La Palabra

Un compromiso con la Vida

Martha Susana Desimone

 

 

 

EL CONTEXTO COLONIAL

 

Hacia fines del siglo XVI, progresivamente, comienzan a perder fuerza las expresiones literarias que habían producido los cronistas de Indias durante el periodo del descubrimiento

y la conquista. El gusto por lo épico, producto de la “gesta” que se arraigó en la mentalidad conquistadora, cede terreno ante una época de cambios, cuyas nuevas concepciones se hallan enraizadas en el Barroco, movimiento estético que tuvo manifestaciones en toda Europa y que, a través de la relevancia que durante el siglo XVII cobró en España, influyó en la cultura de la América colonial. “Mundo barroco aquél, de riqueza fácil, de lujo y canciones; mundo que tenía mucho en común con el período barroco en que entraba Europa, pasado el auge del Renacimiento”.(1)

 

El sistema de la Colonia se estructuró sobre una base de absolutismo político y económico dominado por los hombres, el cual restringió totalitariamente las actividades del sexo femenino. Se esperaba de la mujer un conformismo con la imagen que de ella tenía la sociedad cerrada y opresiva en que vivía y cuyo marco estrecho ni siquiera suponía el derecho a ser escritora”.(2)

 

Las dos más grandes figuras de la literatura barroca en Hispanoamérica son el historiador peruano: Garcilaso de la Vega, y la poetisa mexicana: Sor Juana Inés de la Cruz.

 

 

 

Sor Juana Inés de la Cruz

 

Nació en la alquería de San Miguel de Nepantla, México (1651), y su nombre familiar fue Juana de Asbaje y Ramírez de Santillana. Su espíritu curioso la impulsó al estudio de las

ciencias. Ingresó en el convento de Santa Teresa y poco después en el de San Jerónimo, hastiada de la vida cortesana y mundana. Dominaba la teología, la filosofía, las ciencias y las artes; pero un día vendió sus libros, se deshizo de todos sus instrumentos, donó el dinero a los pobres y se consagró definitivamente a Dios. Al hablar de su entrada en religión, dice Sor Juana: “Pero miserable, trájeme a mí conmigo y traje mi mayor enemigo en esta inclinación al estudio”.

 

En México, hubo una política persecutoria de la literatura recreativa y de imaginación, por considerarla dañina a la pureza de la fe. De modo que en el ambiente de Sor Juana, esa

pugna entre las letras humanas y las divinas, era viva realidad y no tema académico. En la famosa carta que le escribió el obispo de Puebla, con el seudónimo de Sor Filotea de la Cruz,

aparece y reaparece el reproche: el religioso no le pide “que mude el genio renunciando a los libros, sino que lo mejore leyendo alguna vez el de Jesucristo”. La reprensión toma un carácter enteramente personal cuando el obispo dice: “Lástima es que un tan grande entendimiento de tal manera se abata a las rastreras noticias de la tierra que no desee penetrar lo que pasa en el cielo”.

 

La temática de la escritora transita contenidos diversos: el amor, humano y divino; los motivos bíblicos, históricos, mitológicos y sagrados; la belleza; la concepción científica del mundo y de la vida; la teoría de la música; la filosofía moral; la valoración de la mujer.

 

Falleció en el año 1695, durante una epidemia que invadió la ciudad de México.

 

 

 

EL DESEO DE SABER

 

Sor Juana sentía pasión por el conocimiento, por la búsqueda de la verdad. Dice Pedro Salinas: “Y la acción dramática consiste en la lucha de ese afán de saber con los antagonistas externos (circunstancias de época y lugar) y con los internos (escrúpulos y remordimientos) que muchas veces se alumbraron en el alma de la propia Sor Juana.

 

Expresa la poetisa: “Nunca me han perseguido por saber, sino sólo porque he tenido amor a la sabiduría y a las letras, no porque haya conseguido ni uno ni otro”. “Lo que sí es verdad que no negaré (lo uno porque es notorio a todos, y lo otro porque, aunque sea contra mí, me ha hecho Dios la merced de darme grandísimo amor a la verdad) que desde que me rayó la razón fue tan vehemente y poderosa la inclinación a las letras, que ni ajenas represiones (que he tenido muchas) ni propias reflejas (que he tenido no pocas) han bastado a que deje de seguir ese natural impulso que Dios puso en mí”. “Hubiera querido saberlo todo(…)”. ”No es otro el exceso que el hombre hace al bruto sino solo entender”.

