Baja Edad Media

 Geoffrey Chaucer

en la transición de la literatura anglosajona

 

El escritor Geoffrey Chaucer (1342?–1400), vivió en la segunda mitad del siglo XIV,  período de importante transición, el tramo final de la Baja Edad Media (siglo XV), el de la rebelión, momento capital del transcurrir de la literatura inglesa hacia la modernidad donde se superpone el mundo en crisis del sistema feudal y el comienzo del lento y complejo proceso hacia el Renacimiento. Los cambios serán grandes para Inglaterra, la caída del régimen feudal, las huelgas de los campesinos, la pérdida del poder por parte de la iglesia, el flagelo de la peste negra, son algunos de los hechos que se inscriben en lo que será la repercusión, de una manera especial, en la lengua de Inglaterra compartida hasta entonces por el latín y el francés y el anglofrancés – antiguamente Normando –.

 

Debemos tener en cuenta además el enfrentamiento producido entre Inglaterra y Francia por la Guerra de los Cien Años, lo cual  por una actitud patriótica, contribuirá a la preservación de la lengua inglesa dando como resultado el uso corriente de ésta, en todos los órdenes de la vida.

 

¿Quién fue verdaderamente Geoffrey Chaucer? Nos encontramos con una vida reconstruida a merced de la existencia real de un sinnúmero de documentos, que certifican sus funciones para el estado y por otro lado, sus libros escritos.

 

Sabemos que la posición social de su padre, próspero comerciante londinense de vinos al por mayor, le permitió enviarlo a una buena escuela de Londres y de ingresar posteriormente como paje a la corte. Allí, a las órdenes de la condesa Isabel de Ulster (1368), es ascendido a la categoría de paje real, obteniendo una importante educación cortesana, especialmente en las lecturas de literatura en lengua vernácula, participando además de una contienda por tierras francesas. Será diplomático y en uno de sus viajes a Italia (1373), conoce las obras de Dante, Petrarca y Bocaccio, de los cuales recibirá una fuerte influencia. Dominaba cuatro idiomas: inglés, francés, latín e italiano. Su actividad literaria consistirá en la traducción y la poesía, que junto a su amplio conocimiento, posibilitó, en parte, la influencia del estilo latino que jalona en toda su obra. Su dominio del lenguaje lo hace sorprendente e innovador, acomodándose sin esfuerzo a las consonancias de la rima.

  

Su obra El Libro de la Duquesa, es una elegía a Blanche, duquesa de Lancaster, que había muerto durante la epidemia de la peste en 1368.

 

En La Mansión de la Fama, relata las aventuras de Eneas después  de la caída de Troya  y  en  El Parlamento de las Aves, nos brinda en el Día de San Valentín, la visión que tiene como poeta de la corte, acerca de la naturaleza, cuando cada ave fue allí para elegir su pareja. Cito alguno de los versos más conocidos de El Parlamento de las Aves*:

 

La vida es tan breve, el oficio tan largo de aprender,

el intento tan difícil, la victoria tan dura,

la terrible alegría, tan ardua de conseguir,

todo ello tan rápido pasa – a eso yo llamo Amor –

puesto que sus maravillas en esta escena del mundo

confunden tanto que, cuando pienso en él,

apenas sé si me hundo o nado.

 

* Utilizó el pentámetro yámbico, variando a menudo el ritmo de la interpretación con los cambios de acentuación y silabas, para conseguir diversidad de tonos.

 

En la Leyenda de las Buenas Mujeres, el poeta, como penitencia, relata una gloriosa leyenda de mujeres virtuosas y a los hombres malvados que las traicionan.

 

Troilo y Criseida, el poema más largo de Chaucer, de ocho mil versos, en cinco libros de rima real, nos deleita con el amor de Troilo, hijo de Príamo rey de Troya, hacia Criseida hija de un adivino troyano llamado Calcas, que prevé la caída de Troya.

 

En el presente trabajo, he elegido Los Cuentos de Canterbury, por considerarlo cercano al interés del lector actual y permite además a través de diversidad geográfica que se establece desde el origen de los peregrinos (1), marcar el rol que cumple cada uno en la sociedad y obtener un cuadro de época con las distintas clases sociales bien diferenciadas.

