Política y humor

en el gobierno de Sancho

 

por María Isabel Zwanck

Fundación Litterae (Buenos Aires)

 

 

Al enfocar el gobierno de Sancho Panza, creemos pertinente ubicar la obra dentro de su contexto de producción: la España barroca, la de fines del Siglo XVI y primera mitad del XVII, es la España de la decadencia política y económica. El oro de América se ha volatilizado y, lo que es peor, fue empleado por los Austrias Menores en el lujo de las cortes y no en el desarrollo del Imperio. Un amargo pesimismo y la conciencia del fracaso llevan al artista de entonces a tapar la realidad o a reírse de ella. [1] El humor será así la gran válvula de escape. [2]Por otra parte, si enfocamos la vida del autor, importa considerar que, en esta primera instancia, el valiente soldado Cervantes sufrió una crisis terrible luego de la pérdida de su mano derecha en Lepanto, permaneció cinco años cautivo entre los moros, regresó absolutamente pobre a España y no obtuvo la autorización de la Corte para trasladarse a América. De aquí también la necesidad de evadirse a otras épocas, mientras contemplaba desde su celda en Sevilla cómo los barcos partían hacia el Nuevo Mundo. En estas circunstancias escribe la Primera Parte de El Quijote. Ante semejante situación, restan al autor sólo las vías de escape citadas anteriormente, mecanismos que cumplió con fidelidad: tapar la realidad del Siglo XVII con la de una época mejor, donde floreció el ideal caballeresco, y recurrir a la risa como contrapeso por su profunda decepción. Si del primer ítem -- tapar la realidad -- surge el hidalgo “enjuto de rostro, seco de carnes “, del segundo ítem -- reírse de la realidad-- nace el feliz y despreocupado Sancho Panza, campesino analfabeto que decide acompañarlo porque su amo le promete como paga el gobierno de una ínsula. Y cuando esta promesa se cumple, Sancho Panza será Gobernador en su Ínsula Barataria.

 

En principio, el crítico Leopoldo Eulogio Palacios compara a los dos personajes y concluye:

 

Don Quijote acierta en el fin y en la intención pero yerra en los medios y en la ejecución. Sancho Panza acierta en los medios y en la ejecución, pero yerra en el fin y la intención. El uno es el prototipo del hombre doctrinario; el otro, el símbolo del hombre oportunista”.

 

Si despojamos al término “oportunismo” de su matiz despectivo, podemos concluir que el significado primigenio de la palabra “oportunista” describe acertadamente la técnica de Sancho al hacerse cargo de su gobierno. En efecto, él carece en absoluto de plan político; simplemente, enfrenta las “oportunidades” y los desafíos que los siervos del duque le presentan gradualmente, y responde de acuerdo con una lógica particular, pero coherente consigo mismo e implacable con respecto a los principios éticos que su quijotesco maestro le aconsejó.

 

Consideremos a continuación una diferencia entre la Primera y la Segunda Parte de “El Quijote”, reconocida por la crítica. En la Primera, el caballero inventa sus aventuras, mientras que en la Segunda, su fama se ha extendido y entonces son los personajes que él enfrenta quienes le “arman” toda una serie de situaciones, siempre siguiendo el modelo de los Libros de Caballería, para divertirse a su costo. Dentro de estos personajes burlones aparecen en la mitad de la II Parte de la novela unos Duques que, al enterarse de la promesa de la ínsula que le hizo Don Quijote a Sancho como recompensa por su dedicación escuderil, deciden convertir ese sueño del ambicioso Sancho Panza en realidad. Es por ello que dan instrucciones a sus vasallos para que una aldea cercana a su señorío y bien de tierra adentro se convierta en la ínsula Barataria, y en ella todo el mundo acepte a Sancho Panza como gobernador y finja obedecerlo. Esto da lugar a una de las más extensas y despiadadas farsas de la novela pero, a pesar de todo, el Duque no pudo prever cuán acertado se mostraría el escudero analfabeto al resolver los conflictos. Confrontemos al respecto la opinión del crítico Riquer:

 

Sancho, que no sabe que la palabra “ínsula” ya está fuera de uso y que significa sencillamente “isla”, se convence fácilmente de que aquella pequeña aldea aragonesa tan tierra adentro es una “verdadera ínsula”. Como en todos los episodios, Cervantes no hace más que parodiar antiguos modelos de libros de caballería como el Amadís de Gaula, donde también se citan islas llamadas “ínsula Sagitaria, ínsula Triste, ínsula Profunda, ínsula del Lago Ferviente, Ínsula Fuerte, ínsula non fallada” y otras más” (Riquer 126).

