El sueño de un sueño en

Sor Juana Inés de la Cruz

+ Pensamiento y Poesía -

por Estela Barrenechea, Buenos Aires, Argentina

 

Sor Juana es una presencia seductora por la atracción que despierta una mujer docta que vive y crea en la segunda mitad del siglo XVII. Su vida y su obra trasuntan un espíritu en el cual lo determinante es el ansia de saber. La cultura de su época se encontraba en las academias, universidades y seminarios religiosos. No hay que olvidar que las jóvenes, en ese tiempo, no eran admitidas en los lugares de enseñanza y que vivían el conocimiento como una transgresión. Juana de Asbaje y Ramírez nace en 1648 en la hacienda de San Miguel Nepantla, en el Estado de México, y muere en 1695. (No se conoce exactamente si la fecha de nacimiento es de 1648 o de 1651. 63) Era hija natural de Isabel Ramírez de Santillana y del español Manuel de Asbaje. Es de hacer notar, que pese a que su madre era analfabeta Juana aprende a leer siendo niña. Más tarde incrementa sus lecturas gracias a la biblioteca de su abuelo. Cuando tendría apenas ocho o diez años, es enviada a ciudad de México a la casa de unos tíos de posición acaudalada. Al cabo de un tiempo y tal vez por que sus parientes pensaran que en la corte Juana Inés encontraría cierto acomodo, decidieron llevarla al palacio virreinal y la presentaron al nuevo virrey y a su esposa. Juana tenía en ese momento sólo dieciséis años. Sus dones intelectuales tanto como su belleza impactaron rápidamente. Así que fue admitida al servicio de Leonor Carreto, la virreina.

 

Juana Inés vivió al lado de los virreyes entre los dieciséis y los veinte años.

 

[1] En 1667 ingresa al Convento de San José de las Carmelitas Descalzas; lugar que abandona por el rigor de la orden. Dos años más tarde profesa definitivamente en San Jerónimo, bajo el nombre de Sor Juana Inés de la Cruz, donde permanece hasta su muerte. Es probable que su condición de bastarda, su deseo de querer vivir sola y de no permanecer sujeta a obli- gaciones domésticas que hubieran entorpecido su inclinación al saber, le hicieran elegir el camino del convento. La vida anterior de Sor Juana no revela una particular predisposición religiosa, ni existe en ella, como en otras monjas ilustres, la búsqueda de un camino de perfección. No hay duda de que sus preocupaciones son más filosóficas que religiosas, y así lo evidencian Primero Sueño, la Respuesta a Sor Filotea de La Cruz y muchos otros poemas. Sor Juana recorre toda la filosofía de su época. No olvidemos que la teología era la reina de las ciencias y que en torno a ellas se ordenaba todo el saber. El padre de la iglesia más citado por ella después de San Jerónimo, es San Agustín. La escolástica fue importante en su formación. En algunos de sus poemas menciona a Heráclito, a Demócrito, a Parménides y a Pitágoras. La teología medieval y renacentista estaba impregnada no sólo de platonismo, sino también de aristotelismo y estoicismo. El humanismo rena- centista había redescubierto a Platón. La influencia de este filósofo se deja ver en la concepción del amor que tiene Sor Juana. Para ella, el amor asciende del cuerpo al alma y esto se traduce en la idea del amor como una pasión espiritual que trasciende los sexos. Hay que destacar que para Platón el amor es conocimiento. Recordemos la parte del diálogo en El Banquete, cuando aparece Diótima, una mujer de Mantinea, hablando sobre el amor.

(El Banquete”, Editorial Alianza, Madrid, 1995 (201d-203d).)

 

También recibe la influencia de Plotino, el neoplatonismo y el Corpus Hermeticum. Tal vez por prudencia Sor Juana Inés no menciona a Lucrecio ni a Montaigne, sólo una vez menciona a Erasmo, en el Neptuno alegórico. Los tratados que componen el llamado Corpus Hermeticum están impregnados de neo- platonismo y de las interpretaciones que neoplatónicos como Jámblico habían hecho de la religión egipcia. El neoplato- nismo renacentista fue un hermetismo fascinado por “los misterios egipcios”.

