Quintiliano y su vigencia

en la argumentación jurídica contemporánea

 

 Prof. María Elena Vigliani de La Rosa

Universidad Austral

 

Fundación de Estudios Lingüísticos Litterae

Buenos Aires

 

 

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Desde hace algunos años y a propósito de las clases que he impartido en las maestrías para abogados y jueces, he constatado la presencia y actualidad de Quintiliano en innumerables tratados sobre argumentación y hermenéutica jurídica. Sus Instituciones oratorias son insoslayables en la enseñanza argumentativa de toda disciplina, y en la oratoria jurídica en particular.

 

En este ensayo  señalaré la gravitación de Quintiliano  en el campo del Derecho, pues su palabra se anticipó a las ciencias antropológicas, pedagógicas, psicológicas, neurocognitivas y lingüísticas, que instruyen al hombre de derecho, y aparece jovencísima y minuciosa en el señalamiento del  ideal de intelecto y de ética del abogado. En él se reflejan su sentido de la retórica como proceso y como construcción.

 

Cumple el autor, además,  con lo que predica: la concisión y la claridad; la demostración es su tesis de apretados párrafos llenos de sustancia y fina prosa. No falta nada de lo tratado en toda la historia de la retórica. Sabe bien que “Si en los puntos enumerados omitimos una sola hipótesis, todo el edificio se cae.”( Citado por Perelman, 1997. p.78).

 

El auge actual de la argumentación jurídica, ha incrementado los estudios sobre el aporte de Quintiliano, autorizada voz para indagar la condición humana, el proceso jurídico y la palabra. En el prólogo de las Instituciones Oratorias, advierte que escribe la

obra por insistente pedido de sus alumnos, para codificar y reordenar normas y reflexiones que parten de la Grecia clásica. Su objetivo es marcar el camino que plasmará al “vir bonus” que ya Catón y Cicerón habían propuesto, y fija el perfil del hombre elocuente, el hombre de leyes  ilustrado, íntegro e ideal:

 

…orador perfecto, (…)  que no puede serlo no acompañándole las buenas costumbres: por donde no sólo quiero que en el decir sea aventajado, sino en todas las prendas del alma, porque nunca concederé que eso de vivir bien y honestamente se ha de dejar, como

 

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 algunos pretenden, para los filósofos, si es cosa cierta que el hombre verdaderamente político, acomodado para el gobierno público y particular, capaz de gobernar con sus consejos las ciudades, fundarlas con leyes y enmendarlas con los juicios, no es otro que el orador  (I.O., 29).

 

Manuel Atienza (2006, p.261) usa esta definición de Quintiliano y la cita con frecuencia  en su tratado El derecho como argumentación. Heinrich Lausberg (1999) al explicar la definición de “Retórica”, y la visión de Quintiliano a partir del artifex, ( orador o rétor)  toma como la más abarcadora, la de  ars bene dicendi así como, la de  bene dicendi scientia” que hace hincapié en la  virtus  y se contrapone al enfoque gramatical. Detalla Lausberg:

 

La caracterización bene abraza pues las virtudes retóricas particulares. Las virtudes de un ars designan tanto una perfección de la obra, (opus), indicada aquí por el dicendi, como también una perfección del artífex  (en este caso del orador). Además la inclusión de la bondad moral entre las virtutes del orador es un deseo de la filosofía (Platón, Gorgias) que la retórica tomó en serio. (IO,2, 15,34).

 

En  efecto,  Quintiliano  corrige  la  antigua convicción de que el

orador debía defender una  causa con perspicacia y destreza más que con vivir virtuoso. Como Cicerón, prestigia la formación precoz del orador (el jurista); como Séneca, la templanza que le hace decir:

 

“En ninguna materia puede aspirarse a la perfección, sino pasando por los principios (...) Comenzaré pues por los estudios que deben formar un orador desde la infancia, no de otra manera que si se me hubiesen encomendado su educación” (  IO p.28)

 

Todo consejo sobre el aprendizaje y la fragua de la ética interior

 

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es aplicable al adulto. También por estas prescripciones es considerado Quintiliano en los más actuales estudios de comunicación para los que el éxito del argumentador se basa en el exhaustivo conocimiento, pero, sobre todo, en la  credibilidad,  suma de la integridad, la prudencia, la sabiduría y la empatía. En el libro XII, capítulo 1, “Que ninguno puede ser orador sin ser hombre de bien”, fundamenta la necesidad de las virtudes y el alejamiento del vicio para lograr autocontrol y equilibrio.

