EL LAZARILLO AMERICANO

 

Alonso Carrió de la Vandera, (1714?-1783), bajo el seudónimo de Concolorcorvo, escribió El Lazarillo de ciegos caminantes, impreso en Lima, Perú, en 1775.

 

El titulo original completo de la obra es: "El lazarillo de ciegos caminantes desde Buenos Aires, hasta Lima con sus itinerarios según la más puntual observación, con algunas noticias útiles a los Nuevos Comerciantes que tratan en Mulas; y otras históricas. Sacado de las memorias que hizo Don Alonso Carrió de la Vandera en este dilatado viaje ; por Don Calixto Bustamante Carlos Inca, alias Concolorcorvo natural de Cuzco."

 

Concolorcorvo - nombre con el que se identifica en el libro a Alonso Carrió de la Vandera - era escritor español, nacido en Gijón y fallecido en Lima. El apodo, en la ficción, corresponde al narrador en primera persona de la obra. En la realidad, se sostiene que así era llamado el guía indio que lo acompañó en el viaje narrado y cuyo nombre era Calixto Bustamante Carlos. Concolorcorvo, aparece como personaje acompañante del ilustrado español Alonso Carrió de la Vandera y con el cargo de escribano o secretario suyo en el viaje, como visitador de correos nombrado en 1771.* Ambos, personajes ficticios a la vez que reales, son amigos; Alonso Carrió es el europeo idealista, y Concolorcorvo el indígena pícaro y crítico.

 

Aunque no se trata totalmente de una obra literaria, por sus intenciones informativas, contiene fragmentos notables de otros géneros, por su gracia, vivacidad y don de observación.

 

El lazarillo de ciegos caminantes desde Buenos Aires hasta Lima, se inserta por un lado, en la tradición de los libros de viajes o guías del viajero, que, en este caso, va describiendo con minuciosidad los paisajes, las poblaciones, los caminos, los bienes producidos, los encantos y los peligros de las distintas comarcas atravesadas.

 

Por otro lado, el libro puede ser analizado como un reportaje en el que se pretende establecer un equilibrio entre los pros y los contras de la conquista española. Al hablar de los gauderios o gauchos, nos dice: “se hacen de una guitarrita, que aprenden a tocar muy mal y a cantar desentonadamente varias coplas, que estropean, y muchas que sacan de su cabeza, que regularmente ruedan sobre amores”.

 

El viaje duró un año y medio y recorrieron en mula el trayecto de 946 leguas; se trata, pues, hasta aquí, de un libro de viajes, aunque algo heterodoxo, porque oscila entre el documento sociológico y la creación literaria.

 

El mismo narrador nos dice en el Capítulo I: … los viajeros respecto de los historiadores, son lo mismo, que los lazarillos en comparación de los ciegos. Nos expresa de este modo, no sólo el origen del nombre de la obra; sino además, que los caminantes son los cronistas de las vivencias reales, los documentadores, y no necesariamente los historiadores. Resulta interesante, entonces, proyectar a partir de allí, la perspectiva de la sociedad Americana desde la mirada de un español europeo en América, como aporte del panorama de la sociedad hispanoamericana del siglo XVIII.

 

El libro consta de XXVII capítulos, dividido en dos partes. La primera hasta el capítulo X y la segunda del XI al XXVI, quedando el capítulo último XXVII, para el Juicio del visitador Carrió sobre el itinerario histórico del autor. Hay en él: informes estadísticos, chismes, anécdotas; y otros recursos como: diálogos, sátiras contra españoles, franceses y mexicanos; además de algunos cuentos. Como libro de viajes,

tiene los consejos a los viajeros y la descripción de lugares: flora y fauna, enfermedades; pero también se describen personas y hay reflexiones sobre los estratos sociales, se enumeran las costumbres y vestuarios.