 

 

El segmento narrativo que comprende el gobierno de Sancho comienza, en realidad, con los dos capítulos donde el “loco” Don Quijote le da a su amigo los consejos previos a la asunción del poder y esboza un verdadero modelo de ética ciudadana (II, 42 y 43). El primer capítulo se refiere a los deberes y sacrificios de todo gobernante. Cervantes los inserta con malicia y buen humor y, para armar su doctrina tiene en cuenta la versión castellana de los clásicos Aforismos de Isócrates, El Perfecto Regidor, libro español atribuido a Juan de Castilla y Aguayo (1586) y El Galateo español, de Gracián Dantisco (1593). [3]

 

Don Quijote comienza sus consejos apuntando a la conducta ética y moral, tanto individual, como familiar. [4] Es así como le advierte:

 

Primeramente has de temer a Dios. Lo segundo has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey (..). Haz gala de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores. (...) Si trajeras a tu mujer contigo, enséñala, adoctrínala y quítale su rudeza, porque todo lo que suele adquirir un gobernador discreto suele perder una mujer rústica y tonta (...) Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico. Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos del pobre. Si acaso doblaras la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia” (Cervantes 331-332).

 

 

Y en los “segundos consejos” el hidalgo manchego hace referencia al aspecto físico, moda y compostura que Sancho debe respetar en adelante, debido a su alta jerarquía:

 

Lo primero que te encargo, Sancho, es que seas limpio y que te cortes las uñas (...) No comas ajos ni cebollas, porque no saquen por el olor tu villanería. Anda despacio; habla con reposo, pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo, que toda afectación es mala. Come poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago. Sé templado en el beber, que el vino no guarda secreto ni cumple palabra. Ten cuenta de no mascar a dos carrillos ni de eructar delante de nadie.” (Cervantes 337 y ss.)

 

 

La novela también nos presenta una tercera serie de consejos, esta vez por medio de una carta que Don Quijote envía a Sancho en el cuarto día de su reinado. Entre otras cosas le advierte:

 

Vístete bien, que un palo compuesto no parece palo.(…) Para ganar la voluntad del pueblo, sé bien criado con todos y procura la abundancia de los mantenimientos, que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que el hambre y la carestía.(…) No hagas muchas pragmáticas – o decretos – pues dan a entender que el príncipe que tuvo autoridad para hacerlas no tuvo valor para hacer que se guardasen. (…) Sé padre de las virtudes y padrastro de los vicios. Visita las cárceles, las carnicerías y las plazas. (…) No te muestres codicioso, mujeriego ni glotón”. (Cervantes 400 )

 

 

Más adelante, y una vez que está a punto de tomar el poder, a Sancho lo asalta la duda y se confiesa así con Don Quijote:

 

Señor, si a vuestra merced le parece que no soy de pro para este gobierno, desde aquí lo suelto (...) y así me sustentaré Sancho a secas con pan y cebolla como gobernador con perdices y capones (… pues), más me quiero ir Sancho al cielo que gobernador al infierno” ( Cervantes 338)

 

Su amo le da coraje y es así como Sancho llega al lugar de “hasta 1000 vecinos” que le han hecho creer que es la Ínsula Barataria. Allí es recibido con gran pompa y alegría, por lo que “ iba tan contento, que no se trocara con el emperador de Alemania” ( Cervantes 341)). Este desfile camuflado asegura al lector el efecto paródico: la función está por comenzar.

 

Antes de tomar posesión del cargo, le comunican que es costumbre que el nuevo gobernador responda a preguntas difíciles para que el pueblo pueda medir su ingenio. Se le exponen tres casos en litigio: el primero es el reclamo de un cliente que le dio a un sastre tela para hacer caperuzas y, como le exigía gran cantidad, el sastre se las confeccionó pero de un tamaño pequeño y por lo tanto inservibles. El segundo es el caso de un prestamista que reclama sus monedas y el viejo que

había solicitado el préstamo jura que las ha entregado en mano. Mientras jura le pide al amigo prestador que le sostenga su bastón en cuyo interior estaba la suma en litigio. Y el tercer caso es el de una mujer que acusa a un mercader de haberla forzado contra su voluntad, por lo que le está reclamando una suma de dinero. En todos ellos Sancho Panza demuestra ser un agudo observador y tener un alto espíritu justiciero. Si bien estas tres microsecuencias pueden encontrarse en el folklore español, no por ello Sancho deja de convertirse en modelo de buen gobernante. Su analfabetismo se ve absolutamente oscurecido por su sentido práctico.