 

En su profundo tratado de Teoría de la argumentación forense, Armando S. Andruet (2001) comienza casi todos los capítulos con epígrafes tomados de las Instituciones Oratorias de Quintiliano y lo cita abundantemente. Las autoras Campagna y Lazzaretti( 1998),  remarcan el triple sentido que tiene la retórica en las Instituciones Oratorias:

 

(…) modela la eficacia de la palabra  que es acción, encuadrando el arte del buen decir en un marco ético. Es el sentido que más de una vez se encuentra en la historia; el hombre que estudia y se ocupa de este arte es un hombre moralmente bueno, porque hablar bien, expresarse con corrección, es un camino hacia el bien

 

Los contenidos pedagógicos que Quintiliano incluye en la primera parte de las   Instituciones Oratorias, son original y agudo  repertorio de los deberes del formador y de las potencialidades del alumno. Como Cicerón, recomienda que éste se rodee de seres ejemplares y formados para poder imbuirse de la educación en el  bien y la verdad,  Postula con esperanza la posibilidad de todo ser humano de ser enriquecido por la esmerada enseñanza.  Según su percepción estoica, la persuasión verdadera debe tender al triunfo de la justicia siempre.

 

Con atenta y fina psicología  alienta las naturalezas diversas y  la vocación como camino para los logros ;  él enseña estimulando y

 

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sin castigos; por el ejemplo y la imitación, tanto de los maestros, como de los buenos escritores. Recomienda técnicas que estimulan las funciones cognitivas, equiparables a las nuevas propuestas de la neurociencia: y la neurobiología: memoria visual y motriz, lectura en voz baja, variedad de conocimientos que divierten, reconcentración para madurar  los contenidos y para crear. Se adelanta así a la convicción del filósofo de que “En el silencio obstinado nace la respuesta creadora”.

 

Además de la motivación ética, Quintiliano, como Platón en el Fedro, considera atentamente la función pragmática de la Retórica, la adaptación a los distintos seres humanos y auditorios; y adopta en su preceptiva, la voluntad dialógica de acercarse a los otros, para, como Cicerón, DOCERE, MOVERE y DELECTARE ( IO XII, p.616 ) y sostiene “que es necesario adecuarse a las circunstancias y a los oyentes”. Siempre hablando al jurista, remite a  Aristóteles que, había clasificado los discursos a partir de los tipos de público a que se dirigen:

 

que juzga acerca de cosas pasadas, como juez; otro hay que juzga de la habilidad, el espectador, de modo que resultan tres géneros de discursos en retórica: deliberativo, judicial, demostrativo.

( Retórica, Libro I, 1358 b).

 

Quintiliano  permanentemente reflexiona sobre el aptum., la adecuación en cada acto discursivo. En este acuerdo con el auditorio,  aconseja dejarse guiar por el  ethos, y propone,  con moderna visión: “Oiga  con paciencia y no una sola vez al litigante y hágale muchas preguntas” y analiza el pathos y el ethos , para  explicar que el pathos mueve arrebatadamente, excita, domina, en tanto el ethos  calma, persuade, conquista la benevolencia. (IO. XII,  p.604)

    

Recogiendo preceptos de los principales teóricos griegos.y latinos, se ocupa de las operaciones de construcción del discurso: inventio, dispositio, elocutio, pronunciatio ,  y agrega la  memoria  a  la  que  da  importancia  como  archivo de datos y

 

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fuente de improvisación natural y agilidad mental :

 

El primer libro contendrá lo que antecede al  oficio de orador: en el segundo trataremos de los primeros elementos y cuestiones de lo sustancial de la retórica; después emplearemos cinco libros en la Invención, a la que sigue la Disposición; cuatro en la Elocución, donde entra la Pronunciación y Memoria, y a estos se añadirá uno, en el que formaremos el orador(…) sus costumbres, qué regla debe guardar en encargarse de las causas, en aprenderlas y defenderlas; qué género de elocuencia debe seguir  y qué fin sea  el de la oratoria y cuáles sus estudios ( IO, p. 31)

