Signos del Progreso

 

Por Jesús Dumont, Presidente del Sindicato Nacional Independiente de Escritores Españoles

y de la Convención Internacional de Escritores

de Lenguas Europeas: CIELE-ICWEL.

 

 

Compañeros y amigos:

 

Es grato saludaros a todos, asistentes a esta IX Convención que hoy comienza en Málaga, gracias a vuestra colaboración y a vuestra presencia; y, de manera especial y destacada, a Mariette Cirerol, Secretaria General Ejecutiva de este Sindicato, y Presidenta del Comité Internacional y Permanente de la Convención, que ha hecho posible la misma por su labor infatigable, acertada, y precisa. A ella, con especial reconocimiento, y a vosotros, mi agradecimiento.

 

 

El proceso analógico del pensamiento, pautó necesidad individual y sociológica de comunicación. Decir algo sobre el mundo, comunicar sensaciones, aconteceres de la vida diaria, sentimientos, y tuiciones sobre la belleza y sublimidad del acontecimiento creativo, hizo posible perpetuar la palabra mediante signos gráficos capaces de promover la permanencia de los sonidos: fonemas de nuestros decires, arpegios del sentimiento, grafos para realizar camino escrito por donde transitar con vivencias, recuerdos, y ensoñaciones.

 

La escritura vino a ser alma del pensamiento, su sinónimo necesario. No sólo para el lenguaje común sobre asuntos mediatos, también por necesidad de expresar lenguajes artísticos relacionados con la Cultura. Lo visto y lo presentido, la objetividad, y la subjetividad necesitada de ser y permanecer, transformando el ayer en un presente inacabado.

 

La escritura es, además, esencia de libertad; y fue casi simultánea con la palabra, por cuanto ese intervalo de tiempo, más o menos extenso, entre decir y escribir lo dicho, carece de mayor importancia: una brizna de siglos, comparado con su grandiosidad.

 

Desde la voz hasta la palabra escrita, hay cómo un hilo que comunica y conlleva nuestra conciencia hacia toda realidad social. La Cultura avanza y se recrea a través de grafismos, caminos por donde transcurren anhelos -“representación de la conciencia”, según preconizaba Marx -, abriendo puertas al conocimiento de manera kantiana.

 

La escritura es mímica del pensamiento y del sonido, gesto hecho forma perdurable en el tiempo; cierra circuito psicobiológico entre el generador de impulsos del cerebro y la mano que mueve el objeto escritor. En sus trazos caligráficos, están ocultos temores, ansiedades, influjos de las pasiones, grandezas y pesadumbres; trazas gráficas que conservan incluso, respuestas de todo nuestro contenido somático.

 

El ser humano, antes en su arcaísmo, como ahora, estuvo y  está  inmerso  en  dos  conceptos  de su ser :   sensible e inteligible; también en dos estadios de su existencia: conocimiento del espacio y devenir del tiempo. Ambos conceptos y ambos procesos se manifiestan a través de la escritura. No debemos olvidar que cualquier clase de sistema comunicativo viene dado en equivalencia con el lenguaje humano: Es un canal que lleva al conocimiento,  expresiones en función de imágenes; es el vehículo adecuado para comunicar estados de actividad y de conciencia.

 

El grafismo compendia el lenguaje ideológico de símbolos: dibujos que repitieron escenas elementales de la vida, escritura ideográfica de pueblos como el egipcio que dio origen al sistema jeroglífico; y aquella otra escritura, pautada con formas de cuñas, denominada cuneiforme. Desde los trazos primitivos hasta el nacimiento del alfabeto silábico, y las formas escriturales del genio de Petrarca, o los signos tipográficos con acento - heredados de la Roma de César Augusto y utilizados en el año 1525 por el impresor Godofredo Tory -, trasciende todo un orbe de conocimientos que, hoy como ayer, sorprenden a la humanidad misma que los hizo posibles.

