Poeta de hoy en Buenos Aires, Argentina

Fernando Sánchez Zinny

 

 

Versos para una amiga

 

Llamarte amiga es extender los brazos

sin que la angustia los encierre.

 

Decirte amiga es desandar la aurora

en que el sauce se inclina suplicante.

 

Buscar cerca del corazón algún reparo

de traslúcida sombra

en que habite el destino.

 

Saberte amiga es encender un canto

en que se cumple la promesa antigua.

 

Es temblar en el quicio de la dicha,

convocar la pureza y los zorzales.

 

Hablarte, amiga, es musitar una plegaria

con estos mismos labios

que aborrecieron la piedad.

 

Desde el efluvio de tu nombre

la soledad se agranda y compadece,

las lágrimas decaen convertidas

en gotas de rocío;

y es el adiós como un ensalmo

para que huya el lejano instante en que sonríes:

triste ademán cuando el sobreviviente

vuelve al destierro tras haberte amado,

 

Soñarte amiga es abolir el tiempo,

negar la inmensidad al lúgubre recaudo

que acompañaba

el temor de que fueses, o no fueses,

entonces mía, mía, mía, mía.

 

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Buenos Aires, Argentina

Roma Rotela

 

Ausencia en el sol

Aquí

donde hace cruz

tu ausencia con mi sangre.

Aquí

desde este solar interno de silencios

donde mana el amor y rompe el llanto

quiebra, agoniza, sacude con su frío

esta ausencia en el sol

enredándome en sombras

excluido tu nombre, sal y rosa

del contorno cerrado de la piedra.

La voz, cristal sin destello

al filo de la ya, sin ti jornada

en siembra sin cosecha

en un campo arrasado.

Olvidada de trinos

mi raíz de la tarde

atraviesa con penas

desconocidos conos

de gritos y silencios

madurados en calles.

Osca duende sin nave

he arrojado los peces

al acuario del tiempo

y te busco, te busco

sin hallar a tus pasos

paralelos y míos.

 

Quiero tanto encontrarte

y vestirte de alas

tenues alas de pájaro

volviéndote hasta un tiempo

de montañas y mármoles

castaños, olivares

estorninos y alondras

en tu tierra italiana.

 

 

De su libro: “Convocadora de Pájaros” - 2005

 

 

 

 

 

 

 

Poet of today in Kyoto, Japan

Takashi Arima

 

 

Notes on Transmigration

 

This day and this moment

will be buried someday

as will my favorite chair, the familiar room

stairs, and walls too, I suppose

 

In the arms of invisible misfortune

all those repeated days will perhaps

be reflected in the windowpane of a desolate house

showing a series of nondescript events

 

Certainly, steadily, something approaches

with silent steps, not far from here.

Now it has come up behind me

 

No piece of flesh or warmth of body lingers

I was here once, but wonder

what remains as evidence of my existence?

 

 

When the curtain rings down

perhaps I'll run back over yesterday

in the hope of regaining the day's light

I'll probably rush to the window

 

Only to realize it never will come back

That which I watched so intensely

That which I held so lovingly in my hand

will never return

 

 

The fury abated

as if nothing happened

Only the bullet holes in the wall remain

 

Completely exhausted

My stiff neck

craning like a statue

 

 

 

 

 

And now the original Japanese version

 

of Takashi Arima's poem

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Buenos Aires, Argentina

Nuri Escorza

 

Algún día moriré

Me moriré en París con aguacero

en un día del cual tengo ya el recuerdo”

César Vallejo

 

Será en la espesura de un mañana

donde las voces no anunciarán partida.

 

Donde la lluvia cubrirá los rostros

desdibujando el llanto.

 

Moriré tranquila.

Mi sonrisa, volará en el espacio.

Mi canto, no reconocerá el dolor.

 

 

Vista artística de la lluvia por Hiroshige Uragawa:

Tokio 1797 – Edo 1878, Japan

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Málaga

Álvaro Cordón Flores

 

Como gritos

Como gritos de trompetas estentóreas,

que recorren con estrépito

los huecos socavados de los valles,

caen los augurios de desgracias,

salpicando de negros presagios

los brotes de una nueva primavera.