 

En la valoración de sí misma, agrega con notoria humildad: Las Musas tuvieron piedad de verme/ tan hambrienta de ejercicios,/ tan sedienta de conceptos/ y tan desnuda de estilos(…)”.

 

 

 

EL CLAMOR INCLAUDICABLE

 

Le cupo a Sor Juana, recoger la antorcha encendida por Hildegarda de Bingen en el medioevo y mantenida en lo alto por Christine de Pisan en el umbral del Humanismo. Ambas escritoras sufrieron procederes oscurantistas frente a su condición de mujeres intelectuales; metodologías que alcanzaron – en el siglo XVII – a Sor Juana Inés de la Cruz. Las tres utilizaron la palabra en cuanto “nexo salvífico

en cuanto catarsis – y también ”como denuncia” ante la marginación inserta en la historia para con la actuación de la mujer en el terreno de la intelectualidad.

 

Hildegarda de Bingen confiesa: “Yo, desdichada y más que desdichada, en mi nombre de mujer, desde mi niñez vi grandes maravillas que mi lengua no podía expresar”.

 

Conocedora del estigma aplicado a la mujer intelectual de la Edad Media, consciente de la limitación impuesta a su palabra, del escaso escenario heredado de la vida medieval, del tratamiento injusto, exclama Christine de Pisán: “En mi locura me desesperaba el que Dios me hubiera hecho nacer en un cuerpo femenino”.

 

Pero la necesidad femenina de expresarse opera como una erupción volcánica en el decir de la mexicana Sor Juana Inés de la Cruz:

 

En perseguirme, Mundo, ¿qué interesas?/ ¿En qué te ofendo, cuando solo intento/ poner belleza en mi entendimiento/ y no mi entendimiento en las bellezas?”.

 

Sor Juana suma la descripción de una dolorosa realidad: la vida conventual presentaba resabios de la Inquisición. Y, ante ese clima de represión, dice: “Una prelada muy santa y muy cándida … creyó que el estudio era cosa de Inquisición”

 

Con tonos disímiles y sobre un bastidor enhebrado con temáticas diversas, las voces de las mujeres subieron al escenario del mundo y describieron, desde tonos polifacéticos, la hondura de sus espíritus, la riqueza de sus almas y lo profundo de su sed: sed de amar, sed de amor, sed de conocer. En síntesis: sed de ser. La producción es, para ellas, un medio de redención. Frente a las presiones sociales, no hay naufragio; hay acción.

Cuando la sociedad les ha impedido interpretar con libertad el mundo, les ha impedido “crearlo”. Porque, al codificar las experiencias, las autoras son, precisamente eso: creadoras de realidades.

 

El ansia de saber – actitud permanente en la vida de Sor Juana Inés de la Cruz alcanza una ajustada manifestación en las palabras del ensayista Pedro Salinas: Si tomamos la palabra filosofía en su sentido original, como amor al saber, el alma de Sor Juana quedará justamente nombrada, verazmente definida con decir que fue el dechado del alma filosófica”.

 

En el enclave clausurante de aquel México virreinal, la monja practicó la poesía de la intimidad y de la percepción de lo trascendente. Pero no faltó a la cita el clamor desesperado frente a la opresión, el autoritarismo y la discriminación practicada por los hombres.

 

 

 

PASION Y MARCO ESTILISTICO

 

El tema del amor no atenúa la pasión de comunicar con la que se muestra al mundo. Los escritos presentan silogismos brillantes, paradojas, antítesis, hipérbatos, retruécanos, y otros

recursos retóricos, y son una manifestación de su espíritu observador sobre las emociones que invaden a los seres humanos: “Cuando mi error y tu vileza veo/ contemplo, Silvio, de mi amor errado,/ cuán grave es la malicia del pecado,/ cuán violenta la fuerza de un deseo”.

