Averroes

 

Pensando, pensando, estás aquí, en esta ilustración que te define lo mejor que el artista pudo. Pensando, pensando, filósofo querido; pensando en cómo hacer para que los humanos sean mejores; en cómo alcanzar más sabiduría y compartirla luego con tus hermanos; pensando, pensando, así es como te imaginamos hoy, después de tantos siglos, después de tantas atrocidades; pero también tantas cosas buenas, que no sé por qué, no se recuerdan tan fácilmente.

 

Te imaginamos así, “buena gente” como se califica en nuestro tiempo a las personas de bien. Lástima que sólo podamos “conocerte” a través de lo que han escrito sobre ti los estudiosos de tu obra; de las traducciones que de ella nos han llegado; pero ¡cuán difícil resulta poderlas tener entre nuestras manos!... Me hubiera gustado hablar contigo, cara a cara; pero me pregunto: ¿te hubieras detenido a escucharme, siendo yo tan poca cosa socialmente;  y,  siendo mujer, además?  ¿De qué manera se consideraba a las feminas en tu tiempo?... Desde alguna parte de Internet, me contestan que: “igualaba al hombre, mas dependiendo de él”; y, sobre todo economica- mente, añadiría yo; porque ¿quién, en aquel entonces, se hubiera atrevido a darle un trabajo digno? ... No hay índices de que lo hicieras tú, aunque tampoco se sabe si te lo hubieran permitido las circunstancias; o si, simplemente, te hubiera parecido bien tal cosa. La vida ha cambiado tanto de tu tiempo al nuestro; y tanto además, los diferentes modos de vivirla y las creencias. Me pregunto, a veces, si no son las costumbres, las que engendran el pensamiento... Algo que otrora era de lo más normal, hoy en día nos parecería todo lo contrario. ... En otra parte, siempre navegando por Internet, leo que las niñas nunca iban a la escuela, que el acceso a la cultura estaba vedado para ellas, siendo tan sólo para los niños. A los ojos de la gente de hoy, esto es un crimen contra los derechos de la mujer; y, sin embargo formaba parte de costumbres ancestrales, frente a las cuales nadie osaba siquiera rebelarse, encontrándolo natural... Para no faltar a la verdad, hay que decir que hubo algunas féminas, pocas, que sí, supieron imponerse; mas, en grupos sociales muy concretos; en ambientes sesgados y mayormente en las cortes. Estas mujeres que eran  poetas, letradas, secretarias, calígrafas o maestras, lograron que sus nombres pasaran a la posteridad, siendo sus dotes y destreza reconocidas a través de los siglos.

 

“Averroes, latinización del nombre árabe Ibn Rushd, es el nombre por el que se conoce en la tradición occidental a Abū l-Walīd Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn Rushd (en árabe أبو الوليد محمد بن أحمد بن محمد بن رشد)”.  Así deletrean tu nombre en “Wikipedia”.

 

Naciste en Córdoba, entonces capital del Al-Andalus, en 1126; y tu cuerpo dejó de funcionar en Marrakech, Marruecos, el 10 de diciembre de 1198.   Pero tu alma,   ¿dónde se fue tu alma?, ¿se  desvaneció  mezclándose  con  el  polvo  del universo?,  ese polvo que va formando siempre más estrellas, desde el no-principio hasta el no-fin? ¡Qué misterio más grande nos envuelve!  Somos los primeros involucrados; y, sin embargo, no se nos desvela de qué manera, con o sin consciencia, con o sin memoria de nuestra personalidad terrestre, vamos a ir transformándonos; integrándonos, pasando de vida en vida, en esta eternidad ignota, a la que todos estamos destinados.

 

Ha pasado mucho tiempo desde que tus pies pisaron por última vez nuestro mundo, mas tu recuerdo sigue con nosotros; no se ha marchitado, al contrario, va creciendo con los años y los siglos... Pero, ¿te das cuenta tú, te capacita tu estado actual para gozar de este reconocimiento? Y, de ser afirmativo, ¿te importaría?, o no te merecería la mínima atención, en esta mezcla de polvo de átomos donde transitan las substancias trasmutadas de tu ser.

 

Ya mencioné más arriba que fuiste filósofo, añado que también ejerciste de maestro en filosofía, leyes islámicas, matemáticas y medicina. Naciste en una familia de estudiosos del derecho. Tu abuelo fue juez principal de Córdoba, bajo el régimen de los almorávides; cuyo cargo luego heredó tu padre, manteniéndolo hasta la llegada de la dinastía almohade, en 1146. Como Cadí, serviste en las cortes de Sevilla y Córdoba; y, en 1182, fuiste nombrado médico de la corte del califa Abu Ya`qub Yusuf y de su hijo, en Marrakech.

