Los manuscritos del mar Muerto

La patria de los judíos es un texto sagrado / Edmond Jabés

 

 

ABabá, el leñador, se dirigió a la roca y dijo: “Sésamo, ábrete” y la roca se abrió. Quiso escapar, pero su destino lo inmovilizó ante la abertura de la caverna y lo empujó a mirar….

 

Como en un cuento de las Mil y una noches, en 1947, un pastor de una tribu beduina, Muhammed ed-Dib, mientras vigilaba sus ovejas, se internó en una cueva al sur de Qumran; y, con sorpresa, descubrió unos rollos de piel manuscritos dentro de tinajas de arcilla. A raíz de este descubrimiento, se realizaron seis campañas de excavaciones, durante los años 1951 a 1958, dirigidas por catedráticos y autoridades del Museo de Israel.

Desde hacía mucho tiempo, se conocía la existencia de las ruinas de Qumrán, situadas en la costa noroeste del Mar Muerto. Este sitio había sufrido cuatro ocupaciones diferentes: La primera se remonta a los tiempos de los reyes de Judá. Se cree que este lugar correspondía posiblemente a la Ciudad de Sal mencionada en el libro de Josué.

 

La segunda, desde el año 100 AC al 70 DC, fue la ocupación de la comunidad esenia de Qumran, que es la agrupación de la cual provienen los manuscritos encontrados.

 

En la tercera ocupación, se asienta, en Qumrán, un puesto de guardia romano encargado de vigilar los accesos al Mar Muerto hasta liquidar las secuelas de la primera rebelión judía.

 

La cuarta corresponde al destacamento de Bar Kokebá durante la segunda rebelión judía (132-135 DC), desatada por la prohibición a los judíos de entrar a una nueva ciudad romana establecida sobre las ruinas del Templo, que concluyó con el fracaso del último intento de reconstruirlo.

 

Se descubrieron y excavaron once grutas que proporcionaron manuscritos de los libros bíblicos más antiguos que se conocen; obras desconocidas de tipo sectario; comentarios de textos compuestos con fines partidistas y polémicos; compilaciones de reglamentos concernientes a la admisión de adeptos, al genero de vida que se les prescribe, a la organización del grupo y a su táctica militar. En total, alrededor de seiscientos manuscritos fragmentarios, en hebreo antiguo y en arameo, de los cuales la cuarta parte son copias de libros bíblicos, con excepción del de Esther. Sin embargo, los siguientes se hallaron casi completos: un manuscrito del Levítico, una colección de Salmos, un Tárgum de Job, un Tárgum del Levítico y un texto apocalíptico.


En la primera gruta, había copias del libro de Isaías, un comentario del libro de Habacuc y cuatro manuscritos llamados: Apócrifo del Génesis, Regla o Manual de Disciplina, Reglamento de la Guerra de los hijos de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas, e Himnos. Existen tres obras que no forman parte de la Biblia, escritas en lengua griega, que estaban destinadas a los judíos de la diáspora; la iglesia católica las adoptó con el nombre de: deuterocanónicos; y son: el libro de Tobías, el Eclesiástico y la Epístola de Jeremías. También otras obras del antiguo testamento, que los protestantes llaman seudoepígrafos, y los católicos apócrifos. Son el libro de los Jubileos y los de Henoc, un Testamento de Leví y un Testamento de Neftalí, el Apócrifo del Génesis, los Salmos de Josué y una Plegaria de Nabonid.

 

Se han descubierto fragmentos de libros bíblicos utilizados en “florilegios”, o sea aquellos que reúnen textos con un mismo tema de inspiración y que motivan comentarios polémicos como el “Comentario a Habacuc” y el “Tárgum de Job”. Algunos relatan preocupaciones apocalípticas, litúrgicas o sapienciales, como el rollo de los Himnos. Otros tienen carácter de código disciplinario e informan sobre la organización del grupo, como la Regla, el Reglamento de la Guerra de los Hijos de la Luz contra los Hijos de las Tinieblas y el Escrito de Damasco.

 

Entre los manuscritos de libros bíblicos figuran testimonios de las tres tradiciones: samaritana, alejandrina y masorética.