 

También   las partes del discurso: el exordium, la narratio, la confirmatio y la peroratio, marcadas por la Retórica ad Herenium y las obras de Cicerón serán  retomadas por Quintiliano, aplicadas al discurso jurídico. Desde el “Proemio”, el hispano-romano nos anuncia la  “división de toda la obra”:

 

Quintiliano realiza la sistematización de elementos dispersos en los antiguos, para incentivar destrezas y conocimientos aptos para  el abogado. En el capítulo I de la Instituciones, cuando comenta las partes de los procesos civiles y penales detalla los aspectos que desarrolla en los cuatro libros que siguen. Inspirado en  Cicerón propone:

 

[…] a tres cosas tan solo se reduce cuanto entra en disputa: si es la cosa, qué es y cómo es, lo que aún la misma naturaleza nos enseña  Pues ante todas cosas debe haber sujeto en la cuestión, porque no podemos ver lo que no es, ni cómo es, si primero no existe. Y así ésta es la primera cuestión.  (Libro III. Cap.6.p.151)

 

Adelino Catani (2001 p.39) relaciona esta enumeración con la tipología de Hermágoras de Temno sobre los puntos en disputa,

 

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partiendo de la clasificación  cuatripartita, que ya había postulado Aristóteles en la Retórica: 

 

(….) el acto fue (no fue) cumplido; segundo, el acto provocó (no provocó) daños; tercero, el daño fue menor (mayor) de lo que se dice; cuarto, la causa está (no está) justificada. El primer punto es una cuestión de conjetura, el segundo, de una definición, el tercero de calidad; y el cuarto de legitimidad. El modelo se aplica bien al campo procesal, pero debe ser  adaptado  en  otros ámbitos de debate.

               

Manuel Atienza, también trata este punto, en su obra ya citada, ( p.271 ) , y se refiere a la distinción de Quintiliano en las Instituciones entre el género racional y el legal. El primero  abarca las cuestiones de hecho: el estado conjetural (se cometió o no un hecho);  el estado definicional (el hecho es o no un robo u homicidio), y el estado de la calidad o justificación ( el hecho estuvo o no justificado). El género segundo se refiere  a las respuestas basadas en el texto legal (cuestiones de derecho o normativas).

 

François Martinau, en sus Técnicas de argumentación del abogado (2002) trata las partes del alegato consideradas por Quintiliano y  sus antecesores. Todo el libro de Martinau, está dedicado a registrar sus preceptos y a contrastar las ideas del autor de las Instituciones,  con las de otros retóricos antiguos, como propuestas para los abogados de la actualidad.

 

Martinau  puntualiza  las observaciones de la preceptiva de  Quintiliano  y las acerca a las que sugieren la ontología del lenguaje, la etnometodología, la lingüística pragmática y la  corriente del “Plain Language”, el lenguaje jurídico claro. Para dar coherencia al discurso, se pregunta con Quintiliano: “¿Cuál es la naturaleza del asunto? ¿A quién se habla?; ¿Qué objetivo se busca?;  ¿Qué prejuicios tiene el publico?; Cuál es el  propó-sito buscado por el exordio? ”, etcétera.  Todo libro actual sobre

 

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técnicas de mediación,  de indagatoria o conversación estraté- gica, jurídica y no jurídica, recoge este método de preguntas de Quintiliano, para orientar el texto;  para extraer ideas o para encaminar el diálogo mediante esas preguntas, y mediante paráfrasis,  narraciones  y  descripciones.

 

A la luz del Capítulo XII del libro II, de las Instituciones  podríamos, analizar, con las  nuevas pautas de comunicación,  los discursos de  demagogos y tiranos ( Hitler, Mussolini, Chávez o Fidel Castro). En él, Quintiliano esboza  el panegírico de  los políticos mendaces :

 

…Porque ellos en todas partes de sus discursos hablan levantando mucho la voz, alzando las manos, moviéndose de una parte a otra, muy sofocados, con mucha agitación, y con ademanes que ni un loco usa. Pues el palmotear, el dar patadas (…) va a decir no poco para ganar el auditorio de plaza, cuando vemos que el buen orador (…) en la pronunciación acomoda el ademán a la sentencia de las palabras y, sobre todo, siempre quiere parecer y ser modesto, que es lo más digno de observación

