Luis de Góngora y Argote

por Manuel Garrido, Málaga, España

 

La ciudad de  Córdoba (España), a lo largo de la historia, ha dado al mundo un elevado número de hombres ilustres.   Sirva como ejemplo algunos de ellos, como El Gran Capitán en el mundo de las armas; en el toreo: Lagartijo, Machaquito, Manolete, Martorell o El Guerra, y varios más.  En el arte pictórico: Julio Romero de Torres. Sin olvidar el mundo de la literatura, donde reina uno de los grandes filósofos de la historia: Séneca; y, principalmente en la poesía, LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE. Podría continuar nombrando a otros muchos, tanto hombres como mujeres, que contribuyeron a otorgar grandeza a la ciudad de los califas, donde reluce una de las mayores mezquitas musulmanas de occidente.

 

 

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 Luís de Góngora nació en la Córdoba de España, Andalucía, el 11 de Julio de 1561.  Era hijo del abogado don Francisco de Argote y de doña Leonor de Góngora.  Comenzó sus trasposiciones por el nombre, al anteponer el apellido materno en atención a la eufonía, como hará con el mundo de las palabras a través de todo su arte.

 

Era miembro de una familia culta, por lo que tuvo la oportunidad de ingresar en la Universidad de Salamanca para estudiar leyes, aunque nunca llegó a graduarse...  A los  24 años, abrazó el estado eclesiástico, desempeñando varias funciones que le brindaron la posibilidad de viajar por España.  Viajó especialmente por Madrid, Granada, Cuenca, Burgos, Salvatierra, Pontevedra y Toledo. Pero su vida disipada y sus composiciones profanas le valieron, en 1588, una amonestación del obispo.

 

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En 1603, lo encontramos en la corte, que había sido trasladada a Valladolid. Va en busca de una  actividad lucrativa capaz de mejorar su tambaleante situación económica. Muchas veces, para no decir casi siempre, los problemas agudizan la imaginación. En efecto, fue en esa época cuando escribió sus letrillas más ingeniosas. Trabó amistad con Pedro Espinosa, esto fue bueno. Lo que me parece dañino para su popularidad, fue el enfrentamiento que sostuvo con su gran rival, Francisco de Quevedo. La enemistad fue mordaz y abierta, alimentada ferozmente por los versos satíricos de ambos personajes.

 

En el cargo de racionero que le dieron en la Iglesia, tenía que ocuparse de diferentes tareas económico-administrativas y diplomáticas, organizar fiestas, visitar magnates, etcétera. Los asuntos de limpieza de sangre también formaban parte de su cometido. En 1611, renuncia a este cargo y se retira a la Huerta de don Marcos, cerca de Córdoba, para escribir el “Polifemo” y las “Soledades”.

 

 En 1617, se establece en Madrid, donde le nombran capellán de Felipe III.  Al morirse Felipe III,  le sucede Felipe IV, el cual tiene como favorito al Conde-Duque de Olivares, amigo de Góngora, por lo que continúa vinculado a la corte. 

 

Pero, a pesar de contar con el beneplácito de la corte, sus preocupaciones económicas no le dejan. Algo de ellas podemos ver reflejadas en las ciento veintiuna cartas, mayormente dirigidas desde Madrid a sus amigos de Córdoba, durante los años que transcurren entre 1617 y 1626, en las cuales les solicita una ayuda económica. En su carta 109, podemos notar la intensidad de su desesperación: “…me socorran y saquen de la miseria en que me han puesto siete años casi de corte”

                          De la merced, señores, despedido

                  Pues lo ha querido así la suerte mía,

                  De mis deudos iré a la compañía,

                  No poco de mis deudos oprimido.

 

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Es cierto que la mayoría de esas cartas están escritas en la peor fase de la vida madrileña del poeta, sin embargo, me pregunto si su pauperismo fue verdaderamente consecuencia de la falta de ingresos económicos; o si, por el contrario, la culpa la tuvo su marcado despilfarro. Parece ser que Luis de Góngora se gastaba más de la cuenta en ostentaciones.

 

Choca el ver que junto a esa desesperada solicitud de dinero, hay datos que no obedecen a esa pobreza tan pregonada.  Nos basamos para ello en la petición que hace en su carta 107, dirigida al Rey, en la que se lee:

 

“Suplico a V. M. se sirva considerar que de ochocientos reales no se puede pagar casa ni vestir mi persona ni la de dos pajes, sustentar dos criadas, ni mantener un coche que me trae arrastrado.”

