El nacimiento de la literatura

en lengua aljamia

 

 

 

 

 

Alfredo Leyva Almendros

 

 

 

“La gente de al-Andalus cultivó la poesía de forma señalada, en todos sus géneros, alcanzando un alto grado de perfeccionamiento y belleza. Allí se creó un nuevo estilo al que denominaron moaxaja*. En su composición se hacían corresponder los versos y las estrofas que lo formaban. La misma medida y rima de los versos de la primera estrofa se repetían en las siguientes. En estos poemas, la gracia y la belleza llegan a su límite. Gustaban en el país a todo el mundo y los andaluces los conocían de memoria, pues resultan muy fáciles de aprender”.

 

Con estas palabras sacadas del capítulo dedicado a la Poesía Andaluza, del libro Introducción a la historia, definía Ibn Jaldún, la riqueza poética del último rescoldo de la cultura árabe en Al-Andalus.

 

La Aljamía (Alyamia) tiene su origen en una lengua muy heterodoxa, que bebió de varias fuentes. Esquemática-mente, podríamos decir que su origen es el mozárabe, mezcla de árabe vulgar y de romance, en cuya escritura aparecen caracteres hebreos y árabes.

 

La primera referencia escrita que se tiene de la lengua aljamí, es un tratado de botánica anónimo del siglo IX. No obstante, las primeras obras escritas completamente en lengua aljamí, son los Diwanes*: colección de poemas con variedad temática, normalmente odas, alabanzas y exaltaciones al emir.

 

La modalidad poética denominada Moaxaja* (Wassaha) estaba constituida por cinco estrofas, en las que el denominador común era un pareado inicial que, a veces, se utilizaba como estribillo;  y que formaba un vínculo de referencia con cada una de las estrofas posteriores, compuestas por tres versos con rima propia; precedidas de otras dos que reproducían la rima del pareado inicial. Al pareado final se le denomina Jarcha* y era la clave o desenlace de todo el poema. Esquemáticamente, la rima sería la siguiente: AA bbbAA (AA) cccAA (AA). Una curiosidad de este tipo de composición, máxime cuando la mayoría de los poemas estaban escritos por una mano masculina, es que hacían referencia a observaciones puestas en boca de mujer. Otras composiciones poéticas escritas en aljamí son el Zejel* (Zayal), y los Adab*.

 

El hallazgo, en el siglo XIX y XX, de manuscritos mudéjares y moriscos, tras un largo periodo de estudio, ha ido formando con precisión las diferencias lingüísticas de mudéjares y moriscos, en zonas geográficas como la aragonesa, castellana, valenciana y granadina. Según estudios realizados en 1949, y principalmente a partir de 1962, por Antonio Domínguez Ortiz, se asegura “que la situación lingüística de los moriscos peninsulares no era homogénea, ya que los mudéjares castellanos debieron olvidar completamente el árabe; pues, en 1462, el alfaquí mayor de Segovia hubo de redactar en castellano la Suma de los principales mandamientos de la ley Alcoránica. En Aragón también se perdió pronto; los que querían que sus hijos aprendieran, los enviaban a Valencia, donde se hablaba en muchos lugares, pero aun en estos reductos eran poquísimos los que podían manejar el árabe literario”. La grafía árabe se mantuvo con más vigor que el lenguaje hablado, fenómeno que persistió, dando estabilidad a la literatura aljamiada.

 

La  escritura  aljamiada  no  debió producirse con entidad considerable hasta el siglo XV. La falta de fechas en manuscritos literarios puede suplirse, en realidad, por la situación, en buena parte paralela, que reflejan las actas documentales, que sí están fechadas.

 

Carmen Barceló ha matizado la situación oficial de la lengua árabe en el reino cristiano de Valencia hasta mediados del siglo XVI, en que dejó de reconocerse de forma oficial; pero se mantuvo hasta la expulsión, sin que como lengua hablada estuviera “nunca prohibida en el reino de Valencia, de ahí que las autoridades eclesiásticas insistieran reiteradamente que se vedase su uso a los moriscos”. Así mismo Ana Labarta ha aseverado con claridad que “la populación morisca del reino de Valencia conservó mayoritariamente, hasta la expulsión el uso de la lengua árabe; así lo indican las referencias contemporáneas, las sucesivas medidas proyectadas o emprendidas por las autoridades para erradicarla, el hecho de que gran parte de las moriscas procesadas por la Inquisición valenciana necesitara intérprete, y la existencia de documentos escritos en árabe a lo largo de todo el siglo XVI y principios del XVII.”

 

Por todo lo anteriormente expuesto y a grandes rasgos, la situación de la lengua aljamí tendría básicamente los siguientes resultados:

 

Los mudéjares y moriscos valencianos y granadinos utilizaban la lengua árabe de forma cotidiana, la hablaban y la empleaban en todo tipo de escritos: públicos y privados.