 

En el Capítulo IV, referido a la jurisdicción de Córdoba, el narrador dice: "Los hombres principales gastan vestidos muy costosos, lo que no sucede así con las mujeres, que hacen la excepción de ambas Américas, porque además de vestir honestamente, su traje es poco costoso. Son muy tenaces en observar las costumbres de sus antepasados. No permiten a los esclavos, y aun a los libres, que tengan mezcla de negro, usen otra ropa que es la que se trabaja en el país. Que es bastantemente grosera.

 

Y más adelante continúa: "lavan en el río, con el agua hasta la cintura y dicen por vanagloria que no puede lavar bien lo que no se moja mucho. Trabajan ponchos, alfombras, fajas y otras cosas y, sobre todo, los varones venden cada petaca de cuero y guarnecida a ocho reales, porque los cueros no tienen salida por la gran distancia al puerto."

 

Hay descripciones, comparaciones entre las ciudades y los caracteres nacionales, principalmente entre Perú y México; y se examinan los prejuicios contra los indios, la inferioridad de los criollos, la justificación de la Conquista y la defensa de la Colonia como institución.

 

Se observan rasgos humorísticos al comenzar y al terminar la obra, con la frase “entre bromas y veras digo las verdades”. Nadie se salva en su prosa: ni humanos, ni héroes, ni dioses de la mitología. La gracia se desprende de la descripción de costumbres y tipos de los lugares por donde pasa.

 

También hay matices de la Picaresca, cito Capítulo VII.

 

Descripción del Tucumán: … "El visitador que no se acomoda a calentar mucho su asiento, dijo al viejo con prontitud, que aquella expresión le parecía muy mal", donde el crítico español, Antonio Lorente Medina, señala que la obra es primordialmente un libro de viajes muy importantes en el siglo XVIII. A pesar de que en él existe un hilo picaresco, no se puede identificar como tal. Sus relaciones con la picaresca son externas como elementos, circunstancias y nunca esenciales del género.

 

Observando la estructura literaria, nos encontramos con una prosa dieciochesca, por momentos refranera, tal vez con influencias de Quevedo. La libertad de expresión, propia de un itinerario de viajes, da origen a popularismos y a algunos vulgarismos como hayga y voces indígenas, además de un vocabulario rico en cuanto a los oficios y productos manufacturados por la sociedad.

 

Debemos tener en cuenta que Carrió de la Vandera fue un funcionario español, que tenía el cargo de Visitador de Correos y que tuvo que cubrir el trayecto de Buenos Aires a Lima. Por lo tanto, desde este punto de vista, la obra de Carrió sí podría enmarcarse dentro de la categoría de libro de viajes ilustrado, aunque el matiz jurídico-administrativo la hace peculiar.

 

Lo que no se debe olvidar es, que el texto de El lazarillo nace de un procedimiento legislativo que ya estaba en marcha, y muy en relación con las reformas que la dinastía borbónica pretendía imponer en las posesiones americanas. La reforma que más urgencia requería, era la del correo entre la metrópoli y las colonias. Oscar Cruz Barney divide la historia del Correo entre España y las Indias en tres fases, de las que interesan las dos primeras para el presente estudio. Una primera época la establece entre 1514 hasta 1764, durante la cual la correspondencia oficial es transportada en los navíos de aviso y la particular en los buques mercantes o de la Armada, sin registro, porteo ni responsabilidad alguna por parte del transportista; o, dicho de otro modo, no había una legislación específica y reguladora para la correspondencia entre España y las Indias. Esto era debido fundamentalmente a que la distribución del correo oficial y privado por tierra, así como el de las mercancías, estaba monopolizado por la familia Galíndez de Carvajal. Esta familia ejerció el cargo de Correo Mayor de las Indias con carácter vitalicio, por Cédula de 27 de Octubre de 1525, expedida por Carlos V, por la que le autorizaba tener "especial cargo y cuidado de los correos y mensajeros que se despacharen y que entendería en todas las negociaciones y asuntos que se relacionaran."