 

Se podría justificar esta actitud admitiendo que Góngora vendría a ser en aquella época, lo que hoy llamaríamos un “señorito andaluz”. No obstante, resulta evidente que su economía hubiese sido menos traumática de no haber sido tan adicto al juego, donde solía perder reiteradamente; de haber  eliminado de su vida las costosas ostentaciones; y renunciado, además, a sus clandestinas aventuras eróticas.

 

En uno de sus romances dice:

 

Diez años desperdicié,

los mejores de mi edad,

en ser labrador de amor

a costa de mi caudal.

 

Pero dejemos al hombre y vayamos al artista.

 

En sus primeras composiciones, hacia 1580, se adivina ya  la  implacable vena satírica que caracterizará buena parte de  su obra  posterior.  Pero  al  estilo  ligero  y  humorístico  de  esta época se  le  unirá  otro,  elegante  y  culto,  que  aparece  en  los

 

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poemas dedicados al sepulcro del Greco y a la muerte de Rodrigo Calderón. 

 

En la Fábula de Piramo y Tisbe , en 1617, se producirá la unión perfecta de ambos registros, que hasta entonces se habían mantenido separados, al poner en un lado sus letrillas y romances populares, tan nítidos que por ellos llegó a ser llamado “ángel de luz”; y en otro, sus oscuras obras cultistas, donde pasó a ser para algunos: “ángel de las tinieblas”.

No le preocuparon temas como la religión o el amor, a Góngora le inspiró la belleza.

 

En sus composiciones sentimentales describe con fina maestría las reacciones anímicas.

 

El romancillo “Hermana Marica”, recrea un episodio infantil.  En “Las Flores del Romero” se expresa un delicado sentimentalismo y en “Ande Yo Caliente y Ríase la Gente” expone su vena satírico-jocosa.

 

En sus romances fronterizos, convierte en sentimiento amoroso el antiguo encono de la época de la reconquista.  Son ejemplos: “Forzado  de  Dragut”    “Aquel  Rayo  de la Guerra y  “Entre los

Sueltos Caballos de los Vencidos”.

 

Otros romances son de tema caballeresco, como “Romance de Angélica y Medoro”.  Algunos son descriptivos como “Granada”; o bien religiosos, como “Al Nacimiento de Cristo”.

 

En su poesía cultista, que desarrolla a partir de 1610, Góngora orquestó la sinfonía maravillosa de la naturaleza en todos sus matices, con un acento sabiamente distribuido, un fluctuante y rítmico endecasílabo, esdrújulas balanceantes; y la diéresis que melifica o destruye la dureza semántica y prosódica de una palabra.

 

Mediante la adjetivación, consigue dar una sensación visual a cada uno de sus versos. Para acentuar el valor simbólico de su poesía, desecha los vocablos reales y los sustituye con metáforas.

 

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En el vacío argumental surge la plenitud; bulle la vida, la forma y la fuerza de la palabra. El plano real está magistralmente fundido con el imaginario. Para interpretar estas obras, se requiere un amplio conocimiento de la historia y de la mitología; además de un profundo dominio de la gramática y del idioma.

 

También escribió sonetos y canciones de estilo clásico, donde no se nota tanto el cultismo.

 

Aunque Góngora no publicó sus obras (en 1623 tuvo un intento, pero fracasó), éstas pasaron de mano en mano, en copias manuscritas  que se coleccionaron y recopilaron en cancioneros,

romanceros y antologías; publicadas con o sin su permiso.

 

En el mismo año de su muerte, Juan López de Vicuña publicó algunas de las obras en verso, llamando al poeta “El Homero español”. Desgraciadamente, la Inquisición las retiró. Por suerte, en 1633, volvieron a aparecer en una edición mejorada, esta vez a cargo de Gonzalo de Hoces.

 

No obstante, el manuscrito más autorizado es el llamado Manuscrito Chacón, escrito en 1921 por el erudito Foulché-Delbosc. Contiene aclaraciones del propio Góngora y la cronología de cada poema. 