 

La colonia judía de Alejandría tradujo al griego los textos sagrados, que es lo que hoy conocemos como la Biblia de los Setenta. Sólo a fines del siglo I DC, los rabinos, reunidos en el sínodo de Yabneb, declararon cerrado el canon de la Biblia Hebraica.


Los trabajos de fijación del texto, reanudados en el siglo VII, concluyeron, en el X, con el establecimiento de un texto oficial que recibió el nombre de Masora; y sus autores, el de masoretas; es decir: testigos de la Tradición. Todos los manuscritos de la Biblia Hebraica que nos han llegado, son posteriores y muestran una uniformidad de texto.

 

En los manuscritos de carácter sectario, se habla de una “comunidad” con la que Dios habría concertado una Nueva Alianza, lo que se considera el verdadero Israel. Sus miembros son los penitentes, los justos, los pobres, los santos, los elegidos de Dios. El rollo de la Regla es rico en información sobre su organización, ritos y doctrina. Otros documentos como el Escrito de Damasco, el Reglamento de la Guerra, el rollo de los Himnos y los Comentarios bíblicos, confirman o completan lo suministrado por la Regla. Ellos establecían que cualquier nacido en Israel, podía entrar a la Comunidad tras un examen de su inteligencia y su aptitud para la disciplina. Si era aceptado por los sacerdotes y miembros de la alianza, tras un juramento y un periodo de dos años en el seno de la comunidad, en el que se observaban sus aptitudes, todos sus actos estarían vinculados con sus cofrades según minuciosos reglamentos. Los baños de purificación podrían darse antes del año. Después del segundo, tendrían lugar las comidas comunitarias y el ingreso de sus bienes en los bienes comunes.

Dice la Regla que “donde haya diez personas no falte entre ellos un sacerdote, cuando dispongan la mesa para comer o preparen el vino para beber. El sacerdote será el primero en adelantar la mano para que se pronuncie la bendición sobre el pan y el vino… Y cuando Adonay haya engendrado al Mesías entre ellos...”. Esta última frase aclara que las comidas de la Comunidad tenían carácter sacramental y prefiguraban el banquete mesiánico.

 

Existía una estricta jerarquía con el predominio de los sacerdotes sobre los laicos, y una clasificación anual: “año por año se examinarán su espíritu y sus obras, de manera que se promueva a cada uno según su inteligencia y la perfección de su conducta o se lo retrograde según las faltas que haya cometido”. La Regla distinguía las diversas etapas de la vida y determinaba cuales eran los derechos y los deberes propios de cada una en el interior de la Comunidad.

 

El Escrito de Damasco habla de los principales personajes de la Comunidad (jueces, sacerdotes, inspectores de la Congre- gación) y fija la edad mínima y máxima entre las cuales pueden ejercer sus cargos. Esta comunidad que se proclama “Congregación de los Pobres”, prescribe el desprecio de las riquezas y de los placeres de los sentidos. Como la Comunidad es la Casa de la Ley, la Regla insiste en el estudio de la Ley:

 

que no falte en el lugar donde se hallen diez hombres, uno que estudie la Ley día y noche, constantemente...” Se daba énfasis a la celebración del sábado y de las fiestas.

 

Los fragmentos manuscritos del libro de los Jubileos se oponen al calendario oficial utilizado por el clero de Jerusalén que se basa en las revoluciones lunares con años de 355 días; y usa un calendario solar por el que el año, de 364 días, se divide en cuatro estaciones iguales. La utilización de estos dos calendarios diferentes conducía a la celebración de las fiestas en fechas distintas. Esto, unido a la obsesión por la pureza (baños de purificación; tabúes alimentarios: evitar contacto con el aceite; impurezas de origen sexual o de otras funciones fisiológicas) debió de ser una de las razones por las que la Comunidad se abstuvo de participar en el culto celebrado en el Templo y a remplazarlo por la plegaria. La Comunidad era depositaria de la revelación de los “Misterios de Dios”, ocultos en la letra de las Sagradas Escrituras”. Según la Regla, Dios es el creador de dos espíritus que presiden: uno el bien; y el otro, el mal. El Espíritu del bien, o Ángel de la verdad, tiene su adversario en el Ángel de las tinieblas, o Satán; ambos a la cabeza de los espíritus buenos y malos. Transforman el mundo en un campo de batalla, dividiendo a los hombres en dos bandos, el de Hijos de la Luz y el de Hijos de las tinieblas. Para ellos, el último estado del Hombre y del Universo está predestinado. La Regla, el Escrito de Damasco, los Himnos, el Reglamento de la Guerra y el Himno Z, exponen la misma doctrina. Y aclaraban que en cuanto se produzca el Juicio que Dios ejecutará sobre todos los hombres, los elegidos, incluidos los ya muertos, habrán de resucitar para participar en el combate final y recibir la vida perpetua.