 

(Jámblico es considerado uno de los miembros de la llamada “Escuela Siria del neoplatonismo”.Su pensamiento se caracteriza por acentuar los motivos místicos-religiosos del neoplatonismo. Su sistema es a la vez místico, alegórico y numerológico con una gran profusión de genios, dioses y demonios tanto de la religión popular griega como de los misterios orientales. [2] La cultura novohispana se manifestó en la Nueva España y fue la confluencia de dos corrientes culturales: la indígena y la española. )

 

Sor Juana Inés de la Cruz no sólo fue una poeta erudita, sino que también compuso música y fue la autora de coros y partes cantables de sus obras. En el patio del convento se recitaban poemas, se cantaba y se bailaba. En los siglos XVII y XVIII era continua la comunicación entre la poesía y la música. Un rasgo distintivo de la cultura novohispana (2) fue ser ante todo una cultura verbal: el púlpito, la cátedra y la tertulia. Los pocos libros que se publicaban eran casi todos religiosos. No podemos olvidar que la vida de la monja transcurre en la segunda mitad del siglo XVII y es en 1561 cuando nace Luis de Góngora y Argote, del cual ella recibe una de las principales influencias en la poesía. Góngora escribe sus Soledades en 1613. Los rasgos fundamentales de la poesía barroca residen en el afán de perfección y renovación formal, por un lado, y por el otro en la coexistencia de ingenio, agudeza y concepto en su práctica literaria. Sor Juana Inés niega el desencanto que transita la obra de Góngora, niega su escepticismo. La afirmación estética del poeta tiene que ver con la belleza del lenguaje en el cual la palabra no comunica. Es un mundo donde las criaturas son meros reflejos, sombras efímeras. En sus Soledades no encontramos entusiasmo por el saber ni deseo de comunicación.

 

Es innegable la influencia de Góngora, sobre todo en Primero Sueño, poema íntimo y de belleza formal exquisita. En este poema Sor Juana Inés habla con ella misma, intentando a lo largo de sus versos adentrarse en el acto de conocer, acto en el cual el alma titubea.  (La primera publicación se realizo en Sevilla en 1692)

 

Primero Sueño de Sor Juana Inés de la Cruz, la gran rezagada del Barroco, prefigura la modernidad, pues instala en el núcleo del poema la paradoja: revelación / no revelación. En este extenso poema, caracterizado por un desarrollo sumamente complejo, de final inesperado, Sor Juana produce una visión del mundo en la cual el espíritu del hombre, al confrontarse con la inmensidad del universo, aprende que sólo le queda el entusiasmo por penetrar al ser. El poema Primero Sueño fue su poema preferido, le dio un gran placer escribirlo como ella misma lo manifiesta en la Respuesta a Sor Filotea, y es indudablemente el más rico y ambicioso. Todos sus versos nos hablan de la madurez de la poeta. En el espacio de sus recursos estilísticos emplea la silva (La silva consiste en una extensión indeterminada  de versos heptasílabos (es decir, de siete silabas) y endecasílabos (de once) que riman en consonante libremente, pudiéndose dejar versos sueltos sin rima alguna) :  estrofa de la métrica castellana que tiene su antecedente en Góngora. El poema Primero Sueño revela un espacio totalmente nuevo, diferente a la noción de espacio como concierto de las esferas que trasunta la presencia divina. Aquí no se trata de una superficie que recorren los cuerpos sino de una abstracción que pensamos. Encontramos en sus versos una realidad rebelde al concepto ante la cual el alma está sola, no frente a Dios sino ante un espacio sin nombre y sin límite: la infinitud. El alma vaga por las esferas supralunares mientras el cuerpo duerme. Uno de los rasgos atractivos del poema es el manejo que hace Sor Juana Inés de la numerología. Ella le da importancia a ciertos números, por ejemplo el número dos que simboliza el dualismo donde reposa la dialéctica. El dos es la más radical de las divisiones: el creador y la criatura, lo blanco y lo negro, el día y la noche, lo masculino y lo femenino, etc. En relación con el número tres el poema se inicia con estas palabras: “piramidal, funesta…” (Se atribuye a Hermes Trismegisto la idea del símbolo de la pirámide. Trismegisto quiere decir tres veces grande, porque fue el gran filósofo, el gran sacerdote, el gran rey.  Tres: unión del uno y el dos, producto de la  unión del cielo y la tierra, el hombre hijo del cielo y de la tierra completa la gran tríada. Dios es uno en tres personas. ).  Primero Sueño tiene como protagonista al alma humana sin nombre ni sexo. En el poema el sueño es una cesación casi total de las funciones corporales (Primero sueño (v 189-203)… (como, en efecto, imagen poderosa/ de la muerte/Morfeo/ el sayal mide igual con el brocado./ El alma, pues, suspensa/ del exterior gobierno-en que ocupada/ en material empleo,/ o bien o mal da el día por gastado-/solamente dispensa/remota, si del todo separada/ no, a los de muerte temporal o presos/ lánguidos miembros, sosegados huesos, / los gajes del calor vegetativo,/ el cuerpo siendo, en sosegada calma/ un cadáver con alma,/ muerto a la vida y a la muerte vivo…”. El sueño de Sor Juana es una visión racional y espiritual, es el vuelo del alma libre de las cadenas del cuerpo. Vemos al alma liberarse del cuerpo en el sueño. El poema termina cuando el cuerpo despierta y el sueño se disipa. Primero Sueño representa la osadía del alma, su éxtasis, sus dudas, sus vacilaciones. El acto de conocer, incluso si termina en fracaso, es un saber.