 

A pesar de que, en su testamento, hace referencia a su “obra en prosa y verso”, no se ha hallado ningún escrito en prosa, salvo las 124 cartas que son, por supuesto, un testimonio valiosísimo de su tiempo.

 

En mi opinión, algunos de los motivos que causaron la no publicación de sus obras en vida, fueron: por una parte, unos documentos datados en 1589, en los que se critica su afición al juego y a los toros. (esto último lo veo justificado dado su condición de andaluz cordobés); y por otra parte, la culpa debió de  tenerla  su  carácter  agrio  y  algo  envidioso,  que  le incitó a

 

 

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enemistarse con escritores ilustres de la época: con el gran Lope de Vega, nada menos, considerado como la figura máxima del teatro español; y con el temible Quevedo, gran maestro del conceptismo , que se mostró siempre satírico y burlesco.

 

Hubo un enfrentamiento basado quizás en la envidia y los celos; o, posiblemente, con la intención de infravalorar la obra de Góngora a pesar de sus casi doscientos sonetos, algunos de los cuales figuran entre los más bellos escritos en lengua castellana.

 

En mi parecer, hay que imputar su mala suerte a la falta de sencillez y naturalidad de su estilo literario, a su afición a las formas rebuscadamente cultas, y a las nuevas voces que pretendía introducir en la literatura española, en una época en que la gran mayoría de la población era casi analfabeta. Parte de los que sí conocían la escritura, no lograba entender el por qué de la implantación de ese nuevo rumbo literario.

 

Entre 1612 y 1613 compuso los poemas extensos, Polifemo y Galatea, y Soledades; dando lugar a una serie de polémicas a favor y en contra del estilo gongorino culterano. Estas polémicas estuvieron guerreando durante buena parte del siglo.

 

Distinto a estas dos obras, podemos situar los sonetos cuyo  contenido artístico es excepcional. Hay que dividirlos en diferentes grupos: los burlescos, los satíricos, los ocasionales, los sagrados y los amorosos. Los burlescos van dirigidos a personajes, ciudades y costumbres; los satíricos van contra personajes concretos, como Lope de Vega o Quevedo; o bien contra ciudades o familias.   De esto se deriva su enemistad con algunos grandes de la época.   Los amorosos se destacan sobre todo por el contenido psicológico.

 

Con la fábula de Polifemo, intenta emular a los clásicos; refleja su voluntad de crear algo verdaderamente original, nunca visto. Sirve de pretexto para desarrollar su virtuosismo, que se hace cada vez más intenso, sobre todo cuando la posibilidad de  explayarse  en temas o narraciones es poca.   Pero este esquema

 

 

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es muy atrevido, conlleva la atomización del contenido, saltos de tema a tema, interrupciones descriptivas, detalles que no hacen al hilo narrativo. Góngora pretende unificar las diferentes

partes de un todo a través de la fragmentación. En este poema los objetos se funden y fusionan entre sí.                                  

 

Las Soledades : es un poema eminentemente descriptivo, no narrativo, con escaso argumento, planteado en cuatro partes; Pero a Góngora sólo le da tiempo para terminar la primera, que dedica al duque de Béjar (1901 versos), y parte de la segunda.  Está escrito en silvas, endecasílabos mezclados con heptasílabos, generalmente sin rima.  En la Soledad primera, cuenta cómo un joven náufrago es recogido por unos cabreros, con los que asiste a diferentes bodas y fiestas. En la segunda, participa al faenar de la pesca con unos marineros.  Como señala Dámaso Alonso, tanto el tema como la métrica de Las Soledades obedecen al deseo de Góngora de gozar de una mayor libertad en su composición poética.

 

La libertad es innata en Góngora. Quizás. el hecho de no doblegarse a abandonarla cuando era muy exigua, fue la causa de su fracaso social, económico; y, por qué no, literario. Hubieron de pasar tres siglos hasta que sus obras fueran reconocidas, y situadas finalmente a la cima de la literatura clásica europea.

 

Pero hasta entonces ... ¡cuánta intolerancia! ... atribuida en parte a los estragos de la moda, a la sensibilidad erosionada por las dictadura y las diferentes ideologías.

 

El argumento de las Soledades, no es otro que una forma externa, abstracta, tras la cual es posible adivinar el esquema del mundo, evocándose a lo largo del poema, la vida rústica de montañas y llanos.