 

En cuanto a literatura:

- Escribiste comentarios sobre la obra del que hoy, se suele  considerar como el más grande filósofo occidental de la antigüedad: Aristóteles (1). Estudiando tu vida, me doy cuenta que, para ti, significaba todavía mucho más, que lo tenías como modelo, como mentor se podría decir, a pesar de haber vivido muchos siglos antes que tú.

 

- Entre 1162 y 1169, elaboraste una enciclopedia médica: Kulliyat fi al tib (Medicina General).

- Tu obra más importante fue sin duda: La incoherencia del incoherente (Tahafut al-tahafut); en la cual defiendes duramente “con dientes y uñas” la filosofía de Aristóteles, contra las acusaciones de al-Ghazzali, filósofo musulmán que vivió sobre la Tierra un siglo antes que tú. Estas acusaciones están plasmadas su obra titulada: Las Incoherencias de los filósofos, en la cual tacha la filosofía del gran hombre, de afrenta al Islam. Por supuesto, tú también te sientes aludido y ofendido; y, analizas las acusaciones una por una, luego las refutas, exponiendo tus razones. En Wikipedia leo que, con ello, fraguaste la senda que separa la fe de la razón. Tenía valor escribir esta obra que va en contra de las creencias de tu tiempo, de las entonces vigentes en Al-Andalus. De nacer un siglo más tarde, no te librabas de la Inquisición. Tu filosofía no escapó, fue condenada por un obispo de Paris, como veremos más abajo, lo que no impidió que tus obras fueran traducidas del árabe al hebreo, al principio del siglo XIII de nuestra era, por Jacob Anatoli; y luego, también al latín, por otros escritores.

 

A pesar de los pesares, eras un hombre religioso, fiel al Corán que considerabas como la palabra de Dios. También decías que la religión era necesaria para dirigir a las masas, ya que no tenían acceso a la enseñanza; añadiendo empero, que los más afortunados que podían estudiar e investigar, llegaban a las mismas conclusiones que la Iglesia...

 

Entonces sería así, ahora no; la ciencia a dado pasos de gigantes y los va a dar más enormes todavía; la “mayoría” de las veces para el bien de la humanidad; y otras, me temo, para su destrucción.  ¡¡¡Ojala me equivoque!!! ... La ciencia, con  medios cada vez más sofisticados, cada vez más precisos, nos abre los ojos sobre   la   realidad   y  los poderes potenciales de los seres y de las cosas; sobre la importancia del entorno donde vivimos, particularmente del natural; de cómo lo estamos destruyendo y qué podemos hacer para recuperar y conservar lo que se puede de lo perdido.

 

Si estuvieras ahora con nosotros, tendrías mucho más en que pensar y analizar y procurar mejorar, como es tu talante. Te aseguro que no te aburrirías.

 

Tuviste que soportar la ola de fanatismo que invadió Al-Andalus después de la conquista de los Almohades; te desterraron y aislaron a la ciudad de Lucena, cerca de Córdoba. Luego, se arrepienten y te vuelven a llamar a las cortes de Marruecos, pero ya es tarde, es el final de tu vida, que se apaga pocos meses después.

 

Tu pensamiento y el de Aristóteles, encontrados en 219 tesis, fueron condenados y prohibido su enseñanza, en 1277, por un obispo parisino, Étienne Tempier, a causa, según alude, de incompatibilidad con la doctrina católica. Por suerte, muchos de estos ensayos consiguieron sobrevivir en la literatura, gracias a autores como Giordano Bruno y Pico della Mirandola.

 

El original de tu obra, escrita en árabe, se perdió o fue destruido a propósito como consecuencia de la censura. Pero sus traducciones al latín y al hebreo consiguieron atravesar el tiempo y llegar hasta nosotros.

 

En resumen, creo que tu meta era fundir la filosofía de Aristóteles con las enseñanzas del Corán; en otras palabras, fundir la contemplación con la espiritualidad, lo cual no parece desentonar con ninguna de las religiones de ahora. Sin embargo, en tu tiempo, no se podía tolerar tu afirmación de que el mundo era eterno;  pero el hombre, no; aunque su alma terminara juntándose con la de Dios, formando un todo inmortal. En el nuestro de mundo, todavía se discute la existencia del alma y su inmortalidad; pero no se mata ni encierra a nadie por esta causa.