 

En tres figuras se vio Juana Inés: en la pitonisa de Delfos, en la diosa Isis, y en el joven Faetón (Joven mortal que no cedió en su empeño de guiar el carro del Sol ni siquiera cuando su padre Apolo le pintó los peligros ciertos que correría). Las tres imágenes están en- lazadas con las letras y el conocimiento: la doncella de Delfos es la inspiración; Isis, la sabiduría; y Faetón, el ansia libre de saber.

 

La singularidad de Sor Juana prevalece entre sombras y luces. Por un lado la erudición y el complejo lenguaje simbólico de la poesía barroca; y por el otro, la influencia de las voces, ritmos y acentos que se oían en las calles de la ciudad de México.

 

 

Bibliografía

 

Beuchot, Mauricio : Sor Juana, una filosofía barroca, UNAM, Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades, México, año 2001.

 

Le R.P. Festugière: La Révélation d´Hermès Trismégiste, IV Le dieu inconnu et la gnose, Paris, 1954.

 

Millares, Selena: La lírica de Sor Juana y el alma barroca, Cuadernos hispanoamericanos, Madrid.

 

Paz , Octavio: Sor Juana Inés de la Cruz o Las Trampas de la Fe, Fondo de Cultura Económica, México, año 1994.

 

Platón: El Banquete, Ed. Alianza, Madrid, 1995.

 

Sabat de Rivers, Georgina: Sor Juana y sus retratos poéticos, UNAM, México, 1998.

 

Zanetti, Susana. Notas de Gabriela Mogillansky, Primero Sueño y otros textos. Sor Juana Inés de la Cruz, ed Losada SA, Buenos Aires, 2005.

 

 

Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz, por Miguel Cabrea (1750)

 

 

The dream of a dream in

Sor Juana Inés de la Cruz

 

+ Thought and Poetry -

 

by Estela Barrenechea, Buenos Aires, Argentina

 

 

