Escritora de hoy en Viña del Mar, Chile

Luz Lüderitz

 

Escritores

Breve recuerdo sobre afinidades

desde ángulo personal

- Segunda parte -

 

Dejemos el lugar a Hermann Hesse (1877-1962).

¿Qué me dices, amigo, que se ajuste a este momento? Ni en tu “Demian”, ni en “El Lobo Estepario”, podría encontrar la frase adecuada. Por ellos se te puede conocer, o por “Siddharta”, “El Juego de Abalorios” y otros títulos; mas, de tu ideario “Mi Credo”, saco el permiso de unos párrafos, en los cuales te manifiestas claramente sobre el punto clave de tu temperamento. El primero dice:

 

Los tres grados de desarrollo del hombre, resumido así: el camino que conduce de la inocencia a la culpa, de la culpa a la desesperación, y de la desesperación al fracaso o a la liberación: es decir, a través de la moral y la cultura, no nuevamente al paraíso infantil, sino más allá, a la vida de la fe.”

 

Y el segundo, a propósito del cuento de Grimm, el de la huerfanita que hilaba sentada sobre el muro de la ciudad, junto a su pañuelo azul, con el cual termina “Mi Credo:

 

Algo muy distinto, en lo cual es probable que no piense ningún lector, puede ser para el autor, motivo de inquietud y preocupación. Algo de desengaño sentido por el artista, aunque obtenga muchos éxitos, por haber entregado su obra al mundo, algo de su dolor por haber vendido y abandonado un tesoro secreto, amado e inocente”.

 

¿Por qué tengo que exponer ante ojos extraños todos mis sentimientos más íntimos, mis creaciones, mis hijos más queridos de mi imaginación, las fibras hechas con la mejor substancia de mi vida, y contemplar cómo salen al mercado y su valor es exagerado o menospreciado, encomiado o encarnecido, respetado o burlado... entregarlos a la incomprensión, al azar, a la rudeza?”

 

Respetuosamente, aquí se agradece haber recibido estructurada admirablemente tal verdad. Se entiende perfectamente que no todas las personas y tópicos pueden ser analizados a fondo; tal vez sólo pudiera hacerlo correctamente un Stefan Zweig. No se repetirá siquiera los datos que aparecen en las biografías. Sólo se dirá que, a través de todos los personajes de este autor, se adivina la vida íntima de un Incomunicado, porque casi todos los seres superiores lo son. En sus acuarelas, puede también advertirse el inmenso amor que escondía. En la “Magnolia”, habla. La hechura y color de esta pintura es matemáticamente un pedido de amor: Los árboles que dibuja etéreos ante su casa en Montagnola, son como enredadera envolviendo un seco y rígido tronco: son hojas que parecen corazones revoloteando muy unidos entre sí.

 

Los Hippies, que han tomado a este autor como modelo, debieran entenderlo mejor. La mayoría de ellos más bien sólo sienten simpatía al saber que tampoco pudo resistir al “encierro”, que se escapó del internado y de lo impuesto por los mayores, y no saben que Hesse creyó en Dios y en el Destino. Su poema “Reflexión” comienza: “Divino y eterno es el espíritu”. Más adelante otras estrofas: “el hombre de alma temblorosa, capaz del sufrimiento, como ningún otro ser, y capaz de lo más alto: El amor que espera y confía.”

 

Hermann Hesse, en 1927 – Tenía 50 años

 

 

Poeta de hoy en Priego de Córdoba, España

 

José Campos Tallón

 

Las luces se apagan

 

Cuando en el día vemos luces de sol

no queremos escuchar presagios negros

al oír que alguien va diciendo

que se apagarán las claridades

cuando lleguen los días de tinieblas.

 

Y nuestra alma reflexiva

se pregunta en titubeos

y parece sentir miedo

de pensar que sea así,

que se vayan los luceros que nos guían.

 

Así las sonrisas

se han callado y ya no rompen el eco.

Sólo se asoman con disimulo

escapándose del pensamiento

y algo taciturnas se atreven a decir

que ya no quieren salir de tu cara.

 

Y en las meditaciones se oye la pregunta

que sabe responder que siempre

hay un freno que acecha y quiere dejar sin vida

las sencillas alegrías

que son como las coplas del tiempo.

 

 

Priego de Córdoba, 23 de marzo de 2006

 

 

 

Poeta di oggi in Napoli, Italia

Anonimo Campano

 

Grazie !

 

Anche quando la vita

non ci da ciò che voliamo,

lo stesso la dobbiamo

ringraziare e molto

per averci fatto

nascere, crescere e vivere,

per tante cose belle

così come:

l’amore, che di più non che,

i sentimenti che ci fanno umani,

le infinite bellezze della natura,

la serena operosità...

 

COSÌ !

