Escritores Poetas de España

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Adelina Pérez Blaya

 

Algunos Haikus

 

Niñas de blanco

sentadas en el templo

Es primavera

 

Los pies del niño

te piden más caricias

quieren más juego.

 

 

¡Qué buen pescado                             

traía en su canasta

el pescador!            

 

 

Ese pequeño templo

tiene su buda:

un gato al sol.

 

 

Manzana seria

se ríe si la muerdes

con apetito.

 

 

Como coro de niños cantando,

bosquecillo de bambú.

 

 

 

 

Sonrisa

 

Dime tú ¿para quién esa sonrisa

que despliega tus labios dulcemente?

Di ¿para quién esa mirada ausente

que siento enamorada e indecisa?

 

¿Recuerda acaso tierna despedida,

o es promesa de entro ya cercano?

¿Prevé el abrazo del amor temprano

o es fruto ya maduro de la vida?

 

Quisiera adivinar mientras te miro

si esa etérea belleza del amor

acabará en sonrisa o en suspiro.

 

Quiero dejar escrito en mis papeles

de tus cándidos ojos el fulgor,

¡como un hábil pintor con sus pinceles!

 

 

 

Mujer sonriendo, encontrado en la Wikipedia

 

 

 

 

 

 

 

Francisco Aranda Cadenas

 

 

No hay patria mayor que las palabras


No hay patria mayor que las palabras. ¿Qué habéis hecho
por nosotros? A vuestra imagen y semejanza, palabras
de ayer, palabras para hoy, para mañana, por los siglos
sin 'amén', sin 'ayes' en la boca. Hizo mucho frío
verdaderamente, un tórrido calor, pero no enmudecieron;
a veces, sonámbulas o insomnes, están ahí, en toda garganta
de hijo de vecina, febriles o serenas -sementera en el aire-,
así, sencillamente, luz que despierta o asesina, que es carne
de todos los semblantes antiguos, palabra nuestra
y de repente, sutil en los caminos, como el triunfo del amor,
                                                                                        también del odio.

Málaga, a 17 de junio de 2013

 

 

 

Bajo la lluvia como pan recién cocido.
He visto barcos naufragar, bosques
arder, gente que moría en las guerras,
sus cuerpos derrotados sobre el asfalto.
Bajo la lluvia, con pan recién cocido,
me dejo llevar de las imágenes de los últimos
noticieros, y se confirma en mí que 'el hombre
es un lobo para el hombre'.
Una flor
sobre un libro apenas tiene que ver
con la vida, como los retratos, o los paisajes
que representan el amanecer... A veces no sé
despedirme -duele un tanto-, y salgo
a mojarme, bajo una fina lluvia, con el pan
recién cocido, con una taza de café,
y una memoria que no olvida, que jamás olvida...

Málaga, a 22 de mayo de 2013

 

91

Abrí la puerta de la casa, a mares llovía,

copulaban las palabras húmedas.
Y cómo no amarse entre tanto estrépito de agua,

si palabras y cuerpos,
así tan sedientos,

se buscaban con cierta desesperación de náufragos
a punto de arribar a tierra firme,

y saberse bajo las palmeras silabares
que construyen frases y más frases

que componen un quehacer lírico,
tal vez narrativo, siempre vitalista.

Qué otra cosa que vocal y consonante
con que redescubrir el mundo,

con que afilar lo por decir, con que amar
con cierto rigor surrealista desatado 

 y puesto a secar en las axilas y en los ombligos

sin pudor de la gente sencilla y luchadora,

cuyas apuestas siempre son a caballo perdedor.

Entretanto libélulas y más libélulas tienen vocación de aire, mientras en casa una muerte queda
preñada de silencios, ausente de los vocabularios estrepitosos de agua, de sílabas, de cuerpos.
Y una vez abierta la puerta de la casa y lloviendo a mares,

y copulando las palabras,
habría que decir sencillamente

que aún hay juventud en la noche, y muchos son

los párrafos y las estrofas que con la lluvia

se tornarán barcazas con velámenes de abecedarios,

y una mano, por supuesto, que empuje río abajo

el discurso amatorio, la frescura de un verso
cuyo fulgor amarra a la carne la vida, a la piel la vida,

a los ojos y boca la vida.
                                                         Copulando las palabras húmedas, abierta la casa, lloviendo a mares.