 

Y con enorme frescura y espontaneidad, aparece delineada la más recordada de sus poesías, un reclamo ante la incoherencia de la conducta de los hombres: “Hombres necios que acusáis/ a la mujer sin razón,/ sin ver que sois la ocasión/ de lo mismo que culpáis(…)”.

 

Octavio Paz dice, luego de señalar que no hay ninguna composición semejante en la literatura femenina europea de la época, que “por primera vez en la historia de nuestra literatura, una mujer habla en nombre propio; defiende a su sexo”.

 

Romper la relación amo-esclavo que existía entre el hombre y la mujer ha sido uno de los preceptos sobresalientes de estas escritoras, que han traspuesto así, a la literatura, un problema histórico.

 

Sor Juana Inés de la Cruz reúne los caracteres que pueden adjudicarse a todas aquellas mujeres que han entendido la vida como un compromiso constante: manifestó pasión, rebeldía, espiritualidad, sensibilidad. Tuvo el deseo de expresar una palabra creativa, dialógica y cuestionadora.

 

Sirva, como retrato de su idiosincrasia, la autoconfesión sobre las finalidades trascendentes del vivir, inserta en el fragmento de su Romance II: ” Quien vive por vivir sólo/ sin buscar más altos fines/ de lo viviente se precia/ de lo racional se exime…”. Y expresa, en su Villancico IV, su visión del triunfo permanente de la verdad: “Las luces de la verdad/ no se oscurecen con gritos;/ que su eco sabe valiente/ sobresalir del ruido”.

 

La escritora chilena: Gabriela Mistral, heredera de la voz de Sor Juana, sintetiza así el derrotero de la intelectual mexicana: había vivido “la fiebre de la cultura en la juventud; después el sabor de la fruta caduca de la ciencia en la boca y, por último, la búsqueda contrita de aquel simple vaso de agua clara, que es la eterna humildad cristiana”. Mistral 1924

 

Martha Susana Desimone

Argentina

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

HISTORIA DE LA LITERATURA MUNDIAL, Alonso, Martín. Edit. Edad, Madrid (España), 1966.

 

LITERATURA EUROPEA Y EDAD MEDIA LATINA, Curtius, Ernst Robert. Edit. Fondo de Cultura Económica. México, D.F., 1955.

 

HISTORIA SOCIAL DE LA LITERATURA Y DEL ARTE, HAUSER, Arnold. Edit. Guadarrama, Barcelona (España), 1979.

 

ENSAYOS DE LITERATURA HISPANICA (Del Cantar de Mio Cid a García Lorca). Salinas, Pedro. Edit. Aguilar, Madrid (España), 1967.

 

LA EDAD MEDIA, Romero, José Luis. Edit. Fondo de Cultura Económica Argentina., Buenos Aires (Argentina), 2001.

 

MUJERES A CONTRACORRIENTE, Obligado, Clara. Edit. Sudamericana. Buenos Aires (Argentina) 2005.

 

EVALUACION DE LA LITERATURA FEMENINA DE LATINOAMERICA, SIGLO XX: II Simposio Internacional de Literatura. Editor: Juana Alcira Arancibia. Editorial Universitaria Centroamericana – EDUCA – 1986.

 

POETAS HISPANOAMERICANOS DE AYER Y DE HOY, Sor Juana Inés de la Cruz – Dirección y selección de Ernesto Sábato, Edit. Losada. Bs. As. (Argentina), 1998.

 

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ. OBRAS ESCOGIDAS. Edición y selección a cargo de D. Juan Carlos Merlo Edit. Bruguera, Barcelona (España), 1968.

 

EL BARROCO HISPANOAMERICANO. Antología. Edit. Colihue/Hachette. Bs. As. (Argentina), 1980.

 

LAS CORRIENTES LITERARIAS EN LA AMERICA HISPANICA, Henríquez Ureña, Pedro. Fondo de Cultura Económica.. México D.F., 1949.

 

 

Esta es la casa-hacienda donde vivió Juana de Asbaje y Ramirez Santillana,

la que más tarde se llamaría Sor Juana Inés de la Cruz, hasta el día en que cumplió los 15 años.

