Poeta de hoy en Málaga, España

Manuel Garrido

 

El sueño

 

La libertad del sueño es la única libertad

de la que nada ni nadie te puede privar.

 

Y yo soñé……

 

Era uno de aquellos momentos

en los que mi alma se liberaba,

en los que volaba como un pájaro

o galopaba como un caballo de batalla.

 

Entonces, mi naturaleza de centauro,

ambigua y misteriosa,

violenta y sensible a la vez,

parecía expresarse en un movimiento armónico,

en una especie de danza iniciática,

bajo el ojo fúlgido del sol,

o en la sombra imprevista de una nube.

 

Mi cuerpo se contraía y estiraba a la vez,

cuando el iris fijaba su deseo

sobre tu melena dorada,

buscando el aura misteriosa de tu rostro.

 

Entonces, mi corazón se alzaba en el pecho

en incontrolado éxtasis

y la noche, riéndose,

me revelaba que era amor, lo que sentía.

 

Aquella ansia palpitante,

aquella sed inextinguible de ti.

 

Aquella profunda paz de espíritu

y, al mismo tiempo,

aquella inquietud incontrolable,

aquella felicidad,

aquel miedo …

 

Era un amor afónico,

era ese amor del que hablan los poetas.

 

Me sentía como un dios,

invencible y despiadado,

con una fuerza ineluctable

que invadía mi mente:

delirio inminente de los sentidos,

única causa de posible felicidad.

 

Pero olvidé los sangrientos fantasmas del pasado reciente,

las angustias, los terrores …

y mis ansias de infinito se aplacaron.

 

Se me fue la luz de aquellos ojos color de otoño,

aquella divina sonrisa,

bajo el oro de tus cabellos.

 

La noche era tibia y tranquila.

El rumor de las olas en la orilla,

adonde el deseo me llevó,

acompañó mis pasos con ritmo parejo.

 

La luna llena expandía una claridad diáfana

sobre mi alma desalentada.

 

Miré mis manos.

En ellas, tu rostro reflejado

se desvaneció

como pompa de jabón.

 

Y mi sueño se extinguió…