 

Los peregrinos  afectados  al  santuario de Canterbury    es de suponer que el autor haya tomado parte –  emprenden un rumbo entre devoto y festivo, hacia la tumba del santo Tomás Becket, durante la primavera, cuando las gentes deseosas de viajar, cierran sus casas. El poeta se une a una comitiva de treinta peregrinos en la posada de Tabard de Southwark, cercana a Londres. Al hostelero se le ocurre, que cada uno de los allí presentes, cuente un par de historias en el viaje de ida y otro par al regreso, la mejor de las cuales será premiada al final con una cena. Los peregrinos votan a mano alzada afirmativamente, solicitando al hostelero que les sirva de guía.

      

Para comprender profundamente el concepto de peregrinación medieval, más allá de lo que nos dice el prólogo general de la obra, debemos tener en cuenta que la Peregrinación era una institución floreciente. En toda Europa, los cristianos expresaban su fe viajando de un lado a otro. El año del Jubileo, 1300, ofreció indulgencias a los peregrinos que acudieran a Roma o a Santiago de Compostela.

 

Algunos iban a cumplir penitencias, otros como castigo por crímenes cometidos. Las viudas y huérfanos gozaban de una protección especial cuando se hallaban en camino.

 

Durante la época de Chaucer, en la peregrinación iban tanto hombres como mujeres de todas las clases sociales y condiciones, lo cuál la había convertido en algo más agradable, donde los viajeros aprovechaban a conocer lugares exóticos y aprovisionarse de diversos recuerdos.

 

La técnica utilizada por el escritor en Los Cuentos de Canterbury revela la posibilidad de encuadrarlo en la novela, ya que las historias se enlazan por medio del intercambio dramático entre los peregrinos y el Posadero. Para ello, cada peregrino deberá contar dos cuentos de ida y dos de vuelta. De haberse cumplido con lo pactado, la obra hubiese tenido más de cien cuentos, pero el autor pudo terminar sólo veinte y dejar cuatro inconclusos.

 

Dentro de éste marco existe una idea básica, contar una historia que está puesta en boca de los narradores identificados en el prólogo de cada cuento y un trasfondo viajero: La Peregrinación, como el andar propio de la vida.

 

 

A continuación cito párrafo del Prólogo General de Chaucer:

            ………………………………………………………………….

Estando yo cierto día de esa estación, en la posada de Tabardo, con el devoto propósito de emprender mi peregrinación, llegó a aquella posada al anochecer, un tropel de hasta veintinueve diversas personas que, habiéndose encontrado por los caminos, iban a continuar juntos a Canterbury.

 

Grandes y espaciosas eran las cuadras de la hostería y así todos estuvimos muy bien alojados. Hablé con los peregrinos y antes de cerrar la noche, ya había entablado trato con ellos y convenido en salir en su compañía …………………................

 

 

Van apareciendo más personajes con perfiles especiales, como el doctor en medicina fundamentando sus conocimientos galénicos en la astronomía. También se puede observar cómo la conjunción de los planetas determinan la mala suerte de Chantecler al ser capturado por el zorro; o en el Cuento del Terrateniente, cuando el flujo de las materias que propicia la desaparición de las rocas del acantilado, viene precedido del correspondiente cálculo astronómico. También los devaneos amorosos de La comadre de Bath cuajan perfectamente con su horóscopo.  Otros personajes intervienen emitiendo su opinión, o bien, se producen distintas disputas: el administrador se pelea con el molinero borracho; el anfitrión bromea con Chaucer y el monje; el caballero pacifica la discusión entre el Bulero y el anfitrión, etc. En definitiva, estos enlaces proporcionan una pincelada de los retratos de sus personajes y una cohesión interna de intensidad dramática.

 

Podemos apreciar que el esquema de Chaucer en Los cuentos de Canterbury, se corresponde con el paisaje social posterior al año 1000 de la Baja Edad Media, donde están en primer lugar los monjes, eminente poder espiritual en la Tierra, luego los guerreros, combatientes a caballo, que se convertirán en esa nueva nobleza de la Caballería y finalmente el mundo del trabajo, especialmente los campesinos cuyas condiciones jurídico sociales tienden a unificarse y a alimentar con el producto de su trabajo a las otras dos órdenes.