 

¿Qué sarcástica predicción de los dioses

esparció la sempiterna agorera,

doblando a ritmo lento los compases?

 

¿Qué confines recónditos

conquistará la carpa,

vestida con luces de lentejuelas?

 

¿Qué lares recorrerá la suerte

dejando, como premios de ruleta

envueltos en densos resplandores,

los dardos oblicuos de la muerte?

 

Pájaros de corazón de bronce,

con alas de titanio enverado,

volarán los caminos del viento

llenando las tierras de nardos,

cubriendo de rojas amapolas

los azules jardines del tiempo.

 

Y cuando los campos se aneguen de sombras,

¿quién pondrá una alfombra verde

en los blancos epitafios

de las ciudades redondas?

 

¿Quién abrirá la oscuridad

que cubre de silencios largos

la tristeza sobre el mar?

 

¿Quién clamará, ante el cielo,

por las barcas de los puertos

que nunca regresarán?

 

Sólo las níveas miradas de la Luna,

bajarán en las solitarias noches,

a platear el rocío de diamantes

para esconder su llanto en la bruma.

 

 

 

 

 

 

Escritor poeta y pintor en Santa Cruz de Tenerife, Canarias

 

Dimas Coello

 

El calor

 

cuando entré en el pueblo, todo estaba desierto. Ni los perros ladraban. Me sentí muy solo, ya que al bajar de aquel carguero, ni el jefe de estación, me recibió con la bandera. El tren llegó, llegó y llegó y para salir, salió echando humo. No es para menos, porque me estoy derritiendo como un flan.

 

Es el calor, que no deja vivir a nadie. Aquí desde los claros del día, se sestea a la sombra de cualquier rincón de tejado o en los pocos y cadavéricos ficus que hay entre la calle central y la calle dos. Están derrengados, yo diría petudos más que encorvados de tantas calorías. Y el agua, es tan poca, que ya sólo cabe la meada del perro; pero son tan vagos, que viven patas arriba junto a cualquier vecino, que en cualquier hamaca o silla, estiran el cuerpo, aquí, allí, arriba o abajo.

 

El trabajo es poco, como poca la gente que trabaja. La mayoría son viejos. Más bien, viejos de espíritu, porque el agobio envejece a cualquiera. En la sombra se vive sofocado. En el sol, te quedas descuerado. Por eso es bueno, no salir del sombrajo, si no quieres que te duela la cabeza.

 

Aquí la gente traga alcohol para refrescar el gaznate. De ahí que entre bandazos crucen la carretera, con esa agonía de vivir en un soporífero baño termal. Se convierte uno, en una bestia acorralada.

 

Yo, por mi parte, tan deprisa compré, que me despedí soplando. Luego sería otro tren de la hora, el que me daría un pitido de respiro, cuando serpenteaba el calor, ya llegando a la costa.

 

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Buenos Aires, Argentina

Elena Perla Piscun

 

La extraña sonríe

sabe que nadie

lo sabe.

(Ni lo sabrá)

La extraña lo recuerda

piel y fuego,

palpitando mariposas.

Pasaron sus lenguas

por cada rincón

de los cuerpos.

Reían,

untados en dulce.

Reían,

hundidos en espuma.

Reían,

envueltos en pétalos.

Nadie lo sabe.

(Ni lo sabrá)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Buenos Aires, Argentina

Lía B. S. de Samyn

 

El valor del silencio

Reeducadora de la voz y la palabra,

camino mi destino enseñando a usarla

y abusando de ella, no hay puerta que no abra

y con ella en el alma, logré comunicarla.

 

Hoy que ha pasado el tiempo,

el que enseña la verdad de la vida,

pienso que ha llegado el momento

de aprender a medirla.

 

Por lograr construirla, no calculé el espacio,

el valor, la conciencia, la fuerza, la nobleza...

de apreciar un momento lo que vale el SILENCIO,

que se guarda a la vista, de esta triste pobreza.