 

A continuación, Sancho es llevado ante el lugar de sus verdaderos sueños: una mesa repleta de los más opíparos manjares. La alegría de nuestro personaje desaparece ante la primera gran decepción del poder: los gobernantes deben ser parcos en el comer y más austeros en el beber. Y aparece un falso médico que por varias razones, le saca los platos de las narices antes de que el gobernador pueda hincarles el diente y lo condena así al ayuno. Sancho insiste sobre otro manjar que le esté permitido ya que se “muere de hambre, y el negarle la comida, antes será quitarle la vida que aumentársela” (Cervantes 361 modificado). Ante la nueva negativa, Sancho se indigna y decide echar al profesional de la sala para poder probar bocado. Sin embargo, cuando por fin está a punto de comer algo, llega un correo del Duque advirtiéndole que hay un complot para envenenarlo en secreto. Notemos un rasgo del Barroco, arte de acumulación: más adelante y por la moderna técnica del calidoscopio, Cervantes duplica el mismo episodio en distinta tipología. Y Sancho, en una carta a su amo, se queja:

 

“…pues cuando pensé venir a este gobierno a comer caliente y a beber frío, y a recrear el cuerpo entre sábanas de holanda, sobre colchones de plumas, he venido a hacer penitencia, como si fuera ermitaño” ( Cervantes 402).

 

El siguiente episodio enfoca al grupo de comerciantes y parodia el primer pedido de favores a la flamante autoridad. Sancho lo rechaza indignado:

 

Dime, desalmado, ¿aún no ha día y medio que tengo el gobierno y ya quieres que tenga seiscientos ducados?”

 

La honradez de Sancho lo acompañará hasta el final. Los comerciantes vuelven a estar en su mira. Es así como inspecciona la mercadería de una tendera de plaza o vendedora ambulante y descubre que mezclaba en una bolsa avellanas nuevas con otras viejas y las vendía como si fueran de primera calidad. Baja los precios de algunas mercaderías, especialmente los zapatos, por considerarlos excesivos. También expulsa de su reino a todos los comerciantes intermediarios o “regatones”, que venden al menudeo lo que compran al por mayor. Es más, dicta sentencia de muerte al que echara agua al vino para lucrar más con la venta, o que cambiara y trampeara con las etiquetas que identifican las distintas mercaderías. Los presentes se sorprenden de la cordura de su gobernador y se preparan para acompañarlo en su primera ronda nocturna por la ínsula.

 

Si en el abanico de personajes de la ínsula ya se ocupó el narrador de los médicos y comerciantes, a continuación enfocará a los viciosos del juego de cartas. Sancho hace justicia en forma salomónica y no vacila en desterrar al tramposo o en intentar cerrar garitos de hombres poderosos, a pesar de las advertencias de sus subalternos. En la misma ronda Sancho dirime con eficacia ante un gracioso que intenta tomarle el pelo, y unos hermanos que se han disfrazado para poder así conocer la ciudad sin que su celoso padre se entere. Este episodio coincide con el tópico barroco del enfrentamiento entre realidad y apariencia. Sin embargo, aunque el último dictamen de Sancho es acertado, sorprende al lector por su escasa valorización de la mujer :

 

La doncella honrada, la pierna quebrada, y en casa; y la mujer y la gallina, por andar se pierden aína (…) y la que es deseosa de ver, también tiene deseo de ser vista. (Cervantes 386).

 

Paralelamente, el narrador enfoca en un sabio contrapunto las graciosas reacciones de Teresa Panza y su hija Sanchica imaginando un futuro de grandeza. (II, L y LII).[6]

 

En todo momento preocupan a nuestro buen Sancho los valores éticos en su reino. De esta forma pone gravísimas penas a “los que cantasen lascivos y descompuestos, ni de noche ni de día”. Ordena que ningún ciego cante milagro en coplas si no puede presentar un testimonio auténtico de que el milagro sea verdadero. Crea el cargo de “alguacil de pobres, tullidos y discapacitados, no para perseguirlos, sino para que comprobara que realmente lo fueran”.

 

Y con estas sabias regulaciones termina la curva que traza el ascenso al poder del gobierno de Sancho. La crítica señala cómo la ambición material del escudero se va elevando y ennobleciendo, puesto que también sueña con echar censos, fundar rentas y vivir como un príncipe. Esto delata que su verdadero deseo no es la riqueza sino el poder. No en vano el duque le había advertido que el poder una vez gustado genera adicción. En realidad, tal vez el poder materializado en el gobierno de Barataria es para Sancho lo que la gloria para don Quijote.

