Poeta de hoy en Buenos Aires, Argentina

 

 

M a r í a  N a í m

 

A las cosas simples las conserva el tiempo

porque rasgan etapas.

Me despido todos los días de las cosas simples

vivas en el recuerdo –

vasos irrigantes de nuestras entrañas sin piel

pavesas, rosa sangre al aire.

Me despido cada mañana de las cosas simples

y mis hijos. En ellos duele

la partida sin identidad.

Me despido cada mañana de las cosas simples,

nada importa aprisionar lo grande.

Grande es una mirada

una sonrisa

una palabra.

El sol cayendo en pasaje Rusell

un poeta cazando palomas en Congreso

el gris de Buenos Aires.

Me despido todas las mañanas de los recuerdos,

caros a mis pupilas sin piel.

Todas las mañanas

callada

me

despido

de

mis

hijos.