 

Qué podemos encontrar de común entre el mendigo y el burgués, el canónico y la prostituta. Fundamentalmente que no se ignoran entre ellos y además se integran en un mismo universo, en una forma de vivir determinada como por ejemplo en el uso del dinero. Se puede intuir la existencia de un ciudadano medieval, sólo porque se contrapone con el campesino. Es una constante que los personajes de su medioevo son catalizados por contraposición de sus características, tal como la propia de la Edad Media: bueno / malo; superior / inferior; clérigo / laico; rico / pobre, etc.

 

Al finalizar la Baja Edad Media, aparecerá una categoría intermedia, los mediocres, los burgueses de las ciudades, que estarán entre los nobles y los campesinos.

 

En el último cuento, el del Fraile, están plasmadas las obsesiones  de  los  pecados  capitales del hombre  que arrastra desde el siglo XII en número de siete, como bien sabemos: soberbia, avaricia, gula, lujuria, ira, envidia y pereza.

 

 

 

Conclusión

 

Los Cuentos de Canterbury se nos presentan, ante todo, como un valioso documento, mostrando que el Caballero de la Baja Edad Media vive bajo la herencia de Las Cruzadas que le abrieron un vasto campo a su sed de aventuras. Los caracteres de los campesinos están bien determinados: éstos ven duplicarse su población hacia más, para luego mermar, alcanzada por la peste y atormentada por la búsqueda de seguridad, de la alimentación. Inclinados a la multiplicidad de los cultivos, nos muestran la importancia fundamental  que tiene para ellos la producción de pan, aunque también observamos que cultivan la vid, el olivo y el castaño. Algunos de ellos son pastores y trabajadores de los bosques. Estos últimos, si bien son una figura que vemos destacada en las representaciones artísticas, viven aquí casi siempre a la intemperie, junto a la mujer dedicada a la actividad textil y luchan denodadamente contra el asedio de la naturaleza.

 

La mujer es concebida como un ser engañoso y tentador. Desde Eva, ella es un mal necesario para la existencia y funcionamiento de la familia, el aseguramiento de la procreación y control del peligro de la sexualidad para el hombre. Es esposa, viuda o virgen, con una posición más ventajosa en las clases sociales altas, pero siempre sometida a los intereses del hombre.

 

En un aspecto general, el hombre pecador, sucumbirá a las tentaciones de los siete pecados capitales y  también al temor a la marginación,  casi siempre el destierro, donde los des- dichados aparecerán a veces en bandas de vagabundos, cumpliendo roles de usurero, de juglar, como prostitutas y tantos otros, tales cómo inválidos, herejes,  judíos y  leprosos. Es cierto que a su modo, el autor satiriza los abusos de la Iglesia, pero es de destacar que también incluye una serie de cuentos didácticos y religiosos que concluyen con el sermón del clérigo sobre el valor de la penitencia.

 

Aquí el hombre está acostumbrado al ensueño, a la fantasía y a los milagros religiosos; pero la jerarquía vertical de la sociedad será atravesada también horizontalmente por la organización de los estados. La genialidad del autor consistió, sobre todo con este testimonio, en generar una trama indisoluble entre sus cuentos y la historia.   

 

Mirta Cevasco

Poeta y Ensayista

Buenos Aires – Argentina

Abril 2007

 

 

 

 

 

Lower Middle Ages

 

 

Chaucer as a pilgrim from the Ellesmere manuscript DB

 

Geoffrey Chaucer

in the Anglo-Saxon literature transition

 

The Writer, Geoffrey Chaucer (1342?-1400), lived in the XIV century’s second half, which was an important period of transition: the last stretch of the lowest Middle Ages (XV century); the one of the rebellion; key moment for the literature’s passage to modernity: where the feudal system was in crisis and the beginning of a complex and slow progress toward Renaissance was showing up. There were important changes  in  England :  fall down of the feudal regime, peasant strikes, part of the Church losing her power, the black pest scourge, are some of the facts having a special repercussion in the language of England, which was before shared with Latin and French, then Anglo-French – called Normand in former times --.

 

England and France confrontation produced by the War of the Hundred Years must also be taken into account; because a patriotic attitude would contribute to preserve the English language, making people using it in all process of life.