Poderoso silencio, el de la reflexión,

que frena las palabras y nos hace pensar.

Si callados logramos ponernos en acción,

sobrarán las palabras y podremos actuar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Santiago de Cuba

 

Reynaldo García Blanco

 

 

DÍAS VERTIGINOSOS

GLORIA DE LA POESÍA

 

Se viven días vertiginosos. Hartos ya del ruido y el hastío urbano, los poetas hablan de esa desidia que tuvo una prehistoria y un renacimiento. Volver sobre la correspondencia de algunos románticos ingleses o la atmósfera sicodélica que marcó a los imaginistas, será una manera de comprender que cada estadio de la cultura ha tenido su cuota de estrés y desencanto.

 

Sólo lo difícil es estimulante decía Cervantes (Siglos después José Lezama Lima se apropiaba de la frase) y a ojos vista las barreras a saltar por el animal político e intelectual que lleva dentro todo hombre.

 

Sin poner en duda la bandera que se enarbola, hay días en que el guerrero se pone a la vera del camino y cuenta sus angustias. Angustias a las que no fueron ajenos Homero, Píndaro; o más cercano en el tiempo: José Asunción Silva (tan amigo de Wilde y Mallarmé). (Trabajar cansa).

 

Decía la palabra angustia y también pudiera decir zozobra y desazón. Sinónimos más o menos, no quitan luz al encanto de hablar del desencanto. Y por esos caminos me encuentro un poema del nicaragüense Ernesto Cardenal, que viene como anillo al dedo:

 

 

Como latas de cerveza vacía y colillas

 

Como latas de cerveza vacía y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televisión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como los automóviles que pasaban rápidos por las carreteras
con risas de muchachas y música de radios...
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de las radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares

Ernesto Cardenal

(uno de los más destacados religiosos de la teología de la liberación)

 

 

Días arduos repito y ahí está la tierra baldía para poner la palabra que nombre los desastres que nos acompañan. Ya habrá otro espacio para cantar las batallas ganadas, los premios, los denarios ganados con el sudor de la frente, con el pleito a capa y espada frente a la página en blanco.

 

Días vertiginosos de leer los periódicos a saltos. Días de distanciarnos de ese otro que nos acompaña y no permite ver los amaneceres aunque no sean tan apacibles.

 

Diseccionada ya la maquinaria de la tristeza y con las herramientas algo anticuadas de los monjes benedictinos, habrá que armar nuevas historias de vida y que esa fugacidad de la que habla Ernesto Cardenal se convierta en otra materia, en otro crecimiento. El vasto campo del poema será la cimiente. Será la lata vacía de cerveza, el aserrín con que al amanecer barren los bares. Esos bares donde hemos ido a hablar de política, de mujeres, de budismo Zen,  de T.S. Eliot o de Julián del Casal. Bares arduos y vertiginosos como los días que corren para gloria de la poesía misma.

 

Reynaldo García Blanco

 

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Buenos Aires, Argentina

Carina Paz

 

A dos voces

 

Vuelvo para medir tu noche con gesto pretencioso,

regreso por el día, trazo mi surco,

me despojo de tu oscura sustancia a medida que arrojo las

semillas

sólo para bordear la casa con una historia nueva

que avanza como un huésped desprovisto.

 

Sin embargo, sabes que el deseo es sólo un instrumento

relativo

cuando el espejo indaga en nuestra sombra y nos divulga,

cuando la piedra convoca irremediablemente a los padres

del otoño

para aprender la certeza de la hoja caída,

la imposible eternidad del hijo,

el último sorbo de vino entre los hombres.

 

No me hables de partir, aún no he llegado

con mi antorcha boreal a iluminar el mundo que comienzo.

 

Por momentos somos libres de imaginarnos en otro sitio

pero acaso sea necesario retroceder sobre las huellas que

preparan el camino.

 

He honrado tu sangre perfeccionando los errores,

disolviendo culpas necesariamente ajenas, sepultando

testigos.