 

... E il mattino

ritorna la vita

e torna il piacere

di fare progetti

in compagnia

della splendida

luce del sole,

del rinfrancante

fresco dell’aria

e del sereno

e armonioso silenzio !

 

20 di setebre di 2007

 

 

Anonimo Campano vive in Napoli, forse in questa strda.

Mi ha mandato i suoi poemi, ma ha dimnticato di farmi sapere il suo indirizzo.

 

 

Version française des deux petits poèmes

d’ Anonimo Campano, par Mariette Cirerol

 

Merci !

 

Même lorsque la vie

ne nous donne pas ce que nous voulons,

nous devons également la remercier

de tout coeur

de nous avoir fait naître,

grandir et vivre.

Nous devons la remercier

de tant de belles choses

comme l’amour,

que rien ne peut supérer :

les sentiments

qui nous rendent humains;

l’infinie beauté de la nature,

la sereine activité...

 

Ainsi !

... Le matin

la vie revient,

et retourne le plaisir

de faire des projets

en compagnie

de la lumière splendide

du soleil ;

de la fraicheur de l’air

qui nous redonne de l’entrain,

et du serein

et harmonieux silence !

 

 

 

Poeta de hoy en Buenos Aires, Argentina

Teresa Palazzo Conti

 

Tristeza

 

Hierve la tierra

entre salpicaduras.

 

Un hombre se destempla

en el surco

y palpa los terrones

como a heridas antiguas.

 

De cada grieta

todavía se yergue una palabra

y el beso aletargado de la madre;

el delantal insomne

de la abuela

y la vigilia paciente de algún búho.

 

En la marea que agita su mirada

se debate de pie

un niño desvalido.

 

 

 

 

 

Poeta de hoy en Viña del Mar, Chile

Alicia Gutierrez Wormann

 

En busca de Teresa Wilms Montt en París

 

Recorrí el cementerio Père Lachaise en París aquella tarde. ¿Dónde estaría la fatal escritora viñamarina? ¿En qué arcanos se escondería? ¿En qué galería con su poesía? Porque Teresa, aún “vive” en el corazón de los chilenos, quienes reprochan una época pacata que la exilió; cuando se ha leído el libro de Ruth González sobre su vida, cuando la vemos a ella hecha poesía, sensible, culta, hermosa... Admirada y envidiada. Yo la buscaba afanosamente aquella tarde donde yacen otros escritores famosos: Víctor Hugo, Alfred de Musset, Colette, Stendhal, el músico Chopin, etc... Recorrí tubas y tumbas, y en la galería 80 encontré a Oscar Wilde, a quien las costumbres atrasadas de la época victoriana en Inglaterra condenaron también al exilio. Pero Teresa no aparecía. Su espíritu ¿vagaría por Chile en ese momento?... ¿Estaría con sus hijas, a quienes llamaba con voces desgarradoras en ese convento donde la con finaron? Pero he aquí que de repente apareció, en esa galería 89, muy cerca de Oscar Wilde y de Alberto Blest Gana, otro chileno, autor de Durante la Reconquista.

 

Fue una tarde de recogimiento. A Teresa Wilms, me la imaginé caminando por las calles de Valparaíso y Viña del Mar, blandiendo su bastón que usabas sólo como adorno; fumando un cigarrillo con boquilla..., con un coqueto sombrero y su gracia para caminar como la describen escritores de la época, entre ellos Joaquín Edwards Bello. Me alejé del antiguo Père Lachaise, donde también yace Edith Piaf: “el gorrión de París”, con la impresión de no haber estado en un cementerio, sino en un lugar que vive en el corazón de quien lo visite.

 

TERESA WILMS MONTT, UN CANTO DE LIBERTAD

Así tituló la Escritora Ruth Gonzáles la Biografía de esta viñamarina que nació en 1893 y falleció a muy tempana edad, en 1921.

 

Esta Escritora, hermosa, culta, elegante, sufrió los rigores de una época pacata, en la cual a una mujer no se la miraba bien si leía, si escribía; y menos si asistía a tertulias  o reuniones literarias; mucho peor aún si pertenecía a la Alta Sociedad: casada con un sobrino del ex-Presidente Balmaceda y sujeta, por el lado de su padre, Federico Wilms, a  grandes intereses económicos.

 

Teresa fue una lectora empedernida durante toda su corta vida. Tenía entonces una inmensa superioridad intelectual que no podía soportar su marido, ni la sociedad chilena de la época.

 

Se casó a los 17 años y tuvo dos hijas: Silvia Luz y Elisa, que le fueron arrebatadas y confiadas a la familia de su marido. A ella, la encerraron en la Iglesia de la Preciosa Sangre, en Santiago.

