Egil Skallagrimsson

 

vikingo, poeta y hechicero

 

 

Los vikingos inmigraron a Islandia procedentes de Noruega en el siglo X de nuestra era.  Esta isla (Iceland, o “tierra de hielo”), ubicada entre Groenlandia y Noruega, es de una conformación montañosa donde aparecen breves valles fértiles que se continúan con otros cubiertos de basalto, producto de periódicas erupciones volcánicas.  A su vez, los glaciares alternan con fuertes termales.  Su clima oceánico está marcado por la lucha entre la influencia cálida de la Corriente del Golfo y el flujo de los frentes polares.

En este marco geográfico de naturaleza hostil y características extremas, la violencia del paisaje estaba unida a la vida de sus pobladores, y eso quedó reflejado en sus escritos.

 

Originariamente las viviendas estaban formadas por armazones de madera, ancladas en gruesas bases de piedra, las que a modo de pared contenían turba, material de excelentes condiciones aislantes.  Los techos también eran de turba y sobre ellos crecían hierbas, que contribuían a mantener el calor del interior.  Sus dimensiones solían ser considerables; las casas más importantes alcanzaban una superficie de cuarenta metros de largo y estaban formadas por una única habitación donde, en el centro, a lo largo de todo el espacio, se mantenía encendido el fuego.  A ambos lados, se extendían bancos que se usaban tanto de asiento como para dormir sobre ellos.  En ese único ámbito vivía la pareja con sus hijos, algunos parientes y a menudo se albergaban huéspedes.  Tal era el marco en el que se desarrollaban todas las actividades por lo que, obviamente, no ofrecían ningún tipo de privacidad a sus habitantes.

Dentro de este contexto se iban difundiendo las narraciones islandesas.

 

Primero fueron los rapsodas, repetidores anónimos, quienes narraron aconteceres y experiencias, pues escuchar cuentos era uno de los principales pasatiempos durante las veladas del largo invierno del norte.  De esa forma, estos relatos que provenían de la comunidad, fueron transmitiendo historias de una generación a otra. 

 

Más tarde surgieron los escaldos, poetas y escritores que plasmaron esas vivencias a través de la escritura rúnica. 

 

Si bien el origen de las runas se remonta a la Edad de Bronce, ése fue el momento en que esta escritura típicamente nórdica tuvo una notable expansión entre los pueblos celtas, sajones y escandinavos.  Se trata de un alfabeto compuesto por signos y símbolos, a los que en el principio se les atribuía una relación mágica con lo sagrado, ya que el término “runa” encerraba el significado de “aquel que sabe” y su práctica la ejercía el Snorri  (el mago, el  chamán).

Una vez que los escaldos se apropiaron de esta forma de escritura, tuvieron la preocupación de asentar los acontecimientos ocurridos con anterioridad, posiblemente con la intención de preservar el testimonio del mundo de sus antepasados, que no era demasiado distinto al de quienes los escribían.  Asimismo, a través de esta manifestación literaria, hoy se puede conocer la importante influencia de Noruega en cuanto al desarrollo de la sociedad islandesa.

 

Esas narraciones comenzaron a escribirse mediante runas a partir de fines del siglo XIII.

Las runas se labraban tanto sobre huesos como sobre madera, sobre pequeñas piedras y sobre grandes rocas, aunque también las hay en arcilla.  (En el aeropuerto de Arlanda, Estocolmo, Suecia, se expone una estela con inscripciones rúnicas que fue hallada en las excavaciones realizadas durante su construcción.)

 

Tal vez bajo la influencia de su empleo originario, en esos relatos hay frecuentes referencias a encantamientos, magia y hechizos donde aparecen seres fantásticos y sucesos sobrenaturales.  En cambio, los personajes se muestran muy humanos, con sus virtudes y todos sus defectos; son habituales las obsesiones que ocasionan duelos, venganzas, maldiciones, destierros y persecuciones.  De esta manera los vikingos han dejado numerosas constancias de la identidad de su pueblo. 