 

Los mudéjares aragoneses y castellanos también mantuvieron,   aún  después  del  desuso  cotidiano  de la lengua árabe, la utilización de ésta en la redacción de determinados documentos notariales, entre los siglos XII y XVI.

 

El recurso del aljamiado es algo excepcional y lógico si obviamos la zona castellana y aragonesa; pues, en la granadina y la valenciana, se mantuvo su uso en todo el periodo mudéjar y morisco.  Los mudéjares y los moriscos utilizaron también las lenguas romances y la grafía latina. Frecuentemente utilizaban las dos lenguas, dependiendo del cómo y el cuando; y los dos alfabetos, con similares variaciones, no uniformemente.

 

a)      Lengua árabe y grafía árabe

b)     Lengua romance y grafía árabe (aljamiado)

c)      Lengua romance y grafía latina

d)     Lengua árabe y grafía latina

 

La situación lingüística de mudéjares y moriscos ha influido en los planteamientos de indagación de investigadores como Juan Martínez Ruiz; pues, según concluye, “se había pensado que con la toma de Granada, el árabe y la cultura árabe habían desaparecido. Pero los estudios modernos, citemos a Miguel Griffin (“Un muro invisible: Moriscos y Cristianos Viejos en Granada”) en el homenaje a Meter Russel (Oxford, 1981), recuerdan que hasta el último día de estancia de los moriscos en Granada, el árabe fue la lengua viva única de gran cantidad de vecinos de pueblos granadinos, como por ejemplo los de las Alpujarras”.

 

Pasaré, a continuación, a enumerar a algunos importantes poetas y literatos nazaríes, añadiendo una breve reseña biobibliográfica:

 

 

Principales poetas de la Granada nazarí:

 

a - Ibn al-Zybayr, de Ronda (1261-1308), cultivó diversos géneros literarios y fue protector de otros escritores. Escribió una Historia de España que no ha llegado a nuestros días.

 

a - Ibn al-Yayyab, de Granada (1274-1349), fue autor de casidas neoclásicas a emires nazaries. Sus poemas pueden leerse hoy día en las yeserías del Generalife.

 

a - Ibn Luyun, de Almería (1264-1372), redactó unos proverbios rimados y un tratado de agricultura.

 

a - Abu I-Barakat, de Velefique (1264-1372), escribió la Historia de Almería, curiosamente desaparecida, como la anteriormente mencionada. Fue maestro de Ibn-al-Jatib.

 

a - Ibn Jatima al-Ansari, de Almería (1323-1369), médico e historiador, nos dejó un bello Diwán, adornado con juegos de palabras, tawriyas o doble sentido.

 

a - Ibn al-Murábi, de Málaga (¿-1349), del que se conserva una divertida maqáma de la fiesta.

 

a - Lisán al-Dín Muhammad Ibn al-Jatib, de Loja (1313-1375), discípulo de Ibn-al-Yayyab, fue hijo de un Kátib y Kátib, él mismo, de Yusuf I y Muhammad V. Alternó su labor de poeta con la de médico y fue maestro de Ibn Zamrak. Escribió una Historia de Granada y sus posías quedaron impresas en el más lujoso volumen jamás editado: salón de Comares de la Alhambra.  Recopila  poesías   y  moaxajas   en  el  Rayhanat al-tawsih;

epístolas literarias y cancillerescas en prosa rimada en el Rayhanat al-Kuttab, además de maqámas.

 

a - Ibn Zamrak, de Granada (1333-1393), fue discípulo de Ibn al-Jatib. Es autor de una poesía exquisita de casidas y moaxajas clásicas. Es el que mayor representación epigráfica tiene en la Alhambra: la fuente de los leones o la sala de las dos hermanas no son más que un pequeño ejemplo.

 

 

Fragmento de un poema de Ibn Zamrak, publicado en la más lujosa de las ediciones existentes:

la decoración de la sala de las Dos hermanas de la Alhambra de Granada.

 

 

a - Mohammad al Lajmí, de Granada, autor del adab “El reino de las abejas”.

 

a - Abu I-Hasan al-Nubahi, de Málaga (1313-1390) continuó la Historia de los jueces de Córdoba de al-Jusani, en su Kitab al-marqabq al ulya, y nos dejó una maqáma: De la palmera.

 

a - Ibn Yuzai, de Granada (1321-1356) fue polígrafo y biógrafo de los viajes de Ibn Batuta.

 

a - Ibn Jaldún, de Túnez (1332-1406), de ascendencia andaluza, autor de unos al-Muqaddimah  o Prolegómenos a una historia universal. Sus al-Muqaddimah tratan de los asentamientos y condiciones de los pueblos, de geografía, de antropología; y terminan con una clasificación de las ciencias.  Esta obra es la primera parte de su Libro de los ejemplos.