 

Las doctrinas mesiánicas de la Comunidad estaban influidas por los acontecimientos políticos que agitaban Palestina, por lo cual los manuscritos presentan divergencias según su fecha de redacción.

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La Regla habla de tres personajes: un Profeta precursor de ambos Mesías (un Mesías sacerdote y un Mesías rey). Con el tiempo, el Mesías Sacerdote asumiría todas las funciones, llamándose Maestro de Justicia; quien, oponiéndose final- mente al clero establecido en Jerusalén, por sus infidelidades a la Ley, fue el organizador de la secta que realizó los manus- critos de Qumran. Inspirándose en el profeta Isaías, llevó a sus adeptos al desierto para profundizar el conocimiento de la Ley y su práctica correcta, pero fue perseguido, apresado, enjui- ciado por un tribunal y desterrado a Damasco. Abandonado por gran parte de sus discípulos, fue bendecido, pues los fieles que lo siguieron pudieron escapar de las legiones romanas que invadieron Jerusalén.

 

Los manuscritos de Qumran ofrecen un testimonio de primera mano para el conocimiento del judaísmo en los períodos helénicos y romanos, y en los orígenes del cristianismo. No existía, en esa época del judaísmo, una autoridad dogmática; se era judío por mantenerse fiel al Dios Único de Israel y seguir las prescripciones morales y rituales de la Torah. Había diversos partidos o escuelas: asideos, saduceos, fariseos, esenios, samaritanos y zelotes, constituían en conjunto el judaísmo de Palestina. Pero, ya en esa época, la mayoría de los judíos vivía fuera de Tierra Santa, en la diáspora o en dispersión. Hacia el comienzo de la era cristiana, había un judaísmo oficial: el del Sanedrín de Jerusalén; y un judaísmo marginal, o periférico, formado por otras sectas: entre ellas los esenios. Samaritanos y saduceos representaban la derecha reaccionaria; los fariseos eran el partido religioso más poderoso y más escuchado por el pueblo; pero la mayoría de los judíos estaba fuera de estas sectas: la religión del hombre de la calle era más tibia, tal como ocurre hoy en día.

 

Según Josefo y Filón, los esenios constituyeron varias colonias y Qumran pudo ser una de ellas. Plinio habla de un solo establecimiento esenio, y lo localiza en la orilla occidental del Mar Muerto, coincidiendo con la fecha de ocupación.

 

Los manuscritos, lo mismo que los edificios de Qumran, son obras suyas, siendo uno de los principales partidos judíos de la época.

 

El origen de la palabra “esenios” es oscuro. Para Filón, es parecido al griego “eseo” y “osioi”, cuyo significado es santos, puros. Dupont-Sommer propone la palabra hebrea “esah”: consejo, partido.

 

Parece haber una continuidad entre los esenios y los primeros cristianos. Hay numerosas semejanzas entre lo que revelan los manuscritos de la Comunidad y las primeras comunidades cristianas. El R. P. Daniélou cita la pertenencia de Juan Bautista, antes de su vocación, al medio de Qumran; la conversión al cristianismo de sacerdotes de Qumran en Jerusalén; y el ingreso de muchos esenios al cristianismo a consecuencia de su dispersión, en el año 70 DC.

 

En cuanto a Jesús y los esenios, el R.P. Daniélou comenta que Jesús seguía el calendario de Qumran, el contacto con Juan Bautista y el reclutamiento de sus primeros discípulos en la región próxima a Qumran.