                        Estos árboles, pues, ve la montaña                        

                       Mentir florestas, y emular viales,

                       Cuántos muros de líquidos cristales,

                       Agricultura urbana.

 

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Las críticas llovieron contra las metáforas extremadamente recargadas,   a   veces   indecorosas  para  el  gusto  de  la  época.

Góngora rompió toda distinción entre los géneros. Mezcló lo lírico con lo épico, e incluso con lo satírico. 

 

Juan de Jáuregui compuso su antídoto contra las soledades y Quevedo lo atacó cruelmente en su poema “Quien quisiere ser culto en sólo un día…”   Extrañamente, a Góngora le alababa la incomprensión con que eran recibidos sus intricados y extensos poemas: “Honra me ha causado hacerme oscuro a los ignorantes, que ésa es la distinción de los hombres cultos”.

 

El estilo gongorino es muy personal, lo cual no es óbice para ser considerado una magnífica muestra del culteranismo barroco.  Su lenguaje destaca por el uso reiterado del cultismo, sea léxico, o sintáctico (acusativo griego o imitación del ablativo absoluto latino).

 

La dificultad de su lectura se acentúa por la profusión de inusitadas hipérboles barrocas, hiperbatones y desarrollos paralelos, las aliteraciones y el léxico colorista y rebuscado. Mas tiene una musicalidad extraordinaria que excita la imaginación y ayuda a la comprensión.

 

Su peculiar uso de recursos estilísticos, que tanto se le criticó, ahonda en una vasta tradición lírica que se remonta a Petrarca, Mena o Herrera.   A la manera del primero, a Góngora le gusta el retorcimiento barroco, las correcciones y plurimembraciones.

 

 

Como se recoge en la Enciclopedia Salvat:

  

“Todo tiene valor en la poesía de Góngora, gracias a prodigiosos recursos estilísticos, (metáforas audaces, imágenes brillantes, antítesis, hipérboles, uso del hipérbaton y del cultismo más extremado) que producen una poesía difícil y de estructural belleza.

 

Las Soledades gongorinas, en opinión de Dámaso Alonso, representan   la   culminación   e  intensificación  de  los  mismos

 

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recursos que se venían acumulando en la poesía española desde los tiempos de Garcilaso.”

 

Su fama fue enorme durante el Barroco, aunque el prestigio y conocimiento de su obra decayeron luego hasta muy entrado el siglo XX. Fue en esta época, al cumplir tres siglos de la muerte de Góngora, cuando un grupo de poetas y críticos, encabezados por Dámaso Alonso, Miguel Artigas, Alfonso Reyes y Gerardo Diego, contribuyeron a la rehabilitación, a escala europea, de la obra total del poeta.

 

Hoy el autor de las soledades, del Polifemo y de otras tantas composiciones de arte menor,  está situado en el lugar que le corresponde en el cuadro general de la literatura clásica.

 

Este poeta y dramaturgo andaluz del siglo de oro, falleció en su ciudad natal,Córdoba, el 23 de Mayo de 1627, a causa de una apoplejía.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Enciclopedia SALVAT

 

Enciclopedia LAROUSSE

 

LUIS DE GÓNGORA – edición J-M. CABALLERO BONALD

 

WIKIPEDIA

 

http://www.poemas-del-alma.com/blog/biografias/biografia-de-luis-de-gongora

 

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gongora.htm

 

 

 

 

 

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Luis de Góngora y Argote

 

by Manuel Garrido, Málaga, Spain

 

All Along history, the city of Córdoba (Spain) is giving to the world a considerable number of illustrious men. Some of them are: The Big Captain, in the military world; Lagartijo, Machaquito, Manolete, Martorell, El Guerra, in the art of bullfighting; Julio Romero de Torres, in painting. And we do not want to forget the Literature world , in which the big philosopher SÉNECA is reigning. In poetry, we have LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE. I may continue mentioning lots of men and also women who contribute to the glory of the famous caliphs’ city, where sparkle one of the biggest Muslim mosque in the Western world ...

 

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Luis de Góngora was born in Córdoba, Andalusia, Spain; on July, 11, 1561. He was the son of advocate Francisco de Argote and Leonor de Góngora. He began making transpositions inverting in his name, putting first the surname of his mother instead of his father’s one as it is usual in Spain, because it sounds better. The euphony was very important to him as we can see in the whole of his work.