 

Desde el punto de vista étnico, se observa en la obra una actitud de sobrevaloración al blanco español, si bien defiende a los blancos criollos de las acusaciones que les hacen desde Europa y sólo critican a algunas organizaciones que no acataren a España.

 

Se minusvaloriza a los indios, pero se los considera mejores que los negros.

 

 

 

CONCLUSION

 

En el Lazarillo, todavía resplandecen los grandes aconteci- mientos y tópicos de la conquista. De su lectura, se deduce la idea de lo político y lo económico, revelándose en Carrió un pensamiento comercial y colonialista. Sin embargo, él sostiene la necesidad de la reforma política, antes que la económica.

 

Si bien tiene rasgos picarescos, no tiene trama de novela. Lo

 

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literario se enmascara con formato de libro de viajes; también hay un itinerario jurídico, que es aprovechado por el autor para insertar una serie de problemáticas, que ya nada tienen que ver con los cometidos de su visita. Una mirada panorámica sobre el Lazarillo, nos invita insistentemente en la necesidad de ver las posibilidades del comercio interior de la ruta; es decir: postas, tambos y caminos, como el vínculo jurídico que une la colonia con el Estado. Esta visión dual que se da en la obra, puede explicarse sobre la base jurídica de la prohibición a los visitadores, y por extensión a todos los funcionarios, de poder participar en cualquier género de comercio. Sin embargo, Carrió no sólo parece no estar de acuerdo con esta medida legal, sino que ve recomendable que los cargos públicos se integren en el comercio, para beneficio del Estado. Situada la obra en su contexto, amplía, sin embargo, el sentido testimonial que el Lazarillo retiene en el espectro histórico-literario de su época.

 

Mirta Cevasco

Poeta y ensayista argentina.

Buenos Aires, 21 de diciembre de 2008

 

*= Se supone que Alonso Carrió en 1735 estuvo en México y que después realizó viajes a Perú y al Río de la Plata. Fue corregidor en Lima en 1752 y participó en la guerra contra los ingleses. Siguió a los jesuitas cuando fueron expulsados en 1767 y fue designado visitador de Correos en 1771 entre Lima y Buenos Aires.

 

(It is supposed that Alonso Carrió was in Mexico in 1735, and afterwards traveled to Perú and Río de la Plata. He was Chief Magistrate in Lima, in 1752 and fought in the war against Ingland. He followed the Jesuites when there were expulsed, in 1767; and was designed Mail Inspector in 1771, between Lima and Buenos Aires.

 

 

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

 

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Chiaramonte, José. C. Compilador. Pensamiento de la Ilustración. Economía y sociedad iberoamericanas en el siglo XVIII. Caracas: Ayacucho, 1979

 

Cruz Barney, Oscar. La supervivencia del derecho español en Hispanoamérica durante la época independiente. Jornadas de Historia del Derecho. México: Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1998

 

Domínguez Ortiz, Antonio. Carlos III y la España de la Ilustración. Madrid: Alianza, 1989

 

Fisher, John. El Perú Borbónico 1750 –1824. Lima: IEP, 2000

Gómez de la Serna, Gaspar. Los viajeros de la Ilustración. Madrid: Alianza, 1974

 

Herrero Massari, Jose Manuel. Libros de Viajes de los siglos XVI y XVII en España y Portugal: Lectura y Lectores. Madrid: Fundación Universitaria Española, 1999

 

Pérez Herrero, Pedro. Comercios y Mercados en América Latina colonial. Madrid: Fundación Mapfre, 1992

 

Sánchez Bella, Ismael.Historia del derecho indiano.Madrid: Editorial Mapfre, 1992

 

Stolley, Karen. El Lazarillo de ciegos caminantes: Un itinerario crítico. Hanover: Ediciones del Norte, 1992

 

Werkenthien, Christian. Entre sendas, postas y carruajes. Los comienzos del transporte en la Argentina. Buenos Aires: Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos, 1999.