Es sólo que duele en la piel abandonar a ese niño en medio

de una noche sin excusas.

 

¡Déjalo ir! Deja que tiemble la aldaba de las horas.

Porque nosotras, hija,

las que ya han partido, las que aún no han llegado

llevamos en la frente un mismo testamento de lágrimas de

hierro y de ternura.

Quizás porque sabemos que el tiempo desordena

inevitablemente la tristeza

cuando el círculo es el mismo y nos encierra.

Y mientras busco algún vuelo que me salve de la muerte...

 

 

... despliego mis alas sobre todos tus abismos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Poeta melillense trabajando en Málaga, España

 

 

Ramón Álvarez Jiménez

 

Soy Papel y Pluma

 

Si me faltáis esta noche

cuando mi alma tiene sed de poesía,

seré un viajero sin equipaje

y mis versos, no tendrán vida.

 

Si al caminar junto a mis sueños

os olvido en el camino,

hallaré entre mis pasos el miedo.

 

Tú, eres mi papel blanco,

yo te pinto de poesía.

Y tú, eres mi pluma negra,

la que delata tristezas, alegrías,

como cara y cruz de la vida.

 

Si me descuido, me sorprenderá la mañana,

perderé la veleta que indica mi destino...

No me importa perderme en la noche

si mi papel y mi pluma permanecen conmigo.

 

 

 

 

 

 

IN MEMORIAM

 

 

Charles Ferdinand Ramuz

 

Écrivain suisse né à Lausanne

(24 septembre 1878 / 24 mai 1947)

 

 

Derborence

Récit

(douzième partie)

 

 

Il n'y eu que Maurice Nendaz qui ait deviné ce qui se passait; Il s'était cassé la cuisse autrefois en abattant du bois dans la forêt, la cuisse gauche; et, comme elle avait été mal ressoudée, elle faisait angle avec elle-même, de sorte qu'elle était plus courte que l'autre.

 

A chaque pas, il tombe de côté.

Il s'est avancé encore un peu dans la ruelle, pendant que les fenêtres se fermaient et les portes faisaient du bruit en retombant; puis, s’étant placé en retrait derrière l’angle d’un fenil, voilà qu’il appelle tout bas :

 

- Hé ! Justin.

 

C’était un de ses voisins, un jeune homme de quinze ou seize ans, qui n’était pas encore rentré chez lui.

 

- Tu as sommeil ? lui a dit Nendaz. Non ?... Eh bien, va passer une veste et viens avec moi.

 

- Où est-ce que vous allez ?

 

- Tu verras.

 

Justin avait été mettre une veste ; quant à Nendaz, on a vu qu’il était déjà prêt à partir, son chapeau sur la tête, un bâton à la main.

 

- Tu n’as parlé de rien à personne... Bon ! ça va bien. Il faut les laisser dormir tranquilles encore un moment.

 

On entend le bruit qu’il fait avec son bâton sur les pierres ; on a entendu le bruit qu’il a fait avec sa mauvaise jambe qui cogne plus fort que l’autre quand il appuie dessus.

 

Dès qu’on est sorti du village, le chemin qui mène à Derborence commence à monter, prenant de flanc la côte où il y a de petits bancs de roche superposés, entre lesquels ne poussent guère que quelques buissons épineux et des pins rabougris aux troncs rouges. De jour, on voit très bien la ligne en oblique qu’il fait là ; elle est droite comme si on l’avait tracée à la règle ; on la suit de l’œil dans toute sa longueur jusqu’à une coupure dans les rochers, deux cents mètres plus haut, où elle disparaît tout à coup. Mais, à cette heure, et comme la lune venait de se cacher, c’est tout juste si on distinguait les inégalités de sa surface qui étaient grandes, et assez gênantes , car les deux hommes n’avaient point de lanterne. Il y a des pierres rondes qui fuient sous la semelle, il y a des feuilles de schiste qui basculent, il y a des cailloux qui font saillie et où bute la pointe du pied. C’est pourquoi ils allaient lentement et pourquoi Nendaz allait le premier, ayant en outre sa mauvaise jambe à faire obéir, ce qui n’était pas toujours facile. Nendaz ne disait rien. On le voyait vaguement pencher de côté, se redresser, pencher de côté, tandis que sa main droite prenait appui sur le bec de sa canne. On l’entendait souffler, parce qu’il avait de la peine. De temps en temps, il s’arrêtait un moment sans se retourner ; et Justin faisait halte à son tour, ayant seulement devant lui, dans l’ombre, une espèce d’ombre plus noire, qui était sans tête, parce que Nendaz la tenait penchée en avant.