 

Málaga, a 14 de noviembre de 2012

 

 

 

Llueve a cántaros

 

La verdad es una sombra extraña, como entrada en un túnel inacabable,
mas es necesario horadar la tierra, la piedra oscura, rescatar
lo nombrable y abrir surcos en los que sembrar palabras.
De vueltas a una luz de impenetrable semblante, rescato una idea
Incierta y la dejo caer a un sordo abismo. Me devuelve un eco,

el seco golpe de la idea, un eco indescifrable, y comprendo
que la verdad, siempre con minúsculas, va más allá del pensamiento
y verdaderamente somos breves, fugaces,

con un final desmayado de silencios.

Málaga, a 29 de diciembre de 2012

 

 

 

Las estatuas de sal que se alimentan de amapolas

El  liviano rocío ajado por las horas matinales,
el mar, auténtico, en la sien del niño.
Los visitantes de las tierras del sur ocupan las laderas
de las colinas, se acercan al olivo, pisan las uvas
que enrojecieron sus rostros. A lo largo de los caminos,
los puedes ver, en sus coches amplios, con la garganta
sudándoles, porque en estas tierras el sol abrasa
las palabras. Y luego, al sur-sureste de los años, los juegos
de niños en bicicleta, niñas que se empapan bajo la tormenta
estival, ancianos poseídos por la luz última de sus cabellos.
Voy a escribiros, ahora, acerca de las noches del sur,
cuando las aves reposan el vuelo, y los cuerpos, yacientes
sobre el lecho, se aman enredados en la brisa.

A borbotones lentos sale el agua de las paredes del sur.

Málaga, a 17 de julio de 2013

 

 

Hay, de voluptuosas flores, azaleas en el borde mismo
de tu voz. ¿Quién oyó por primera vez el canto,
que en tu pecho amanecía? Azaleas de brillantes colores
para una revolución pacífica; así la canción, de veras
con la vida, contigo, que tienes azaleas en el borde mismo
                                                                                               de tu voz.

Málaga, a 26 de julio de 2013

 

 

 

 

 

 

 

Francisco Sánchez Revilla

 

 

Conversación extrema - 1

eres una rosa, le dije;

silencio.

Y hay una luna llena en tu rostro;

ni el aire se movió.

Y hay un mar en tu mirada,

y tienes una hermosa piel aceitunada,

y tus besos apagan mi sed,

y tu sexo es como de fuego.

 

Tu cara brilla. se refleja la luz del móvil;

gracias, me respondió.

y siguió wasabeando.

 

 

Conversación extrema - 2

Los tiempos han cambiado;

sí, me dijo.

Y yo, ya no soy el mismo;

sí, me dijo.

Gracias por quererme;

sí, me dijo.

Adiós.

Si, me dijo;

y siguió wasabeando.

 

11 de octubre de 2012

 

 

 

 

No escribiré tu nombre en mis entrañas

aunque tu amenazante cuchillo en mi garganta lo dicte

he de seguir flamenqueando por tus heridas patrias

para ocultarme del sol de mediodía que me raja

las venas insepultas de mi piel adormecida

por los instantes canallas de tu cínica palabra

 

Estás vacía de ideales

sobre una verga empalada

más allá de las quimeras tristes

más allá de las ciénagas o el alma

más allá de los cánticos bohemios

más allá de todo y nada

 

Te apropias de nuestras vidas

con mil lágrimas de sangre

nos acercas al abismo

el más cabal de tus trances

 

Comemos vísceras crudas

al alba de cada instante

dejándonos venas grises

recocidas en vinagre

 

Muere entonces en mi corazón

 

14 de noviembre de 2012

 

 

Me gusta el halcón peregrino.
No mira, observa.
Fija su presa, asciende.
Se deja caer en picado, derriba.
Llena su andorga lo justo. Se va.

 

A veces soy como halcón peregrino.
Fijo mi presa, asciendo. Caigo sobre ella.
Le rescato de su tabernáculo de gloria.
Doblego su voluntad inmisericorde.
Someto ese instinto animal que le hace ser
... mi presa.

 

 28 de enero de 2013

 

 

Francisco Javier Parera Gutiérrez

 

Los oscuros

pasadizos del Monasterio

 

Harrison, espía de la Comunidad Europea, alcanzó la cima de flamígeras rocas y descansó por unos segundos. Se quitó la mochila de sus espaldas y lanzó una cuerda por la cual subió con dificultad su compañera Pamela, una muchacha de dorados cabellos. Se detuvieron unos minutos para ver cómo a un escaso kilómetro se elevaba con majestuosidad un enorme monasterio de pulidos muros de piedra y orgulloso techo. Con precaución la pareja de agentes secretos se escondieron detrás de unos altivos riscos. El espía miró el mapa de la región, un perdido punto entre los Montes del Cáucaso, y después observó un plano de las estancias de la antigua construcción. Después de memorizarlo, se lo pasó a su amiga y prosiguieron el recorrido bajo un angustioso atardecer de verano. Habían evitado las crueles nevadas del invierno para ejecutar la arriesgada misión.