 

Este párrafo no  trata sólo de la apreciación de la gestualidad en la “actio”, sino del comportamiento corporal y verbal fundados en la ética del orador que  SIEMPRE  quiere  PARECER  y  SER modesto”. En los cada vez más frecuentados cursos de oratoria jurídico judicial, se suele señalar la capacidad denotativa y connotativa de la gestualidad. Los jueces se sorprenden de cómo pueden explotar  la cantera semiótica de una mirada, una mueca o un sonido. Se les dice que el cuerpo habla y con la kinésica, transmiten un gran porcentaje del contenido referencial. Todo lo vio Quintiliano. José Antonio Martínez Guerrero lo muestra en su ponencia sobre la imagen pública  y la actio en nuestro autor. (En  Historia y actualidad, tomo I, p. 87).

                     

En  cuanto  a  los  pasos  y  las  modalidades  de  las controversias

 

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jurídicas, que todos los tratados de argumentación forense consideran en Quintiliano,  pueden resumirse en algunos procedimientos dialécticos pautados en las Instituciones: el diálogo expositivo, el diálogo heurístico; la interacción dramática y la conversación. Todos ellos gravitan en la propuesta actual de una cultura cooperativa del diálogo.  Si  “diálogo” significa, (con la preposición de genitivo “día”) “a través de la palabra y la razón”, nadie mejor que  Quintiliano pudo inducir a la interacción dialógica.  En su magín está siempre activa la idea de  interactuación y de interpretación  de la palabra y la realidad ajenas. El principio hermenéutico de  comprensión  y reformulación de los propios razonamientos está de continuo en su palabra, siempre basada en la escucha atenta. También la  gravitación del habla humana, la confianza en ella, en su poder referencial y emotivo. ¡Que cantera inspira- dora para todas las instancias del proceso judicial !

 

Con sorprendente actualidad, las posibilidades benéficas de la risa y el humor en la “actio”, son analizadas por Quintiliano en el Libro VI, que nos acerca a las apuntaciones de Freud, sobre “ La risa y sus relaciones con el inconsciente”.

 

En 1995, en Madrid y Calahorra,  se conmemoró en un congreso el XIX centenario de la Institutio oratoria de Marco Favio Quintiliano. Más de cien investigadores de todo el mundo pronunciaron conferencias en esas jornadas. Las actas de estos enjundiosos trabajos fueron publicadas en tres tomos, por el Instituto de Estudios Riojanos (Logroño) y el Ayuntamiento de Calahorra y se denominan Quintiliano: Historia y actualidad de la Retórica, con fecha de edición de 1998. Merecido homenaje: Quintiliano, iluminador de sentidos, convida  a burilar la lengua del hombre de ley y a trabajar las palabras, y enseña que en el acto jurídico  debemos alcanzar los vocablos a los que no los tienen, esos seres humanos que se están jugando su libertad, su honor, su identidad, su vida toda.

 

Recorrer las Instituciones, así como los muchos tratados de oratoria jurídica,  que las mencionan es reconocer el monumen-

 

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tal aporte del escritor ibérico  y de las acabadas elucubraciones sobre el bien, la justicia y ese “repertorio de futuros posibles” que es la palabra, “sacramento y ceniza”, como en los versos de Octavio Paz.

 

 

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Quintilian

 

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Quintilian and his applicability

in the contemporary juridical argumentation

 

 

 Prof. María Elena Vigliani de La Rosa

Austral University

 

Linguistic Studies Foundation LITTERAE

Buenos Aires

 

From some years ago, as a result of the master’s degree lessons I was imparting to advocates and judges, I could establish the presence and topicality of Quintilian in numerous treaties about juridical argumentation and hermeneutics. His Oratories Institutions are not to put sideways in the argumentative learning of all disciplines, and in particular in the juridical oratory.

 

In this essay, I shall point out the gravitation of  Quintilian in the field of Law, since his word anticipated the anthropological, pedagogical, psychological, neurocognitive and linguistic sciences that instruct the man of law ; appearing very young and meticulous when establishing the intellectual and ethical ideal of the advocate. In him we appreciate an acute sense of rhetoric when processing and constructing.