 

Su exilio empezó cuando Vicente García Huidobro la sacó de ese convento y la llevó a Buenos Aires, Argentina, donde escribe un hermoso libro de poemas: Inquietudes sentimentales. Luego va a Madrid, donde asiste a Tertulias con los grandes escritores de la época como Ramón del Valle Inclán. Seguidamente va a París, donde no puede soportar la lejanía de sus hijas, y se envenena.

 

A manera de Testamento, Teresa Wilms escribió: Nada tengo, nada dejo, nada pido. Pero dejó sus Libros, sus Diarios y una esperanza de bondad y belleza infinita.

 

Alicia Gutierrez Wormann

 

IN MEMORIAM: Teresa Wilms Montt

 

De su libro: Inquietudes sentimentales

VII

Dos senos de una blancura inquietante; dos ojos lúbricamente embriagados y una mano audaz de sensualidad, se han atravesado en mi camino. Una voz indefinible, como el hipo de un sollozo histérico, me ha dicho: Soy el erotismo: ¡Ven!

Y yo iba; iba siguiendo a esa bacante estrambótica, como sigue la hoja de acero al imán. Iba empujada por el misterio... Mis labios se helaban, y tenían en la garganta una opresión de hierro. Iba la mirada húmeda, los ojos claros como brillantes en alcohol...

 

 

Retorné, y mis labios estaban mustios, y mis ojos no veían, y mis manos enconadas contra ellas mismas, sólo querían destrozarse. Y en el alma, como una marca de fuego, traía la más horrible decepción. No estaba ahí; no llevaba esa bacante loca el remedio para mi mal de amor.


XXXI

 

Los sombreros me causan la sensación de cabezas cortadas y momificadas, y aquéllos de los cuales cuelgan bridas de colores, se me antojan cabezas arrancadas por mano brutal, donde ha quedado adherida una vena sanguinolenta.


Nunca puedo ver un par de guantes sin imaginar que son piel de manos disecadas y, en aquellos de color amarillo, encuentro algo repugnante de lo que empieza a podrirse.


Detesto las prendas de vestir olvidadas sobre la cama; hay entre ellas y los muertos mucha analogía. Vi una vez, en un asilo, a una loca muerta; y era lo mismo que ver un trapo violáceo tirado dentro del ataúd.

Buenos Aires, 1917

 

 

 

 

Poeta de hoy en Málaga, España

Antonio-S. Urbaneja Fernández

 

El viejo poeta

 

Este viejo poeta no pretende

ocultar entre libros sus afanes

y que la triste soledad le gane

con esta depresión que él no entiende.

En la capacidad cristalizada

de sus conocimientos adquiridos,

lo que le ayuda a tener sentido:

su vida y vocación supeditadas

a contar los reveses del destino,

alegrías, penas y sinsabores,

las mañanas alegres, los caminos,

el canto de las aves, los olores

de la huerta mojada, el aire fino

y el color combinado de las flores.

 

 

Gente sencilla

 

Somos gente sencilla

y pretendemos

gozar las maravillas

que alumbra el cielo.

También contrariedades

no entendidas

con sus verdades

tan discutidas.

Pero que duelen

y tienen su consuelo,

su formación humana

y su recelo.

 

 

Poet of today in Kyoko, Japan

Koichi Yakuchigawa

 

February moon

in a pale sun

in the sky

of the night

cold but glowing

 

holding stigmata

a white pieta

waiting a saviour

who is tired of endeavour

 

my February moon

is beyond my reach

but your reflection

in the font

 

I will squeeze

with my hands

your shinning face

dropping out of my hands

 

 

 

Poeta de hoy en Málaga

Zaida de Castelán

 

LA HORA

 

Cita:

Te preguntan por la Hora ¿Cuándo llegará?

Dí: “Sólo mi Señor tiene conocimiento de ella”.

Nadie sino ÉL, la manifestará a su tiempo”.

                                   Sura 7 – Aleya 187 – (El Corán)

 

Cuando me llegue la hora de partida

y la noche se anude en negro lazo

y sea el último instante que en la vida

el cielo me ciña con su abrazo,

 

será el fin, la obligada despedida;

la que nunca permite algún retraso

pues conlleva – displicente y atrevida -,

el verdugo insondable del ocaso.

 

Y en sutil claroscuro, demudado

el rostro con su gesto indiferente,

- liberado por siempre del pasado -.

 

Ya en otra dimensión, un peregrino

seré – pleno de poderes omniscientes -,

tras cumplir en la tierra, mi destino.