 

a - Ibn Asim, de Granada (1359-1426), autor del adab Hada iq al-azhar, donde incluye refranes hispanoárabes.

 

a - Ibn al-Qaysi al-Basti está considerado como el último poeta andalusí. Su literatura refleja la inminente caída del reino nazarí.

 

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Por todo lo anteriormente expuesto, podría decirse que la aljamia, “es o podría haber sido“ el idioma o lengua autóctona de Andalucía.

 

Véase esta ponencia como introducción o prólogo de lo que puede ser un campo de trabajo mayor por el interés histórico, lingüístico y literario de gran importancia del legado heredado de nuestros antepasados. La cultura de esta tierra está cimentada sobre una base sólida, aunque relegada a veces al olvido por la superposición de otras culturas precedentes. Sería bueno indagar sobre estratos inferiores, sin los que no sería posible explicar nuestra idiosincrasia y personalidad actual.

 

Sirva esta ponencia de acicate y estímulo a otras personas más doctas en la materia, para iluminar un periodo que, con tanto empeño, se encargó de mantener en penumbra la cultura triunfante.

 

 

Averroes (Ibn Rusd) elaboró una doctrina filosófica basada en el pensamiento aristotélico, que suscitó numerosas controversias en las universidades europeas.

Nació en Córdoba en 1126, y murió en Maruecos en 1198.

Este monumento de Averroes se encuentra en Córdoba.

 

 

Diccionario

 

ADAB: Es una palabra que, en su dimensión ético-social de la Edad Media, equivaldría a la urbanitas latina; esto es: cortesía, urbanidad, buenos modales. Posteriormente, se le agregó un componente intelectual que se define con la voz latina humanitas; o sea que el término remitiría al conjunto de conocimientos que se incluyen bajo la denominación de humanidades. En época abasí restringió su área semántica, tomando el sentido específico de cultura general necesaria para desempeñar ciertos oficios o funciones superiores (propias de los secretarios, visires, etc.) La palabra, en suma, tendría un significado diferente según las épocas, y los principales serían: reglas de los buenos usos sociales; cultura general o especializada; y, modernamente, literatura propiamente dicha.

 

CASIDA (qasida): Es una serie de versos, o mejor de dobles versos monorrimos, cualquiera que sea su número, y en metro uniforme. Comporta esencialmente tres partes de longitud variable:

1 – El nasib: una especie de preludio amoroso en el que el poeta recuerda los momentos felices pasados en el campamento, junto a la amada.

2 – El rahil o descripción de un viaje por el desierto.

3 – El madih, panegírico; o hiya, sátira; en los que se elogia o vitupera a la persona o tribu a quien va dirigida la composición.

La casida clásica o neoclásica puede en ciertos casos vehicular información de naturaleza histórica, si bien esta información    debe    ser   utilizada y manipulada con extremo cuidado y con suma prudencia, dados los convencionalismos de todo tipo a que está sujeta dicha composición.

 

DIWÁN: Colección de poemas, generalmente pertenecientes a un solo autor y dispuestos a menudo en orden alfabético.

 

JARCHA (Salida): Estrofa final de una Moaxaja (Wassaha) árabe o hebrea. Las jarchas son breves canciones de dos a cuatro versos. Representan la poesía lírica más antigua conservada en una lengua románica. Su temática es amorosa.

 

MOAXAJA ( del árabe: Wassaha): Composición poética en lengua árabe o hebrea, en la que se glosaba una estrofa, tomada de la lengua vulgar, denominada Jarcha.

 

ZÉJEL (del árabe: Zayal): Composición estróficamente variable, muy popular en la poesía andalusí. Su esquema es el siguiente: un estribillo de dos versos rimados o sueltos y una serie de estrofas compuestas de un terceto octosilábico monorrimo (mudanza); más otro verso (vuelta), que recoge la rima del estribillo inicial.

 

 

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Véanse dos ejemplos: el primero es una jarcha hispanohebrea;  y el segundo, una hispanoárabe:

 

 

¿Qué faré yo o qué será de mibi?

Habibi, non te tolgas de mibi.

 

(¿Qué haré yo o qué será de mí?

Amigo, no te apartes de mí.)

 

 

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Garid vos, ay yermanelas,

¿Comcontenere meu mali?

Sin el habib no vivreyu

ed volarei demandari.

 

(Decídme, hemanitas,

¿Cómo contener mi mal?

Sin mi amigo no viviré

y volaré a buscarlo.)

 

 

 

Alfredo Leyva Almendros

Málaga: noviembre de 2002

 

 

 

 

Tipo étnico musulmán de los que habitaron el reino de Granada,

detalle de las pinturas del siglo XIV de la bóveda de la Sala de los Reyes, en la Alhambra de Granada.