 

Aun cuando los textos rúnicos eran eminentemente masculinos, la mujer tenía un papel preponderante ya que a través de casamientos ventajosos los hombres lograban una mejor posición en la sociedad donde vivían.  Sin embargo, frecuentemente eran las mujeres quienes originaban serios conflictos en base a intrigas y especulaciones.  El matrimonio representaba una alianza entre dos familias, lo que revestía suma importancia pues brindaba a los individuos un marco de seguridad que no existía en ninguna otra forma.  De allí que el linaje fuera algo sumamente importante.

 

Las narraciones escritas se manifestaban a través de sagas y de eddas.

Los eddason poemas que abarcan temas heroicos y mitológicos relacionados con la vieja tradición germánica; hablan del origen y del fin del mundo, de los dioses y de sus relaciones con los hombres, lo que nos ha permitido conocer la tradición vikinga.

Las “sagas” islandesas, en cambio, son narraciones en prosa.  Con ellas surge la “invención” de la prosa por parte de los aristócratas, un hecho singular entre los que registra la literatura.  Se trata de la crónica de un grupo, en especial cuando hay parentesco de por medio, con lo cual la historia de cada integrante forma parte de la historia total, que es la saga.  Su nombre es afín a los verbos sagen y say (decir o referir) en alemán y en inglés.

 

Resulta interesante destacar que son escasos los ejemplos de muestras de afecto o de amor en cualquiera de estas dos expresiones literarias.

 

Las características de las sagas son variadas y caben en distintas clasificaciones, entre las cuales nombraremos: 

- Sagas de poetas, como la saga de Egil Skallagrimsson.

- Sagas de desterrados, como la saga de Grettir el fuerte.

- Sagas regionales, como la Laxdaela saga (o saga de los habitantes del Valle Lax).

- Otras que no se pueden enmarcar en ninguno de estos grupos, como la saga de Njal o la saga de Hrafnkel.

 

En las sagas, el narrador se limita a desarrollar los hechos tal como suceden, sin comentarlos ni juzgarlos.  De este modo se simula una realidad dramática donde las situaciones, que en un principio parecen sin importancia, luego toman un gran significado y la verdad se revela repentinamente.  Tal carácter realista no impide que en las sagas ocurran sucesos fantásticos o mágicos; la narración admite lo sobrenatural como, por ejemplo, que hachas y espadas se movilicen y ataquen por propia voluntad.  

 

En profundidad, las sagas testimonian los aspectos de la sociedad islandesa, marcada por litigios y peleas.   Es por ello que este género mantiene un fuerte vínculo con la épica medieval, con las hazañas y con el conjunto de hechos memorables, es decir, con los cantares de gesta.  De hecho, existen estudios comparativos entre la saga de Egil Skallagrimsson y el Poema del Mio Cid.  Ambas obras se caracterizan por el realismo y exactitud con que son presentados los sucesos, además de ciertas coincidencias tales como la descripción de itinerarios, localizaciones históricamente comprobables, cantidades, y otros elementos que avalan la verosimilitud de sus narraciones.

 

Dentro de la literatura islandesa medieval, la Saga de Egil Skallagrimsson se destaca como la de mayor valor; en parte porque si bien se desarrolla en prosa también lleva intercalados numerosos textos poéticos, y en parte porque Egil, su principal protagonista, era considerado el mayor representante de la poesía vikinga. 

He aquí una muestra de la poesía de Egil, insertada en el capítulo LXII:

 

"Con vientos cruzados navegando lejos
Yo vine en mi caballo de los oleajes,
Eric, el protector de Inglaterra
Ávido pronto a ver.
Ahora el llevador de la llaga brillante,
Espíritu impávido atreviéndose,
Ese fuerte ramal de Harold
Linaje robusto yo encuentro".