 

Mientras la citada pareja se dirigía al monasterio, Harrison recordada los acontecimientos de los recientes días. El máximo responsable de los Servicios Secretos en Europa explicó que los atentados contra los diferentes comandos tenían un sólo autor, el capitán Dimitri Ivanhov, un antiguo militar del Kremlin, del KGB e incluso amigo de Bresnev. Después decidió actuar a su modo contra la Administración Reagan, sufrió nerviosos desequilibrios en su mente, se creyó que era la reencarnación del Zar Iván el Terrible. Sus sicarios recibían el nombre de los Oprichnik, la despiadada policía que controlaba al atemorizado pueblo de Rusia durante el mandato del citado Zar, como los frailes de la Inquisición vigilaban las creencias en la España de Torquemada. En realidad para sus partidarios poco importaban sus ideas, pues cobraban importantes sumas de rublos con la inmensa fortuna del severo capitán.

 

 Harrison y Pamela alzaron la vista para contemplar otra vez el edificio de estilo medieval. Fue un importante lugar de recogimiento para los monjes ortodoxos, sin embargo en la Revolución de 1917 fue abandonado porque temieron posibles represalias de las enardecidas muchedumbres de campesinos, obreros y soldados. Posteriormente Stalin lo convirtió en una estación militar para recibir mensajes enemigos porque con la apariencia de un monasterio nadie sospecharía. Cuando el dictador soviético falleció, se quedó en ruinas por segunda vez y, después de varios años, el envejecido y demente Ivanhov lo ocupó como base con sus numerosos partidarios.

 

Los espías se deslizaron detrás de un pequeño muro de rocas para rodear el edificio. Sabían que en la parte este había otra entrada de reducidas dimensiones por la cual salían los monjes para las labores del campo, recoger plantas medicinales, sembrar... La pareja detuvo su mirada por unos instantes ante las enormes escalinatas de la puerta principal, formada por grueso dintel sustentado por recias columnas de piedra.

 

“Demasiada calma” pensó Harrison “deberían haber guardias en torno a la fachada”. Efectivamente el helicóptero militar que había dejado a los intrusos hacía horas a unas ocho millas del objetivo, ya debiera de estar localizado por el enemigo. Sin embargo no había movimiento de soldados por el paraje.

 

Disimulado por un muro de hiedra, se hallaba la pequeña puerta, la cual fue abierta sin excesivos problemas. Linternas en mano, atravesaron el polvoriento umbral con lentos pasos, se internaron por un estrecho túnel y subieron por unos desgastados peldaños. En el final del recorrido abrieron otra puerta con facilidad y caminaron prudentemente por un largo pasadizo para desembocar en una enorme sala que causó pánico en sus acelerados corazones Se trataba de la cripta del monasterio. Sus muros estaban llenos de excavados nichos donde reposaban los antiguos monjes. En un extremo se amontonaban   raídas   túnicas ,    peladas  costillas ,    sonrientes cráneos, pálidos huesos de brazos y piernas... Capas de polvo y telarañas gobernaban en aquella cámara. Entonces Pamela no pudo evitar un grito ante el severo rostro de su compañero. La muchacha señaló un rincón de la sala y vieron restos de hombres en avanzado estado de descomposición; sin embargo, se podían distinguir sus rostros. Harrison observó los cadáveres de Thomas, Jeff y Roy, los agentes que hacía meses fueron enviados a ese paraje para esclarecer la verdadera misión del monasterio y luego desaparecieron.

 

Y después del macabro hallazgo, la pareja prosiguió su angustioso recorrido a través de un laberinto de pasadizos que conducía a extensas cámaras, inmensos salones de desafiantes bóvedas, sustentadas por firmes columnas de piedra. Sintieron sospechas porque no había nadie allí y porque todavía no habían sido capturados. En un pasillo los agentes pisaron una losa, la cual se hundió unos milímetros. Cuando ya se veían bajo una trampa o rodeados de soldados, solamente escucharon por potentes altavoces una antigua grabación de la Marcha eslava de Tchaikovsky, la pieza favorita del loco militar. El espía no pudo evitar ciertos nervios pues recodaba que en una misión anterior se enfrentó a una dama millonaria de la Unión Soviética con sádicas tendencias. La perversa mujer, que también ejercía de doble agente, murió asesinada por sus propios guardaespaldas en la cubierta de su yate, pero él todavía rememoraba los solemnes compases de los primeros minutos y las desagradables circunstancias.