 

El imperio Asirio Babilónico y el Imperio Egipcio utilizaron sistemas de transcripción silábica y signos con valor de consonantes. En Canaán, allá por el siglo XIV a. de J.C., se utilizaron, en la escritura, treinta signos de carácter cuneiforme; y, siguiendo rutas comerciales y sentimientos humanos, la escritura se fue, desde Asia, al mundo asiático occidental; enlazó con el Valle del Indo, los Balcanes y el Egeo. Troya, Argissa, Tesalia y Sesklo, conservaron escrituras en tablillas de preparación cerámica, con antigüedad de más de 7.000 años a. de J. C.

 

Lenguas habladas por pueblos celtas, íberos, ligures, germanos, eslavos, escitas, tracios, letones, decios y francos, tenían bases analógicas iguales a las del zendo - persa antiguo -; y del Sánscrito - raíz del lenguaje indio-europeo -, por donde se sigue que la palabra escrita tuvo relación de contigüidad.

 

La religión Egea grabó tablillas en Cnosós y la civilización minoica también conservó palabras escritas. Odin - llamado Woutan por los escandinavos: ser humano que fue divinizado - inventó un alfabeto de signos rectilíneos denominados “runas”, origen de la escritura rúnica.

 

Por otra parte, textos literarios cretenses y griegos hablan de una escritura muy anterior a nuestros cálculos sobre su tiempo de origen. En Cnosós, se encontraron archivadas, barras de arcilla con signos desconocidos, en tanto que otras formas silábicas fueron grabadas sobre barras de plomo; y el disco cerámico de Festo contiene signos jeroglíficos referidos a palabras.

 

Antes de 6000 años del nacimiento de Cristo, existió un alfabeto egeo que provenía del dialecto arcadio-chipriota: en el sarcófago de Ahiram (página 16), en Biblos, siglos XIII-XII a. de J. C., había inscripciones de veintidós signos que sirvieron de base para el principio del alfabeto clásico fenicio adoptado por el pueblo arameo y después por los hebreos. Apareció en Chipre, a primera mitad del siglo IX a. de J. C., adaptado a la escritura griega y a las lenguas escritas no semitas.

 

Desde Grecia pasó a Occidente; y, de aquí, a etruscos y latinos. La escritura contiene también, en la actualidad, su equivalencia en onda gráfica. Ritmo, duración y amplitud de impulsos nerviosos contados en milésimas de microsegundos, proporcionales a la amplitud de bajas frecuencias emitidas por órganos afectados con patologías.

 

Tuve el honor de presentar “Comunicación al mundo científico” en la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid, durante las Jornadas Internacionales Médicas sobre Deontología, celebradas en el año 1973 – transmitidas  en paralelo  por Televisión Española -, sobre un sistema electrónico capaz de transformar la escritura caligráfica en sonidos reveladores de patologías, suficientes para diagnóstico precoz. Considero oportuno acompañar una gráfica, entre las muchas obtenidas durante las investigaciones; pues tiene, para los asistentes a este Congreso, primicia original, desconocida por la generalidad, que abrió nuevos rumbos biológicos al grafismo.

 

La reprografía de trabajo fue realizada de manera manuscrita sobre fragmentos de un poema original, y demuestra cómo el ritmo poético mantiene su equivalencia en el espectro gráfico.

 

Desde el comienzo de la palabra, hablada y escrita, la humanidad se perpetuó a través del tiempo. Hizo posible el archivo inmenso de conocimientos como segunda conciencia colectiva, y refiriéndonos a nuestra profesión, entre su diversidad de asuntos, cantos poéticos de ayer, relatos de la historia, fantasías y ensueños, voces representativas del pasado, signos de lenguas distintas, cuyas vivencias y sentimientos hacen renacer nuevas sensaciones convertidas en música de palabras, ritmos de sonidos, y transmisión lírica de la belleza y del espíritu.

 

Jesús Dumont

 

Sarcófago de Ahiram / Sarcophagus of Ahiram

en el museo de Beyrouth