Gutierre de Cetina

Poeta del amor

 

En aquella época luminosa del Siglo de Oro Español, en que aún resonaba el látigo de las olas sobre las carabelas que dieron lugar a una nueva historia en el mundo , también salpicaba la literatura de nuevos matices. Así se vio en la tinta de algunos poetas, como es el caso de Gutierre de Cetina. Aquel sevillano nacido alrededor de 1520, en el seno de una familia noble y acomodada, fue llamado, por algunos historiadores, “Poeta de la Colonia”.

Militar de profesión, fue “hombre de armas y letras”. Estuvo en la Corte de Carlos V, por lo que tomó parte en las guerras que se estaban llevando a cabo en Alemania, Francia y el Mediterráneo. En  la  corte,  muestra  sus  dotes de galán ante las damas.

 

Vivió largo tiempo en Italia, antes de partir para México en 1546. Su presencia en tierras de América lo enriqueció en experiencias de amantes y galanterías, convirtiéndose en el “Poeta del amor”, como dieron en llamarlo.

 

¿Pero fue realmente Gutierre de Cetina un poeta de la Colonia? Decididamente no; así la opinión de la mayoría de los historiadores que recopilaron su obra. Sin embargo, en el afán de enriquecer los anales de la primitiva literatura americana, muchos estudiosos lo integraron a ella, sin otras consideraciones. Su incursión por las nuevas tierras no necesariamente lo convierte en tal, por dos razones fundamentales:

 

1 En los numerosos poemas escritos, es posible descubrir muchos elementos que lo identifican con la literatura hispana.

 

2 El poema puede ser colonial, cuando a sus coordenadas “temporo-espaciales”, une otra condición: la de no haber podido escribirse sin América. Es decir, que el tema nacional sea preponderante, y no esté desplazado por otros temas anecdóticos o axiales.

 

En la poética de Cetina, por ejemplo, casi no aparece el tema americano. Es sabido que el poeta compuso la mayoría de sus obras importantes en Sevilla, antes de partir para México.

 

En verdad, el abordaje de la vida y obra de Cetina difiere entre los distintos autores; y la recopilación de la misma no ha sido tarea fácil.

El esplendor de la cultura española, esencialmente el Renacimiento del siglo XVI y el Barroco del siglo XVII, se extiende desde la publicación de la Gramática Castellana de Antonio de Nebrija (1492), hasta la muerte de Calderón (l681). En la aurora de su apogeo, destelló la obra de Miguel de Cervantes y Lope de Vega. Si bien Gutierre de Cetina no es de la talla de éstos, ni de tantos otros destacados, no debiera ser considerado un poeta ignoto ni menor; aunque su literatura haya sido oscilante.

 

Su obra está compuesta por cinco madrigales, doscientos cuarenta y cuatro sonetos, once canciones (todas amorosas), nueve estancias, diecisiete epístolas (dirigidas a sus amigos), una sextina y una oda. Todos estos poemas fueron recogidos e impresos en Sevilla, en 1895, por don Joaquín Hazañas.

 

En prosa compuso: “Discurso sobre la poesía castellana” y “Diálogo entre la cabeza y la gorra”.

 

Cuando era joven, utilizaba el sobrenombre de “Vandalio” y cantaba amores a una dama sevillana no identificada, a la que llamaba Dórida. Hacia 1537, en Valladolid, donde residía el emperador Carlos V; se enamora de otra dama, a la que llama Amaridilla. En 1545 se vuelve a enamorar; esta vez de una joven condesa: Laura Gonzaga, que contrajo matrimonio pocos años después, con Juan Francisco Trivulcio. Algunos historiadores comentan que el infortunio de este amor le inspiró una de sus obras más destacadas: el famoso Madrigal, cuyo comentario se hará más adelante.