 

Who was really Geoffrey Chaucer? We encounter ourselves in front of a living reconstructed by the real existence of a countless quantity of documents certifying the duties he carried out for the State; and we also have the books he wrote.

 

We know that the social position of his father, who was a Londoner prosperous wine merchant, allowed him to study in a good school of London and to join the court, were, under Countess Isabel of Ulster (1368), he is promoted Royal Page, receiving an important courtesan education, especially in Vernacular language. He has been was also involved in a battle for French lands; working as a diplomat and, in one of his travels through Italy (1373), came across Dante, Petrarch and Boccaccio’s works, from which he remain greatly impacted. He dominated four idioms: English, French, Latin and Italian. His literary works are mainly translations and poetry. To this and his ample knowledge, the Latin style influence reflected in his whole work is due. The domination he had on the language made him a surprising innovator, adapting himself effortlessly to the consonances of the rhyme.

 

The book of the duchess, is an elegy to Blanche, the duchess of Lancaster, who died during the 1368 bubonic plague.

 

In The House of Fame, he recounts the adventures of Aeneas after the fall of Troy; and in The Parliament of Fowls, he tells us, on Saint Valentine’s Day, the vision he has as a court poet, about nature, when each bird was there to choose his partner. I quote some of the most known verses from The Parliament of Fowls*:

 

Life is so short, profession so long to learn,

attempt so difficult, victory so tough,

the terrible joy so hard to obtain,

all that passing by  so quickly—that is, what I call Love –

since his wonders in this stage of the world

confounds so much that, when thinking about,

I scarcely know if I sink or swim.

 

* He used the iambic pentameter, varying often the rhythm with changes in the accentuation and syllables, to reach a diversity of tones.

 

In The Legend of Good Women, the poet, as a penitence, recounts a glorious legend about virtuous women, and the wicked men that betray them.

 

Troilus and Criseyde is the longest poem by Chaucer, eight thousand verses, five books in rhyme royal, delighting us with Troilu’s love -- son of Priam, king of Troy – to Criseyde, daughter of Calcas, a Trojan soothsayer who foresee Troy’s fall.

 

In the present work, I chose The Canterbury tales, considering them close to today’s readers and because they allow, through their geographical diversity, to lay down the role that each one carries out in the society and to obtain a tableau of the epoch, with the different classes well differentiated.

 

The pilgrims aiming to Canterbury’s sanctuary – assuming that the author was one of them – start walking in devotion and festivity their way through to Saint Thomas Becket tomb, on spring time, when people in the mood for travelling are closing their houses.  The poet joins a retinue of thirty persons in a boarding house of Tabard in Southwark, near London. The innkeeper proposes that the pilgrims recount a couple of histories in the outward journey, and another when returning. At the end, the better one would be awarded by a dinner. They vote affirmatively and ask the innkeeper to be their guide.

 

To fully understand the concept of medieval pilgrimage, beyond what is mentioned in the prologue of the work, we must take in account that Pilgrimage was a blooming institution at the time. Everywhere in Europe, Christian people used to show their faith travelling from one part to another. In 1300, jubilee year, pilgrims going to Rome or Santiago de Compostela where granted with indulgences.

 

Some went to do penance, others as punishment for some crime. Widowers and children were especially protected when marching in.

 

During Chaucer’s epoch, in the pilgrimages, men and women from all kinds and conditions walked together, which turned the journey into something more agreeable, for travellers where able to know exotic places and collect many happy memories.

 

The style used by the writer in Tales of Canterbury, makes possible the concatenation of the novel, since the different stories are connected to what innkeeper and pilgrims are talking about. Travellers are due to recount two tales on the going way and two more in the returning one. If they could have  kept  the pact they made,  this work would contain more than a hundred tales, but the author was only able to finish twenty of them, letting four others incomplete.

 

In this frame, there is a basic idea: to tell a story, the one laid in the mouth of the narrator identified in each tale prologue, and a travelling background: the pilgrimage, like going along the way of life.

 

Following, I quote some paragraph of Chaucer’s General Prologue (1):

 

.................................................................................................