 

Para Krister Stendhal Jesús vino como Mesías, en tanto que el Maestro de Justicia no sería Mesías hasta el día de su regreso, así “la Iglesia Cristiana estaba adelantada en un acto sobre los esenios”.

 

Es indudable que, con el avance en el estudio de los manuscritos, se añadirá más luz sobre estos temas. Lo que podemos afirmar, por ahora, es que los esenios son el nexo perdido, y ahora recuperado, entre la convulsionada historia de Israel y los grupos judeocristianos primitivos.

 

Susana Kirszenzweig

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

R. de Vaux: director de la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa, instalada en el convento de dominicos de

Jerusalén, y presidente del Comité Internacional del Museo Arqueológico de Palestina en Jerusalén.

 

A. Dupont-Sommer: “Los escritos esenios descubiertos cerca del Mar Muerto”, Paris, 1960. Es profesor en la Sorbona y en la Escuela Práctica de Altos estudios. Es el principal pionero en los estudios qumranicos.

 

E. M. Laperrousaz: ”Los manuscritos del Mar Muerto” EUDEBA, 3º edición, 1976. Testigo de la elaboración del material descubierto.

 

R. P. Daniélou: “Los manuscritos del Mar Muerto y los orígenes del cristianismo”, ed. Criterio, Buenos Aires, 1961.

 

Krister Stendhal: “Los rollos y el nuevo testamento”, Nueva York, 1957.

 

Internet : César Vidal Manzanares, 1993, “los esenios y los rollos del Mar Muerto”; y 1994, ”Los manuscritos del Mar Muerto”, Madrid.

 

Flavio Josefo: Antigüedades Judaicas (1, 5, 9, 13,18) y La guerra de los judíos (2, 8,2-13).

 

Manuscritos del mar Muerto, en Wikipedia.

 

La helenización de Israel durante el gobierno de los primeros macabeos.

 

 

 

Paisaje de las grutas donde se encontraron

los Manuscritos del Mar Muerto.

 

Landscape of the caves in which the Dead Sea scrolls were found.

 

 

 

Lo que nos llega de un manuscrito.

What is lend tu us from a manuscript.

 

 

 

 

Gruta número 4, de Qumran. - Qumran grotto number 4.

 

 

Dead Sea Scrolls

Jewish Fatherland is a sacred text: Edmond Jabés

 

Ali Baba, the woodcutter, walked towards the rock and said: “Open Sesame!” and the rock opened. He wanted to escape, but his destiny immobilizes him in front of the gap pushing him to look inside...

Like in a tale of the Thousand Nights, in 1947, a shepherd of a Bedouin tribe, Muhammed ed-Dib, while he was watching his sheeps, entered a cave in the south of Qumran, and, surprised, discovered some skin scrolls inside large earthenware jars. Following this discovery, six excavation campaigns were made during the years 1951 and 1958, led by professors and authorities from the museum of Israel.

 

The ruins of Qumran are known from long time ago. They are situated on the north-east cost of the Dead Sea. This place suffered four occupations, the first dating from the epoch of the kings of Judah. – It is believed that there, was located the city Salt mentioned in the Book of Joshua.

 

The second lasted from 100 to 70 AC and was by the Qumran Essenes' community, who supposedly wrote the found manuscripts.

 

In the third occupation, a post of Roman guards was installed there, to watch over the accesses to the Dead Sea, until the consequences of the first Jew rebellion were liquidated.

 

The fourth one correspond to a detachment of Bar Kokeba, during the second Jew rebellion (132-135 AC) caused by the prohibition to the Jews to enter a new Roman city built upon the ruins of Jerusalem; finishing with the last intent to re-construct the temple.

 

Eleven grottoes were discovered and excavated, bringing to light manuscripts of the most antique biblical books we know about: unknown works of sectarian type; commentaries on texts composed with partisan polemical aims; compilations of regulations for the admission of new adepts, the genre of life they had to follow, group organization of the group and military tactics. On the whole: around six hundred fragmentary manuscripts in antique Hebrew and Aramaic. A fourth part are copies of biblical books, except for the one of Esther. Nevertheless, the followings were found almost complete: a Leviticus manuscript; a collection of psalms; a Targum of Job; a Leviticus Targum and an apocalyptic text.