 

 

 

 

 

 

YALNIZ AĞACA GAZEL

 

bir ağaç vardı yaşlı bir ağaç

güngörmüş anka gibi anaç

 

kökleri derin rahminde toprağın

gökyüzü başında mavi bir taç

 

kederli bakışından anlardım

yalnızlık çektiğini

tepenin yamacında toprağı kıraç

 

öylesine doluydu ki içi hüzünle

öylesine derbeder ve muhtaç

 

geceye boşaltırdı yeşil düşlerini

şafağı özleyerek bakraç bakraç

 

bu yalnız ağaç yoldaşıydı kalbimin

mutluluğa ...

 

yazan: M.Güner Demiray – 2003

İspanyolca’ya çeviren: A. Cengiz Büker

Göztepe, 28 Eylül 2007

 

 

87

Canto al Árbol solitario

 

había un árbol un viejo árbol

maduro con mucha experiencia

 

era su celeste corona el fundamento

raíces en el profundo útero de la tierra

 

que se sentía solo en la cuesta

de terreno árido

en su mirada triste lo veía

 

tan desesperado tan necesitado

tan lleno de tristeza

 

solía verter sus sueños en cubos de noche

echando de menos a la aurora

 

para mí era un camarada del corazón

hambriento de felicidad...

 

 

escrito por: M. Güner Demiray – 2003

traducido al español por: A. Cengiz Büker

Göztepe, Turquía: 28 de julio de 2007

 

 

Poeta de hoy en Madrid, España

Fernando Penín López-Terradas

 

Escribir es absurdo...

Escribir es absurdo,

es absurdo esperar, cuando la realidad

es uno mismo,

que se ha quedado solo en su pendiente.

Es absurda la flor en el camino.

Es absurdo mirarte, y saber

que no me quieres.

Nuestro amor, al final, no fue distinto,

era como el de todos; su vacío, su mal,

me ha quemado el niño que yo fui

contigo. Ahora cojo

serenamente el brazo de la muerte.

Voy a casarme al mar.

Y pasaré la noche de bodas en algún

sereno paraíso

donde no pidan el carné de amar,

ni la felicidad de ningún niño.

 

 

 

Poeta de Hoy en Sevilla, España

José Luis del Castillo

 

 

Soledad

Hay en el puerto un velero

que se llama Soledad.

Tiene un nombre triste y suave

como las aguas del mar

cuando acarician sus olas

la playa del Arenal.

La dueña de este navío

muy bien pudiera llevar

el nombre que tiene el buque,

porque sola y triste está.

¡Quién pudiera consolarla

quién su tristeza aliviar!

Y quién en sus labios rojos,

un beso pudiera dar.

 

 

 

Poeta de Hoy en Guantánamo, Cuba

Juana Eva Robinson Agramonte

 

Sobre el lienzo

Temo a las sombras

donde alguien calla  la herida

el dolor se muere dolor

el candil se desvanece.

 

Conozco el encanto de otras sombras

caprichos  de sol que desencadena el alba

intriga de vida y muerte

que llegará cuando acabe la vida

mientras    ámame donde otras sombras.

Haz que la muerte entone odas a la vida

a los amores que no verán el fin

y se torne luz sobre lienzo.

 

 

En el borde

Soledades y silencios

          torturan

no avizoran que anhelo una voz

un pendil

un susurro que irrumpa en las noches.

 

 

Poet of today in Kyoto

Kiyoko Ogawa

 

87 YEARS HISTORY CLOSING

 

holding a branch of a peach tree

a woman purchases kaburamushi*

at the department store

congested during the clearance sale.

 

*= The traditional fine Japanese dish;

the grated and steamed turnip and fish.

 

 

 

 

 

 

 

87 AÑOS CERRANDO HISTORIA

Con una rama de melocotonero a cuestas,

una mujer compra kaburamushi*

en unos grandes almacenes atestados de gente,

durante las rebajas.

 

 

* = Plato fino tradicional japonés: nabo rallado cocido al vapor y pescado.

 

 

Poeta de hoy en San Felipe de Aconcagua, Chile

Pablo Cassi

 

Como un Caballero Andante

¿Con qué alquimia se ingresa a tu

pensamiento,

dama de antigua data

vestida a la usanza de una fiesta

de disfraces?

 

Tu memoria siempre sorprende

como el primer paisaje de la

infancia,

un callejón de sábanas que flamean en los

balcones,

tu soledad que naufraga en esta aventura.

 

Después de cincuenta años de ordenar

mis días

me descubro como un caballero andante,

vestido de aventura,

un gondolero de Venecia

para que mi memoria tenga algo de que

sorprenderse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vista parcial de Málaga con su mar

desde el Castillo de Gibralfaro

tomada en septiembre 2005

en ocasión de la VIII CIELE-ICWEL

Convención Internacional de Escritores en Lenguas Europeas

 

 

Poeta de hoy en Málaga, España

María Antonia Caro Fernández

 

A mi querida Málaga

 

En Málaga La Bella

pasan cosas muy curiosas.