 

The fact of belonging  to a cultured family gave him the opportunity to study law in the University of Salamanca . When he  was  24, he entered  the Church where he carried out several

functions that made him travel around Spain. He specially visited Madrid, Granada, Cuenca, Burgos, Salvatierra, Pontevedra and Toledo; until his voluble life and  profane works wan him a bishop’s reprimand, in 1588.

 

In 1603 we find him in Valladolid, were the court was moved, in search of a situation able to improve his shaky economy. Lot of times, I would say quite ever, having to go along with problems, makes our imagination more acute. In fact it was then that he elaborated his most ingenious works. In that time he also struck up a friendship with Pedro Espinosa, which was clever. But  the confrontation he had with his big rival, Francisco de Quevedo, seems to me a big mistake. The enmity between this two personalities was openly sharp and ferociously nourished by their poetry.

 

After some time, the Church gave him the post of prebendary. He had to administrate the economy, the diplomacy; organize religious feasts; meet magnates; and so on... The subject of racial purity was also part of his mission. But in 1611, he resign and went to “la Huerta de don Marcos”, near Córdoba, where he wrote POLIFEMO and LAS SOLEDADES ( the Solitary Places).

 

In 1617, he settled down in Madrid where he became chaplain of Felipe III, who was succeeded by Felipe IV. As the Earl-Duke of Olivares was at the same time a friend of Luis and the favourite of the king, our poet remained in the court.

 

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But in spite of being accepted in the court, his economy don’t stop to worry him all along his life. We can know something about this in the hundred-twenty-one letters he wrote in Madrid, mainly to his friends of Córdoba, during the years running from 1617 to 1626, in which he ask them for help. In his letter 109, we can notice the intensity of his desperation.

 ... help me, take me out of the misery the almost seven years in court put me in.

 

From mercy, sirs, dismissed

for thus is the wish of my luck,

to my parents I go for company,

no little by my parents oppressed.

 

It is true that the majority of these letters are written during the worst part of his living in Madrid. Nevertheless,  I am asking myself if his poverty was really the consequence of a lack of economic inputs; or, on the contrary, what is to blame is his extreme wastefulness. It seems that Luis de Góngora spent a fortune in showing off.

 

It disconcert me seeing that together with this imperious asking for help, there are personal details contradicting that everlasting proclaimed poverty.  I tell this based on what he wrote to the king in the letter 107:

 

“I beg your majesty to please consider that eight hundred “reales” are not enough to pay for the house, clothe myself and two pages, sustain two maids; neither to maintain a car to drag me along.”

 

Admitting that Góngora was in that time somebody we would call today “señorito andaluz  (Andalusian rich young man), we may perhaps justify this attitude. But no doubt that his economy would have been a lot better, without having been so addict to money  games,  where he was quite always the loser;  having not

 

 

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paid so much for ostentations, and having as well renounced his clandestine erotic adventures.

 

In one of his romances he said:

 

Ten years I wasted,

the better of my life,

to be labourer of love

at my wealth expense.

 

Let us leave the man now and go to the artist:

In the first compositions, around year 1580, his relentless satirical talent is already appearing; and after, we shall find it in practically the whole of  his posterior works. But together with this light and humoristic style, a cultivated and elegant one is to be seen in poems dedicated to the grave of EL GRECO (the Greek), and the death of RODRIGO CALDERÓN.

 

In the fable of PIRAMO and TISBE, written in 1617, a perfect link unifies the two registers maintained separated until then: in one his light poems and romances, so neat and diaphanous that for them the poet was called “ANGEL OF LIGHT”; and in the other, his dark hardly cultivated works, for which some turned to call him “ANGEL OF DARKNESS”.

He was not concerned by religion or love. GÓNGORA was only inspired by beauty.

 

His sentimental compositions masterly express the reactions of the soul.

 

The romance HERMANA MARICA (sister Marica), evokes an episode of his childhood.  LAS FLORES DE ROMERO (Rosemary flowers) are delicate and sweet. ANDE YO CALIENTE Y RIASE LA GENTE  (Myself being warm, let people scoff at me) displays his satiric-jocular mood.

 

In his borderline romances, he converts into feelings of love the ancient rancour of the RECONQUISTA  (Reconquest) epoch.