Sor Juana is a seductive presence, for the attraction she awakes being a learned woman living and creating in the second half of the XVII century. Her life and work exudes a spirit into which what is determinant is a longing to know. In her epoch, the culture had to be found in academies, universities and religious seminaries. We must not forget that in those times, women did not attend teaching places, and that the knowledge was for them a transgression. Juana de Asbaje y Ramírez was born in 1648 (It is not exactly known whether she was born in 1648 or 1651), in the country estate of San Miguel Nepantla, Mexico, and died in 1695. She was an illegitimate daughter of Isabel Ramírez de Santillana and the Spanish Manuel de Asbaje. It must be noted that despite her mother was illiterate, Juana learns to read in her childhood. Later, she extends her reading thanks to her grandfather's library. At scarcely height or ten years old, she was sent to Mexico City, at the home of some well-to-do uncles. The time was passing and perhaps because her parents thought Juana may have a place in the court, they decided to go to Palace and present her to the new viceroy and spouse. At that moment, she was only sixteen years old. Her natural gifts and beauty found an immediate impact and she was admitted in the service of the vicereine Leonor Carreto.

 

Juana Inés lived by the viceroys from the age of sixteen until she was twenty years old.

 

In 1667, she enters the Convent of the Discalced Carmelites of San José; where she doesn't stay long because of the toughness of the Order. Two years later, she profess definitively in Saint Jerome's where she would remain until her death, under the name of Sor Juana Inés de la Cruz. Probably, her condition of illegitimate child and her desire to live alone, not being attached to domestic duties, which would have hindered her to follow her inclination to study, is the reason why she chose the way of the convent. Her anterior life does not reveal a particular religious predisposition, nor it existed into her, like in other illustrious nuns, the search for perfection. It is out of doubt that her preoccupations are more philosophical than religious, which is evident in First Dream, the Answer to Sor Filotea de La Cruz, and other poems. Sor Juana learned the whole philosophy of the epoch. Theology was queen in all sciences: around her all the knowledge was whirling. The father of the church more mentioned by her, after Saint Jerome, is Saint Agustin. The scholasticism was important for her formation. In some of her poems, she mentions Heraclitus, Democritus, Parmenides and Pythagoras. The theology of the Middle Ages and Renaissance was impregnated not only with Platonism, but also with Aristotelism and Stoicism. The humanism of the Renaissance rediscovered Plato. The influence of this philosopher is to be found in the conception of love that Sor Juana has. For her, love raises from the body to the soul and thus is translated into the idea of love being a spiritual passion transcending the sex. It is to be emphasized that for Plato, love means knowledge. Let us remember the part of the dialogue in The Banquet, where Diotima, a woman of Mantinea, appears, speaking about love*. (“El Banquete”, Editorial Alianza, Madrid, 1995 (201d-203d)

 

She also receives some influence from Plotino, neoplatonism and Corpus Hermeticum. Maybe for being prudent she doesn't mention Lucretius nor Montaigne ; only once she quotes Erasmus, in the Neptuno alegórico. The treaties composing the so called Corpus Hermeticum are impregnated with Neoplatonism and other interpretations, that Neoplatonics as Lamblichus (*Iamblichus is considered one of the members of the “Syrian School of neoplatonism”, characterized by the emphasis put on religious mysteries. Its system is all together mystic, allegoric and numerological, with great profusion of genies, gods and demons, from Greek popular religion, and Oriental mysteries.) had made from the Egyptian religion. In the Renaissance, the neoplatonism was hermetic, fascinated by the “Egyptian mysteries”.

 

Sor Juana Inés de la Cruz was not only an erudite poet, but she also composed music and was the author of choirs and cantabile parts of her works. In the courtyard of the Convent, poems were recited, songs and dances were performed. In the XVII and XVIII centuries, communication between poetry and music was continuous. A distinctive character of the New-Spanish (This culture of New Spain was the confluence of two currents: the Indigenous and the Spanish one. 71) culture was, before all, to be a verbal one: pulpit, chair, and social gatherings. The scarce books published were almost all religious ones. We cannot forgot that the nun lived in the second half of the XVII century; and that Luis de Góngora y Argote, from whom she received one of the principal influences in poetry, was born in 1561. Góngora wrote his Soledades (Lonesomeness) in 1613. The fundamental characters of baroque poetry laid on the longing for perfection and formal renovation, on one hand; and on the other, on the coexistence of ingenuity, acuteness and concept into its literary practice. Sor Juana denied there is disenchantment in the work of Góngora, she also denied his skepticism. The aesthetic affirmations of the poet are to be found in the beauty of the language, in which words do not communicate. It is a world where creatures are mere reflects, ephemeral shadows. In his Soledades, we do not find enthusiasm for wisdom, nor desire of communication.