 

This picture shows Sor Juana Inés de la Cruz old house. She lived here until her 15 birthday.

She was born Juana de Asbaje and Ramirez.

 

 

 

 

The Word

A compromise with Life

Martha Susana Desimone

 

 

The colonial context

 

Around the end of the XVI century, progressively, are beginning to lose power the literary expressions produced by the Indian Chronicles during the discovery and conquest period. The taste for epic, product of the “gesta” that rotted into the conquering mentality, is leaving ground to an epoch of changes, whose new conceptions have their bases into Baroque, aesthetic movement that had manifestations into the whole Europe and that, through the relevance Spain won during the XVII century, influenced the Central American Culture. Very elaborate world, of easy richness, of luxe and songs; a world that had a lot in common with the Baroque period in which Europe was entering, after the Renaissance peak.”

 

The Colony system was structured on an absolute political and economical base, dominated by men, which limited the activities of the feminine sex. From a woman, conformism was expected to the closed and oppressive society in which she was living, in which she had not even the right to be a writer.”

 

The two biggest figures of the Baroque Hispanic American Literature are the Peruvian historian: Garcilaso de la Vega, and the Mexican poetess: Sor Juana Inés de la Cruz.

 

 

Sor Juana Inés de la Cruz

 

She was born in the farmstead San Miguel de Nepantla, in Mexico (1651); and his family name was: Juana de Asbaje y Ramírez de Santillana. She was impelled to study sciences by her curious spirit. She enrolled in the Convent of Santa Teresa and, little after, in the one of San Jerónimo, disgusted with court and snob society life. She dominated theology, philosophy; all sciences and arts. Nevertheless, one day, she sold all her books, threw away all her instruments, donated her money to poor people and consecrated herself definitively to God. Speaking about her dedication, Sor Juana said: “But miserable, I brought myself with me, I brought my biggest enemy which is my inclination to study”.

 

In Mexico there was a politic persecution against recreational and imaginative literature; because of being considered harmful to the purity of the faith. In the ambient of Sor Juana, this conflict between human and divine letters was a vivid reality, not an academic theme. In the famous letter written to her by the bishop of Puebla; with the synonym Sor Filotea de la Cruz: appears again and again the same reproach: religion doesn't ask you “to change genius, renouncing to the books, but that you improve reading sometimes the one of Jesus Christ”. The warning takes an entirely personal tone when the bishop says: “What a pity that a so grand understanding be in such a manner knocked down to the abject news of the Earth; without willing to penetrate what occurs in Heaven”.

 

She writes about a various kind of subjects: love, human and divine; biblical, historical mythical and sacred motifs; beauty; the scientific conception of the world and the life; the theory of the music; the moral philosophy; the value of the woman.

 

She died in the year 1695, when an epidemic was invading the city of Mexico.

 

 

 

DESIRE OF WISDOM

 

Sor Juana had a passion for knowledge, for the search of verity. Pedro Salinas says: “And the dramatic action consists of the struggle to reach that wisdom despite the antagonistic externals (epoch and place's circumstances) and internals (scruples and remorse) that many times lighted her very soul”.

 

The poetess expresses: “Never did they persecute me for my knowing, but only because I was in love with wisdom and letters; not because I managed to have one or the other”. “What is true and I will not deny (the one because is notorious to everybody; and the other because, despite being against me, God granted me the grace to feel great love for the truth) that as long as I can remember, my inclination to the letters has been so deep and powerful that either alien repressions (and I had a lot) neither own reflections (I had more than a few) have been sufficient to let me abandon this natural impulse laid in me by God”. “I would have love to know everything (...)”. “What made the man superior to the brute is no other but his capacity to understand”.

 

 

 

UNRENOUNCIABLE CLAMOR

 

Sor Juana was due to pick up the torch Hildegard von Bingen lighted in the Middle Ages, and Christine de Pisan maintained high on the threshold of Humanism. Both writers suffered from obscurantist behaviors against their intellectual condition for being women; methodologies that caught up with Sor Juana in the XVII century. The three of them used words as “nexo salvífico” – as a catharsis – and also “as a condemnation” before the alienation imposed to women, inserted in the History, impeaching them to form part of the intellectual ground.

