenos Aires, Argentina

 

Love is a mighty lord; the most prized wealth.

It is simply a madness.”

William Shakespeare

 

Centuries had gone off; the science and technology had transformed the face of the planet: constantly, uses and customs are renewing visages and bodies (surgery makes miracles), but love remains unscathed trough out the times. Always the same feeling, motor of the universe, moves the human being. People call on it to express what their soul and body deeply sense. Something that, without doubt, Shakespeare made with genuine mastery and beauty. He was a passionate man, a person illuminated by love and words. Only a creator raised to his maximum power could perform in such a manner.

 

To write about our author is an extremely arduous task, not only for the grandiosity of his work, but also for the profuse literature it generated. Nevertheless, I think that some of it is not so frequently approached by the readers; I am referring to his love poetry: “Venus and Adonis”; “The Rape of Lucrece”; the “Sonnets” and little poems of love: “A Lover's Complaint”, “The passionate Pilgrim”, “Sonnets on different music airs”, “The Phoenix and the Turtledove”. The learned words of these poems make them, sometimes, inaccessible, difficult to understand. Because of that and due to the brevity of my essay, I shall limit myself to quote only two of these works.

 

William Shakespeare was born on the 26th of April, 1564, in Stratford upon Avon, in the County of Warwick. He was the third child of John and Mary Arden. According to distinct versions, his father was a wool dealer, or butcher, or hirer; it was even said that he managed to have a job in the municipality. Instead, his mother descended from ancient lineage. Neither there are precise information about his childhood, except that he received an apparently careless education in Stratford; which is not true, as his teachers left on him a strong impression, as well as the luxuriant nature of the county forests (“the heart of England”), from where he extracted the phytozoological nomenclature which makes his work so rich and, together with the paraphernalia of popular feasts, theater plays, fires and masquerades, nourished the feverish imagination of the boy.

 

When he was 18 years old, William married Anne Hathaway (six years older), who gave him three children: Susan and the twins, son Hamnet and daughter Judith. Nonetheless, his adventurous spirit could not harmonize with the tranquillity of a family life and, after some years of dire necessity and his longing for artistic activities, he abandoned his home and travelled to London. There, after trying various jobs, amid big politic and religious virulence, he began to play theatre. He was successful first as an actor, then as an author. Afterwards, he dedicated himself exclusively to write dramatic works, introducing changes in the meagre English stage. His first plays were: “Henry VI”, “The Comedy of Errors” and “Love's Labour's Lost”.

 

Knowing about “Glaucus and Scillia” (1589), minor epic poem (“epyllion”) by Thomas Lodge (1557-1625), and frequenting literary groups – divided therefor into euphuism and classicism – to discus the late poetical tendencies, Shakespeare wrote his first love poem: “Venus and Adonis”, published by his peer, Richard Field, in 1593, reaching six posterior editions. Died Marlow on that year, the book surprised for its high literary level, surpassing all poets works of the epoch.

 

The name of the group was issue from “Euphues” (1580), a collection of John Lyly's learned with exaggeration poems. He was a voracious reader of the same Greek and Roman authors who anticipated this mannered style in Europe.

 

In “Venus and Adonis”, Shakespeare adapted some Lyly's elements, which he rejected afterwards for being too baroque; and taking from the one and the other school, he created a magnificent song of love centered on beautiful images of the nature, on the hundred of animals dwelling in the forest: from the tiniest insect to the enormous wild beasts; sweetened pictures exposed by his vehement youth, that deserved him the nickname of “sickly sweet”: “honey tongue poet”.

 

Venus and Adonis” is an homage to Ovid, to “Metamorphosis” book X, whose legend was first used by Theocritus and Bion (1), and after by Dante, Chaucer and Ronsard; and other French, Italian and Spanish poets of the Renaissance. His peers: Spenser, Marlowe, Green and Lodge, also made verses about it.

 

In his poem, Shakespeare tells how the goddess, longing for love, besieges beautiful Adonis, who searches by all means to avoid her, because his unique aim is wild boar hunting. Thus, Venus appeals to all ruses to convince him, thwart his indifference and obtain his love. At the end, Adonis would be her first human lover. When she heard that he wants to go hunting, facing the dangers that would urge on him, wanting to dissuade him, she tells him the story of Atlanta and Hippomenes (2). Nonetheless, the young man goes in search of his prey and fall mortally wounded. Like the author mentions, in almost the whole of his works, there are amorous

feelings in all human facets. Beginning on strophe 190, Venus conjectures the future love as: jealous, false, messy, bellicose, etc. etc... The poem ends with the goddess' sad withdrawal.

 

Making a difference with other authors, Shakespeare introduces some innovations: at first, Adonis does not accept the goddess' love offer and the fantastic animal imagery. Composed by iambic pentameter verses, grouped together into hundred ninety-nine strophes of six verses (a quartet followed by a couplet rhyming ab ab, cc), beginning quoting Ovid; and a letter-dedication to the Earl of Southampton, who belonged to the Elizabethan court, and to whom he was united in close friendship.

 

Here you have some examples. In the second strophe, Venus makes a description of his lover:

 

Thrice-fairer than myself, ‘thus she began,

The field’s chief flower, sweet above compare,

Stain to all nymphs, more lovely than a man,

More white and red than doves or roses are;

Nature that made thee, with herself at strife,

Saith that the world hath ending with the life.”