 

Las demás ideas que defendías; como, por ejemplo, que los astros eran múltiples y se movían; que tanto la humanidad como la naturaleza se desarrollaban por sí solas, no dependiendo de la voluntad de Dios; parecen normales a la mayoría de nosotros, no a todos; puesto que siempre habrá divergencias, en todos los tiempos: pasados, presentes y futuros.

 

Los fanáticos de cualquier religión llegaron y llegan a torturar hasta la muerte, tan sólo por pensar de una manera diferente, por tener otras ideas. Es algo que la razón no puede comprender y menos, admitir. Los que lo hacen están privados de ella, les han lavado el cerebro; no se puede concebir de otra manera.

 

¡Somos tan insignificantes a escala del universo; y, sin embargo, capaces de causar tanto daño!... También podemos hacer el bien, ser creadores de cosas buenas y útiles, ayudar a los necesitados; pero es como si costara más ser bueno que malo... Y lo triste, es que es así... Cuesta mucho más ser bueno, pero tiene su recompensa, aunque sólo sea la de poder estar orgulloso de sí mismo.

 

Somos dioses, tenemos la posibilidad de hacer el bien y el mal, de construir y destruir... ¿Lo habéis pensado?...

 

Mariette Cirerol

 

 

 

Commentarium magnum Averrois in Aristotelis  - De Anima libros.

Manuscrito Francés, postrimerías del siglo XIII

French Manuscript, third quarter of the 13th century

 

 

 

 

 

 

Herbal árabe / Arabic herbal

 

 

Mujer mora del Al-Andalus

Muslim woman in Al-Andalus

 

 

 

 

 

Averroes

 

Thinking, thinking you are, here, in this representation defining you the better the artist could. Thinking, thinking, beloved philosopher; thinking about what to do for humans’ welfare; what to do in order to attain more wisdom  and  share it with your brothers. Thinking, thinking, thus is how we imagine you after so many centuries passing by; so many atrocities; but also so many good things, that I don’t know why they are so little remembered.

 

We imagine you like this: “good people”, as are called in our times honest kind-hearted persons. It is a pity we cannot know you directly, but only through what people wrote about you; also by some translations of your works, but it is so difficult to have access to them... I would like to speak to you face to face; but, would you listen to me, to a socially so unimportant person that, furthermore, is a woman? ... How was woman considered in your times? ... They answer somewhere in the net: “same as man but depending on him”... about all, economically I would add. Because, who would dare to give her a decent payable work in that time? There is no sign you did; even though we cannot know if only you would have had the possibility to do it; or simply if such a suggestion would have been accepted by you: to give some important public charges to a woman... Life has changed so much from your time to ours; and so much also, the different ways of living and beliefs... Sometimes I wonder if costumes are responsible for the thoughts of the people... Things that in former times would have been perfectly normal are now unthinkable... In another web page, I read that girls were never going to school, that school was only for boys... Today’s people would take that as a crime against women rights; although it was part of ancestral costumes that everybody, in your time, willingly followed as a natural state. ... To be fair enough, I have to say that there were some women who reached to impose themselves; even if it was in very limited and closed environments; like, for instance, in courts. These women obtained the status of poets, writers, secretaries, calligraphers or professors; and their skill and performances are still remembered along the centuries.

 

Averroes, latinization of the Arab name Ibn Rushd, is the name by which Abū l-Walīd Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn Rushd (inArab أبو الوليد محمد بن أحمد بن محمد بن رشد) is known in western tradition”. Like this your name is spelled in “Wikipedia”.

 

You were born in 1126, in Cordoba, then the capital of Al-Andalus; and your body passed away on December the 10th, 1198. But your soul; where is your soul gone? Did it vanish among the dust of the universe? this dust that continues building stars, from the no-beginning until the no-end. So big is the mystery that involves us! We are the first implied and nobody tells us in what manner, with or without conscience of our own personality, would we go transforming; would we pass from one life to another and still another and more ones; would we be integrated in the unknown, unlimited space to which all of us are destined.

 

Lot of centuries have passed since your feet last walked on the Earth, nevertheless your memories remain with us without fading away; on the contrary, they are turning stronger and stronger amidst the streaming of the times. I wonder if, somehow, you are noticing it; and, if it would matter or be of none importance? in that mixture of dust and atoms, where are transiting the transmuted substances of your being.

 

I have already mentioned above that you were a philosopher; and now I add that you also practised as a professor in Islamic laws, philosophy, mathematics and medicine.