 

Es en México donde, hipotéticamente, encuentra la muerte, víctima de un ataque con arma blanca, al ser confundido con otra persona. Hay diversas teorías sobre este suceso. El proceso judicial consta en el archivo general de Indias de Sevilla, donde se reflejan todas las declaraciones al respecto. Aunque no se conoce la fecha exacta de su fallecimiento, se supone que fue en 1557, cuando contaba aproximadamente cuarenta años. Hay quienes sostienen que volvió a España, para que su tierra fuese su sepulcro.

 

Perteneció a la llamada “generación de petrarquistas”; junto con Boscán, Garcilaso, Hernando de Acuña y Diego Hurtado de Mendoza: llamados así por el esfuerzo que hacían para encontrar un nuevo lenguaje poético. También formaba parte del grupo de Ausías March.

 

A semejanza de los grandes autores que produjeron sus obras en momentos de sufrimiento, así también lo hizo Gutierre de Cetina. Sus quebrantos amorosos fueron motivo de que, en sus creaciones, la belleza poética se traduzca en vocablos plenos de desilusión y desengaño. Se ha dicho que ha resultado muy complejo seguirle los pasos a este poeta sevillano; más aún, dilucidar parte de su vida y de su obra. La ordenación de esta poesía se hace difícil, porque siendo obra de intimidad, apenas deja transparentar la circunstancia de su motivo y su escritura. De todas maneras, tuvo oportunidad de vivir un tiempo en Sevilla, donde escribiría y retocaría parte de su producción.

 

La universalidad de la obra de Cetina es definitiva. Si bien no se puede identificar lo hallado como rotundamente verídico, es mucho lo que se discierne de este autor, basándonos en sus poemas. Además, se señala cómo la experiencia vivida por un autor-poeta está ligada a su creación. No se puede ignorar la vida y el contexto social en el que deambuló. El verso, en sus manos, fue un mediador en la expresión de sus sentimientos. Por tanto, casi todo, es considerado material autobiográfico.

 

Un análisis profundo de su obra nos lleva a inferir, que el poeta era un petrarquista, toda vez que sigue un código ya establecido. Estos poetas, en general, despreciaban los romances. No obstante, se observa en Cetina tres de ellos, aconsonantados; siendo aún, el de menos concesiones a lo tradicional. La poesía cancioneril dejó sus huellas, como se puede observar en los versos octosílabos del poema: “Ojos claros y serenos”, que le dieron mayor fama y le hicieron partitura para ser interpretado en vihuela:

 

Ojos claros, serenos,

si de un dulce mirar sois alabados,

¿por qué, si me miráis, miráis airados?

Si cuanto más piadosos,

más bellos parecéis a aquél que os mira,

no me miréis con ira,

porque no parezcáis menos hermosos.

¡Ay, tormentos rabiosos!

 

Ojos claros, serenos,

¡ya que así me miráis, miradme al menos!

 

Este madrigal ha sido una de las composiciones de más valor significativo en cuanto a su contenido y belleza, hecho por el cual pasó a la posterioridad.

 

Por otra parte, teniendo en cuenta que Cetina fue buen imitador (muy común en aquella época), es importante su adopción de las formas poéticas italianas que, en él, alcanzan destacadas dimensiones, desde dos vertientes. Por un lado la que corresponde a la teoría literaria; y por otro, su forma particular de creación. Por ejemplo, en la Canción V, comparándola con la de Ludovico Ariosto, Cetina cambia los nombres originales; también modifica las referencias tempo- rales. En otras, adopta el motivo; pero dándole una significación opuesta, acorde a su propia experiencia. Así es el caso del verso donde nos dice que amó: por pensada elección no por destino (soneto II, V 14); a imitación de otro de Petrarca, donde se observa que termina con la idea opuesta de éste: “Amor la spinge e tira non per elezione ma per destino”.

 

Siendo Cetina petrarquista, es imprescindible tratar sobre la métrica italianizante en su poesía. El uso del endecasílabo es la característica principal en la nueva modalidad de la poesía española. Diego Hurtado de Mendoza y Hernando de Acuña la adoptaron, concluyendo la obra iniciada por Boscán y Garcilaso.