 

Mais un petit peu de blanc s'était mélangé à l’air comme quand, dans un pot de couleur sombre, on laisse tomber un peu de couleur claire en remuant.

 

Ils approchaient du bout de la ligne droite que le chemin faisait sur la pente et ensuite il n’y avait plus de chemin. A ce moment, l’air qui était noir avait commencé à devenir gris, ce gris devenant lui-même de plus en plus transparent et léger autour d’eux, où les choses reprenaient peu à peu leurs couleurs. Les pins sont devenus verts, leurs troncs rouges ; les fleurs étaient blanches et roses aux branches de l’églantier. Il faisait jour, il allait faire grand jour ; on pouvait de nouveau utiliser ses yeux, on regarde ; on a vu que des rochers se dressaient devant vous, barrant le chemin. Mais on a vu aussi qu’il y avait dans ces rochers une entaillure.

 

Maurice Nendaz brusquement s'était arrêté ; il écoute ; il dit à Justin :

 

- Tu entends ?

 

Suivra dans le prochain numéro

 

 

Chemin menant à Derborence

 

 

Le lac avec éboulement de pierres, et le Mont Gond

 

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Buenos Aires, Argentina

Esther de Izaguirre

 

Padre navegante

No querías saber nada

de las fotografías de pájaros en vuelo.

No querías comprender la existencia necesaria

de los supermercados, las farmacias,

los quioscos de noticias.

Querías saber del mar

porque nunca pregunta...

Pero ayer te dejamos en un cuarto mezquino

y busqué por los rincones

para ver por dónde tu alma

podría salir al aire

de ese pueblito blanco

que también fue tu cuna,

y volver a los puertos

en los que anclaste con tu risa llana,

y a los pueblos que ahora busco en los mapas

y no existen.

Padre, duende, delfín

qué hacer en esta jaula

con la herencia del vuelo.

Y sin tus alas.

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Santiago de Chile

Belkis Crespo Abreu

 

Espejismo

 

Nadie me hable del infierno.

Conozco el paraíso y lo prohibido.

 

Eva soy

frágil como esta lumbre

que forma el universo

la serpiente se cruza en mi camino,

menuda traición,

un golpe más y en el fondo

también puedo ser la serpiente

morderme a mí misma

como a la manzana

pecaminosa y salvaje.

 

Un golpe más

y quedaría sin perdón

mi apariencia de lirio.

 

Es la trampa.

 

La puerta exacta de la muerte.

 

 

 

 

 

 

 

Escritora de hoy en Málaga, España

Pilar Martín Lanuza

 

Pánico en las nubes

 

Nadie habría negado que Don Celestino era un hombre cabal. Singularmente equilibrado, y dueño de sí, inveterado productor de reacciones ponderadas, sensato hasta la náusea, y por completo desprovisto de sentido del humor. Cuando aquella mañana, Don Celestino llegó al aeropuerto, su semblante era una máscara compuesta de sentido común, circunspección y emociones bien custodiadas.

 

Pero cuando, una vez instalado en su asiento del avión, este echó a andar por la pista hacia la rampa de despegue, y las azafatas entregaron las normas de seguridad, Don Celestino rompió en carcajadas, que muy pronto revelaron su esencia de auténtico ataque de histerismo. Temblando de pies a cabeza, nuestro hombre se deshizo del abrazo del cinturón de seguridad; y, de un poderoso brinco, se echó en brazos de la azafata.

