IN MEMORIAM

José Bonilla Barrera

 

Nos comunican que ha fallecido el poeta José Bonilla Barrera, que colaboró en los números 14 y 15 de AIR.  Se fue el 22 de mayo de este año 2005, de un repentino ataque al corazón. Nos lo comunica uno de sus once hijos: Francisco Bonilla Rioja. ¡Que descanse en paz es nuestro deseo!

 

Van a continuación algunos poemas suyos:

 

 

Soy un perro vagabundo

 

Chucho me llaman de nombre

el cual llevo con cariño,

soy amigo de los hombres

de las mujeres y niños.

 

Hambre y frío no me falta

ni de noche ni de día,

si fuera un perro de raza

otro gallo cantaría.

 

Me eduqué sin disciplina

tirado por los arroyos,

hoy como patas de gallina

cabezas y alas de pollos.

 

Cuando toco la guitarra

con la punta de las patas,

es señal que se me agarran

chinchorros y garrapatas.

 

Con la punta de las patas

me pego cada rascones,

que saltan las garrapatas

en forma de cigarrones.

 

Con los colmillos y dientes

me arranco las garrapatas,

las del rabo y del vientre

donde no pueden las patas.

 

Un bote de zeta zeta

no me vendría muy mal

por el pescuezo y las tetas

donde me suelen picar.

 

Si mueren las garrapatas

y los chinchorros el mismo día,

juro correr a cuatro patas

después de un baño de agua fría.

 

José Bonilla Barrera

Julio de 2001

 

 

Vivir en la máxima pobreza

 

¡Ay! Su casa es un rincón

en una puerta cualquiera,

y duerme en un cartón

con trapos de cabecera.

Así duerme el pobre señor.

 

Pasa las noches tosiendo

y se queja con frecuencia,

el relente le va cayendo

de los pies a la cabeza,

sin poder coger el sueño.

 

¡Se levanta muy temprano

ya que descansar no puede!

y con el saco en la mano

se pone a coger papeles,

temblando de pies y manos.

 

¡Arrecidito de frío!

lleva las manos, los pies

y el cuerpo tan doloridos

que camina sin poder,

porque el pobre va vencido.

 

Él está alimentado

del rebusco de basura:

desperdicios destrozados,

frutas podridas y maduras,

y pedazos de pan mojado.

 

Vive peor que un perro,

sin tener calor de nadie:

mal vestido, viejo, enfermo,

y aflacado por el hambre;

el viento lo va meciendo.

 

¡Esto que digo es verdad,

mis ojos lo ven a diario!

¡Ni familia, ni un hogar

que le ayuden a él en algo,

siquiera por caridad!

 

Y cuando llega la noche,

la hora de descansar,

otra cosa él no conoce:

¡sólo el rincón de un portal

donde le espera la noche!

 

 

“Él está alimentado del rebusco de basura: desperdicios destrozados,

frutas podridas y maduras, y pedazos de pan mojado.”

 

(El cuadro es de Claude Monet, pintado en 1880)

 

 

 

Seguidamente, uno de sus primeros poemas que dedica a Emilio Zamanilllo, desaparecido en Málaga, el 31 de octubre de 2001, y que fue Secretario General y Presidente adjunto del Sindicato Nacional de Escritores Españoles.

 

 

La llegada del Mesías

 

Con trompetas y desnudos

los ángeles vienen tocando,

y en un paño con dos nudos

traen al Niño llorando.

 

Viene a brindarnos el amor

y la paz más justa y segura,

y a llenarnos el corazón,

la más hermosa criatura

que es el hijo de Dios.

 

El Sol acompaña a la Estrella

y al Niño calor va dando,

y en su carita dulce y bella

colores van resaltando.

 

A la llegada del Mesías

los pájaros están cantando,

con el pico van cortando

flores con mucha alegría

y una cuna están formando.

 

Las cigüeñas han hecho un coro

y la cuna le han tejido,

con mimbre fondo de oro

que los Reyes le han traído.

 

Las ovejas están llorando

porque el Niño tiene frío;

y viéndolo tiritando,

la lana se están quitando

antes que caiga el rocío.

 

Los nidos quedan vacíos,

y en su volar sueltan plumas,

y sin temerle al frío

se acercan hasta la cuna.

 

Ha doblado sus rodillas

San José ante Jesús,

y besando sus mejillas

le ha dicho: Tú eres la Luz

y me hablaste de pesadillas.

 

Al sonar de las trompetas

el Niño se ha despertado,

y con rosas y violetas

el Niño juega acostado.

 

Acostado en su cunita:

San José lo está meciendo,

y el Niño Dios sonriendo

viendo a su Madre bendita

como contempla su sueño.

 

 

Natividad: Obra de Giuseppe Cazzoli,

pintor de hoy en Bolonia, Italia