La figura del trovador

por María Vega, Málaga, España

 

Hay una tradición en los pueblos de nuestra provincia de Málaga, sobre todo en los del interior y más concretamente en los campos, que conserva unos bailes en corro llamados CHURRIPAMPA. Estos bailes integran parte de su cultura y están formados por chicos y chicas jóvenes. En ellos van manifestando sus sentimientos amorosos, anhelos ,  sufrimientos y alegrías, siempre de forma bella.

 

Yo lo viví. Siendo muy joven, participé en la CHURRIPAMPA, cuando acompañaba a mi hermana en su labor como maestra en uno de estos lugares.

 

Entonces, con el romanticismo que conlleva la juventud, comparaba a aquellos jóvenes -- que cantaban a las chicas coplas de amor, y a veces componían trovos para realzar su belleza o simplemente  manifestarles su amor -- con la figura del trovador de la Edad Media.

 

Estos recuerdos quedaron grabados en mi memoria y ahora me sirven  de  tema  para  redactar  la  ponencia  que a continuación

 

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expongo, deseando sea del agrado de todos los presentes:

 

Fue en la lejana Edad Media, en los siglos XII y XIII, cuando apareció el trovador en la Europa Meridional. Era un poeta que dedicaba su vida a cantar al amor dentro de aquel mundo, ahora perdido, de damas, caballeros, música y poesía.

 

La pasión de trovar se extendía desde los reyes hasta la clase social más baja. El trovador creaba su poesía y también la música para acompañarla, y la difundía cantando; por lo tanto, se recogía a través del oído y no por la lectura.

 

En nuestros tiempos, usamos los términos de poeta y trovador sin ningún matiz diferenciador. Sin embargo en el Medioevo, a los trovadores no se les llamaba poeta; para obtener este título, tenían que presentar sus versos por escrito y no en romance, sino en la lengua clásica, o sea en latín.

 

Sus composiciones eran principalmente de tipo amoroso, para expresar sus sentimientos personales, aunque había en sus versos temas políticos y de debate. Con su visión del mundo, nos muestran el inicio de una historia cultural y política no hallada en otros documentos.

 

La mayoría de los trovadores pertenecían a la nobleza. Eran personajes peculiares a medio camino entre nobles y guerreros. Podían ser reyes, feudales, obispos, militares, o  sencillamente gente del pueblo. Para acompañar sus cantos utilizaban generalmente la flauta, la guitarra o la gaita.

 

La poesía trovadoresca no se puede situar en un lugar concreto geográficamente. La encontramos en el Sur de Francia:  Provenza y Aquitania; en el Norte de Italia; en los Pirineos; en los Condados Hispánicos del Norte; y, sobre todo, en Barcelona.

 

Los trovadores idealizaban grandemente a la mujer, era la base de su poesía. También cantaban las virtudes de sus señores y elogiaban la vida de sus difuntos, como fieles servidores que eran.

 

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En la Edad Media la gente no se movía del lugar donde vivía, era el trovador quien se trasladaba de corte en corte, de pueblo en pueblo, que les servía de transmisor cultural. Su importancia fue vital para la sociedad de entonces y los mensajes que conllevaban sus trovos se expandieron allende las fronteras. Gozaban de tanta confianza que hasta los grandes señores les pedían consejo.

 

Para el trovador de alta clase social, la creación literaria se limitaba a ser un agradable ejercicio de imaginación. Sin embargo, para los de clase humilde, significaba mucho más; vivían de su arte y de su habilidad en llegar a las personas adecuadas, para quienes creaban sus versos. Muchas veces cantaban su amor, de forma platónica, a una dama de un estado superior al suyo; de esta manera se beneficiaban de su apoyo y alcanzaban una fama mayor.

 

Pese a sus diferencias sociales, los trovadores tenían tendencia a hermanarse ya que compartían una misma actividad, lo que no impedía que cada uno siguiera ocupando su lugar en la escala. A veces marcaban su procedencia con el lenguaje que utilizaban en sus composiciones.

 

El trovo conlleva varios estilos. Entre los más difíciles se encuentran el denominado TROBAR-CLUS y el  TROBAR-RIC,  cultos y adornados. Frente a estas dos tendencias, hay otra, más ligera, el TROBAR-LEU,  oponiéndose a las demás por su lenguaje laico y sencillo.

 

El oficio de trovador era bien considerado en el siglo XII; pero en el siguiente ya se quejaban de no ser tenidos en cuenta. Iban perdiendo prestigio en las cortes y en la alta burguesía.

 

Los trovadores de alta alcurnia no necesitaban cantar para ganarse la vida. Eran feudales con una fortuna propia, o pertenecían al clero. Gozaban de una buena formación y escribían por mero placer. Casi todos habían estudiado gramática, lógica, retórica, aritmética, geometría, música, composición  musical ,  astronomía.   Leían  los  tratados sobre el

 

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arte de trovar que iban apareciendo en su tiempo. Pero, eran muy lentos en la creación de su obra: unos diez poemas al año. En su poesía, el señor feudal expresaba su actitud rebelde, sus odios y hasta trovaba sus conflictos bélicos.