 

In the first cave, there were copies of the Book of Isaiah; a commentary of the book of Habacuc and four manuscripts called : Apocryphal Genesis; Discipline Manual; Regulation of the War between the Sons of Light and the Sons of Darkness; Hymns. There are three works that did not form part of the Bible, written in Greek language for the Jews of the Diaspora. The Catholic Church adopted them through the name of: Deuterocanonical. They are: Tobi, Ecclesiasticus, The Letter of Jeremiah. Were also were found some antique works of the Old Testament, which Protestants named Pseudepigraphal and Catholics, Apocryphal. Those are : Jubilees, the Books of Enoch; one testament of Levi and one of Naphtali; Genesis Apocryphal; Psalms of Joshua and Prayer of Nabonidus.

 

Fragments of biblical books were discovered in anthologies, I mean in those works gathering together texts on an unique inspired theme that used to raise polemic arguments, like the “Comment of Habacuc” and the “Targum of Job”. Some relate apocalyptic, liturgical or wisdom preoccupations, like the scroll of the Hymns. Others have a discipline code and inform about the group organization; like the Regulation of the war between the Sons of Light and the Sons of Darkness; and the Text of Damascus.

 

Amid biblical manuscripts are testimonies of the three traditions : Samaritan , Alexandrina and Masoretic.

 

The Jewish colony of Alexandria translated the sacred texts into Greek. It was only at the end of the first century AC that the rabbis attending the synod of Yabneb, declared that the canon of the Hebraic Bible was closed.

 

The works about the fixing of the text, resumed in the VII century, finished in the X century by establishing an official writing which received the name of Masora. The authors were called masoretes; meaning: Witnesses of the Tradition. All the Hebraic Bible manuscripts that reached us are posterior and their texts show uniformity.

 

In the manuscripts of sectarian character, it is told about a “community” considered the true Israel, that would have dealt a New Alliance with God. Their members are penitents, justs, poor persons, saints, chosen by God. The scroll of the Rule is rich about information on their organization, rites and doctrine. Other documents like the Damascus Text, the Regulation of the War, the scroll of the hymns and the Biblical Commentaries, confirm or complete what is supplied by the Rule. They established that whoever was born in Israel may enter the Community after an examination of their intelligence and aptitude for discipline. If they were accepted by the priests and members of the Alliance, after taking an oath and spending a period of two years in which their aptitude and behavior is meticulously observed, they would form part of the society. Their acting is now controlled by their fellow brothers according to thorough rules. They may have purification bathes before the end of the first year. After the second year, they could have their meals with the community and their property pass to the common good. The Rule says that “where there are ten persons laying the table to eat or preparing wine to drink, one of them must be a priest.

 

The priest will be first to raise the hand and pronounce a benediction upon the bread and wine... And when Adonay a Messiah begotten had amid them...”. This last sentence makes clear that meals in the Community had a sacred character and prefigured the messianic banquet.

 

They settled a strict hierarchy and an annual reclassification , where priests had a predominance over seculars: “year after year their spirit and their works would be examined, in order that every one shall be promoted in accordance with the intelligence and perfection of his behavior; or be retrograded because of his offenses”. The Rule distinguished the diverse stages of life and determined which were the rights and duties at each of them inside the Community.

 

The Book of Damascus tells about the principal personages of the Society (judges, priests, inspectors of the Congregation) and fixed the minimum and maximum age between which they could exert their charges. This Community who called herself “Congregation of the Paupers”, prescribes contempt for wealth and pleasure of the senses. As the Community is the House of the Law, the Rule insists on the study of the law: “When ten men are in a place, at least one of them must be studying, day and night, constantly...” Emphasis was given to the celebration of Saturdays and feasts.