 

Furthermore, the author complies with what he preaches : concision and clarity ; demonstration in his thesis with big paragraphs full of substance and elegant prose. Nothing is left in all the history of the rhetoric. He knows very well “if we omit a single hypothesis in the points enumerated, all the edifice falls.” (Quoted by Perelman, 1997, p.78).

 

The current peak of the juridical argumentation is increasing the studies about the contribution of Quintilian, authorized  voice to investigate the human condition, the juridical process and the word.   In the prologue of  the Oratories Institutions ,  he

 

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advises that he is writing this work at the insistence of his students, to codify and rearrange the norms and reflections from the Classical Greece. His aim is to mark the way that will embody the vir bonus” already proposed by Cato and Cicero ; and lay down a profile of the eloquent man, the lawyer: learned, complete and ideal :

 

... perfect orator. (...) Cannot be such who is not accompany with good customs : with this not only he will gain advantage in the speech , but in all what  concerns the soul ; because I would never admit that the fact to live well and honourably has to be left ,  as some are pretending , to the philosophers. What is true is that the really politic man, qualified to rule in public or in particular , capable to govern cities with his advice , to found them with laws and reform them on trial , cannot be other than the orator. (I.O.,29)

 

Manuel Atienza (2006, p261) uses this  Quintilian’s definition quoting it frequently in  his treaty : Justice as argumentation . Heintich Lausberg (1999) when explaining the definition of Retorics, and the vision of Quintilian after the artifex,  (orator or rhetorician) takes as the most significative the one of ars bene dicendiand alsobene dicendi scientia, which insist on the virtues  and is opposed to a grammatical approach; Lausberg  itemizes.

 

The characterization of “bene” involves the particular rhetorical virtues . The virtues of an “ars” are meaning the same the perfection of a work (opus), mentioned here by the “dicendi” as, also,  the perfection of the “artifex (in this case, the orator). And more, the inclusion of the moral goodness among the orator’s  virtues is a most in the philosophy (Plato, Georgia) that the rhetoric maintain rigorously. (10, 2, 15, 34)

 

 

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Effectively ,   Quintilian  corrects   the  obsolete  conviction  that

it  is  more  important  for   the   orator  to  defend  a  cause  with

perceptiveness and skill, than with a virtuous life. Like Cicero, he enhances a precocious formation for the orator (The Jurist) ; like Seneca, the temperance that makes him say :

 

“In no subject  we can aim to attain perfection avoiding the first steps (...). I shall begin , then , mentioning the studies that have to train an orator from the childhood on. I shall inform you as I would do it in the case his education is entrusted to me, not in another manner”.

 

All advise about learning and conceiving an inner ethic can be applied to the adult. For these prescriptions also, Quintilian is considered in the highly topical studies of communication, for those who think that the success of the scriptwriter is based in an exhaustive knowledge, but,  most of all, in the credibility : amount of integrity, prudence, wisdom and empathy. In the book XII, chapter 1, “That nobody can be an orator without being a good man”, evidences that to attain self-control and equilibrium the virtues are necessary and the vices must be kept away.

 

In his profound treatise : Theory of forensic argumentation, Armando  S. Andruet (2001), begins almost all the chapters with epigraphs taken from the Oratories Institutions of Quintilian, and quoted it abundantly. The authors Campagna and Lazzaretti (1998), point out the three senses of the rhetoric in the Oratories Institutions.

 

“(...) mould the efficiency of the word which is action, placing the art of good speaking in an ethical frame. Is the sense that more than once is found in the history ; the man who study and take care of this art has a good moral; because to speak well, express oneself correctly is a way to goodness.”

 

 

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The pedagogical texts that Quintilian includes in the first part of the Oratories Institutions  are a  genuine and acute repertory of duties for the teacher and potentialities for the pupil. Like Cicero, he recommends for the leader to surround himself by model beings well trained and imbued in the education, who would teach the good and the truth; he postulates with the hope that all human being would be enriched through the careful teaching. According to his stoical perception, the veritable persuasion must always tend to the triumph of  justice.