 

Probablemente la poética más destacada de esta obra es la que, bajo el nombre de Rescate de Cabeza, reúne en el capítulo LXIII una serie de veinte poemas consecutivos, donde Egil cuenta como salva su propia vida en la ciudad de York, exponiendo su alegato ante el rey Eric.  Asimismo, es notable la elegía en la que llora la muerte de su hermano Thórolf, abatido en batalla, a quien le dio sepultura.

 

Esta saga fue recopilada en el siglo XIII por el historiador y jurisconsulto Snorri Sturluson, cuyo abuelo materno era descendiente del mismo Egil Skallagrimsson. Y, aunque  anteriormente fue pulida por varias generaciones de narradores, conserva en su estructura la construcción original de las kenningar, metáforas compuestas que aún hoy suelen dificultar su interpretación.  (Vale decir que, por ejemplo, la expresión “caballo de los oleajes” debe entenderse como la nave ;  “asamblea de espadas”  representa a la batalla;  “campo del vikingo”,  el mar;  “señor de anillos”,  el rey.  La reina es la “tejedora de paz”.)   Gracias a ella, y a otras sagas, podemos conocer el carácter de los nórdicos de esa época y su afición por las genealogías, donde abundan las aventuras, las batallas, los saqueos y también las celebraciones.  

 

No obstante, Egil Skallagrimsson también era considerado un brujo experto; en algunos capítulos se relata la magia rúnica que convocaba a través de rituales y maldiciones.

 “Prófugo de Noruega, grabó en una calavera de caballo una maldición de dos estrofas de setenta y dos runas cada una, cifra que le confirió una virtud que no tardaría en cumplirse”, nos cuenta Borges, quien en otro ensayo señala: “Egil Skallagrimsson fue un guerrero, un poeta, un conspirador, un caudillo, un pirata y un hechicero.  Su historia abarca el norte: Islandia donde nació a principios del siglo X, Noruega, Inglaterra, el Báltico y el Atlántico.”    Esas incursiones le permitieron demostrar sus habilidades como guerrero y también el poder de sus conjuros mágicos, ya que sus conocimientos sobre las runas lo sacaron de varias situaciones difíciles. 

 

Históricamente, el hecho de que sus hijos terminaran convirtiéndose al cristianismo, que recientemente se había instalado en Islandia, determinó que Egil Skallagrimsson siga siendo recordado dentro de la cultura nórdica como el último vikingo de su estirpe.

 

                                                                                                     Lina  Caffarello

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

Saga de Egil Skallagrimsson

 

Jorge Luis Borges:

Biblioteca Personal

Historia de la Eternidad

Antiguas Literaturas Germánicas

 

Jean Paul Yébenes:

Las sagas islandesas

 

Nelly Egger de Iölster:

Mujeres en la saga de Njal

El lugar del individuo en la organización de la sociedad islandesa de los siglos X al XII

 

Carlos Alberto Messuti:

Acerca de la utilidad de una comparación entre la “Saga de Egil Skallagrimsson” y el “Poema del Mío Cid”

 

Manuel Velasco:

Prólogo de El Drakkar

 

Hermandad Ásatrú Argentina:

Sagas y Eddas

 

Ygdrassil: 

Eddas y Sagas

 

http://es.wikipedia.org y www.scandinavica.com  : Historia de Islandia

http://es.wikipedia.org  : Runa

www.fortunecity.es : Snorri Sturluson

 

 

Ilustraciones sobre el tema, aportadas por la autora

 

 

Ubicación de Islandia (Iceland)

 

 

Signos rúnicos

 

 

 

Estela rúnica, aeropuerto de Arlanda, Estocolmo, Suecia

 

 

 

La piedra de Rök fue tallada alrededor del año 800; su alfabeto, el futhark, es el usado en Suecia y Noruega en el siglo IX.

Fue encontrada empotrada en el muro de una antigua iglesia medieval.

 

 

                                  

 

Expansión vikinga

 

 

 

 

La versión inglesa empieza con una pintura expuesta en el Centro Vikingo de Fjörukráin, en Hafnarfjördur, Islandia, que representa a Egil Skallagrimsson. Al lado, cuelga su “¿supuesta?” armadura.