 

The members of your family were learned persons; your grandfather was judge in Cordoba under the Almoravid régime; your father inherited the charge and maintained it until the dynasty of the Almohads arrived, in 1146. And you served as a Cadi in Sevillian and Cordovan courts; being, in 1182, nominated principal doctor in the court of caliph Abu Ya`qub Yusuf’s, and son’s, in Marrakesh.

 

 

On what concern literature:

 

- You wrote commentaries referring to the work of who today is known as most important western philosopher of the Antiquity: Aristotle (1). By studying your life, I realize that he signified still much more for you. You took him as a model; as a mentor, if we can say that of somebody passed away centuries before you.

- Between 1162 and 1169, you elaborated an encyclopaedia about medicine: Kulliyat fi al tib (General Medicine).

- Nevertheless, your more important work is without any doubt: The Incoherence of Incoherence (Tahafut al-tahafut); in which you strongly defend Aristotelian philosophy against al-Ghazali's claims in The Incoherence of the Philosophers (Tahafut al-falasifa). Al-Ghazali’s is a Muslim philosopher that lived on the Earth a century before you. He wrote that Aristotelian philosophy was an affront to Islam. Of course, you felt offended, too. You analyze accusations one by one, then refuted them, explaining your reasons. You must have been courageous enough, writing such commentaries opposed to the thinking of the time, at least in Al-Andalus. If you were born a century later, you may have fallen into Inquisition’s hands. You escaped but your philosophy has been condemned; first by a bishop of Paris, as we will see on a following page. That was not an impeachment for your books being translated: first into Hebrew, at the beginning of XIII century, by Jacob Anatoli; and then, into Latin, by other writers.

 

Despite of all, you were a religious man, loyal to the Koran that you considered the word of God. You were also saying that religion was necessary to lead the uncultivated mass of people; arguing that who has the chance to study and scholars,

when investigating, arrive to the same conclusions as the Church does.

 

It may have been so, then; but not now; now science has advanced with giant paces that would be still more enormous in the future; the majority of them for the good of humanity; but others, I am afraid, may lead to the destruction of our world. I hope I am wrong !!! ... Science, with means and ways always more sophisticated, always more precise, opens our eyes to reality, to beings and things potential powers; on the environmental importance of the place where we live, particularly the natural one; on how we are destroying it and what to do to conserve what from the lost is left.

 

If you were among us now, you would have a lot more to think about, to analyze, try to improve, following your mood. I can assure, you would not get bored.

 

You suffered the fanatical wave that invaded Al-Andalus after Almohad Conquest; they would exile you to the city of Lucena, near Cordoba. Little after they seemed to regret and call you back again to Morocco’s courts. But it was too late; you were already at the end of your life, which ended some months after.

 

Aristotelian thoughts as well as yours, exposed in 219 thesis, were condemned by a bishop of Paris, Étienne Tempier, in 1277. The teaching of such philosophy was prohibited, alleging incompatibility with Catholic doctrine. Fortunately, lot of these works survived in the literature, thanks to authors like Giordano Bruno and Pico della Mirandola.

 

Unhappily, the original of your whole work written in Arab disappeared or was annihilated by censure. Instead, the translations into Latin and Hebrew went across many centuries reaching our times.

 

In a few words, I would say your aim was to fuse Aristotelian philosophy  with  the  teaching  of the Koran;  in order  to add nature’s contemplation to spirituality, which may be accepted by all religions of today.

 

Nevertheless, in your times, such affirmation of yours that the world is eternal, but not the man; even though the soul of all men would join the essence of God and form a single immortal whole -- as you wrote --, was not tolerated. Nowadays, the existence of the soul and its immortality is still a matter of discussion; but nobody is killed or goes to prison because of that.

 

And neither other ideas of yours were accepted. For instance: defending the multiplicity of stars and their movement; that humanity and nature were developing by themselves, without depending on the will of God; etc... All these ideas seem normal to us; well, not to all of us; there will always be divergences in the past, present and future.

 

Fanatics of all times and all religions torture, until death come, people who think differently, who have other ideas. The reason cannot understand neither tolerate that! Who does it is insane, or his brain has been washed. Otherwise, such comportment would be impossible.

 

At universal scale we are so insignificant; and, nevertheless, capable to cause so much harm! ... We are also able of goodness; we can create good and useful things; be caring with other humans... But, strangely, it cost more to be good than to be evil. To behave honestly is not easy, but has its recompense; and even if the award is only self satisfaction, it’s worth the effort.

 

We are gods, we have the possibility to act well and bad, to build up and destroy... ¿Did you think about that? ...

 

Mariette Cirerol

 

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