 

Creemos ahora que es necesario reconsiderar una importante característica de la época barroca: la conciencia del fracaso que genera un hombre que tambalea entre los opuestos. No en vano:

 

lo más genuino del Barroco es la existencia siempre amena- zante de su antípoda (…) o lucha de contrarios, de cuyo en-frentamiento se origina su característica tensión.” (Alborg 14).

 

El Quijote lo confirma con el primer párrafo del capítulo que cierra y desmorona el gobierno de Sancho:

 

Pensar que en esta vida las cosas han de durar siempre en su estado es pensar en el error; antes parece que todo en ella va en redondo, digo, a la redonda (…); sólo la vida humana corre a su fin ligera más que el tiempo, sin esperar renovarse si no es en la otra, que no tiene términos que la limiten(...) Esto lo dice el autor por la presteza con que se acabó, se consumió, se deshizo, se fue como en sombra y humo el gobierno de Sancho” (C 412)

 

Luego de esta consideración de Cide Hamete, el lector asiste a la broma más cruel, preparada por los Duques en la séptima jornada del gobierno de Sancho. En efecto, sus falsos súbditos lo despiertan a la noche y le montan un simulacro de ataque a la ínsula. Sancho es emparedado entre dos tablas, como armadura, y cae en el suelo desde donde escucha, apaleado y triste, los gritos de victoria. [7]Entonces muda su expresión, toma conciencia de la pésima broma y decide abandonar el gobierno. Se dirige silencioso a la caballeriza, prepara su jumento y con lágrimas en los ojos se confiesa ante su único amigo:

 

Venid vos aquí, amigo mío y conllevador de mis trabajos y miserias; cuando yo me avenía con vos y no tenía otros pensamientos que los que me daban los cuidados de remendar vuestros aparejos y de sustentar vuestro corpezuelo, dichosas eran mis horas, mis días y mis años; pero después que os dejé y me subí a las torres de la ambición y de la soberbia, se me han entrado por el alma adentro mil miserias, mil trabajos y cuatro mil desasosiegos” ( C 415)

 

El gobierno ha durado casi un suspiro . Sancho toma conciencia de su fracaso y reconoce la amarga farsa a la que se ha prestado por su ambición. Entonces se despide de sus ansias de poder:

 

Abrid camino, señores míos, y dejadme volver a mi antigua libertad; dejadme que vaya a buscar la vida pasada, para que me resucite de esta muerte presente.”

 

Y cuando los presentes insisten en que Sancho se quede, este les responde con el dramatismo estilístico de la antítesis barroca:

 

¡Tarde Piache! (…). No son estas burlas para dos veces (…). Quédense en esta caballeriza las alas de la hormiga, que me levantaron en el aire para que me comiesen vencejos y otros pájaros y volvámonos a andar por el suelo con pie llano” (Cervantes 415-6).

 

 

A modo de conclusión

 

Considera Riquer que la empresa que se propuso Cervantes al intercalar el gobierno de Sancho era muy difícil desde el punto de vista de la coherencia del personaje y de la verosimilitud de la trama. Pero el ingenio del autor logra que este episodio salga intacto de su pluma y resulte perfectamente lógico al lector atento. (Riquer 127-128). En realidad, los aciertos de la historia presentada y la amenidad de los distintos casos que el escudero enfrenta, convierten al gobierno de Sancho en la Ínsula Barataria en uno de los más jugosos pasajes de la novela, que admite, además de una lectura lingüística y literaria, otras de tipo social, político y ético. Con humor y gracia Cervantes nos presenta el esbozo de una utopía que, a pesar de su fracaso, señala al lector contemporáneo un mensaje que aún hoy encierra un profundo sentido.

 

 

NOTAS / NOTES

 

[1] Al respecto, confronta los capítulos I y II de la Historia de la Literatura Española. Época Barroca, de Juan Luis Alborg .

(En Obras Citadas)

- At this regard, he confronts chapters I and II of the “Story of the Spanish Litterature – Baroque Epoch, by Juan Luis Alborg.

(In Quoted Notes)

 

[2]Todos lo pueblos ríen de lo que temen y de lo que admiran más”, sentencia André Maurois al tratar de explicar el fenómeno de la risa. ( En Escarpit 115)

- “All populations make laugh of what they fear and about what they most admire”, said André Maurois when trying to explain the laughing phenomenon. (In Escarpit 115)

 

[3] Menéndez y Pelayo reconoce también la influencia del Libro Octavo de la Ciropedia, basándose en la similitud “… no solo de la idea, sino la forma sentenciosa, mansa y apacible de estos consejos” (Menénez y Pelayo 34).