Te embriagas con el olor de las Biznagas

y el perfume de las rosas,

con unas copas de vino

y unas tapas con amigos.

Es que soy malagueña,

perdonadme lo que digo.

Tengo pasión por mi Málaga,

si me pusiera a contar

te nombraría La Alcazaba

y lo bonito que es su mar.

Hasta el color de su cielo,

si vienes te va a gustar.

Sus mujeres son hermosas,

los hombres muy pintureros.

Si vas por La Malagueta,

verás salir los toreros

de una buena corrida

con empaque y con salero.

Mi Málaga es muchas cosas,

es valiente y hospitalaria,

de esto se siente orgullosa.

Mucho más te contaría

pero mejor ven a verla,

te parecerá preciosa.

Tú te quedarás aquí

si pruebas sus “pescaítos

y su forma de vivir.

 

 

Poeta de hoy en Buenos Aires, Argentina

María Teresa Barossi

 

Comparto la alegría de un premio recibido por autor destacado

e inclusión en la antología Territorio Sur de la editorial De Los Cuatro Vientos,

y te envío uno de los poemas editados para que disfrutes al leerlo:

 

UN CANTO NUEVO

 

Un canto nuevo,

semilla, te acurrucas

en la oscuridad

que envuelve tu espacio

allí, tras la piedra,

cercando el camino.

Un canto nuevo

a la vida...

a la simiente...

al sol... a su brillo,

custodio inequívoco

del nacer inesperado.

Un canto nuevo

colores diseminados,

aromas deleitando

esta tarde, que descubre

el fluir, de una penetrante

lluvia en la tierra.

Un canto nuevo

canto a la naturaleza,

a la vida

que abre sus brazos.

 

Compartir un poema es la joya más preciada.

María Teresa

 

 

Poeta-escritor de hoy en Málaga, España

Ricardo Rubio

 

Sobre el Alma o Espíritu

 

Cuando esto escribo,

finaliza junio de 1997. El calor no agobia, una leve brisa está suavizando el ambiente de por sí caluroso en estas fechas, por estas latitudes de Málaga. Suave final de junio, suave el alma o el espíritu, como para endurecer mi criterio con respecto a la incógnita de una existencia trascendental que yo por lo menos no puedo ver.

 

Pues bien, hace unos días, topé con un viejo amigo mío que en sus tiempos fue profesor de teología del Seminario Diocesano de Málaga. Inevitablemente, surge el tema religioso. Él sabe, y me lo confirma siempre, que soy muy cerebral, que no dejo entrar a Dios en mi entendimiento; dejando aparte que si no lo hago es por simple razonamiento. Me espetó: “¿Qué crees tú que es un hombre?”. Mas rápido, respondí: “Lo mismo que un perro, que un gato”. Sonrió y afirmó: “¡Exactamente!, pero – insinuó – ¿nada más?. Repliqué: “Si me quiere decir que un hombre es también un alma; no la veo.” Volvió a sonreír... No profundizaremos más en el tema. Siempre nos enzarzamos en hablar y hablar y yo sigo en tinieblas. Mi amigo, el sacerdote, insiste siempre en que, a mí, no me toca la “gracia” porque soy una roca pensante.

 

La verdad es que, por no ver el alma, me resulta imposible ver la luz; y la oscuridad me ensombrece el entendimiento.

 

Con frecuencia, comparo lo que hace un animal con lo que hace una persona. Ciertamente no sé si un animal tiene espíritu. Presumo que sí, porque un animal toma decisiones y no se trata tan sólo de instinto. Miro a un gato, por ejemplo, mitológico el argumento: es alma, es espíritu, pero no lo adoro. Es un animal. No cura mi dolor ni ennoblece mi vida. Al altar, no lo elevo. No es dios ni tampoco lo soy yo. Ambos morimos. Los dioses, en teoría, no mueren; porque si fuera lo contrario, que muriesen – y vaya si mueren – no puedo recurrir a ellos para pedir ayuda. Igual que yo, animal también, no acudo en socorro de mi ansia de más allá. Debo pues, creer que si tengo algo de Dios para esperar gracia sobrenatural, debo de tener un alma que a Dios busque...

 

¿Dónde está? Si está dentro de mí, ¿qué es?. Cierro los ojos y no veo. Abro los ojos y veo. Miro en mi derredor, y si algo reconozco, es porque tengo el don de la vista. Igual que un perro y un gato, que son simplemente dos ejemplos. Podría mencionar toda la fauna, a no ser que aluda a los ciegos.

 

Si muero, mis ojos no ven. ¿Tengo alma? ¿Veo por mi alma? ¿Cómo puedo ver a Dios, si muero y existe otra vida? ¡Pero si no veo y tengo alma cuando no ven mis ojos, ya muertos o dormidos! ... Eso sí, veo en sueños y veo bien, incluso con color; y tengo los ojos cerrados. ¿Por qué veo en sueños y no veo con los ojos cerrados a voluntad y sin embargo estoy despierto?

