IN MEMORIAM Pablo Chaurit

desaparecido el 17 de julio de 1995

 

 

 

CAPÍTULO 12

 

DA LA CASUALIDAD de que nosotros pasamos por la vida comiendo cada minuto, cada rayo de sol;

nos alimentamos con gotas de lluvia y pan de recuerdos. Podemos ser pasado al mismo tiempo que presente, porque mezclamos aquello que nunca fue con esto que somos... Te amargas, te desesperas, aborreces a todo el mundo, pero vuelves a sentir que el mundo eres tú mismo... No puedo disimular, te has dado cuenta... Me querías comprender, querías saber de mí, de mis cosas... Ya lo sabes... ¡Y, ahora! ... ¿Qué? ... ...

 

Sí, esto que te digo es verdad... Te lo entrego... Acepta este pedazo de pan mohoso de vicios, por si quieres echarlo en tu zurrón y mezclarlo con otros que sean de harina candeal y blando, que también los hay...

 

Necesitaba y quiero que veas mi mundo, lo malo, lo bueno, todo... ¿No nos dará miedo de encontrarnos solamente con el viento tapando nuestros huesos? ... No puedo guardarlo para mí sola, tengo necesidad de compartirlo con alguien: precisamente contigo... Son muchos los días que han pasado: y, juntos, hemos visto nacer las amapolas sobre el campo de nadie... Hay algo entre hermanos que ata más que la sangre: la vida de una idea... Quiero tu verdad, esa verdad que siempre duele; esa verdad que, día a día vamos mintiéndonos, para ocultar nuestra miseria... Hoy se ha llegado al súmum de la perfección: dar mentira en la funda inconfundible de la verdad... Para mí que las verdades ya se han acabado. Llegaron hasta la edad media; luego, se jugó con ellas diciendo lo mismo, pero de distinta forma; y, ahora, le ponemos la ropa de la verdad a la mentira...

 

Tú conoces mi irrealidad; tú conoces este mundo de ciegos donde solamente se palpan las ideas, donde se confunde el miedo con el deseo, la lluvia con el llanto; la verdad, con la fuerza de querer vivirlo todo; los besos con manos que acarician, que se agarran fuertemente a la tierra para no marchar nunca... Hace falta estar sordo para no oír tu palabra, tu grito, que es el mismo susurro que he escuchado siempre en mi corazón... Te oí decir alguna vez: Es profundamente maravillosa nuestra amistad... ¡Realmente sí! ... Creo en la amistad por encima del tiempo y del espacio; creo en la amistad por encima de los intereses particulares; creo en la amistad, porque ... eres tú, quien la depositas en mí...

 

Ya no podría prescindir de ti, eres como ese yo a quien contaba todos mis secretos, ... por eso ya no puedo dejar de escribirte... A mí también me pasa igual: somos trozos de una misma piedra, letras de la misma sílaba... ...

 

De nuevo estoy contigo ... otra vez, y otra; y siempre, y siempre... Si vieras qué rabia me dio no estar; pero, como tú bien dices, otro día será. ... ¡Qué le vamos a hacer! ...Nunca se debe ansiar demasiado... Luego, es peor...

 

Existe Dios en la boca de un niño pequeño; existe Dios en una flor que llora cada mañana al despertar; existe Dios en el relámpago que, ahora mismo, ha cruzado mi ventana; en la tierra que ayer pisé... ¿Quién lo duda? ... ¿Quién no pregona – como un heraldo – que existe, y que todo lo toca y lo mueve? ... Quien duda esto, duda su propia identidad... Pero tenías que ser tú quien me lo dijeras, para despertar mi dormida conciencia de publicano.

 

No me digas que lo haga; sé que si me lo pides, lo haré... Y eso te da miedo ¿verdad? ... Claro, hay mucha miseria en mi barrio; y, te da asco tener cerca la carroña... Lo sabía, ... quise ponerte a prueba, ... he hablado contigo un rato largo ... y ya estás harta... No me extraña Mi pena es sólo mía y nadie quiere compartirla... Después vendrá el silencio y pensaré lo que debí decirte y lo que nunca debí pronunciar; por eso, ahora, con mi mundo lloro...

 

No quiero, no puedo hacerme a la idea que tú, con ese mundo de tus versos, sufras las consecuencias de cuanto nos rodea... ¿Qué quieres que haga? ... ¡Di! ...

 

-- Continuará en el próximo número –