 

Barco vikingo encontrado en Internet y enfatizado

 

 

 

Painting of Egil in the Viking center Fjörukráin,

Hafnarfjörður, Iceland.

 

 

Egil Skallagrimsson

 

Viking, poet and wizard

 

 

Coming from Norway, the Vikings immigrated to Iceland in the X century of our era. This island (Iceland, or “land of ice”), located between Groenlandia and Norway, has a mountainous environment where only a few valleys are fertile; among others, covered by basalt because of periodic volcanic eruptions; where glaciers alternate with geysers; where climate is influenced by the warm Gulf Streams, struggling against the arctic weather.

Into such a hostile geographic tableau and extreme nature features, landscape violence was part of the living of the first settlers, as reflected in their writings.

 

The original population lodged into wood framed houses, build on a big stone base; that, when used as walls, contained peat, which was an excellent insulator. Roofs were from the same material, with grass growing on them, maintaining the inside warm. This kind of houses used to have broad dimensions: the more important ones could have had a length of forty metres, covering a unique room. In the centre and along the whole space, a fire was always alight. On both parts, there were banks used as seats as well as beds. In this unique place, a couple lived with their children, some relatives; and often, accommodation was provided to hosts. That was the living place where all kind of activities was held.

And it is in this context, where no intimacy was possible, that Icelandic narrations were spreading.

 

At the beginning, anonymous oral poets recounted events and facts in the cold winter evenings. Listening tales from them was one of the main pastimes. In this manner a saga was transmitted from a generation to another.

 

The Skaldic poetry came later, through poets and writers who wrote the sagas, using runic characters.

 

Although the origin of the runes dates back to the Bronze Age, this is the period where that alphabet, typically Nordic, has a major expansion among Celtic, Saxon and Scandinavian population. Composed by signs and symbols, it had, at start, some relation with magical and sacred powers. The word “rune” signifies “the one who knows”; and the one who knows was the Snorri (the sorcerer, the magician).

 

Once the skalds appropriated this form of writing, they took care to settle former events, perhaps with the purpose of preserving a testimony of their ancestors’ world, which was not deferring too much from their own one. On the other hand, it is through this kind of literary manifestation, that we are able to understand how important the influence of Norway for the development of the Icelandic society was.

 

These sagas began to be written with runic characters at the end of the XIII century.

The runes were carved on bones as well as on wood, little stones or big rocs; and they are also found on clay. (At the Airport Arlanda, Stockholm, Sweden, a stele with runic inscriptions, found during its construction, is exposed.)

 

Perhaps because of the influence of their first use, we often find in these sagas some allusion to enchantment, magic, sorcery, fantastic beings and supernatural events. Whereas the different characters seem to be very human, with their virtues and all their faults; there are in them many obsessions occasioning duels, vengeance, curses, exiles and persecutions. Thus the Vikings had left to us a big quantity of written evidences about their people’s identity.

 

Even if runic texts are mainly masculine, women had a preponderant role; that is because through a profitable marriage, a man could reach a better position in the society where he was living. But very often, they were women who originated the serious conflicts based on intrigues and speculations. Marriage represented an alliance between two families, which was very important because giving a kind of security that was not to be found in any other form. Hence, lineage was of capital importance in that time.

 

These tales were classified into sagas and eddas.

 

Theeddas are poems involving heroic themes and mythology related with old German tradition; they tell about origin and end of the world; about gods and their relations with men; which allowed us to have a view on the Viking tradition.

Icelandic “sagas” are tales in prose. With them appears the prose “invention” by aristocrats, which is a singular fact among those registered in the literature. They chronicle a group, mainly when it has a family link, where each character plays an important role in the whole saga’s story. The word saga is related to sagen and say, meaning saying and referring, in German and English.

 

I have to point out that examples of affection or love are rare in either of these two literary expressions.

