Poeta de hoy en Málaga, España

Manuel Garrido

 

 

 

Agua del estanque

 

En la calma del espejo

donde la quietud se asoma,

vi la luz de la noche

rociada de linaje.

Agua poderosa del estanque,

que no te enturbien

ni te adormezcan.

Quédate conmigo

en la soledad de tu cuna.

Luego, ven a lo alto del monte,

donde la primavera florece.

Baja de noche vestida de estrellas

y perfuma el mundo de olor a tierra mojada.

Acompáñame,

iremos a los mares,

a los bosques

y a las minas.

Luego, cuando más pura,

volverás otra vez al estanque

con los dones encantados

que preña la tierra.

 

 

Canto a Málaga

 

En las tardes apacibles de verano, Málaga duerme.

En sus oídos se arremolinan los ecos sonoros

de la mar en sus orillas.

El murmullo profundo de un vago oleaje

untado de aromas plateados,

descanso sosegado que serena

las horas sublimes del equilibrio.

¡Oh Málaga de los perfumes!

Cada flor, es una gota de sangre

que en lluvia mansa endulza las almas dormidas

como árboles silenciosos,

que enciende el fuego fatuo de la honda inspiración.

Del óleo de su lienzo caen las ramas que del viento se refugian

cual nave despeñada de solemne muro silencioso.

Ríos de luz se descuelgan en húmedos jardines,

envueltos de tibias florecillas,

donde blanda luna perpetua

brilla en anchos brazos de madre invisible.

En ti, se bebe dulce la paz callada

en generoso seno de amigo solitario.

Tu música fluye en la sombra y en amaneceres ruborosos.

Acrisolados reflejos doran

la dulce noche de exhaladora esencia.

En ti, se abre la mañana pregonera

de plateresco rebalaje templado.

Y al murmullo de las olas,

un coro de plumas blancas se despierta sobre las verdes copas,

al pie de un longevo Gibralfaro,

peineta encumbradora de una Málaga

investida noble, con encajes hospitalarios.