 

With accurate and fine psychology, he encourage the different moods and vocations as a way to obtain the aims; he teaches stimulating and without punishing, lead by example and imitation of  masters and good writers. He recommends  techniques comparable to the new proposals of the neuro- science and neurophysiology, able to stimulate the cognitive functions : visual memory and agility, reading in low voice, a variety of entertaining knowing , re-concentration to mature the contents and to create. Thus anticipating the conviction of the philosopher that “In an obstinate silence the creative response is born”. In addition to the ethical motivation, Quintiliano, like Plato in Fedro , considers carefully the pragmatic function of the Rhetoric, the adaptation to the distinct human beings and audiences ; and adopts in his precepts the will to dialogue and get closer to the others, to do like Cicero did : DOCERE, MOVERE and DELECTARE (10 XII, p.616). He sustains “that it is necessary to adapt oneself to the circumstances and listeners”. Speaking to a jurist, he says about Aristotle who classified the speeches in accordance with the type of people they were aimed to :

 

“... that he judges about bygones things, like a judge ; another who judge the ability ; the spectator ; resulting in three genres of speech in the rhetoric : deliberate, judicial, demonstrative (Rhetoric, Book I, 1358b). “

 

 

 

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Quintilian permanently reflects on the aptum , the adaptation to each discursive act. In this agreement with the  audience, his advise is to let oneself be guided by the ethos , and he proposes, with a modern vision : “to listen with patience, and not only once, to the litigant  and then ask him a lot of questions ”. He analyzes the  pathos and  the ethos , to explain that the pathos stirs violently, excites, dominates ; meanwhile the ethos calms, persuades, conquests the benevolence. (10.XII, p.604)

 

He collects precepts from the principal Greek and Latin theoreticians and thinks about what operations are needed to construct a good speech : inventio, dispositio , elocutio , pronunciatio ; and he add the memoria  to which he gives importance as record files and source of natural improvisation and mental agility :

 

The first book will contain what precedes the office of orator ; in the second, we will deal with the first elements and questions referring to the rhetoric ; afterwards, we shall fill five books about invention ; following with the forth Disposition about Elocution, which involves the pronunciation and Memory ; and to those we will still add another to form the orator (...), his customs ; to which rule he has to obey when dealing with the  causes, learning and defending them ; what genre of eloquence he must follow ; what is the aim of the oratory and what have been its studies. (10, p.31)

 

Also the parts of the speech : the exodium, narratio, confirmatio and the peroratio , marked by the Retórica ad Herenium , and the works of Cicero will be taken again by Quintilian and applied to the juridical speech. From the “Proemioonwards , the Spaniard-Roman announces us about the “division of the whole work”.

 

Quintilian achieves the systematization embedding the unfocussed elements in the old ones ,  in order to encourage the

 

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linguistic skills and learning adequate for the advocate. In the first chapter of the “nstitutions , where he refers to the parts of civil and penal trails , he itemizes the aspects developed in the four following books. Inspired by Cicero, he proposes :

 

“(...) only into three thinks are reduced the matters in dispute : if it is the think , what it is and how it is ; as even the nature teaches us. Since before anything it must be a subject in the question, because we cannot see what is not, neither how it is, if it does not exist first.  And thus this  is the first question.” (Book III, Chapter 6, p.151)

 

Adelino Catani (2001 p.39) connects this enumeration with the typology of Hermágoras de Temo on the debated points, according to the classification in four parts, already mentionned by Aristotle in the Rhetoric :

 

“(...) the act was (was not) accomplished ; secondly, the act provoked (did not provoke) damage ; thirdly, the damage was minor (bigger) of what it is said ; fourthly, the cause was (was not) justified. The first point is just a question of conjecture ; the second , of definition ; the third , of quality ; the fourth, of authenticity. The model is applied correctly in the procedural field, but still has to be adapted to other spheres of debate.”

 

Manuel Atienza also deals with this point in his already quoted work (p.271) referring to the distinction made by Quintilian in the Institutions between the rational and legal genre. The first is about questions of facts : the conjectural state (the fact was or was not committed) ; the definitional state (the fact is or is not a robbery or an homicide) ; and the state of quality or justification (the fact was or was not justified). The second genre refers to the responses based in the legal text (questions of law or regulations).

 

 

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François Martinau, in his Argumentation technique of the Advocate (2002) deals with the parts of indictment taken in consideration by Quintilian and his predecessors. The whole book of Martinau is dedicated to register his precepts and to contrast the ideas of the author of Institutions with other ancient rhetoricians, as propositions for the advocates of today.