- Menéndez y Pelayo also recognizes the influence of the Eighth Book of the “Cyropaedia”, taking the similitud as a base “not only from the idea, but also from the sententious, gentle and peaceful form of these advices”. (Menéndez y Pelayo 34)

 

[4] Este segmento episódico responde al valor pedagógico de la novela, según la visión de Marcelino Menéndez y Pelayo :Don Quijote se educa a sí mismo, educa a Sancho, y el libro entero es una pedagogía en acción, la más sorprendente y original de las pedagogías, la conquista del ideal por un loco y por un cuerdo, la locura aleccionando y corrigiendo a la prudencia mundana” (Menéndez y Pelayo 113)

- This episodic segment shows the pedagogical value of the Work, according to the vision of Marcelino Menéndez y Pelayo: “Don Quijote educates himself, educates Sancho, and the entire book is a pedagoy in action, the most surprising and original one, the ideal conquest of a madman and a reasonable one; madness teaching and correcting the prudence of the society.

 

[5] En este ejemplo, como en otros tantos de amo o criado, surge lo cómico ya que existe un gran “… contraste entre el aire imperturbable del narrador y el carácter cómico de lo que se dice” (Escarpit 80).

- In this example, like lot of others between master and servant, the comic effect is raising, because there is a big “... contrast between the imperturbable exposure of the narrator and the comical character of what is said”.

 

[6] La brevedad del trabajo no nos permite analizar la comicidad de las reacciones de Sancho. Sin embargo, pueden hallarse en este segmento de la Segunda Parte abundantísimos ejemplos de humor verbal y humor de situación, según la teoría de Escarpit. ( Escarpit capítulos III y V).

- The brevity of the work does not allowed us to annalize what is funny in the reactions of Sancho. Nonetheless, you may find in this segment of the Second Part, abundant examples of verbal humour and comical situations, according to the theory of Escarpit. (Escarpit, chapters III and V).

 

[7] Este último episodio del gobierno de Sancho puede ser interpretado como un claro ejemplo de ironía dramática más frecuente en el  teatro. Es propio de este tipo particular de recurso humorístico el hecho de que “… un personaje o un grupo de personajes ignora el secreto que conocen otros personajes y el público”. Y a veces puede desembocar en tragedia. Al respecto, aclara Escarpit: “Para orientar el mecanismo hacia lo trágico, basta

con que el autor insista en aquello que puede provocar en el público un sentimiento de solidaridad (…) Para orientarlo hacia lo cómico, basta que despierte un sentimiento de superioridad” (Escarpit 106/7). Creemos que el mecanismo de la última intervención sanchopancesca responde a la primera orientación.

This last episode of the government of Sancho may be interpreted as a clear effect of dramatic irony, more frecuent in the theather. It is usual in this particular kind of humour that “a personage or a group of personages ignore a secret known by the public and other personages. And sometimes it may finish in a tragedy. In that respect, Escarpit explains: “to orientate the mechanism to tragedy, it is sufficient that the author insists on what can induce a feeling of solidarity among the public (...) To direct it into a comical way, it is enough to awake the sentiment of superiority”. (Escarpit 106/7). We think that the mechanism of Pancho's last intervention responds to the first orientation.

 

 

OBRAS CITADAS / QUOTED WORKS

 

ALBORG, Juan Luis. Historia de la Literatura Española. Época Barroca

Madrid: Gredos, 1967.

 

CERVANTES SAAVEDRA, Miguel de. El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Volumen Dos. Buenos Aires: Kapelusz, 1973.

 

ESCARPIT, Robert. El Humor. Traducción de Delfín Leocadio Garasa. Buenos Aires: EUDEBA, 1962.

 

MENÉNDEZ Y PELAYO, Marcelino. “Cultura literaria de Miguel de Cervantes y elaboración del Quijote”. En San Isidoro, Cervantes y otros estudios. Buenos Aires: Espasa –Calpe, 1947.

 

RIQUER, Martín de. Aproximación al Quijote. Navarra: Salvat Editores, 1982.

 

 

 

 

 

 

 

 

Sancho Panza con Don Quijote

dibujo / drawing by Gustave Doré (1863)

 

 

Politics and humour

in the government of Sancho

 

by María Isabel Zwanck

Foundation Litterae (Buenos Aires)

 

 