 

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Some examples are: FORZADO DE DRAGUT (Turgut Reis), AQUEL RAYO DE LA GUERRA  (That  war ray) and ENTRE LOS SUELTOS CABALLOS DE LOS VENCIDOS (Among the lost horses of the defeated ).

 

Some  romances  have a chivalrous theme, like the ROMANCE OF ANGELICA AND MEDORO. Others are descriptive as GRANADA, or religious as TO THE BIRTH OF CHRIST.

 

In his cultured poetry written around 1610, GÓNGORA achieves a marvellous symphonic orchestra with the nature in all its nuances, giving emphasis to wise distributed, fluctuating, rhythmical hendecasyllables, and swinging with proparoxytones  (words with the stress on the antepenultimate syllable); all this was done using the accurate diaeresis, in order to sweeten or destroy the hard semantics and the prosody of a word.

 

He turned the substantives into adjectives, what gives a visual sensation to each of his verses. And In order to emphasize the symbolic valour of his poetry, he threw away the real terms and  substituted them with metaphors.

 

In the void, emerges a feeling of fulfillment; life is boiling and so does the shape and strength of the word. The reality merged masterly into the imagery. To interpret these works, an extensive knowledge about history and mythology is needed; as well as a profound control of the Spanish grammar.

 

He also wrote classical sonnets and songs, where the culteranismo” (intensely difficult and complex style) is not so much apparent.

 

In spite of the fact that Góngora did not publish his works – he intended to do so in1623, but without success – they were collected into copies or manuscripts, passed through a lot of hands, and compiled into anthologies published with or without his consent.

 

 

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In the same year of his death, Juan López de Vicuña published some of his poetry, calling him “The Spanish Homer”. Most unfortunately, the Inquisition took it away. But he was not forgotten and, in 1633, Gonzalo de Hoces made an enhanced edition of the book.

 

Nevertheless, the most authorized manuscript is the one called MANUSCRITO CHACÓN, written in 1921 by the scholar FOULCHÉ-DELBOSC. It contains clarifications made by Góngora himself and the chronology of each poem.

 

On his will, Góngora mentions works in prose and verse, but nothing in prose had never be found; except the 124 letters he wrote, that no doubt are a much valuable testimony of his time.

 

My personal opinion is that some of the causes that prevented the publication of his works, are, in one hand, some documents dated in 1589, in which his addiction to games of chance and bullfight was criticized (This last thing seems to me normal as he was an Andalusian from Córdoba); and on the other hand, his bitter and almost envious character, that incited him to fall out with some illustrious writers of his epoch, none more than the famous Lope de Vega; and with his rival, Francisco de Quevedo, who outdid even Góngora in mordant and unrelenting satire.

 

There was a cruel confrontation, due perhaps to jalousie and envy; or, may be, with an intention to underestimate the importance of Góngora; even though some of his almost two hundred sonnets stand among the must beautiful poems in Spanish language.

 

I think that his bad luck is mostly due to the lack of simplicity in his literary style; to his excessive liking for complicated cultured forms. He pretended to introduce a complex literary new way in a country almost illiterate, where the few people who know to write and read were unable to understand the need of it.

 

Between 1612 and 1613, he composed the extensive poems POLIFEMO  AND  GALATEA   and   SOLEDADES (solitary places),

 

 

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which gave rise to a series of controversies in favour or against the cultured “gongorino” style, that lasted all along the century.

 

Different to these two works, we may quote the exceptionally famous sonnets. They have to be divided into distinct groups: burlesque, satiric, casual, sacred and amorous. The burlesque includes poems to people, cities and customs. The satiric is against concrete persons, like Lope de Vega and Quevedo, or against cities and families, what provokes the growing of enmities. The amorous stands out mostly for its psychological content.

 

With the fable of POLIFEMO, GÓNGORA intends to emulate the classics. He reflects in it a will to create something really original, never seen. It is a pretext to develop still more accurately his virtuous style, becoming more and more intense especially when the possibility to emphasize the argument is almost null. But this manner of writing is very daring, it  implies the atomization of the content, leaping from part to part, making interruptions in the description to enhance each device by a complex imagery until the uncomplicated basic story became more and more obscure and its interpretation almost impossible for non prepared people. Through fragmentation, GÓNGORA melts one into another the objects of the different parts of the poem in order to create an unity.