 

Uslar-Pietri, Arturo. Ensayos sobre el Nuevo Mundo. Antología de textos políticos. Tecnos, Madrid, 2002. Lorente Maldonado, Antonio. Alonso Carrió de la Vandera. Editorial Nacional, D.L., Madrid, 1980.

 

 

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The American Lazarillo

 

Alonso Carrió de la Vandera (1714?-1783) wrote“The Guide for Blind Walkers”, printed in Lima, Perú, in 1775.

 

The original complete title of the work is: “The Guide for Blind Walkers from Buenos Aires to Lima, with its itineraries according to the most detailed observation, with some useful news for new trade travellers who ride a mule; and other stories. Taken from the memories of Don Alonso Carrió de la Vandera, in this extensive voyage, by Don Calixo Bustamante Carlos Inca, alias Concolorcorvo, native from Cuzco.”

 

Concolorcorvo – pen name under which Alonso Carrió identifies himself – was a Spanish writer, born in Gijón and deceased in Lima. The nickname, in the fiction, corresponds to the narrator as the first person of the work. Truly speaking, it is believed that it was the Indian guide who accompanied him along the travel who was called this way, despite his real name was: Calixto Bustamante Carlos. Thus, Concolorcorvo, appears as the person accompanying the illustrious Spanish, Alonso Carrió de la Vandera, as his secretary and mail inspector nominated in 1771,* The two are fictitious and true characters at the same time; they are friends; Alonso Carrió is an idealist European; and Concolorcorvo, a critical sly native.

 

Although it is not a real literary work because of its informative intention; it contains notable fragments of other genres, grace, vivacity and gift for observation.

 

The Guide for Blind Walkers from Buenos Aires to Lima, can be inserted, in one hand, in the traditional travel books, or guides for the traveller, which, in this case, describes meticulously the landscapes, villages, ways, products, charms and dangers of the distinct places they are going through.

 

In another hand, the book may be analysed as a report wanting to establish an equilibrium between the pros and cons of the Spanish conquest. Speaking about the cowboys, he tells us: “They take hold of a guitar, which they scarcely learn to play and sing some popular songs, very badly, out of tone; many of them improvised by themselves, mainly about love”.

 

The travel lasted one year and a half and they ride mules all along the journey of 946 leagues; it is, then, until here, a travel book, although a little heterodox, because it oscillates between a sociological document and a literary creation.

 

The same narrator tells us in Chapter 1: … travellers confronted with historians are similar to “lazarillos” in comparison with blinds. He stipulates in this way, not only the origin of the title of the work; but, moreover, that walkers are the real chroniclers of the experience, the ones who are commenting, and not necessarily the historians. Then, it seems wise to project the American society perspective from there on, viewed by a Spanish European, as an outlook contribution of the XVIII century's Spanish American society.

 

The book has XXVII chapters, divided in two parts. The first one until chapter X; and the second one, from chapter XI to XXVI; leaving the last chapter (XXVII) for the Sentence of Inspector Carrió on the author's historical itinerary. In it, there are: statistic reports, gossips, anecdotes; and other resorts as: dialogues, satyrs against Spaniards, French and Mexicans; in addition to some tales. As a travel book, it contains advices to travellers and a description of the different spots: flora and fauna, illnesses; but it also describes persons and there is some reflections on the social stratum; ways of living and clothing.

 

In Chapter IV, referring to the jurisdiction of Córdoba, the narrator says: “The principal men use very expensive clothes, but not women, which is an exception in both America, because, although dressing in an honest manner, their clothes are very cheap. They are very conservative and continue observing the customs of their ancestors. They do not allowed a mixture of black, the use of clothes other than the ones made in the country - which are quite rough - to slaves, and even to free men.”.

 

And further he continues: “They wash in the river, with water until the waist, and said, boasting, that we cannot clean well what is not deeply soaked. They make ponchos, carpets, girdles and, above all, men sell leather full cigarette cases, each one for eight “reales” (money of that time) because leather has no outlet, for the great distance to harbour.”