 

Moriré sin saber qué es el alma. Si supiera de ella, no por fe, sino por razón exultante, moriría en paz porque no moriría. ¿Cómo morir si tengo un alma y, encima, vuela? Sería un pájaro. Un pájaro inmortal.

 

Ricardo Rubio

 – continuará –

 

 

 

 

Fotos del espacio infinito, mucho más allá de nuestra Tierra,

tomadas con el telescopio Hubble

 

 

 

Poeta de hoy en Málaga, España

Manuel Garrido

 

LA FLOR

 

Nunca buscamos en la flor

el reflejo de nuestros actos.

La flor surge, como surge nuestra idea

hasta el cenit de su colorido.

El jazmín con su mórbido perfume,

viste de novia a la primaveras

sobre un verde oleaje de ásperas melenas.

 

Cada nueva flor,

un proyecto que termina,

una forma mental que acaba.

 

Bajo el pétalo de la flor,

un oscuro fluir de sombras

cubre el mar del pensamiento

que se angosta lentamente

bajo la arena del tiempo.

 

Aclaman voces que alcanzan las ondas

cuando obligados estamos a repasar el destino.

Más allá de las murallas

pretendemos medir la luz que se apaga.

 

Entonces encontramos trance

y puertas infranqueables.

 

Volvemos a la palabra,

sólo a la palabra.

 

De las tinieblas vuelve otra luz

y la flor coloreada

en remolinos de hojas verdes,

para contemplar la rueda del tiempo.

 

Entre la flor consumida y el horizonte sin límites,

se nos antoja un jardín donde habitan sombras.

Dulces sombras.

 

Al abrir los ojos

buscamos la verdad

y regresamos al origen.

 

 

 

IN MEMORIAM

Isaac Asimov

Petrovich (Rusia) 1920 NewYork: April 1992

 

Grotto — part 3

 

Boranova got into the front seat. Morrison could not see how she manipulated the controls, or, for that matter, if there were to be manipulated. It was probably controlled by a computer. The carriage began to move suddenly and Morrison felt the slight backward jar that resulted.

 

There was a small window at eye-level on either side, but not of clear glass. Morrison could see a small section of the cavern outside in a streaky, wavy, pourly-focused manner. Apparently, the windows were not meant for vision, but merely intended to reduce what might otherwise be an unacceptably tight enclosure to those with claustrophobic tendencies.

 

It seemed to Morrison that the individuals he could make out through the glass paid no attention to the moving carriage.

 

Everyone here, he thought, is well trained. To show any interest in any procedure with which you have nothing directly to do must apparently be a sign of discourtesy — or worse.

 

It seemed to Morrison that they were approaching the wall of the cavern and the carriage, with another small jerk, slowed. A section of the wall slid aside and the carriage, with yet another jerk, picked up speed and moved through the opening.

 

It grew dark almost at once and the dim light in the carriage's ceiling did little more than change night to dusk.

 

They were in a narrow tunnel into which the carriage fitted with apparently little room to spare, except on the left side where Morrison, peering past Dezhnev, thought he could make out another pair of rails. There must be at least two such carriages, he thought, with room to pass one another in the tunnel if both were in operation.

 

The tunnel was as dimly lit as the carriage and it was not straight. Either it had been carved through the hill in such a way as to follow lines of least resistance in order to save money, or it was curved deliberately in some dim, atavistic search for securing things by making them more complicated. The darkness inside and outside the carriage might serve the same purpose.

 

·                                 How long will this take ?uh ? —, asked Morrison.

 

Dezhnev looked at him with (in the dimness) an unreadable expression.

 

·                                 You don't know how to address me, I see. I do not have an academic title, so why not call me Arkady. Everyone does here, and why not? My father always said, what counts is the person, not the name.

 

·                                 Very well — Morrison nodded — How long will this take, Arkady?

 

·                                 Not long, Albert, — said Dezhnev, cheerfully.

 

And Morrison, having been lured into first-name informality, could not object to the return.

 

He surprised himself a little by finding he did not wish to object. Dezhnev, even with his father's aphorisms included, seemed to be uncomplicated at least, and under the circumstances, Morrison welcomed a chance of refraining from the perpetual fencing match to which Boranova seemed to subject him.

 

The carriage could not be moving at a speed faster than a leisurely walk, but there was a small lurch each time it took a curve on the track. Apparently, petty economies included leaving the curves unbanked.

 

Then, with absolutely no warning, light flooded in and the carriage ground to a stop.