 

Martinau highlights the observations on the perspective made by Quintiliano and approaches them to the ones suggested by the ontology of the language, the hetnomethodology, pragmatic linguistic and the use of the “Plain Language”, the juridical language. To make a coherent speech, he asks himself as did Quintilian : “Which is the nature of the matter? ; To whom we speak? ; What is the object we look for? ; What prejudice people have? ; What is the purpose aimed by the exordium? “; etcetera. All actual book about techniques of mediation, investigation or strategic conversations , juridical or not juridical, uses this questioning method of Quintilian, to guide  the text, extract ideas or to examine the dialogue through questions,  paraphrases, narrations and descriptions.

 

Using the new rules and explanations referred  in Chapter XII of the book II : Institutions , we may be able to analyze the speeches of tyrants and demagogues like Hitler, Mussolini, Chávez, Fidel Castro, etcetera.  In this chapter, Quintilian outlines the panegyric of the mendacious politicians.

 

“... Because in the whole extend of their speeches they speak very loud, raising up their hands, moving from one part to the other, out of breath, very upset, and gesturing worst than a fool. Clapping , kicking (...) he would say no little to gain the audience in the auditorium , when we see that a good orator (...) embed the gesture in the pronunciation when speaking, and, most of all, he always wants to be and look modest, what is most praiseworthy. “

 

 

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This paragraph is not only about body-language during the actio, but about the moral and verbal behaviour of the orator, who “always wants to be and look modest. The always more frequented courses of judicial oratory indicates a growing  capacity to control the body-language. The judges are surprised to see how a glance, a grimace or a sound can be exploited. It is said that the body speaks and transmit a great deal of what we intend to show. Quintilian understood all that . José Antonio Martínez Guerrero mentions it in his paper on the public image and actio used by our author. (In “History and topicality, book 1, p.87)

 

As regards to the steps and modalities in juridical controversies that all treaties about forensic argumentation consider in Quintilian, they may be quoted in some regulated dialectic process of the Institutions  like this : the expositive dialogue, the heuristic dialogue, the dramatic interaction and the conversation. All of them gravitate towards the topical proposal to stand up a cooperative culture of the dialogue. If diálogosignifies (with the genitive preposition día) “through the word and  the reason”, no one better than Quintilian could induce to use the interactive dialogue. In his mind the idea to interact and interpret all kind of words and alien reality never sleeps. The hermeneutics’ principle of comprehension and re-formulation of the own reasoning is continually showing  in his words, based  on an attentive listening. And also the gravitation of the human language, to trust it, to trust its power to refer and move. What a great source for all steps in a juridical process!

 

It is surprising to see how the highly topical beneficial possibilities of laughing and humour in the actio  were already treated by Quintilian in the Book VI, which approaches us to the annotations of Freud on “Laughing and its relation with the unconscious”.

 

In 1995,  Madrid and Calahorra commemorate the centennial anniversary of the institutio oratoria  by Marco Fabio Quintiliano. More than a hundred  investigators  from the whole

 

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world  gave a lecture in those meetings. The proceedings of these substantial works are published in 1998, in three volumes, by the Institute of Riojan Studies (Logroño) and the Town council of Calahorra ,  and the title is : Quintilian : History and up-to-date in the Rhetoric (Quintiliano : Historia y actualidad de la Retórica). It was a deserved tribute. Quintilian illuminates the senses , invites to engrave the language of the man of law and to improve the word. He also teaches that, in the juridical act, we must reach the true effective words for those poor people, that, because of not knowing them, are putting in jeopardy their freedom , their honour, their identity, all their life.

 

To go through the pages of the Institutions , and the lot of treaties of judicial oratory that mention them, is to recognise the immense contribution of the Iberian writer ; the exhausted lucubrations on what is good, the justice and this “repertory of future possibilities” that is the word, “sacrament and ashes”, like it is told in the verses of Octavio Paz.

 

Author of the paper : María Elena Vigliani

English version by : Mariette Cirerol

 

 

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Carved bust of Quintilian in 1470,

to be found in the Lutherian cathedral “Ulm Münster

 

Busto de Quintiliano (1470)

en la catedral lutheriana en Ulm Münster, Alemania

 

 

 

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