 

Con la música como compañía subieron una interminable escalera de caracol y se fijaron a través de las alargadas ventanas cómo el sol se empezaba a fundir entre las montañas. Debían cumplir su objetivo antes de las doce de la noche. El espía miró su reloj y lanzó una apremiante mirada a su amiga. Y por fin desembocaron en un amplio despacho. La seguridad no era motivo de tranquilidad, pues nadie vigilaba la puerta. Y en el interior de la rectangular sala, vieron la mortecina luz del atardecer que recortaba la silueta de Dimitri Ivanhov,  el cual se hallaba inmóvil y sentado de espaldas sobre una ancha butaca de terciopelo rojo.

 

– ¡Capitán Ivanhov! – exclamó Harrison con cortante voz mientras desenfundaba su inseparable Walter PPK – . ¡Gírese lentamente y sin bromas!

 

Pero el individuo no se movió y Pamela se acercó con cierto atrevimiento para comprobar que allí había un anciano muerto. Sobre su mesa se hallaban un vaso, una botella de vodka y una edición de Los hermanos Karamazov de Dostoyevski. Amaba el licor y las obras del escritor ruso. Las enormes pantallas que rodeaban el despacho estaban emitiendo interferencias. Su sistema de comunicación estaba destrozado y el teclado de unos ordenadores también.

 

– Alguien se ha adelantado a nuestras intenciones –dijo Harrison en un amargo tono mientras olía el vaso de vodka-. Seguramente el contenido estaba envenenado. Además se han llevado las grabaciones de seguridad, documentos y otros datos. Debe llevar así tres días. Y sus fieles amigos, los Oprichnik, le han abandonado. ¿Qué hacemos, Pamela?

 

La muchacha sacó de su mochila un ordenador portátil, lo depositó sobre la mesa y a continuación pulsó unas tecla:

 

– No existen indicios de cualquier trampa, ni explosivos –continuó la mujer-. Debieron dejar el cadáver y se llevaron el material importante.

 

– Entonces perdemos el tiempo aquí. ¡Volvamos al rellano donde nos aguarda otro helicóptero militar – concluyó Harrison.

 

Transcurrieron unas semanas ; y tanto el MI6 como la CIA se preguntaban qué había pasado mientras la nueva KGB no hablaba sobre el tema. ¿Por qué habían asesinado a un influyente  personaje ?   A  través  de un agente en Ucrania ,   los Servicios Secretos de la Comunidad Europea recibieron un mensaje en clave; y, después de descifrarlo, el responsable de la organización lo mostró al espía.. Decía:

               

            “La operación Oprichnik debió cancelarse en su momento. El capitán Dimitri Ivanhov fue asesinado por su lugarteniente, quien envenenó su vodka. A continuación recogió los datos de la base y se marchó. Sus partidarios descubrieron el crimen y sin un líder abandonaron el monasterio. Un contacto en Kiev dijo que el mismo Kremlin decidió su muerte, pues era una persona muy peligrosa y con el paso del tiempo se hubiese fortalecido. Quizás intentaba desencadenar una Tercera Guerra Mundial. Los atentados que ordenó semanas antes formaban parte de su plan. Se trataba de ganarse la simpatía de otros grupos como los thugs del Sátrapa Rojo.”

 

Javier Parera Gutiérrez

 

 

 

 

 

 

 

Manuel Garrido

 

LA CULTURA COMO OBRA Y EFECTO DE UNA EDUCACIÓN

 

A lo largo de los cien últimos años, el concepto de cultura ha sido introducido como moneda de uso común en todas las ciencias sociales y tradicionales del término, y sus múltiples derivaciones continúan tan vivas como antes.

 

La cultura viene de una tradición humanista de raíz clásica que ha exaltado y transmitido todo un bloque de ideales de superioridad moral, personal o colectiva de logros intelectuales, de obras y éxitos en las artes y en las letras, y todo como obra y efecto de una educación que es al mismo tiempo recepción, asimilación y formación de una personalidad capaz de reproducir normas y modelos.

 

La cultura, podemos definirla entre otros conceptos como un conjunto de contenidos de productos de trabajo de generaciones pasadas que se adquiere en un proceso de educación que hay que preservar y transmitir a las generaciones sucesivas;  de ahí el espíritu del pueblo como bien susceptible no sólo como adquisición privada, sino como bien de interés público que hay que conservar, incrementar y promover su identificación como un aspecto o perspectiva de los fenómenos sociales;  como un pigmento que penetra y da color a todo; como parte fundamental de la estructura social.