 

The SOLEDADES  (Solitary places) is a poem divided in four parts eminently descriptive, not narrative, with an almost inexistent storyline. But GÓNGORA only had time to finish the first one, dedicated to the earl of Béjar (1901 verses); and some of the second. It is written into hendecasyllables and heptasyllables, generally without rime. In the first SOLITARY PLACE, he tells about a young shipwrecked man adopted by goatherds, with whom he witnesses different fests and marriages. In the second, he goes fishing and working with some mariners. As Dámaso Alonso points out, the theme and the metrics of SOLEDADES are due to the wish of Góngora to enjoy more freedom in his poetical composition.

 

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Freedom is inborn with the poet. Maybe in the fact that he refused to do without when liberty was very meagre, lies the cause of his lack of social, economic, and why not literary success. Not less than three centuries had to pass before the work of Góngora is recognized and placed on the top of the European classic literature.

 

But until then, how much intolerance! ... attributed  perhaps to the wreaking havoc of the modes, and also to an eroded sensitivity caused by the different dictatorships and ideologies.

 

The plot of SOLEDADES is non other than an external abstract form, through which lays the possibility to make out the outlines of the world. The rustic life of mountains and plains is conjured up all along the poem:

 

Those trees, then, see the mountain

Lie forests, and emulate roads,

How many walls of liquid crystals

Urban farming.

 

Critics were falling on these metaphors exceedingly overelaborated, indecorous sometimes for the people of the epoch. Góngora broke all distinction among the different genres. He made a mixture with lyric, epic, and even satiric verses.

 

JUAN DE JÁUREGUI composed his ANTÍDOTO CONTRA LAS SOLEDADES (Antidote to Solitary Places) and QUEVEDO attacked him cruelly in his poem QUIEN QUIERE SER CULTO EN SÓLO UN DÍA... (Who wants to be learned in only one day...) Strangely, Góngora loved the incomprehension showed in front of his complex and extensive poems:

“Honra me ha causado hacerme oscuro a los ignorantes, que ésa es la distinción de los hombres cultos”. (I consider an honour to be obscure to the ignoramus, as this is what distinguish the learned men).

 

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Being the GONGORISMUS a very personal style does not prevent it to be considered a magnificent sample of the  Baroque CULTERANISMO. This form of language stands out for a reiterate use of lexical syntactical learned words (Greek accusative or an imitation of the Latin ablative absolute).

 

The difficulty in his poems is accentuated by a profusion of baroque hyperbolas, hyperbatons, parallel enhances, alliterations; and the exceedingly recherché colourful  vocabulary. Nevertheless, they have an extraordinaire musicality that awakes the imagination and help to understand.

 

His  peculiar use of stylistic resources, for which he was so much criticized, is due to a very ample lyric tradition back to PETRARCA, MENA or HERRERA. Like the first one, GÓNGORA is fond of baroque involved nature, corrections, and the use of a lot of complex imagery.

 

Like the encyclopaedia SALVAT says :

 

“All has a value in the poetry of Góngora, thanks to prestigious stylistic resources (audacious metaphors, shining imagery, antithesis, hyperbolas, use of the hyperbaton and extremly learned words), what produces a difficult poetry of structural beauty.

 

The SOLEDADES of Góngora, in the opinion of DAMASO ALONSO, represents the culmination and  intensification of the same resources that were being accumulated in the Spanish Poetry, from the time of GARCILASO onwards.”

 

His fame was enormous during the Baroque, afterwards the prestige of his work fell. And it is only three centuries after his death, when a group of writers and critics, whose leaders were DAMASO ALONSO, MIGUEL ARTIGAS, ALFONSO REYES and GERARDO DIEGO, contributed to the rehabilitation of the totality of the work of LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE, to an European scale.

 

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Today, the author of SOLEDADES, POLIFEMO and so many other poems of “arte menor (Spanish verses usually of four lines, each of six or eight syllables), stands on the place he deserves, on the heights of the classical literature.

 

This poet and dramatist of the Gold Century died in the same city where he was born, Córdoba, on May 23, 1627, because of an apoplexy.

 

 

English version of the paper

by Mariette Cirerol

 

 

Turgut Reis

Under the Topkapi Palace, Istambul

 

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