 

The influence of Góngora is undeniable, above all in Primero Sueño (First Dream) (First publication in Seville, 1692), intimate poem of exquisite formal beauty. In this poem, Sor Juana speaks with herself, attempting along some verses to go inside the act of learning, an act in which the soul vacillates.

 

The First Dream of Sor Juana Inés de la Cruz, the great left behind from Baroque, prefigures modernity, for installing a paradox in the core of the poem: revelation / no revelation. In this extensive poem, characterized by an extremely complex development with unexpected conclusion, she produces a vision of the world, in which the spirit of man, confronted with the immensity of the universe, learns that what is only left to him, is the enthusiasm to penetrate the living being. This poem was the one she preferred; she felt much pleasure in writing it as told in Respuesta a Sor Filotea (Answer to Sor Filotea); no doubt it was the richest and more ambitious one. All its verses tell us about the maturity of the poet. In the spot of his stylistic sources, she uses the silva (The silva is a non-determined extension of heptameter (which means of seven syllables) and hendecasylable verses (of eleven) which rime with free consonants, allowing verses without any rime), strophe of Castilian metric with an antecedent in Góngora. The poem First Dream revels a totally new space, different to the one in concert with the divine presence. Here, what is meant is not a surface where bodies are wandering about, but an abstraction created by our thought. We find in her verses a rebelling reality: the concept that the soul remains alone, not in front of God, but facing a space without name and without end: infinity; wandering through the spheres, beyond the moon, while the body sleeps. One of the most attractive characters of this poem is the way Sor Juana manages numerology. She gives importance to certain numbers, for example number two, which symbolizes dualism where the dialectic reposes. Number two is the more radical of the divisions: creator and creature, white and black, day and night, masculine and feminine, etc... About number three, the poem begins with these words: “pyramidal, ill-fated...” (The pyramid symbol idea is attributed to Hermes Trismegisto. Trismegisto means three times great, because he was the great philosopher, the great priest and the great king. Three: two and one union; product of the sky and hearth union. The human being, son of sky and hearth, completes the triad. God is one in three persons).  First Dream has the human soul as a protagonist without sex, without name. The dream in the poem is almost the total cessation of all corporal functions (First Dream (v189-203)... (how, effectively, powerful image / of death / Morfeo / the sackcloth measures the same with the brocade. / The soul, then, hanging / from exterior govern - in which, busy / in material job, / good or bad tells the day has been used - / only granted / distant, if fully separated / not to those of temporal death or prisoner / languid members, peaceful bones / perquisites of vegetative warmth, / the body being in peaceful calmness, / a corpse with soul, / dead for life and alive for death...”) :  it is a rational and spiritual vision; it is the flying away of the soul, freed from the body chains. In the poem, we see the soul going away from the body. The poem finished when the body awakes and the dream drives away. First Dream represents the daring of the soul, her ecstasy, her doubts, her vacillations. The act of knowing, even when finishing into failure, is wisdom.

 

In three figures Juana is saw herself: in the fortune-teller of Delfos, the goddess Isis, and in young Phaëton (Young mortal who did not give up in his determination to guide the chariot of the Sun, not even when his father, Apolo, drew him the true dangers he would have to run over).  The three images are linked by words and wisdom: the maid of Delfos is the inspiration; Isis, the wisdom; and Phaëton, the free longing for knowledge.

 

The singularity of Sor Juana prevails amid shadows and lights. Firstly for the erudition and complex symbolic baroque language; and secondly, for the influence of the voices, rhythms and accents heard in the streets of Mexico City.

 

Author of the paper: Estela Barrenechea

English version by Mariette Cirerol

 

Hermes Trismegisto