 

A lo largo también de la historia, las distintas interpretaciones religiosas, ideológicas y sociológicas, han ido adoptando el ideal de una salida del hombre fuera de la naturaleza.  Pero en los últimos años la naturaleza humanizada del hombre “humanizado” ha tomado cuerpo y ha servido de armazón doctrinal a movimientos sociales.

 

Según Morgan, “en época más cercanas, el camino de la separación entre cultura humana y naturaleza, se ha atribuido a la técnica y la conciencia social”.  Engels, la atribuye a la producción y propiedad.

 

En cualquier caso, estas interpretaciones de la relación entre naturaleza y cultura tienen un punto en común: ponen de relieve que la casa del hombre - esto es, sus posibilidades - no está cerrada, sino abierta; y que hombre y cultura se enriquecen con la conjunción de los cambios sociales y culturales contenidos en tres momentos :  el pasado, el presente y el futuro.

  

El uso de la palabra cultura fue variando a lo largo de los siglos.  En el siglo XVIII, el romanticismo impuso una diferencia entre civilización y cultura.  El primer término se reservaba para nombrar al desarrollo económico y tecnológico; el segundo, para referirse a lo espiritual; es decir al cultivo de las facultades intelectuales.  En el uso de la palabra culta, cambia entonces todo lo que tuviera que ver con la filosofía, la ciencia, el arte, la religión etc. ...

 

Además se entendía la cualidad de culto, no tanto como un rasgo social, sino como individual; por eso podía hablarse de  culto o inculto, según hubiera desarrollado sus condiciones intelectuales o artísticas.  Esto es hoy muy frecuente.

 

En este sentido, la cultura implica una concepción mucho más respetuosa de los seres humanos. Primero impide la discriminación entre hombre culto y hombre inculto.  Segundo, también evita la discriminación de pueblos.  Pongamos como ejemplo los nativos de América que fueron vistos por los europeos como “salvajes” por el solo hecho de tener una cultura distinta.

 

La cultura no es algo que se tiene, como generalmente se dice,  sino que es una producción colectiva; y esa producción es un universo de significados modificándose constantemente.

 

La socialización es el mecanismo socio-cultural básico por el cual un conjunto social asegura su continuidad.  Por lo general, cumpliendo la función de transmitir a los niños los valores y las creencias del mundo en que viven;  y son las generaciones adultas, las que transmiten la cultura como legado,  produciéndose un doble juego;  puesto que se selecciona lo que se transmite; y el que lo recibe, también selecciona según sus intereses.

 

Por último, la cultura no puede ser vista como algo apropiable.  Es una producción colectiva de un universo de significados que son transmitidos a través de las generaciones.

 

 

Ilustración del libro “AUSTRALIA : the first hundred years

(los primeros cien años) por Andrew Garran, editado en 1886.

 

 

 

 

Petroglifos en Gobustán, Azerbaiyán,

datan de 10 000 años a.C. indicando una cultura próspera.

 

 

 

 

 

Pilar González Rubio

 

Nacer en Navidad

Hola pequeña

mi sol y mi alegría.

Sacias la sed de la vida mía.

 

Al amanecer

mecida por las aguas

a las siete de la mañana

entre lloros y risas te recibimos.

 

A gloria repican las campanas

de la Málaga mía,

de la tierra amada mía.

 

La flor se abre  

con la cara de la madre mía,

regalo bendecido de Dios

que en su día

los Reyes nos envían.

 

En la esquina Gálvez

los Magos cabalgan.

Dormida en la cuna

sueña mi niña.

 

Se despierta Liliana, se despierta mi niña,

tiene hambre la niña, llora y gime.

Rebosantes mis senos

 le dan el maná de la vida.

Bebe con avidez

se calma y duerme.

 

Admirados y agradecidos

mi esposo y yo contemplamos

la tierna flor de nuestro amor.

 

 

 

 

¡Hola! ... Yo también me llamo Liliana

 

 

 

Vivencias malagueñas

Málaga por ti sería marinera y serrana

para surcar la mar, mirar la bahía.

Con salero con mantones de flores...

Un sombrero bien puesto, pañuelo rojo,

recibiendo al forastero.

Ricura que hace locuras.

La picaresca del malagueño

con el vino de barreño

hace la vida menos dura.

Boquerón don con orla.

Amores hermosos.

Coches de caballo

con mucho donaire.

“¡Biznaga!”

pregona el biznaguero,

traje en justo, fajín rojo,

recortado sombrero,

prestancia y salero.