 

Morrison blinked as he stepped out. The room they were now in was not as large as the one they had left, and there was virtually nothing in it. There were only the tracks under the carriage that made a wide arc and then led back towards the section of the wall from which they had emerged. He could see another small carriage disappearing into the opening and the wall closing behind it. The carriage in which they had arrived made a slow circuit of the arc and came to rest near the wall.

 

Morrison looked about. There were many doors and the ceiling was comparatively low. Without definite evidence of the fact, he felt that he was in a three-dimensional chequer-board, with numerous small rooms on several levels.

 

Boranova was waiting for him, seeming to observe his curiosity with a touch of disapproval:

·                                  

·                                 Are you ready, Dr Morrison?

·                                  

·                                 No, Dr Boranova — said Morrison. — Since I don't know where I'm going or what I'm doing, I'm not ready.

·                                 However, if you will lead the way, I will follow.

·                                  

·                                 That is sufficiently ready. — This way, then; there is someone else you must meet.

 

They passed through one of the doors and into another small room. This one was very well lit and had its walls lined with thick cables.

 

In the room was a young woman who looked up when they came in, pushing aside something, that seemed, from its appearance, to be some kind of technical report. She was quite pretty in a pale and vulnerable way. Her flaxen hair was cut short but with enough of a wave in it to keep her from looking too severe. The scanty cotton uniform we wore, which Morrison already knew to be universal within the Grotto, showed her to be attractively slim, and shapely enough, though without Boranova's opulence. Her face was marred or perhaps enhanced (according to taste) by a tiny mole just under the left corner of her mouth. Her cheekbones were high; her hands, thinfingered and graceful; and her expression did not appear as though she were much given to smiling.

 

Morrison smiled, however. For the first time since his kidnapping it seemed to him that there might be a lighter side to this dismal situation in which he had been unwillingly plunged.

 

·                                 Good day — he said. It's a pleasure meeting you.

 

He tried to give his Russian an educated sound, and to get rid of what the serving-woman had so easily detected as his American accent.

 

The young woman made no direct answer, but turning to Boranova, said in a voice that was very slightly husky:

·                                  

·                                 Is this the American?

·                                  

·                                 It is — said Boranova. — He is Dr Albert Jonas Morrison, Professor of Neurophysics.

·                                  

·                                 Assistant Profesor, — said Morrison, deprecatorily.

 

Boranova ignored the correction:

·                                  

·                                 And this, Dr Morrison, is Dr Sophia Kaliinin, who is our electromagnetics expert.

·                                  

·                                 She scarcely looks old enough, — said Morrison, gallantly.

 

The young lady did not seem amused. She said:

·                                  

·                                 I look, perhaps, younger than I am. I am 31 years old.

 

Morrison looked abashed, and Boranova cut in rapidly:

·                                  

·                                 Come, we are ready to begin, please check the circuits and set matters in motion. — And quickly.

 

Kaliinin hurried out.

 

Isaac Assimov

From «Fantastic Voyage»

 

To be followed

 

 

Poetae hoy en Santiago de Cuba

 

Diana Lucía Bruzón Sánchez

 

 

Sin título

 

¡Me siento grande!

Y, que pequeña soy

¿Me estas oyendo?

Así de lejos

ganarme tu cariño.

Envuelvo de amor

papeles múltiples

e irán en eje

donde estás tú…

 

¿?

 

Ya que navegas por mi

y conoces límites

me despierto en mitad del día

para navegar en tu recuerdo

como furia de mi paciencia

 

¿Qué diablo hago, por qué te necesito?

 

- Yo, ... ¿Eres mudo?

Sólo recorriendo mi pasión

quieres llenarme de ti

para mezclarme con tu color…

 

 

 

Poeta de hoy en Holguín, Cuba

 

Luis Yuseff

 

Negra leche del alba

te bebemos al amanecer

(Oración para pedir la rosa de nadie)

 

 

I

 

Bebiendo a sorbos de muerte, la negra leche del alba,

estaba yo contemplando las rosas

que me han tocado en este mundo

y por las que Dios viene a la tierra,

 

sin el temor de perder el camino que lo llevará de vuelta

a las estancias donde sabe estarse quieto.

Allí, a la intemperie, contemplé la rosa suicida de

Yukio Mishima,

la rosa de oro de Beijing,

y la rosa radiactiva del país de los soles rasantes.

 

Junto a los márgenes evidentes de la sobrevida,

estaba yo, pidiéndole una rosa verdadera

a Santa Teresita de los Cementerios

y le pedía, además, que me ayudara a creer siempre

en el gran Amor que Dios me tiene,

de modo que yo pudiera echar una mirada a mi alrededor

con la paz de los vencidos

y la fe de encontrar en las rosas que se me mostraban

la flor perdida, la innombrada rosa del Poeta muerto.