 

El resto del pasaje comenzó a rebullir, inquieto en sus asientos. Lo cierto es que nadie las tenía todas consigo; si bien, hasta entonces, habían conseguido dominar su miedo y sus instintos de huida.

 

- Yo me apeo – dijo en voz bien alta un pasajero.

 

- Yo también, - corearon al unísono otros veinte.

 

- Si no me abren las puertas, aquí mismo vomito – anunció una anciana de modales autoritarios, mientras señalaba, con su aguja de hacer punto, el rostro de una atribulada azafata que no pudo evitar romper en un sonoro llanto, absolutamente desbordada por la situación.

 

El avión se elevó finalmente entre un coro de rezos, gritos, lloros y toda clase de ingeniosas amenazas a la tripulación.

 

Quienes arreglaron el entuerto fueron dos terroristas internacionales, que habían subido al avión con el claro propósito de secuestrarlo y llevarlo al Golfo Pérsico. Pero ahora, enloquecidos de pánico, rompieron en la cabina y, a punta de metralleta, obligaron al comandante a volver al lugar de partida.

 

Cuando el avión aterrizó con todos sanos y salvos, fueron vitoreados como héroes; Don Celestino recobró sus espíritus y el resto del pasaje se prometió, muy seriamente, no volver a pisar un avión.

 

¡Si Lindbergh levantara la cabeza!

 

***

De su libro anecdótico: NAVES EN LAS NUBES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Santiago de Cuba

 

Armando Palma Laterrade

 

Describir simplemente un día

 

La mañana se muestra en el sin fin

con la lluvia y su proyecto de figuras.

Un único día de caminos y farallas emergido

de partículas de fuegos.

Su rostro verde amarillo en su afán de embrujo.

Del álamo, sus hojas abrazadas al tronco

repelen el aire en un ajetreo de giros.

Hierve la humedad del asfalto.

Un cantar de ave se extiende al orbe

y la luz salta por la vereda como eco.

La magia de la concha aguardando inmóvil, la distancia

deslumbra los siglos.

 

De tarde se saborea lo perecedero

del equilibrio hendido en la costumbre.

Ya parten los rostros hacia las grietas.

 

Se agota la redondez y en el fango pulula el polvo.

El sosiego percibe la sombra y la hondura azul

forma el mar.

Ya palpan los sobrevivientes caerse al trozo el día.

 

Castillo del Morro, La Habana

 

 

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Buenos Aires, Argentina

Mirta Cevasco

 

Francisco de Quevedo y Villegas

 

En la noche apacible

me esperan las señales

de múltiples cantos...

 

...Señor, desnúdame de mí...”

 

Si envías del Parnaso

plegaria semejante

¿cómo puedo involucrarme en este verso

que me pesa, sólo al intentarlo?

 

Francisco de Quevedo.

 

Esconderías acaso tu arrogancia

o era una de tus tantas ironías.

La espera desnuda

te ha resignado alguna vez,

a callar las decadencias

menos decadentes que tu ocaso.

 

¿Pudo la pena desbordar tu cuerpo

suplicar la soledad

para dejarlo después estoicamente

regresar en vuelo a su morada?

 

 

 

De su libro: SEÑALES (2005)

 

 

 

Don Francisco de Quevedo y Villegas, grabado sobre acero por M. Brando, teniendo como modelo el cuadro pintado por R. Ximeno.

Esta ilustración está sacada de la obra: “Geshichte der fremden Literaturenzweiter Teil” (Historia de la literatura extranjera – segunda parte), de Otto von Leixner, publicado en Leipzig, en 1898

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Málaga, España

 

Adelina Pérez Blaya

 

BESOS PERDIDOS

 

¡Qué lástima de los besos

que no son como semilla!.

(¡Si besar es maravilla!)

y otro no hace caso de ellos.

 

¡Qué pena siento y dolor!

Hoy besos como hoja seca

que no nacen del amor,

porque su savia está muerta.

 

No los goza quien los tiene

¡Yo que no los tengo vivo

en una perpetua sed!