When approaching the govern of Sancho Panza, we believe it appropriate to locate the work in its original context: the Baroque Spain, with its political and economical decadence. The gold of America had flown and what is worst, it had been used by the kingdom of the “Austrias Menores” for its luxurious courts and not to develop the empire. A bitter pessimism and a feeling of failure induced the artists of the time to cover the reality, or to make laugh of it. (1) Thus, humour became a big safety valve. (2) In another hand, if we approach the life of the author, it is important to considerate that in this first request, the valiant soldier, Cervantes, was suffering a terrible crisis after the lost of his right hand in Lepanto: he remained captive during five years among Moors; returned to Spain in absolute poorness, and did not obtain authorization from the Court to move to America. From there also, came the necessity to evade himself in other epochs, when contemplating from his cell in Seville, how vessels were navigating and departing for the New World. In those circum- stances he wrote the first part of EL QUIJOTE. Having to face such a painful situation, only the escaping ways quoted before could help him. The mechanisms of evasion were fairly accomplished: covering the XVII century reality with one of a better epoch, where the ideal of the chivalry could flourish; using laugh as a balancing pole against his tremendous deception. If from the first item – covering the reality – comes the nobleman with “skinny face and dry flesh”; from the second item – making laugh from reality – comes the happy and tranquil Sancho, illiterate peasant who was decided to follow his master, because he promised him as wages, the governorship of an “Ínsula.” And, when this promise is fulfilled, Sancho Panza would be governor of the “Ínsula Barataria”.

 

At first, the critic Leopoldo Eulogio Palacios compares the two figures and concludes:

 

Don Quixote is right about aim and intention, but wrong with means and execution. Sancho Panza is right with means and execution, but wrong about aim and intention. One is the prototype of a doctrinaire man; the other, the symbol of the opportunist man”.

 

If we unload the foreground “opportunist” from its pejorative meaning, we may conclude that the first significance of the word “opportunist” fairly describes Sancho's technique when taking care of his government. Effectively, he completely lakes of political planes; he simply faces “opportunities” and challenges that the servants of the earl present to him gradually; answering with this particular logic, coherent with himself, implacable when touching the ethical principles learned with his quixotic master.

 

And now I would like to point out a difference between the First and the Second Part of EL QUIJOTE, recognized by the critic. In the First, the knight invents his adventures; meanwhile in the Second, as his fame has extended, he let the characters involve themselves in a series of situations; always following the model of the chivalry books and making laugh of them. Among these mocking figures, in the middle of the Second Part, some dukes are appearing, whom, when knowing about the promise made by Don Quixote to Pancho, to reward him for his dedication as a squire, decided to convert the dream of the ambitious Sancho into reality. Because of that, they gave instructions to convert a hamlet they possess very far inland into the Ínsula Barataria, and make everybody accept and feign to obey Sancho Panza as the governor. This gives rise to the most extensive and pitiless farce of the novel; but, despite everything, the Duke could not foresee how accurate the illiterate squire would be at resolving conflicts. Let us confront the opinion of the critic Riquer in that respect:

 

Sancho who doesn't know that the word “ínsula” is already out of use and signifies simply “island”, easily convinces himself that the little Aragonese village so deep inland is a “real ínsula”. As in all episodes, Cervantes limits himself parodying ancient Chivalry Books, as “Amadis of Gaul”, where we find quoted islands as “Ínsula Sagittarius, Sad Ínsula, Deep Ínsula, Ínsula of the Fervent Lake, Strong Ínsula, Not failing Ínsula” and more ones” (Riquer 126).

 

The part of the novel that integrates the governorship of Sancho actually begins with the two chapters where the “insane” Don Quixote gives his friend the first advices about assumption to power, outlining a veritable model of civic ethic (II, 42 and 43). The first chapter refers to duties and sacrifices due to all governors. Cervantes introduces them with malice and good humour, taking in mind to fulfil his doctrine: the Castilian version of the classical “Aphorisms” by Isócrates; “El Perfecto Regidor(The Perfect Ruler), book attributed to Juan de Castilla y Aguayo (1586); and “El Galateo Español(The Spanish Gallant” by Garcián Dantisco (1593. (3)

 

Don Quixote begins his advices emphasizing on individual and familiar ethics and moral. (4) Being the first the following:

 

Before of all you have to fear God. Secondly, you have to look at yourself, procuring to have a sorrow knowing of your own identity, which is the most difficult thing you could ever imagine. If you know well enough about the man you are, you surely would not inflate yourself like the frog who wanted to be as big as an ox (…). Be proud of the humility of your lineage, and do not avoid telling that you come from farmers. (…) In the case you brought your wife with you, teach her, indoctrinate her, and take the rudeness away from her, because all what a discreet governor may win would be lost by a rustic and stupid wife (…) Let them find in you more compassion for the tears of the poor, but not more justice than the informations of the rich. Procure to find the truth as well amid the promises and gifts of the rich, as in sobs of the poor. If for instance you bend the stick of justice, do not make it with the weigh of the gift, but with the one of mercy”.

(Cervantes 331-332).