Pencas dulces flores,

esencia, alegría

de hombres y mujeres

Amar y besar con calma

a la orilla del mar

en una bonita caleta,

Baños del Carmen

Rincón del Limonar

La Malagueta

Donde más te guste

saborear espeto de sardinas,

chopitos, pescadito frito,

calamares salmonete y chanquete

manjar de la mar con pan

comida de dioses.

Y si vas al “Pimpi”

no te digo más.

 

 

 

Fotografiado por Mariette, el 3 de agosto de 2011

 

 

 

 

Dimas Coello

 

Sueño de Libertad

 

¡¡Allí está!! – gritaron.

La jauría de perros se enraciman

en el cuerpo

con dentelladas feroces,

en despellejos rojizos.

Después de aquel tañido de huída,

fue cazado sin piedad.

Desfallecido,

rota la cara y el alma,

¡¡muere en aquel cristo moreno,

un sueño de libertad.

Los perros patilargos

siguen ladrando

mientras el látigo surca,

espalda, piernas y brazos.

El regreso es muy penoso,

mientras suena la campana,

las caídas menudean,

su congoja es tan profunda,

que se apreta a las cadenas,

rosario de su pecado,

de sumisión y condena.

Llega a la Hacienda,

maniatado de un madero que soporta

sobre hombros y cabeza.

No oye la arenga del Amo

ni siente el flagelo en la piel,

el cuerpo está tumefacto,

inconsciente en la pared.

Dentro de aquel cafetal,,

rodeado de algodón,

bajo un cruel destino

¡¡muere en aquel cristo moreno,

un sueño de libertad!!

 

Gran premio Internacional RAYMOND BATH – Bélgica – 1992

 

 

La semilla

 

Digo, que como semilla se vive bajo el granero de la tierra, en morosidad a un descanso en que la escasez de lluvia, no lo deja germinar, por ese lugar en el tiempo, que no es rehabilitación, sino fenecimiento. Diré, cuando el tintinear del agua milagrera marca lo eterno, nace la luz, que surge, para que un fruto de esperanza, vivifique lo perpetuo ya restaurado. Es, la dejada de la tierra, en que la muerte, se hace un jardín de flores,  que eterniza un camino de vida, a través de ese viento volandero, que eleva el grano para recuperar lo peregrino de lo enajenado. Causa o fundamento, que sube a los cielos, como sueño de resurrección. Techo, en que desaparece lo secreto, que no está arriba, sino bajo la tierra del camposanto. Germen, que en un rebrote de un vivir al calor de lo revelado, es muerte, al derecho de nacer.

 

 

 

 

 

José Gil Martín

 

Corazón dorado

 

Cuando todo en el mundo sonríe

como alondras en tardes de mayo,

yo me siento en las alas del viento

y recorro los mares y prados.

 

Subo las montañas,

bajo hacia el llano,

cruzo por los bosques

y llego hasta el lago.

 

Ya las plantas del prado sonríen,

ya me ofrecen risueñas sus ramos,

ya las aves me entonan sus trinos

mientras trepan las ramas del árbol.

 

Aves que voláis

por esos espacios

llevadme en las alas

que Dios os ha dado.

 

Un espacio que exhibe colores

con las flores del cielo sembrado,

era escena de un coro con ángeles

que cantaban armónicos cantos.

 

Voces que voláis

por esos espacios,

bajad a la tierra

para recrearnos.

 

Con un claro horizonte de luz,

con un fondo de espejo dorado,

contemplé al Corazón de Jesús

que extendía amoroso sus brazos.

 

Caí de rodillas,

me puse a adorarlo.

Con gozo indecible

pude contemplarlo.

 

Sonrientes, alegres, estáticas,

las estrellas estaban cantando

Se quedaron de pronto en silencio

y sus rayos hacia Cristo enfocaron.

 

Corazón de fuego

de mi Dios amado,

no nos abandones

por nuestros pecados!

 

Sopló un viento de pronto en mi espalda

que sentí que tocaba la tierra

y volvía de nuevo a dar pasos.

 

De aquel bello sueño

había despertado.

Quería dormirme

y seguir soñando.

 

A su lado me puso Jesús,

y su Madre me estaba mirando.

Yo le dije: mi Madre querida,

que a mi venga el Espíritu Santo.

 

Me vino su Luz.

Seguí caminando.

¡Con Dios me encontré

y vivo a su lado!

 

c

 

 

 

 

E S M A R

 

Desnudar el alma ...

en el blanco inmaculado de un papel ...

 

¡Inútil arrogancia ...! Si tu mirada

no descansa serena sobre las letras

perfumadas de esperanza unas,

dolor, amor

y desamor otras ...