 

Mientras que el juglar, que se encontraba en un escalón por debajo del trovador, sí, trabajaba para comer. El trovador componía los versos y la música y el juglar debía contentarse en interpretarlos.

 

En la biografía de un trovador de clase media o alta, aparecen datos muy concretos como: lugar de nacimiento, diócesis, estudios, las cortes que visitó, sus viajes, señores y damas a los que dedicó sus trovos, etcétera.

 

Mientras que en las biografías de los trovadores de las clases más bajas no se aclara nada o casi nada sobre su vida. Apenas necesitaban tener formación. Hasta se cree que algunos de ellos no creaban sus propias canciones, sino que las copiaban de otros, a pesar de ser delito castigado con la cárcel. Vivían de lo que recaudaban del público.

 

A veces también, los biógrafos  interpretaban los detalles de la vida de los trovadores de forma fantástica o deformada, basándose únicamente en la letra de los trovos.

 

Antes de recitar, el trovador solía mencionar los motivos y  circunstancias que le movían a dedicar su canto a cierta dama,  aclarar hechos históricos, identificar personajes, etcétera.

 

Utilizaba “la metáfora feudal” que precisaba de un intercambio de papeles: el enamorado pasaba a ser el vasallo, mientras que la mujer tomaba el rol del señor. Recurría a imágenes muy ambiguas en sus trovos que eran al mismo tiempo eróticos y feudales. En el juramento, el vasallo juntaba las manos con las del señor y por encima se extendía un manto como signo de protección. Luego se daban un beso en señal de afecto y buena voluntad.  Para esquivar los obstáculos que pudieran generar sus

 

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actuaciones, los trovadores ocultaban su creación bajo un seudónimo. Los cantos podían engendrar celos, ya que siempre iban dirigidos a mujeres casadas.

 

En la literatura, se reconocen a unos 350 trovadores de diversa procedencia social. El primero se piensa que fue Guillermo de Poitiers, hermano mayor del famoso rey de Inglaterra, Ricardo Corazón de León. Marcabrú también fue un trovador famoso. Era de origen humilde y empezó como juglar. Hay pocos casos de trovadores mujeres (trobairitz o trovadoras). Todas pertenecían a la nobleza. Entre ellas destaca la Condesa de Día.

 

La traducción literaria de los trovadores aún tiene vigencia en parte de la poesía del siglo XX, tanto con respecto a los aspectos formales como de contenido. Es, sin duda, una de las bases más importantes de la lírica catalana.

 

A modo de resumen:

La figura del trovador podía ser: el monje que, en el monasterio, indaga verdades supremas; el guerrero que persigue al moro invasor; o el recitador ambulante que va de castillo en castillo, narrando las gestas ilustres y cantando al amor. A grandes rasgos, los trovadores definen el ambiente de la Edad Media Europea. El misal, la espada y el laúd forman su trofeo alegórico. Proclaman la nobleza de una época en la cual los que oran, los que luchan y los que cantan, conviven armoniosamente en las fortalezas castellanas. El signo común es el amor, por él combaten: el monje, el guerrero y el trovador.

 

María Vega

Enero de 2011

 

Fuente de información:

EL TROVADOR Y SU MUNDO, de Martín de Riquer

WIKIPEDIA, enciclopedia libre

LOS TROVADORES Y LOS JUGLARES, de la Guía de la lengua, 2000

 

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AHORCAMIENTO CON MÚSICA. Un juglar condenado a la horca obtuvo permiso para que uno de sus compañeros le acompañase en su ejecución, tocando su instrumento favorito sobre la escalera de la horca.

Fac-simile de una obra sobre madera de Pierre Michault.

 

Hanging to Music. (A Minstrel condemned to the Gallows obtained permission that one of his companions should accompany him to his execution, and play his favourite instrument on the ladder of the Gallows.) -- Fac-simile of a Woodcut in Pierre Michault's

 

Doctrinal du Temps Présent, small folio, goth., Bruges , about 1490.

 

 

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The figure of the troubadour

English version of the paper by Mariette Cirerol

 

There is a tradition in the villages of our province of Málaga, over all in the interior and more specifically in the country, who preserves some chorus dances called  CHURRIPAMPA. These dances are part of their culture and are performed by young girls and boys. They manifest amorous feelings, desires, suffering and joys, always in a beautiful style.

 

I practiced them when I was young ; I participate in them when I accompanied my sister in her work as a teacher, in some of those places.

 

Then, with the romanticism of the youth, I used to compare those young men – who sang songs to the girls, and sometimes composed verses to praise the beauty or simply to show their love to some woman, with the character of the Renaissance’s troubadour.

 

These memories remained engraved in my heart and now, I use them as a theme for the essay I am displaying on this and  following pages, wishing you will all like it.

 

The troubadour appeared in the southern Europe Renaissance long time ago,  in the XII and XIII centuries, spending his life singing love songs in that world, now lost, of ladies, knights, music and poetry.

 

The passion to write verses extended from kings to the lowest social class. The troubadour creates his poetry and also the accompanying music, and transmit it by singing. People captured it by listening and not through the lecture.