 

Con los besos que se pierden,

en desamor o en olvido

¡Qué Feliz podría ser!

 

 

 

 

LOST KISSES

 

What a pity for those kisses

not being like seeds!

(It is so wonderful to kiss!)

and others don't care.

 

What a sorrow and a distress!

The kisses born without love

are like dry leaves

because their sap is dead.

 

Who got them don't enjoy them

and I, who don't have them,

live in an everlasting thirst!

 

With those kisses getting lost

for oblivion or lake of love

How Happy I could be!

 

 

English version by

Mariette Cirerol

 

 

 

 

 

 

 

 

IN MEMORIAM

Susana Rillo : poeta argentina fallecida en 2006

 

Momentos

Frágiles momentos de felicidad

que como cristales

fulguran en la memoria.

Los convoca una flor,

un olor, una mirada.

Vuelven como ráfagas,

fugaces se diluyen

en la nada...

Pero ahí están

interiorizados en el alma,

sosteniendo el andamiaje

para no zozobrar.

Fiel reflejo de la existencia,

sin ellos nada sería posible;

con ellos, es posible soñar...

 

 

En la IX CIELE, septiembre de 2005.

De izquierda a derecha: de pie, Susana Rillo y Koichi Yakushigawa.

Sentados: Lina Caffarello, Mirta Cevasco y Pablo Cassi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Maputo, Mozambique

 

Florindo M. Mudender

 

 

Versos en harapos

 

(de su manuscrito que lleva el mismo título)

 

 

El poniente y el suave contorno del ocaso  

Un estuario luminoso y la densa bruma que cubre la marisma   

Un eco que se replica a la vez que se extingue

El abrasador mediodía y la vibración del aire y de la luz

Llamaradas que se propagan en la sabana

 

Los moteados de sombra a lo largo del camino

Una mancha borrosa que se vuelve nítida

Las inmediaciones de un lugar al que me está permitido

acercar pero no llegar

 

 

Y diminutos fuegos en el caserío que se extiende

en la otra orilla al declinar la tarde

La codicia de un alba y la silueta invisible de una ciudad 

Lo que cabe en la mano y se acomoda a su concavidad:

la redondez de una manzana

El destello del asombro   el presentimiento y luego

la certeza de algo

El gesto vehemente con que se afianza la palabra

La acuciante necesidad de desertar del algún pasado

hacia el cual me inclino

 

 

Hay la noche que es un indescifrable enigma y

Hay la memoria que es en un tiempo el ocaso y el alba

 

Hay la luz del crepúsculo que alumbra un rostro

Hay la luz que alumbra al mármol

 

Hay la luz que va expandiéndose mientras se ha apagado

la fuente

Hay el eco de una voz ya inaudible

 

 

Hombres sentados o de pie en los vanos de las puertas  

El camino largo y estrecho

La tez oscura y las venas henchidas y salientes

La mirada profunda y a veces  de improviso el atisbo

de una sonrisa

Los contornos difuminados

La mirada deslumbrada

El espectro  

La pálida luminosidad y el borde invisible de una mujer

 

 

Hay el cauce de un río que discurre silenciosamente

Hay la ardua mirada de la esfinge

Hay entre la última gota y la siguiente de un reloj de agua

la zozobra de un ocaso

Hay alrededor de las cosas la bruma del alba  

Hay las dos caras de la luna y una rosa que se abre

 

 

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Buenos Aires, Argentina

Clara Langerman

 

Mi madre

 

A mi madre, es siempre, cuando voy,

cuando vengo.

                        Cuando estoy.

 

A mi madre, es en el espejo diario de

verme reflejada.

Cuánto tiempo pasó y cuánto la

ignorancia de no

                                               percibir la entrega hasta no

                                                               encontrar la propia.

 

Tu presencia se hace comprensiva y

brillante cada día.

Cada huella en mi cuerpo cubierta por

                                                   el tiempo, acerca tu imagen.

 

Tus palabras se vuelven caricias.

¡Hoy madre! Los latidos de tu

                                                         amor, llegan.