 

Silentes las palabras

esperan abrir tu corazón ... y que compartas.

 

Desnudar el alma,

deshojar las horas,

ahuyentar llantos,

perseguir sueños ...

 

sabiendo que como yo ... ¡hay alguien!

 

(Escrito y enviado en 2006)

 

 

 

 

 

Amanece ...

La vida comienza ...

No quiero despertar tus ojos

que descansan en el sueño.

Mas ... en ellos me detengo.

 

Arrullo tu silencio

para que no tengas miedo.

Me enredo en el océano sereno

de tu cuerpo

como si nuestro fuera

el universo inmenso.

 

Amanece ...

Es tuyo mi latir,

mi pensamiento ...

Tuyo mi sentir que

imparable se escapa

en un verso ...

No quiero destapar ruido

que desate tu sueño ...

 

Para ti son letras

que se escapan por mis dedos,

llevando el amor que suple

palabras, distancia y tiempo ...

 

Amanece ...

Mi mundo es para ti.

Para ti mi amor imparable ...

como el tiempo !!!

 

 

 

 

 

 

 

Salvador Ramírez Vázquez

 

2da parte de su manuscrito

Luna de enfrente

 

En perfecta soledad, ya en calmo silencio

me muevo hacia la inestable

tabla de un andamio, pues, inexistente

en la propia superestructura que conjunta

al vacío inédito de una torva esperanza:

estela que conforma

a la suma egregia

de la Temporalidad

 

Aves solas pían;

crece mi consuelo;

se colma mi anhelo ya;

y es hosca cueva

es antro avieso

que atravieso ahora

hacia la otra cóncava

idiocia e inepcia, no obstante, convexa:

esto, estalactitas y estalagmitas

creo con mi mirada única

en un punto menudo cejijunto y párvulo.

 

Tomo todo aquello por necesidad,

y velo lo sumo de la vulgar llovizna

que ya se cernió entonces agüero:

holocausto de bruces la cellisca congénita

incendio de pavesas irisadas luego;

naufragio de precios;

y estirpe de Adán,

que me acoja, empero.

 

 

 

 

“La grieta”

(o rendija entre los mundos)

 

Así. observo yo en el suelo una grieta

hacia la que sin duda entonces me dirijo,

y un árbol erguido también me cobija

del fulgor telúrico de dos soles, ambos extraños.

Soy así mismo yo un insecto al cual le llueven

dos y hasta tres gotas recientes de rocío

ámbar ocultando ya mi mirada oblicua.

Desde lo más alto me viene el espíritu recio

hasta ahogarme en él de sensaciones raras.

La ocasión así me dirige a esconderme y ocultarme

a una directa rendija que surge providencial

pero me halla la mosca turbia,

el buitre seco me hiere

y me sume ya en la hosca

oportunidad que arriba adviene

a la hormiga infecunda:

es hora ya de traer ambas, las dos luces

cándidas a mi propia habitación;

se conmueve incluso mi conciencia

y atraviesa húmidos mares

donde olas de aceite transitan

hacia el mismo instante

espúreo de mi propia consumación:

he leído al fin la frase

que ahora mismo transciende

y resciende toda conversación.

 

 

Continuará en el próximo número de AIR

 

 

 

 

 

 

Carmen Ortega Basanta

 

Hay que pensar en positivo

Cuando sientes una angustia

que te va oprimiendo el pecho.

Cuando el corazón te late

tan aprisa como el viento.

Cuando la pena te invade,

y el desconsuelo, por dentro.

Cuando tu dolor es grande.

Cuando es inmenso el tormento.

Cuando el miedo se apodera

de tu alma y de tu cuerpo.

Entonces, saca tu fuerza,

tu esperanza y tu talento.

Piensa que si quieres, puedes

salir de tan duro infierno.

Que la vida es muy hermosa

si disfrutas el momento.

Si no ves lo negativo

y, es el presente tu centro.

Que los hijos que pariste,

que años ha que partieron,

te necesitan aún,

muchos veranos e inviernos.

Que tu familia te quiere.

Que tienes amigos buenos.

Que utilizas la cabeza

y, es libre tu pensamiento.

Que siempre hay primaveras

cuando termina el invierno.

Que los campos florecidos,

nos enamoran de nuevo.

Que para siempre no hay nada.

Que pasa lo malo y bueno.

 

 

Que si se cierra una puerta,

es que otra se está abriendo.

Que si la tierra está seca,

la lluvia le llega a tiempo.

Que el sol sale para todos.

Que su brillo es intenso.

Que la luna y las estrellas,

nos va vigilando el sueño.