 

Desde el punto de vista rítmico de la métrica silábica, el endecasílabo prima en la obra poética de Cetina. También se destaca la presencia de la polirritmia y cómo se mezclan los ritmos endecasilábicos, con ciertos efectos estilísticos. Según Begoña López de Baher : “El empleo de una determinada combinación de ritmos es, en los buenos poetas, un medio para lograr, consciente o inconscientemente, la más plena efectividad creadora de la expresión”…

 

En su realidad poemática, Cetina no comunica sus sentimientos en forma directa, sino ajustándose a códigos preestablecidos.

 

Las teorías amorosas que surgieron en el siglo XVI fueron producto de seguir a Platón y a Petrarca, pero con diferentes apreciaciones e influencias de Marsilio Ficino, León Hebreo y Bembo Castiglione. También hay otras corrientes que influyen en la teoría amorosa, como la del amor cortés en postrimerías de la Edad Media; la corriente realista castellana y la Ovidiana. Este complejo de movimientos propicia que los poetas españoles plasmen “un amor espiritualizado e idealizado”. Interpretan el amor como un ansia de belleza y sufrimiento, que también se da en Gutierre de Cetina.

 

En síntesis:

 

1 Cetina se caracteriza básicamente por el tema del amor; sobre todo el amor como constante sufrimiento, y éste será tan imperecedero como su causa. Que el amante está predestinado para amar a una determinada dama (esta tradición se halla presente desde el amor cortés).

 

2 La ausencia, común en la lírica renacentista, que aflora en diversos poemas suyos.

 

3 Su lamento, por lo que vive en el presente, respecto de su felicidad en el pasado. El tema del bien perdido, es uno de los principales ejes en su poesía.

 

4 Vacilación entre contrarios: la esperanza y la desesperanza.

 

5 El recelo, el temor; cuando afirma que la inseguridad lo mantiene temeroso. El recelo “el peor de los sufrimientos”.

 

6 El binomio que se da en el amor como engaño-ilusión. El poeta-amador escoge seguir amando a su amada, sin hacer esfuerzo para salir de esa situación. Es como si gozara de su sufrimiento.

 

7 La muerte por amor. El pensamiento de la muerte queda enraizado en la tradición del amor cortés, cuya complicación conceptual, no está exenta de cierto masoquismo.

 

8 Falta de desahogo en el hablar: el silencio impuesto. Dado que dentro de esta misma línea - que él ha seguido - el amado no puede decir el nombre de la amada; impide que el poeta se desahogue.

 

La poética de Gutierre de Cetina está llena de exaltación del amor y de la belleza. Sus comparaciones son vivas, apasionadas, como en este fragmento de: Yo diría de vos tan altamente:…

Ante vos las estrellas

como delante el sol, son menos bellas.

El sol es más lustroso,

más a mi parecer no es tan hermoso.

¡Qué puedo decir, si cuanto veo,

todo ante vos es feo!...”

 

El amor, en todas sus facetas, es lo que inspira su obra.

 

Además, siempre los ojos, como vimos en “Ojos claros y serenos”.

 

También en este poema:

 

Cubrir los bellos ojos

con la mano que ya me tiene muerto.

 

En el Soneto VI:

 

Ojos cuya beldad entre mortales

hace inmortal la hermosura mía…

 

(Y tantos más, que podrían citarse). No importa si lo miran con desdén, con desaire o miran a otro.

 

En cuanto al adjetivo “rabioso” que utiliza con frecuencia; creo que es una forma de enfatizar algo muy fuerte, muy vivo o desesperado; así parezca una antítesis dentro de su estética.

 

Su manera de entender la muerte, como única salida a su pesadumbre. Pero cuando en su Elegía dice: en la muerte del cuerpo no hay partida:… Podría interpretarse que la muerte, más allá de única salida, también trae resignación; cuestión que no pasa cuando el amor se aleja. Cómo se verá, hay un batallar constante de sentimientos.