¡Hoy madre! El espejo de tu amor

                                                                es mío.

 

Y tu voz acaricia.

¡Hoy madre! Comprendo mucho más

gracias a ti.

 

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Málaga, España

 

Medardo Ramos

 

Aprende a ser feliz

Aunque rujan las tormentas,

aunque veas pasar el turbión,

aunque caigan las montañas...

aprende tú a ser feliz.

 

Si las olas se estremecen,

si hasta edificios se mueven,

y si estrellas se cayeran...

aprende tú a ser feliz.

 

Si un terremoto te acosa,

si bombas caen ante ti,

si el cielo de sombra se cubre...

que no te lleguen a hundir.

 

Aunque animales feroces vieses,

si el sol se cubre de gris,

si ante ti escuchas tormentos...

que no te venzan a ti.

 

Aunque escuches asechanzas,

de una guerra si hay que huir,

a pesar de un mundo austero....

no te impidan ser feliz.

 

Si es que amas con tu alma,

si contigo mora Dios,

si a tu prójimo tú acoges...

aprenderás tú a ser feliz.

 

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Málaga, España

Mari Ángeles Castillo Romero

 

La cordura de los ojos

Así me siento,

desnuda como la geisha

sin su maquillaje y tocado.

Torpe e indefensa como la mariposa,

sin el polvo blanquecino

que dejan de estela sus alas.

¡Ay que ver, cómo lloramos los locos

cuerdos de sentimiento!

Es un tul funerario

el pasar de mis días,

con la sonrisa ajada

como árbol tras el hachazo.

Equívoca semilla

y más aún yo (su fruto).

Soy un aprendiz de jinete

sobre un caballo medieval

en una partida de ajedrez.

Aunque incomprendidos (“nosotros los locos”)

somos presos que gritamos con los ojos,

la palabra LIBERTAD.

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Buenos Aires, Argentina

Elvira María Lestani

 

Andando
(Por las calles de mi ciudad)


A paso largo
midiendo la calle.
escribo en el suelo.
¿Historias? Quizás...
¿Recuerdos? Tal vez...

Se mezclan,
se mezclan
Y ... al final de la calle,
no puedo entender
Si es sueño,
o recuerdos.
O si es realidad.

 

Bailando el Tango en una calle

 del Barrio de San Telmo (Buenos Aires)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Poeta di oggi in San Giovanni, Bolonia

 

Marco Masetti

 

 

La prospettiva

 

O dolce prospettiva,

che nel ridotto spazio del quadro

comprimi una profondità immensa,

che solo la mente può concepire !

 

Nell'apparente convergere

delle parallele all'orizzonte

mi accorgo di poter intuire

l'infinitamente lontano.

 

Come nel mio quadro,

così nel microcosmo

del mio essere uomo

può collocarsi

una scintilla divina,

il transcendente

la mia limitatezza

può illuminare.

 

 

Esfera, by Marco Masetti

 

 

 

 

Version française du poème de Marco Masetti

par Mariette Cirerol

 

La perspective

 

Ô douce perspective,

qui dans l’espace réduit du tableau

comprime une profondeur immense,

que seul l’esprit peut comprendre !

 

Dans l’apparente convergence

des parallèles de l’horizon

je sens que je peux deviner

l’infiniment lointain.

 

Comme dans mon tableau,

dans le microcosme

de l’homme que je suis

peut prendre place

une étincelle divine,

transcendant

illuminant

mes limites.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dessin de Marco Masetti, de son livre en italien:

 

La veglia de la ragione

 

reçu le 27 août 2008

 

 

C'est un recueil de poésies et de dessins, qui cherche un traducteur/éditeur

Es un libro de poemas y dibujos, buscando un traductor/editor

It is a book of poetry and drawings looking for a translator/publisher

 

Auteur/Author address is:

 

Marco Masetti

Circonvallazione Italia, 13

40017 S. GIOVANNI IN PERSICETO

BO – Italia

 

 

 

 

 

 

Mariette Cirerol

Apartado 650, Málaga, 29080-España

 

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