 

Hildegarde von Bingen confesses: “I, hapless and more than unhappy, because I am a woman, from my childhood onwards I was seeing great marvels that my tongue could not express”.

 

Knowing the stigma stamped on the intellectual woman of the Middle Ages, conscious of the limitation imposed to her word, of the scarce parcel heired from medieval life; of the unjust treatment; Christine de Pisán exclaims: In my folly, the fact that God made my body a feminine one carried me into desperation”

 

Nevertheless, the feminine necessity to express herself, works like a volcanic eruption, expresses Mexican Sor Juana Inés de la Cruz:

 

By persecuting me, World, what's your interest?

Where is the offense if I only intend

to put beauty in my understanding

and not my understanding into beauty?

 

And she adds the description of a painful reality: the conventual life shows an aftertaste about Inquisition. Before such repressive climate, she says: “A very sage and naïve prelate … believed that studying was persecuted by Inquisition”.

 

With different tones and on a frame threaded by diverse subjects, women voices jumped to the world stage to describe, through multi-faceted abilities, their spiritual deepness, the riches of their soul; and to demonstrate how thirsty they were to improve their knowing: thirst to love, thirst to be loved, thirst to know. In short: thirst to be. To produce is for them a way of redemption. In front of social pressures, they don't sink, they oppose action.

 

By not letting her the free opportunity to write; the society impeached a woman to create the world ; because by codifying her experiences, she is indeed giving birth to new realities.

 

The yearning to know – permanent attitude in the life of Sor Juana Inés de la Cruz – reaches an adjusted manifestation in the words of the essayist Pedro Salinas: “If we take the word philosophy in its original sense, like love of knowing, the soul of Sor Juana would be justly renowned, truly defined with saying that she was a philosophical soul model”.

 

In the closed enclave of Mexico's viceroyalty, the nun exercised a poetry of intimacy and transcendent perceptive. But she did not fail to attend the desperate clamor against men oppression, authoritarianism and discrimination.

 

 

 

PASSION AND STYLISTIC FRAMEWORK

 

The theme of love does not attenuate her passion to communicate with the world. Her works are full of brilliant syllogisms, paradoxes, antithesis, hyperbatons, puns and other rhetorical resources. In them, she manifests an observant spirit confronted with the invading emotions of the human being:

 

When I see my error and your vileness,

from my erred love, I contemplate, Silvio,

how serious is the malice of the sin,

how violent the strength of a wish.

 

And with an enormous freshness and spontaneity, stands, outlined, her most remembered poem, a claim to the incoherence of men behavior:

 

Foolish men who accuse

women without reason,

when you are the occasion

of the same you accuse.

 

Octavio Paz says, after pointing that there is no similar composition in the European feminine literature of the epoch, that: “for the first time in the history of our literature, a woman speaks in her own name; defends her sex”.

 

To break the relation master-slave that existed between man and woman, has been one of the most outstanding precepts of those women of letters, who have transposed such an important historical problem into literature.

 

All those qualities we may adjudicate to women with a constant compromise with life, are to be found in Sor Juana Inés de la Cruz: she manifested passion, rebelliousness, spirituality, sensitivity. She wanted to express creative talkative questioning words.

 

Let the portrait of her idiosyncrasy be the autoconfession about the transcendent aim of her life, inserted in a fragment of Romance II:

 

Who lives only to live

without higher aiming

takes pride in being alive

letting rational apart.

 

And she manifested, in Villancico IV, her vision of a permanent triumph of the truth:

 

The lights of the truth

don't grow dark with cries

for its valiant echo knows

the manner to stand out.

 

Chilean writer: Gabriela Mistral, heir of Sor Juana voice, synthesizes the Mexican intellectual career as follow: She lived “a cultural fever in her youth; and after, the taste of a mature fruit in mouth; and, at last, the contrite search for that simple glass of clear water, which is the eternal Christian humility”. Mistral 1924

 

Author of the paper: Martha Susana Desimone

English version by Mariette Cirerol

 

 

Sor Juana Inés de La Cruz