 

And in the “second advices”, the landowner of La Mancha is referring to the physical aspect, fashion and endeavour that Sancho must be attending from now on, due to his high hierarchy:

 

What I first demand you, Sancho, is to be clean and cut your fingernails (…) Do not eat garlic nor onions, in order your smell did not reveal your peasant whereabouts. Walk slowly; speak without speed, but not giving the impression you are listening to yourself, because all affectation is bad. Eat little and have a still lighter supper, because the health of the whole body is forged in the stomach office. Be template when drinking, for the wine does not keep secrets nor promises. Bear in mind not to stuff your face, neither belch in front of people.” (Cervantes 337 y ss.)

 

The novel also shows us a third series of advices, now by the mean of a letter Don Quixote sent to Sancho, on the fourth day of his reign. Among other things, he warns him:

 

Dress well, because a donned stick no more looks like a stick. (…) To win the will of the people, behave yourself with everybody and procure plenty of food, because nothing could tire the heart of the poor, but hunger and scarcity. (…) Do not make a lot of proclamations – or decrees – because they let understand that the prince who had authority to issue them, lacks the courage to make them be abided. (…) Be a godfather for virtues but a harsh-father for vices. Visit the prisons, butcher's shops and markets. (…) Do not behave as covetous, womanizer nor gluttonous.”

(Cervantes 400)

 

After some time, when he was on the brink of taking the power, Sancho was assailed by doubts and confess them to Don Quixote:

 

Sir, if your worship thinks I am not adequate for this government, I let it go from now (…) and thus I'll sustain myself merely Sancho, with bread and onions; instead of governor with partridge and capons (… for), I would better go Sancho at heaven than governor at hell”. (Cervantes 38)

 

His boss encourages him and thus Sancho arrives to the spot of “almost 1000 neighbours” they told him was the “ÍnsulaBarataria. There he is received grandly, with joy, for what he was “so pleased that he would not exchange his fate with the emperor of Germany(Cervantes 341). This camouflage assures a parodic effect to the reader : the performance is beginning.

 

Before taking up the charge, they told him that it is custom for the new governor to answer difficult questions, in order to enable the population to measure his skill. Three lawsuits are exposed to him: the first is about a client who gave fabric to a tailor to make hoods; but as it was not enough for the huge  quantity he demanded; the tailor executed them, but in a shorter size; therefore the hoods are useless. The second is the case of a moneylender demanding his money back from an old man who swears having handed the borrowed sum back to him. The fact is that when swearing, he asked his lender-friend to hold the stick in the interior of which the money was hidden. And the third affair is about a woman demanding a merchant a sum of money in reparation for having forced her against her will. In all these cases, Sancho resulted a good observer, with a righteous spirit. Although this three micro sequences may be found in the Spanish folklore, there was no impediment for Sancho to become a model of good governor; being his illiteracy completely shadowed by his practical sense.

 

Afterwards, Sancho is conducted to the place of his true dreams: a table full of the most sumptuous delicacies. Unfortunately, his happiness disappears soon, being confronted with the first deception of the power: governors must be frugal when eating and more austere when drinking. A false doctor is coming by that, for many reasons, takes away the plates from him, before he could even try them, condemning him to fast. Sancho insists to have another plate which may be permitted to him, “because he is starving and if they denied him the food, it would be as taking life away from him and not preserve it” (Cervantes 361 modified). Having to endure a new refusal, Sancho grows indignant, throws the professional out of the sale in order to be able to eat. Nonetheless, when he is about to put something into his mouth, a courier arrived with a message of the Duke, notifying that there is a conspiracy aiming to secretly poison him... Here we note a touch of the Baroque accumulative art. On the following and using the modern technique of the kaleidoscope, Cervantes duplicates the same episode on a distinct typology. In a letter, Sancho complains to his master:

 

“... then, when I thought myself coming to this govern to eat warm and drink cold, enjoying my body into Holland's sheets, on a feather bed; I was instead coming to do penance, as I were an hermit.” (Cervantes 402).

 

The following episode is about a group of traders parodying the first demand for favours to the flaming authority. Sancho turns it down feeling upset:

 

Tell me, heartless, there is not even one day and a half that I am running this government and you already mean I may have six hundred “ducados”.”

 

The honesty of Sancho accompanies him until the end. But the tradesmen returned for him. Thus he inspects the merchandise of a woman shopkeeper or ambulant seller and discovers that she had mixed in a bag new hazelnuts with older ones, and was selling them as first quality. He lowers some goods' prices he finds excessive, especially the cost of the shoes. He also expels from his reign all the intermediary small-time dealers who were selling piece by piece what they buy wholesale. And there is more, he dictates a death sentence for those who throw water in the wine, or cheat when exchanging the labels identifying each sort of merchandise, to do a better deal. The people around are very surprised observing the good sense of their governor and are preparing themselves for Sancho's first night watch around the “Ínsula”.