 

Being myself, a certain day of this season, in the Tabard’s inn, with the devout purpose to carry on my pilgrimage; at dusk came a crowd up to twenty-nine diverse persons who, having met along their journey, were going to continue together their way to Canterbury.

 

Chambers and stables were spacious and big enough for us all to be very well lodged. I spoke with the pilgrims and before the night closed down, I already had a deal with them, deciding to join and start travelling in their company.................................

 

.................................................................................................

 

 

More personages are coming across with special profiles, like  that physician basing his knowledge on astrology. We may also observe how planets’ conjunction determine Chantecler’s bad luck, when captured by the fox; or, in the tale of The Landowner, when the material flow making the rock of the cliff disappear, is preceded by the correspondent astronomic calculus. And in The Gossip of Bath tale, the love affairs of the mistress are perfectly in concordance with her horoscope.

 

Other people intervene giving their opinion; or distinct disputes are carried on: the administrator is fighting with the drunk miller; the innkeeper is joking with both, Chaucer and the monk; the knight appeases a discussion between the Papal-bull man and the innkeeper, etc. ... Definitely, these links are like brushstrokes to the novel characters, an internal dramatic intense cohesion.

 

We may appreciate that Chaucer’s pattern in Tales of Canterbury, match up with the social state posterior to year 1000, in the Low Middle Ages, where monks occupy the first place as eminent spiritual power on the Earth; then warriors, fighting men on horses that would convert themselves into the order of Knighthood; and, at the end, the working people, especially peasants, whose juridical social conditions are tending to standardize, feeding the other two orders with the product of their work.

 

What can we find in common between a beggar and a bourgeois or middle-class person, between a clergyman and a prostitute? Fundamentally that they don’t ignore each other and that they are integrated in the same world; for instance, their living is determined by the use of money. It is possible to recognize a medieval citizen, only because he is the opposite of a peasant. A comparison among the different characters catalysing the proper Middle Ages’ values, -- good/evil, superior/inferior, clergymen/laity, poor/rich, etc. -- is ever-present in his work.

 

At the end of the Lower Middle Ages, an intermediary category will appear: the mediocres, the bourgeois of the cities that would stand between nobles and peasants.

 

In the last tale, the one of the Monk, men’s obsessions about capital  sins  are  displayed;  from the XII century on,  they are carrying a number of seven of them, as it is we well known: pride, greed, gluttony, lust, wrath, envy and sloth.

 

Conclusion

 

The Tales of Canterbury are about all a valuable document, showing us that the medieval knighthood lived under Crusades’ inheritance, which opened a vast territory to the durst of adventure. Peasant characters are well drawn: they sow how population were more than duplicating; and then, badly reduced because of the pest. They are tormented by the search of security and food. They were inclined to multiply the crops and show us the fundamental importance they give to the production of bread; but they also grow wine, olive and chestnut trees. Some of them are shepherds and forest workers. These late ones, often represented in art work, are living almost always at the mercy of the elements, close to their wives dedicated to textile activities, fighting bravely against the wild nature.

 

Women are seen as a deceitful and tempting creature. From Eva on, she is tolerated as necessary for the living and bringing up a family, to procreate and make sex more secure for men. She is wife, widower or virgin, with a better position in the up social classes, though she is always subject to men interests.

 

In a general aspect, the sinful man would succumb to the seven capital sins temptation and fear alienation that would quite always be exile were those poor ones would be found as usurers, minstrels, when not in some wandering criminal gang. We may also find them among prostitutes, disabled persons, Jews and lepers. It is true that in a certain way, the author satirizes the Church abuses; but he also includes some didactic and  religious  tales ending with the sermon of a clergyman about the value of the penitence.

 

Here man is accustomed to fantasy and religious miracles; but the vertical hierarchy of the society would also be horizontally submitted to the states’ organization. The genius of the author consists, over all, in that indissoluble correlation he achieved to create, between his tales and the History.

 

Author: Mirta Cevasco

English version by Mariette Cirerol

 

 

 

1 - The General Prologue, if you are able to read it in ancient, very ancient English, lays in this Internet address:

http://www.luminarium.org/medlit/gp.htm

 

 

If you are interested in Geoffrey Chaucer work and wish to learn more, visit:

http://en.wikipedia.org/wiki/Geoffrey_Chaucer