 

The characteristics of the sagas are varied and can be classified in different manners. Among them we would mention:

- Poet’s sagas, like Egil Skallagrimsson’s saga

- Exile sagas, like Grettir the tough’s saga

- Regional sagas, like Laxadaela’s  saga (or dwellers’ saga of the Lax Valley)

- Others that cannot be included in any of these groups, like Nijal’s saga or Hrafnkel’s saga.

 

The narrator limits himself to display the facts the way they succeed, without comment or judgment. In this way, a dramatic reality is simulated, where situations that may lack importance at the beginning, turned afterwards into great significance, making the truth come through unexpectedly. This realistic characteristic did not avoid fantastic or magic events taking place in the sagas. The narration admits supernatural facts, for instance axes and swords mobilizing and attacking by own will.

 

In profundity, the sagas bear witness to what was the Icelandic society in ancient times, marked by fights and disputes. Because of that, this genre is deeply linked to the medieval epic, with its exploits and the collection of memorable facts; I mean the “chansons de geste”. In fact, there are comparative studies between Egil Skallagrimmson’s saga and The Poem of Mio Cid. Both works are characterized by realism and exactitude presenting the facts. Furthermore, they are some coincidences between them; like itinerary descriptions, locations confirmed by history, quantities and other elements availing the verisimilitude of their stories.

 

Inside the medieval Icelandic literature, Egil Skallagrimmson’s saga is to be highlighted as the most valuable; on one hand, because being mainly written in prose, it includes poetical texts; and, on the other hand, because Egil, its principal protagonist, was considered the major representative of the  Viking Poetry.

Here you have a sample of Egil’s poetry, inserted in chapter LXII:

 

'With cross-winds far cruising
  I came on my wave-horse,
  Eric England's warder
  Eager soon to see.
  Now wielder of wound-flash,
  Wight dauntless in daring,
  That strong strand of Harold's
  Stout lineage I meet.'

 

Which is most to emphasize in this work is probably that, under the name of Head-Ransom, he put together, in chapter LXIII, a collection of twenty poems, one after the other; where Egil relates how he saved his own life in the city of York, exposing his argument before King Eric.

 

The elegy in which he cries over the death of his brother Thórolf, beaten in a fight, and to whom he gave burial, is also notable.

 

This saga was compiled in the XIII century by the historian and jurist, Snorri Sturluson, whose grandfather, from mother side, was a descendant of Egil Skallagrimsson. Although if it was in former times polished by several generations of narrators, its structure conserves the original construction of the kenninga: composed metaphors that still today are difficult to interpret. (It is valid to say, for instance, that the expression “wave-horse” has to be understood as “the vessel”; “sword assembly” means a battle; “Viking’s ground”, the sea: “rings’ lord”, the king. The queen is the peace weaver.) Thanks to this and other sagas, we are able to know the Nordic character of that epoch and his liking for genealogy, were adventures, battles, pillaging and also celebrations abound.

 

Nevertheless, Egil Skallagrimsson was also considered an expert in sorcery. In some chapters it is related how runic magic was called by him through rituals and curses.

 

“Fugitive from Norway, he engraved a double strophe curse, with sixty two runes each one, on a horse skull; such quantity conferred him a virtue that would not take long to be confirmed”, Borges is telling us; and in another essay, he points out that “Egil Skallagrimsson was a warrior, a poet, a conspirator, a leader, a pirate and a magician. His history covers the whole north: Iceland, where he was born at the beginning of the X century; Norway; England; the Baltic and Atlantic states.” These incursions allowed him to demonstrate his skills as a warrior, and also the power of his magic spells. His knowledge in runes saved him from several difficult situations.

 

On an historical ground, the fact that his sons ended converting themselves into Christianity, which recently was installed in Iceland, determined Egil Skallagrimsson to be remembered in northern culture, as the last Viking of his lineage.

 

Author: Lina Caffarello

English version by Mariette Cirerol

 

Figurehead from the Oseberg ship, Viking, about AD 800

Museum of National Antiquities, Oslo

 

 

Iceland’s cascades, the biggest of the world