Que el mar nos trae mensajes

de amor, de paz y consuelo.

Que al crear Dios este mundo,

lo hizo con  un “te quiero”.

Que si somos buena gente,

con Él iremos al Cielo.

 

 

 

Desde Chiboz, aldehuela en la montaña, en el Valais, Suiza;

se ve, bañado en el azul del lejano horizonte, el valle del Ródano.

 

 

 

 

 

 

Fernando Penín López-Terradas

 

¡Que aún se proyecta sombra nueva!

Oh, viento del recuerdo, qué bien manejas el látigo

cuando se trata de mí.

Sé que estoy vivo

de algunas pocas cosas buenas

que sí lo fueron,

y proyectaban sombra nueva.

Aún la proyectan, oh pasajera,

aún la proyectan.

Sombra aromática de los cuerpos,

la de las almas nuestras.

Rosa, toda la vida puesta en esto:

ser por intensa verdadera.

 

Brindis

¿Veis este atardecer, y veis sus rojos?

Ya nunca volverán.

... Como nosotros.

¡Por este atardecer , y por sus rojos!

Y de paso, también,

sí, por nosotros.

 

Momentos para el alba

Después de tanto tiempo

y de tantas palabras,

tan sólo un ramillete de momentos

para ofrecerle al alba...

Vivir, en realidad, fue para eso:

para dejar sobre tu muerte abierto un puesto,

un cerco de esperanza.

 

Julio 2004

 

 

De lo alegre 

Verano sobre la niebla fría

Una antigua canción, y paladea.

Un antiguo fluir, el que amanece.

Una senda.

Que la vida esté abierta y nos ondee.

Que la vida esté abierta.

Ruiseñor

sobre tantos ustedes.

Y que sea,

por encima de ir o de venir,

acercarnos, un puente,

el poema...

Todo está bien así.

Y si dos se despeñan un violín,

primavera, no importa a dónde lleve.

 

Abril 2005

 

 

 

Pradera florecida en Chiboz, fotografiada por Mariette

 

 

 

Josefa Gabriela Moreno Gómez

 

En el futuro

 

Los que ahora conviven conmigo

no serán los que alaben mi gloria,

no habrá nadie que cuente mi historia,

yq quizás ni me quede un amigo.

 

Sólo a Dios lo tendré por testigo

y estas letras serán la memoria,

marcarán la feliz trayectoria

a seguir por las cosas que hoy digo.

 

Muchos son los que antaño vivieron

con ahínco buscando la fama

que en su vida jamás conocieron...

 

y una vez que la muerte les llama,

rebuscando en aquello que hicieron

este mundo les sube y aclama.

 

 

Querida Gabriela, este soneto es uno de tus mejores poemas, quizás el mejor. Te lo publiqué en el número 15 de AIR. Te lo vuelvo a publicar porque me gusta y no tengo nada nuevo tuyo. A continuación viene otro, que también ya salió, pero no en la revista AIR, sino en el primer número de la colección POESÍA del Sindicato Nacional de Escritores Españoles. Después de estas publicaciones han pasado los años y la vida ha cambiado. Así que hoy salen con un vestido nuevo.

 

Recibe un cariñoso abrazo de Mariette

y, por favor, no dejes de escribir ...

 

 

 

Fobia a un color

 

Mirad, hay un negro hábito

colgado de la pared

en la habitación que habito,

de algún fraile que habitó;

y no sé que hacer con él

 

Si habituándome al hábito

me pudiese habituar

a verlo donde yo habito:

ni él, ni yo, ni el que habitó,

nos tendríamos que quejar.

 

¡Mas!, tanto es lo que destaca

del blanco de la pared,

que sentado en mi butaca

la “negrofobia” me ataca

y el negro no quiero ver.

 

Si fuese una tela grana:

azul, verde, o amarilla,

o algún traje de gitana,

o el mantón de mi serrana...

¡Señores que maravilla!

 

 

 

 

 

 

 

Mercedes Reina

 

Se enamora el jilguero

sueña, sueña.

Se rompen las ventanas ...

 

 

 

Foto encontrada en la Wikipedia

 

 

 

Sintió la verdadera felicidad

cuando sus ojos cerrados

se proyectaron

sobre su corazón.

En la espesura de la noche

flotaba, flotaba.

 

Sintió la verdadera felicidad

cuando sus sentidos le indicaron

que todo era espacio.

 

 

Foto del espacio tomada con el telescopio Hubble

 

 

 

Estos poemas cortos fueron escritos en el libro de presencia a las reuniones del FICUS, el 7 de febrero de 2013, por la autora.