 

Son muchos los puntos importantes de este autor que quedan sin ser mencionados; pero se debe reafirmar que su obra ha sido un gran aporte para la literatura española. Hizo innovaciones a la técnica poética y supo expresar, por medio de las palabras, los más bellos sentimientos.

 

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Sin lugar a dudas, podría decirse que no sólo es el poeta del amor, sino también el de los ojos, ya que ha sido el que mejor ha tratado este tema en su lírica. El encanto de mirar, la comunicación que conlleva, el reflejo del alma; la forma, su luz, la belleza de la mirada femenina medida con palabras.

 

Gutierre de Cetina tal vez no llegó al verso acrisolado por la depuración, como Garcilaso; pero sí fue pródigo, difuso, desbordado; con poemas muy difíciles de olvidar.

 

Desde arcanos caminos nos deja la estela de su lumbre. Sin enceguecer, ilumina.

 

Mirta Eva Ruíz

Poeta y narradora argentina

Buenos Aires – Diciembre de 2008

 

 

Caballero y Dama: tarots pintados por Bonifacio Bembo,

siglo XV (Pinacoteca Brera, Milán, Italia.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Poetas líricos de los siglos XVI y XII: Adolfo de Castro

Tomo 1

 

Poesía de la Edad de Oro: José Manuel Blecua

 

Gutierre de Cetina poeta del Renacimiento español: Begoña López Bueno

 

Antología de la Poesía Hispanoamericana: La Colonia

 

Antología de Poetas Líricos Castellanos: Clásicos Jackson

 

Otros.

 

 

 

Gutierre de Cetina

Poet of love

 

In those luminous times of the Spanish Golden Age, in which the whip of the waves still sounded upon the caravels – giving place for a new story in the world –, sprinkling new nuances upon the literature, too. Thus it was seen through the pen of some poets, as in the case of Gutierre de Cetina. That Sevillian born around the year 1520, in the bosom of a noble and well-off family; he was named by some historians: “Poet of the Colony”.

 

For a profession, military; he was a “man of arms and letters”. He served under Charles V, taking part in the war against Germany, France and the Mediterranean. At court, he used his poetical talent to woo the ladies.

 

He lived a long time in Italy, before departing for Mexico in 1546. His dwelling in American countries made him rich in experiences with all kind of love affairs, converting him in the “Poet of love” they used to call him.

 

But, was Gutierre de Cetina really a poet of the Colony? Decisively not! is the opinion of the majority of historians that compiled his work. Nevertheless, longing to do well with American primitive literature annals, many scholars included him without further consideration. His incursion through the new lands did not necessary convert him in that kind of poets, for two fundamental reasons:

 

1 – Amid the numerous poems he wrote, it is possible to find many elements including him in the Spanish literature.

 

2 – A poem may be colonial when, to time and space coordinates, is added the impossibility to have been written without America. Meaning that the national theme is predominant and not displaced by other ones: anecdotal or axial.

 

In the poems of Cetrina, for example, the American theme is scarcely mentioned. It is known that the poet composed the majority of his work in Seville, before voyaging to Mexico.

 

Truly, Cetina's life and work approach differs among the distinct authors; and to compile it was not an easy task.

 

The splendor of Spanish culture, essentially in the XVI century of the Renaissance and in the Baroque period of the XVII, expands from the publication of the Castilian Grammar, by Antonio de Nebrija (1492), until the death of Calderón (1681). At the dawn of his apogee, sparkled the works of Miguel de Cervantes and Lope de Vega. Although Gutierrez de Cetina has not their high skill, neither the talent of so many reckon top poets, he ought not be considered as an unknown or minor poet; even though his literature has been oscillating.

 

His work is composed by five madrigals, two hundred and forty-four sonnets, eleven songs of love, nine stanzas, seventieth epistles (letters to his friends), one sextina* and one ode. All these poems were collected and print in Seville, in 1895, by Sir Joaquín Hazañas.