 

 

Strophe XXI maintains that:

 

Are thou ashamed to kiss? Then wink again,

And I will wink; so shall the day seem night;

Love keeps his reveals where are but twain;

Be bold to play, our sport is not sight:

These blue-vein ‘d whereon we lean

Never can blab, nor know not what we mean.”

 

 

Or verses like:

 

Love is a spirit all compact of fire,

Not gross to sink, but light, and will aspire.”

 

Whereas in strophe XXVII, Venus reproaches Adonis his egomania:

 

Is thine own heart to thine own face affected?

Can thy right hand seize love upon thy left?

Then woo thyself, be of thyself rejected,

Steal thine own freedom and complain on theft.

Narcissus so himself himself forsook,

And died to kiss his shadow in the brook.”

 

Beautiful words, magnificent concepts; although a first reading of the poem seems to offer a grandiloquent erotic hymn, as in Gongora's style; but, we advert immediately the deep preoccupation for life and death, that Shakespeare would spray all along his immortal work.

 

 

The “Sonnets”

 

The hundred fifty-four sonnets, composed between 1592 and 1597, also dedicated to the Earl of Southampton, not only allude to Love and Time; but also focus the different problems of that epoch: each of them contains a dramatic section, a moral and spiritual value, and the same philosophical message: enjoy our short life on Earth. Time is a permanent theme in Shakespeare. It is known that the main motive of the Sonnets has been the categorical prohibition to marriage imposed by the celibate Elizabeth I in her court. Despite of that, the Earl married Isabel Vernon (who was waiting a child

 

 

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from him) in clandestinity, which provoked a royal oath and a posterior imprisonment in the Tower of London.

 

In the sonnets, the author describes, gradually : his loving friendship with the Earl, which gave rise to passionate commentaries (though then “lover” was as well synonymous with lover as with friend), exhorting him to get married to the woman he loves; his own love with a dark women whose identity is still a mystery; the seduction of the friend by the lover; the sufferings, joys; and the forgiveness of the poet.

 

Taking as a base his previous poems, Shakespeare composed his Sonnets in his colleagues' same Renaissance style, with three four-line stanzas called quatrains, and a final couplet in iambic pentameter. This form is now known as the Shakespearean sonnet. The rhyme of the quatrain is ac, bd.

 

Now I quote the wonderful Sonnet XLIII:

 

When most I wink, then do my eyes best see,

For all the day they view things unrespected.

But when I sleep, in dreams they loo in thee,

And darkly bright, are bright in dark directed.

 

Then thou, whose shadow shadows doth make bright,

How would thy shadow’s form form happy show

To the clean day with thy such clearer light,

When to unseeing eyes thy shade shines so!

 

How would, I say, mine eyes be blessed made

By looking on the thee in the living day,

When in dead night fair imperfect shade

Through heavy sleep on sightless eyes doth stay!

 

All days are nights to see till I see thee,

And nights bright days when dreams do show thee me.”

 

 

According to some critics, Shakespeare language richness may be compared, into the Spanish language, with the one of Cervantes; only overcome by Quevedo's, with his unlimited rhetoric figures, concepts and images that used to consume the idiomatic resources. Shakespeare performs as much is possible with the elemental English morphology; he verbalize the names, makes association of words or past participles in order to create a series of ideological nuances that other languages would not allow. He includes popular sentences, proverbs; and mentions quotidian facts. His audacity is such that nothing and nobody stopped his innovations. He attacks syntax, distorts concordances and rules; thus, making the blond Albion more rich. Borges wrote: “Technically, the sonnets of Shakespeare are inferior to those of Milton, to those of Wordsworth, those of Rossetti, or Swinburne. They incur in momentary allegories, Nonetheless, there is a difference that I must not keep into silence. A sonnet of Rossetti is a verbal structure, a beautiful object of words that the poet had constructed and placed between him and ourselves; the sonnets of Shakespeare are confidences we will never finish to understand, but we sense immediate and necessary”.

 

Meanwhile time passes overflowing other times, Shakespeare, as the augur he was, sensed the eternal value of his poems, in Sonnet LX:

 

(...)

Time doth transfix the flourish set on youth

And delves the parallels in beauty’s brow,

Feeds on the rarities of nature’s truth,

And nothing stands but for his scythe to mow;

And yet to times in hope my verse shall stand,

Praising thy worth, despite his cruel hand.”

 

 

Or in the paragraph of Sonnet LXXVI:

 

...and keep invention in a noted weed,

that every word doth almost tell my name,

showing their birth and when they did proceed?...”

 

To put an end I ought to make clear that the poems were translated into Spanish prose: some by Luis Astrana Marín; others by Manuel Mujica Láinez. The first exposed the impossibility to translate Saxon poetry adapting it to the Spanish verse, thus he prefers to use the prose. Mujica Láinez wrote that: “(...) More than prose, poetry mysteriously reflects the individual respiration of its creator: Intimate rhythm, whose elaboration results of his own essence, the roots of each poet's personality, and his particular breathing mode.”

 

 

1 - Greek, Hellenistic Poets of the II century, creators of the bucolic poetry, with mythological themes.

 

2 - Greek myth of the Arcadian cycle, that tells about the three gold apples. Atalanta had been consecrated to Artemis, hunting goddess.

 

 

Author of the paper: Elvira Levy

English version by Mariette Cirerol

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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