 

In our times, we use the words poet and troubadour without making any difference. Nevertheless, in the Renaissance, the troubadours were not called poets. To obtain this title , they had

 

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to present their work in writing, and not only in the romance language, but in the classical one, which was Latin.

 

Their compositions were mainly amorous, to express their personal felling ; but they cultivated also political themes. With their look over the world, they show us the beginning of a cultural and political history not found in other documents.

 

The majority of troubadours belonged to the aristocracy. They were peculiar characters, between warrior and noble. They could be kings, feudal, bishops, military or normal people. To accompany their songs, they used  mainly the flute, the guitar or bagpipes.

 

We cannot situate the poetry of the troubadours in a specific place in the world. We find it in the South of France : Provence and Aquitaine ; in the North of Italy ; in the Pyrenees ; in the Spanish Earldom of the North ; and, above all, in Barcelona.

 

Troubadours idealize the woman grandly , this was the base of their poetry. They also sang the virtues of their lords, eulogizing  the life of their deceased, too, as the loyal servants they were.

 

In the Middle Ages people did not move from their living place ; it was the troubadour travelling from court to court, town to town, who served them as cultural transmitter. His importance was vital for the society of those times. The messages of their verses extended  beyond frontiers. They were so well accepted that even great lords called on them for advice.

 

For the troubadour of the high society, making verses was not other than an agreeable activity. But, for those having to win a living , poetry was the most important ; to be able to eat every day, they need to reach the adequate persons to whom dedicate they verses. Many times, they chanted their love in a platonic form, to a lady of a superior rang than the own one, in order to obtain her support and reach a major fame.

 

 

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In spite of their social differences,  troubadours had a tendency to fraternize, as they shared the same activity ; this not impeding each one to remain on his proper place of the scale. Some times, their origin is marked by the language they used when composing.

 

The poetic genre “Trovo” has several styles. The most difficult ones are called TROBAR-CLUS and TROBAR-RIC, they are cult and adorned ones. Some other styles are lighter , like the TROBAR-LEU, which uses a secular and easy language.

 

The office of troubadour was well considered in the XII century ; but in the following they already claimed not to be taken into account. They were losing prestige in the courts and high bourgeoisie.

 

The troubadours of noble birth had no need to sing to make a living. They were aristocrats and possessed their own fortune ; otherwise, they belonged to the clergy. Almost all of them have studied grammar, logic, rhetoric, arithmetic, geometry, music , musical composition and astronomy. They read all kind of information over the TROVO Art that was published in their time. But they were very slow in creating their works, not up to ten poems a year. In their poetry, the knights exposed their rebellion, hatred and still the conflicts they have as warriors.

 

Instead, the minstrel, situated one step underneath the troubadour’s position, had to work to eat. The troubadour was the one to compose the verses and music, and the minstrel had no other choice than to interpret them.

 

In a troubadour’s biography from middle or high class, there are very precise indications, like : place of birth, diocese, studies, the courts he visited, his travelling, the name of the lords and ladies to whom he dedicated his “trovos”, etcetera...

 

In the biographies of lower classes’ troubadours there is quite  nothing  over  their  lives  as  they  scarcely  needed  a formation.

 

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It is even believed that some of them did not create their own songs, copying them from others, in spite of being highly prohibited and punished by jail. They lived on what people gave to them.

 

And also sometimes, the biographers interpreted the details of some troubadour’s life in a fantastic or distorted form, based only on their verses.

 

Before singing, the troubadour used to mention the reason and circumstances moving him to dedicate his verses to a certain lady, to clear up historical facts, identify people, etcetera...

 

The use was to utilize the “feudal metaphor” that needed an exchange of characters : the man played the role of the vassal, and the woman, the role of the Lord. They resort to very ambiguous images, their “trovos” were at the same time erotic and aristocratic. When taking the oath, the vassal joined hands with the Lord, and a cloak was put over them as a sign of protection. After, they kissed each other to show affection and good will. To avoid the problems their performance could generate, the troubadours hid their works under pseudonym.  Their verses could have been a raison for jealousy as they were always dedicated to married women.

 

In the literature 350 troubadours of varied origin are recognized. It is thought that the first one was Guillermo de Poitiers, brother of the famous king of England, Richard the Lionheart. Marcabrú was also a famous troubadour. Coming from an humble origin, he began as a minstrel. There are very few women troubadour and they were all from the noblesse. Among them was the Countess of Día.

 

Now, in the XXI, we still find translations of this kind of poetry. Without any doubt, troubadours are one of the important bases of the Catalan Lyric.

 

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To sum up :

 

The figure of the troubadour may have been : a monk investigating supreme truths in his monastery ; a warrior persecuting the invading Moors ; or the travelling poet who travels from castle to castle, recounting heroic deeds or singing love poems.

 

Author of the Spanish original paper : María Vega Rubio

 

 

 

 

William IX of Aquitaine portrayed as a knight, who first composed poetry on returning from the Crusade of 1101

 

William IX, Duque de Aquitania, dibujado como un caballero. Empezó a componer poesía cuando volvió de la Cruzada de 1101.

 

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