 

The fragments of the manuscript “Jubilees” are opposed to the official calendar used by the clergy of Jerusalem, based on the revolutions of the moon with years of 355 days, and use instead a solar calendar, through which the year has 364 days divided in four similar seasons. The problem was that the same feasts were taking place on different dates. That, added to the obsession of purity (purification baths, nutritional taboos; to avoid contact with oil, sexual and other impure physiological functions) must have been one of the reasons why the Community refrained to frequent the Temple Cult and replace it by the prayer. They said to be depositories of the revelation of “God mysteries” hidden into the words of the “Religious texts”. According to the Rule, God created two spirits to preside: one good and another, evil. The Good Spirit, or Angel of Verity; has his opponent in the Angel of Darkness, or Satan; both of them leading among the whole good and evil spirits. They are transforming the world into a battlefield, dividing men in two squads: the Sons of Light and the Sons of Darkness. For them, the last state of Men and Universe is predestined. The manuscripts of the Rule, Damascus Texts, Hymns, and the Regulation of the War and Hymn Z, teach the same doctrine: making clear that when God shall give his sentence upon all men; the selected ones, including those who are already dead, must raise and participate in the final battle, to receive the eternal life.

 

The Messianic doctrines of the Community were influenced by the political events stirring Palestine; because of that the manuscripts are exposing some differences, depending of the date of the writing.

 

The Rule tells about three personages: a prophet who would be precursor of the two following Messiahs: a priest and a king. In due course, the Messiah-Priest would take over all the functions and be called Master of Justice. He is the one who fought the clergy established in Jerusalem for its infidelity to the Law, and organized the sect that wrote the Dead Sea scrolls. Inspired by prophet Isaiah, he took his adepts to the desert to deeply study the Law and its correct interpretation. Nonetheless, he was persecuted, captured, judged and exiled to Damascus. There, abandoned by a great part of his disciples, he felt somehow blessed, for the faithful ones who followed him, could escape the Roman legions that invaded Jerusalem.

 

The Dead Sea Scrolls are a first class testimony of the Judaism in the beginning of Christianity, Hellenic and Roman period. In that epoch there was no dogmatic authority; a person was considered Jew when faithful to the Unique God of Israel, and following the consequent moral and ritual prescriptions of the Torah. There were different schools: “Asideos”, Sadducees, Pharisees, Essenes, Samaritans, Zealots, forming altogether the Palestinian Judaism. But already in that epoch, the majority of Jews lived abroad, in the Diaspora, dispersed. When the Christian era started, there was an official Judaism: the Sanhedrin of Jerusalem; and a marginal or peripheral one formed by other sects: amid them, the Essenes. Samaritans and Sadducees represented the reactionary right; the Pharisee party was the most powerful religious and listened to by people. But, quite a big number of Jews were out of those sects. The religiousness of the man in the street was more tepid, the same as it occurs today.

 

According to Josephus, the Essenes set up varies colonies and Qumran could be one of them. Pliny spoke about a unique establishment that coincides with the occupation date; and he situated it on the occidental shore of the Dead Sea. Qumran manuscripts and buildings are their works, being Essenes one of the chief parties of the epoch.

 

The origin of the word “Essenes” is obscure. Philon mentions it as similar to Greek “eseo” and “osioi”, which means saint, pure. Dupont-Sommer proposes the Hebrew word “esah”: advice, party.

 

It looks like there was a continuity between them and first Christians. There is a lot of similitude between what is revealed in the manuscripts and the teaching of Jesus. R.P. Daniélou quotes that before being converted, John the Baptist belonged to the Qumran Community. He also mentions that many Essenes : priests and plain brothers, became Christians as a consequence of the dispersion occurred in 70 AC. R. P. Daniélou comments that Jesus followed the calendar of Qumran; was in contact with Johan the Baptist; and that his first disciples were recruited in a location near Qumran.

 

For Krister Stendhal, Jesus came as Messiah; nonetheless the Master of Justice would not reach that state until the day of his return. Then, “the Christian Church was advanced one pace over the Essenes.

 

It is out of doubt that with the going ahead in the study of the manuscripts, more light will be added on these themes. What we can assure, for now, is that the Essenes are the lost nexus, now recovered, between the convulsed history of Israel and the primitive groups of Christian Jews.

 

Author: Susana Kirszenzweig

English version by Mariette Cirerol

 

 

 

Halite (rock salt) encrusted cobble (Dead Sea)

Adoquín incrustado con halita (sal de roca) en el Mar Muerto

 

 

 

By Domenico Veneziano (1445)

Johan the Baptist casts off his clothes

to begin his period in the wilderness.

 

Juan se despoja de su ropa

para empezar su estancia en el desierto.