 

In prose he composed: “Discurso sobre la poesía castellana” (Speech on Castelian poetry) and “Diálogo entre la cabeza y la gorra” (Dialog between head and cap).

 

When he was young, he used the nickname of “Vandalio” and sang songs to a Sevillian lady unidentified, whom he called: Dórida. Around 1537, in Valladolid, where lived Emperor Charles V; he falls in love with another woman: Amaridilla. In 1545, he is enamoured again, this time the selected one is a young countess: Laura Gonzaga, who would be married a few years after to Juan Francisco Trivulcio. Some historians comment that the misfortune of this love inspired him one of his most uprising work: the famous madrigal I shall quote later on this paper.

 

It is in Mexico, where, hypothetically, he died, victim of a cold steel attack, being taken for somebody else. There are various theories about this murder. The judicial procedure is recorded in the Indian general files of Seville, where all declarations about the case are reflected. Also the exact date of his death is not known, it is supposed it was in 1557, when he was approximately forty years old. There are some scholars sustaining that he returned to Spain in order his land be his sepulcher.

 

He belongs to the Petrarchan generation; together with Boscán, Garcilaso, Hernando de Acuña and Diego Hurtado de Mendoza: called so for the effort they were doing to find a new poetical language. He was also part of the Ausías March group.

 

Like the great authors who produced their works during times of suffering, thus did Gutierre de Cetina. His endured pains of love are turned into beauty in his verses, embodied through words full of delusion and sorrow. It was said that to follow the way of this Sevillian poet was complex; and still harder, to elucidate a part of his work. It is difficult to put an order to his poetry; because, for being intimate, it scarcely leaves transparency about the motive and circumstance of its creation. Anyway he had the opportunity to dwell a certain time in Seville, where he would write and correct part of his production.

 

The work of Cetina is definitively universal. Although we cannot identify all what was found as emphatically truthful, there is a lot we can discern about him, taking his poems as a base. Moreover, it signals how living experiences and creation are tied together in the work of a poet. We cannot ignore the social context of that time. In his hands, the verse was a mediator to express his feelings. That is why the whole of his work is understood as autobiographical.

 

After a profound analyze, we deduce that he was Petrarchan, following an already established code. Generally, those poets despised ballads. Nevertheless, we can find three of them in Cetina; despite being the one who less followed the tradition. Poetical songs remain into memory, as we can observe with the poem: “Ojos claros y serenos” (Fair and serene eyes), which made him famous, and for which a musical score was made to play it with vihuela (an early form of guitar):

 

Fair and serene eyes,

if your sweetness is praised

why so angry is your look?

The more merciful you are,

the more beautiful you seem to me.

Don't look with such an anger,

you lessen your beauty, thus.

Oh torment, so furious!

 

Fair and serene eyes,

since you want to glare me out

look at me at least!

 

(free version of the translator)

 

 

This madrigal was one of the compositions of more significant value for its context and beauty; for what it remains for posterity.

 

In another hand, taking into account that Celina was a good imitator (very common in that epoch), his adoption of Italian poetical forms is important; moreover because with him they reach prominent dimensions, from two aspects. For one side, the one corresponding to literary theory; and for the other, its creative particular form. For example: in the song V, comparing it with the one of Ludovico Ariosto, Cetina changes the original names; he also modifies temporal references. In others, he adopts the motif; but giving it an opposite signification, in accordance with his own experience. Thus is the case of the verse where he tells us that he loved: for thought election not for destiny (sonnet II, V 14); an imitation of another one of Petrarca, where we observe that he ends with the opposite idea; “Love push and pull her not for election but for destiny”.

 

Because he takes Petrarca as a model, we must consider Italian metric in Cetrina's poetry. The use of hendecasyllable is the principal characteristic of the new modality in Spanish poetry. Diego Hurtado de Mendoza and Hernando de Acuña adopted it, finishing the work started by Boscán and Garcilaso.