 

After telling about doctors and traders, the narrator focuses on the addict cards players. Sancho makes justice like Salomon and does not hesitate to throw away the crook. He tries to break the plots of the powerful in spite of the advices of his assistants. In the night patrol, Sancho argued efficiently with a type who was trying to make a fool of him; and with two youth: sister and brother, who wanted to see the world around and disguised themselves, for they were afraid to be recognized and somebody told their jealous father about their escapade. This episode coincides with the Baroque topic of confrontation between reality and appearance. Nonetheless, in spite of the last Sancho's judgement being adequate, it is disgusting for the reader to see the poor value given to women:

 

The decent maiden, legs broken and at home: the woman and the hen cannot walk without getting lost (…) and the one who likes to see, also enjoys being seen”. (Cervantes 386).

 

Parallel to this, the narrator focuses with a clever counterpoint, the charming reactions of both Teresa Panza and her daughter, Sanchica, imagining a grandiose future.

(II, L and LII) (5)

 

In its reign and at any time, our good Sancho is concerned about the ethic values. The critic signals how the material ambition of the squire elevates, becoming more noble; since he dreams about making census, creating incomes, and living like a prince. This shows how he longs for power, and not for richness. Not in vain the duke told him that when we taste the power it turns into addiction. Maybe the power, materialized in the government of Barataria, is for Sancho what glory means for Don Quixote.

 

To be conscious of the failure of a man who stagger among opposite ways, we need to reconsider some important characteristic of the Baroque Epoch:

 

The most genuine of the baroque is the always menacing presence of its antipode (…) or fight between contraries, which confrontation creates a characteristic tension.” (Alborg 14)

 

The Quixote confirms it in the first paragraph of the chapter, where the government of Sancho finishes, broken into pieces.

 

To believe in this life things would last for ever in the same state, is to think wrongly; first it seems all is going perfectly well, nicely (…); but human life runs to its end more rapidly than time does, without any hope of renewal in this world; but in the other, that would be beyond limits (…) The author tells this for the rapidity in which was terminated, consumed, defeated; gone like shadow, like smoke, the government of Sancho”. (C 412)

 

After this consideration by Cide Hamete, we read about the most cruel hoax prepared by the Dukes for the seventh day of Sancho's government. His false subjects awake him during the night, arguing a simulated attack to the “ínsula”. They confine Sancho between two planks, as an armour; beaten and sad he falls to the ground, from where he hears the shouts of victory. This was enough, he changes behaviour, taking conscience of the bad hoax he was the victim, and decides to abandon the government. He walks silently to the stable, prepares the donkey and, with tear drops falling from his eyes, he confesses himself before his unique true companion:

 

Come on my friend, you who shared my works and troubles when both of us were making one together; when I had no other thought than mend your harness and nourish your body; happy were then my hours, my days, my old life; but, after I left you to climb the towers of ambition and haughtiness, a thousand miseries, a thousand works, and four thousand anxieties entered my soul. (C 415)

 

The government lasted scarcely a sigh. Sancho, becoming aware of the disaster he had fallen in because of his ambition, says goodbye for ever to his long for power:

 

Let me pass, dukes and knights; let me return to my old liberty; let me go and rescue my last living, let me raise from my present death.”

 

And when the people around insist for Sancho to remain, he answered, in the dramatic style of the baroque antithesis:

 

¡Tarde Piache!” (…). Such a hoax is not for twice (…). Let remain in this stable the wings of the ant, the ones who raised me in the air to be lunch for the swallows and other birds, and let us back walking on the ground with plain foot.”

(Cervantes 415-6)

 

 

 

As a conclusion:

 

Riquer considers that the enterprise Cervantes proposed to himself, when including the Government of Sancho, was very difficult under the point of view of the character, coherence and veracity of the plot. But the genius of the author is capable to make this episode melt perfectly in the novel, resulting perfectly logic to the reader. (Riquer 127-128). To tell the truth, good sense and the interesting cases in which the squire is going involved make the government of Sancho in the “ínsulaBarataria, one of the most juicy spot of the novel; admitting linguistic, social, politics, and ethic types of lecture. With grace and humour, Cervantes presents us the outline of an utopia that, in spite of its failure, gives the reader of today, a message with a profound sense, even for our epoch.

 

Author of the paper: María Isabel Zwanck

English version by Mariette Cirerol