 

Pero, en su lugar, se me mostraban todas las rosas del mundo:

la rosa escrita de Amherst —la rosa de Emily Dickinson—

y la rosa de arena, la rosa de Beirut.

Abrían también a mis pies, la rosa imperial austríaca;

la rosa cruzada, la flor negra

y la rosa del Ponto Euxino, que alabara Ovidio en su exilio.

Otras, en cambio, se negaban a ser miradas,

como la rosa hermética de la Cábala

y la rosa mágica y secreta de los judíos.

 

Ya me marchaba a las horas brutales de la autocompasión,

cuando una rosa, al centro de la noche umbría,

se alzó como una estrella de sangre

sobre los coágulos de la aurora.

Y allí estaba frente a mis ojos,

resistiéndose al fuego sobre un montículo de cenizas,

la rosa de nadie, que resultó ser nada menos

que la rosa de Paul Celan.

 

 

II

 

Paul Celan aparta el coágulo de los labios,

la rosa de las ruinas;

sopla en la jarra donde bebe

y su aliento acompaña la mordida al fruto de los mudos,

al corazón que mastican sus asesinos, en silencio.

Abre las páginas del diario.

Apunta: “Una sombra sobre las aguas

del Sena es una imagen fácil de retener en el papel callado...”

 

Paul Celan proyecta a la masa líquida el cuerpo de un hombre.

Y ese hombre escribe cantos por doquier.

 

Cómo es posible escribir versos, Dios mío,

no antes o después sino durante la concentración de las almas,

cuando los días se pegan con un hilo gelatinoso al cráneo.

 

Por último, lee a Hölderlin:

 “A veces el genio cae en la oscuridad

y se hunde en el oscuro pozo de su corazón”.

 

 

III

 

Su corazón se hunde.

El otoño comienza a dictarle monótonamente una frase:

Tiempo es de que sea tiempo”.

Y mira a la tierra con un dolor humano.

Es el tiempo en que deben florecer los almendros,

las piedras dar fruto suave,

conversar y luego escribir un poema,

sin levantar sospechas.

 

 

 

IV

 

Cómo escribir un verso.

Me aparto el hambre con un golpe de ojos

en la garganta  y concluyo:

 “Escribir un poema después de Auschwitz es bárbaro”

                                                         (Theodor Adorno).

 

Por eso no escribo,

dejo gotear la negra leche de los labios

negados a beber,

sincronizo los relojes,

decido por un tiempo

que habrá de llegar como un golpe de agua

o como el río

que devuelve sobre los bancos de arena a sus difuntos.

 

 

V

 

Santa Teresita de los Cementerios,

pido para nuestros muertos,

la rosa que habrá de acompañarlos

mientras duren los días de Paul Celan sobre la tierra.

 

 

 

Paul Celan: poeta judío alemán nacido en Rumanía 1920-1970

 

 

 

Poeta di oggi in Modena, Italia

 

Vincenzo Carlomagno

 

 

 

Geografia di cieli

 

Fotografía fata nella Svizzera, in luglio 2006, da Mariette Cirerol

 

 

Version française du poème de Vincenzo Carlomagno

par Mariette Cirerol

 

 

Géographie des cieux

 

Parfois dans la géographie de certains cieux

l'on respire un prolongement sans fin

de vie en mouvement.

 

Mais le gros nuage gris

qui dans sa course

feint l'infini,

dans la mesure des choses

dévoile la confusion.

 

Photo prise en Suisse, en août 2008, par Mariette Cirerol

 

 

IN MEMORIAM LINA KOHEN ALBUKREK

Poeta Sefardita : Çorlu 1898 – Estambol 9 junio 1988

De su libro: 87 anios lo ke tengo (escrito en judeo-español)

 

 

EL LIVRO

 

Livro mio tu sos de mi muy amado

En mizmo tyempo sos el enamorado

El mundo tu kontenido i tu sensia

Todos ya te meldan kon munça kerensia

 

Al viejo al grande a la kreatura

con eskritas enrikeses la naturaleza

Tu mos endikas el kamino dereço

i no ay de ti ken no tope proveço

 

Enrikeses de sensia la umanidad

Todos te keren kon munça fidelidad

Kon eskritas sulajas dezesperados

Olvidas penas de los desfortunados

 

Ke alegria sienten las kreaturas

cuando empesan konoser eskrituras

Te meldan kon una muy grande ambision

Mas tarde tu seras grande konsolasion

 

De ninguno no deves ser neglijado

De todo el mundo tu sos demandado

Tu saviduria komo un abizmo

i tu egzistensia yena d'heroizmo

 

En salones de reyes estas prezente

i das plazer i kontentes a la cente

Te meldaremos siempre kon la kerensia

Sigaremos tus konsejos i tu sensia

Libros en la casa de Mariette