 

In the metric of rhythmical syllabic point of view, the hendecasyllable is a priority in the poetry of Cetrina. We may also point out some polyrhythmical presence and how hendecasyllable rhythms are mixed up with a certain stylistic effect. As Begoña López de Baher reffers: “Using a determinated combination of rhythms means, in good poets, a medium to achieve in the expression, consciously or unconsciously, its better creative effect”...

 

Into his poetical reality, Cetrina doesn't transmit his feeling in a direct form, but adjusted to pre-established codes.

 

The amorous theories that surged in the XVI century were produced following Plato and Petrarca; adding, nevertheless, different appreciations and influences from Marsilio Ficino, León Hebreo and Bembo Castiglione. There are also other modes influencing the amorous theory, like the one of courteous love in the final stage of the Middle Ages; the realistic Castilian mode and Ovid influence. This complex movement gives rise to an “spiritual and ideal love” in the Spanish poetry. It shows love as a longing for beauty and suffering, which is also to be find in Gutierrez de Cetina.

 

 

In short:

 

1 – Cetina is mainly characterized by the theme of love ; chiefly the sort of loving in constant suffering; and that kind of love will be as imperishable as its cause. Lovers are predestined to a certain lady (this tradition appears first in the courteous love).

 

2 – The absence , common in the lyric of the Renaissance, emerging in various of his poems.

 

3 – Lamentation about his misfortune in present times, in

respect of his happiness in the past. The lost goodness is one of his poetry's principal themes.

 

4 – Vacillation among contraries: hope and despair.

 

5 – Suspicion, fair ; when he affirms that insecurity frightens him. Suspicion, the worst of sufferings.

 

6 – The delusion-illusion pairing in love affairs. The poet chooses to continue to love his lady, without making any effort to solve the situation. It looks like he is enjoying his distress.

 

7 – Death by love. The thought of death remains deeply rooted in the courteous love, which conceptual complication is not exempt of a certain masochism.

 

8 – Lake of outlet in speaking: the imposed silence. Because

the way he was in, the poet cannot discover the name of his lover; because it would prevent to express himself with a degree of freedom.

 

The poetry of Gutierre de Cetina is full of exalted love and beauty. His similes are vivacious and passionate, like in this fragment of : I would like to say about you so highly …

 

Before you as before the sun

the stars are less beautiful.

More glossy is the sun

but not so beautiful to me.

What can I say if all what I see

in front of you is ugly! …

 

Love in all its facets is what inspires his work.

 

Beside, always the eyes, like we see in “Fair and serene eyes”. And also in the following poems:

 

Covering the beautiful eyes

with that hand that let me die

 

Eyes whose beauty among mortals

makes immortal the beauty of mine

Sonnet VI

 

(And many others could be quoted). No matter if they looked at him with disdain, rebuff, or are looking at others.

 

And about the adjective “furious” that he frequently uses, I think it is a manner to emphasize something very strong, very acute or hopeless; thus it seems an antithesis into aesthetics.

 

The way he understand the death as the only issue to his grief. But when he said in his elegy: “In the death of the body there is no depart; we may interpret he means that death, beyond being the unique issue, brings also resignation. Which may not occur when is love that goes away. As you can see, there is a constant fight among feelings.

 

Without any doubt, it may be said he is not only the poet of love, but also of the eyes, because he is the one who better treated this item in the lyric. The charm of a look; the communication that it implies; the reflect of the soul; the form; their light; the beauty of a feminine glance measured with words.

 

Gutierre de Cetina perhaps did not attain the pure refined verse like Garcilaso did; nevertheless, he has been rich, wordy, overflowed; with poems very difficult to forget.

 

From arcane ways he brings us a trail of light. Without blinding, he illuminates.

 

Author of the paper: Mirta Eva Ruíz

English version by Mariette Cirerol