 

In the descriptions there is a comparison between cities and national characters, mainly between Peru and Mexico. The prejudices against Indies, inferiority of Creoles, justification of the Conquest and the defence of the Colony as an institution, all are examined.

 

Flashes of humour are observed at the beginning and at the end of the work, with the sentence: “among jokes and veracities I tell the truth”. Nobody escapes his critical prose : no human being, no hero; not even the gods of the mythology. A certain charm comes off the description of the customs and landscapes seen along the long journey.

 

There are also touches of picaresque, I quote Chapter VII, description of Tucumán :“The inspector who doesn't ac-

commodate himself to heat much his seat, said quickly to the old man, that the expression seems very bad to him”, where the Spanish critic, Antonio Lorente Medina, signals the work's genre being mainly a travel guide. This kind of books was very important in the XVIII century. It is obvious that there are spots of picaresque, but it is not a novel and not of that kind. Picaresque comes from outside as an element, a circumstance; not to identify the work.

 

Observing the literary structure, we note that the prose is tipical from the eighteens-century, in some moments full of proverbs, perhaps with some influence of Quevedo. The freedom of speech, usual in a guide of voyage, originates vulgarism and native expressions, in addition to a rich vocabulary about offices and products manufactured by the society.

 

We have to bear into account that Carrió de la Vandera was a Spanish civil servant, with the charge of Mail Inspector, and had to cover the journey between Buenos Aires and Lima. Under this point of view, the work of Carrió may be included in the category of illustrated travel book, even when the juridical-administrative nuance converts it into peculiar.

 

What we must not forget, is that the text of El Lazarillo is based on a legislative procedure already under way, and in close relation with the reforms the Bourbon's dynasty was pretending to impose to American possessions. What most urgently needed an improvement was the postal system between mother country and the colonies. Oscar Cruz Barney divides the mail story between Spain and the Indies into three phases, from which the first two are of interest for this study. He establishes the first epoch from 1514 up to 1764, in which the oficial correspondence is transported by advice ships and the particular one by the navy or merchant ships, without registering, carriage or at least some kind of responsibility from the haulier; in another words, there was no specific legislation for the mailing between Spain and the Indies. This was mainly due to the fact that, on the ground, the distribution of the official and private correspondence was monopolized by the family Galindez de Carvajal, who was attributed the commerce of Correo Mayor de las Indias(Principal Mail Office of the Indies) for their life time, as stipulated by Charles V, on a document dated October 1525, authorizing “special post to care about the correspondence and messengers that would be sent, and whatever related negotiations and matters.”

 

From an ethnic point of view, we observe in the work an attitude of over valuation of the white Spaniard; although defending the white Creoles from the accusations they suffered from Europe, and only criticizing some organizations that do not comply with Spain.

 

Indians are undervalued but considered better than Blacks.

 

 

CONCLUSION

 

In the Lazarillo, the big events and topics of the conquest are still shining. The idea of politics and economics is deduced, revealing in Carrio's writing a commercial and colonist thought. Nevertheless, he sustains that a reform in politics is needed first, before an economical one.

 

Although with picaresque spots, this work cannot be taken as a novel. In the book, what may be literature remains hidden underneath the principal purpose, that is a guide for travellers. There is also a juridical itinerary in it, which is used by the author to insert a series of problems having nothing to do with the task on this trip. An overflowing glance to The Lazarillo insists in inviting us to see the possibilities of the routes for interior commerce; I mean: relays, country inns and ways, like the juridical link between the colony and the State. This dual vision given in the work can be explained by the prohibition to strangers and, by extension, to all civil servants,

to participate in whatever commercial matter. Nonetheless, Carrió seems not to bear this legal measure; what is more, he recommends that public posts are integrated into commerce for the benefit of the State. After the book being situated in its place, we must say that it gives to the reader the living testimony experienced by The Lazarillo, as chronicler of the historical-literary context of his epoch.

 

Author of the paper: Mirta Cevasco

English version by Mariette Cirerol