Escritores Poetas de Cuba

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José Orpí Galí

 

Retrato de Sor Juana Inés a orillas del abismo

 

Junto al perfil silente de una estrella

escapada a la luz, Juana medita

y en la mano de Dios deja una huella

el verso que su sangre resucita.

 

No ha callado la voz que el genio inspira

secretas asechanzas del abismo

ni el turbio vendaval donde delira

la rosa que desgrana el egoísmo.

 

¿En perseguirla, Mundo, qué interesas?

¿No ves que el corazón se vuelve barca

y al traspasar los siglos deja ilesas

 

su fe y su vocación para la historia?

Ha burlado el designio de la Parca

alzándose del sol hasta la gloria.

 

 

 

Apariencias

 

El hombre con la máscara blanca

no es la inquieta paloma

ni el flechazo en la luz

sino un sórdido guerrero

que se apresta a la batalla.

 

La mujer con la máscara negra

no es la sombra preñada de silencios

ni un vago rumor desde la sangre

sino el pájaro nuevo

que desgrana en su voz fuegos cercanos.

 

El hombre con la máscara negra

y la mujer con la máscara blanca

desnudos ante el paisaje

no son mensajeros de otro mundo

ni una señal

sino el espejo polvoriento

que descubre ante sí

la eterna raíz del tiempo.

 

 

 

 

 

Nataly Bóveda Benítez

 

(11 años – 7 premios obtenidos, en 2011. 2012 y 2013)

 

Alas de mariposas

 

En un país donde por el día asomaban dos soles, uno al norte y otro al sur. En las noches, ¡ay! En las noches sí que había fulgores. Desde los cuatro puntos cardinales asomaban lunas, una de ellas se distinguía de las demás porque cantaba. ¿Qué no cantaba? Pues sí, ¡y bien que lo hacía!

 

Una vez visité ese país. ¿Cómo? Montada en alas de mariposas. Me quedé asombrada al ver todo tan lindo, decidí quedarme hasta el anochecer. Cuando vi tantas lunas permanecí hasta la madrugada.

 

Regresé a mi casa llena de dicha. En puntillas fui a mi cuarto y me puse a cantar. Mi madre me oyó y quiso saber por qué lo hacía, le conté y se echó a reír diciendo que mi imaginación me hacía ver cosas.

– ¿Dónde están esas alas de mariposas?

– En el jardín las dejé.

– Iré a verlas.

– Ya no estarán, me dijeron que irían al país de las sombras.

– ¿No querrás visitar también ese país?

  No, me da espanto – dije entre bostezo y quedé dormida.

 

Al otro día como era domingo permanecí hasta tarde en la cama. Desperté al oír a mi madre decir :

– ¡Levántate haragana! Es hora casi de almorzar.

 

Por la tarde en el jardín me puse a recordar: qué luna tan bella la que salió por el norte ... y la del sur,  era pequeña pero lucía

tan linda como la mediana del este. La otra, la del oeste, resplandecía más.

 

Si me pusieran a escoger, me quedaría con las cuatro y las traería a mi casa.

 

Mi madre me sacó de esos pensamientos dándome un beso. Le seguí contando.

– Los soles, ¡qué hermosos soles! Sus rayos bañaban todo mi alrededor, si los hubieras visto! Los querrías tener...

– Hija, deja de soñar, ¡aunque lindo es soñar! Si lo haces, no cuentes tus sueños para que se realicen.

– Aunque no se realizaran, los quiero contar.

– ¿Ves? Aceptaste que fue un sueño.

– Mamá, no me confundas, no fue un sueño. Unas de estas noches buscaré las alas de mariposas a ver si a ti te quieren llevar.

– No seas testaruda. Eso no puede ser –.

 

Rió y se sentó en el jardín, después exclamó:

– ¡Qué imaginación tiene mi hija...!

 

Aún no había acabado de decirlo cuando frente a ella, en el jardín, una nube de relucientes alas de mariposas se elevó al cielo...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuento premiado en el concurso MARTÍN COLORÍN

en LA HABANA, en 2014

 

 

 

Gisela de la Torre

 

Almas gemelas

 

Acaricio tu piel ya arrugada y tus cabellos encanecidos, te oigo repetir muchas veces la misma frase, ir de un lado a otro sin saber qué quieres, retroceder de nuevo, observarme con mirada ausente, después alejarte con pasos lentos y torpes. Volver al rato para decirme lo que antes no pudiste recordar y sonreír de gozo como un niño al recibir un juguete o como un guerrero que viene triunfador de una batalla. Contarme repetidas veces la misma historia, sin embargo sin titubear, me preguntas si recuerdo aquel día en que por vez primera me viste, alegrarse yo, como si transportara al presente ese instante, palpar tu semblante e imaginarme que posee tersura como si el tiempo no hubiera dejado su traza y el amor rejuveneciera todo porque un gozo enorme me invadió totalmente.

 

Tú, asombrado miras mi semblante y sonriéndote me acerco a ti hasta rozar tus labios, me besas con apasionamiento y me susurras mil cosas y aunque no hicimos lo que antaño, sólo con recordarlo, nos dijimos que fue posible. Cómplices de nuestra aventura nos fundimos en un abrazo de complacencia apartando lo que otros hubieran llamado infortunio.

 

Ya ves, adelantándonos en el tiempo. Somos los mismos amantes que un día, el destino unió con acertado acomodo a dos almas gemelas en el amor.

 

 

 

 

 

Justina del Rosario Leyva Zayas

 

Tríptico

 

I – RECLAMO

 

Sí, soy ésa, la mujer

que deambula y se debate

entre ser y no ser,

la que se aferra a sus sueños,

llora sus angustias

y lame sus heridas

se defiende y escapa

adonde no han de venir a salvarla

ni a indicarle el camino.

 

Sí, soy ésa

que libre de monotonía

y de sus pasos cansados,

reclama

un nuevo despertar

una nueva existencia.

 

 

II – Frente al espejo

 

Sí, soy ésa

que afronta los espejos

cada mañana y sonríe

al asedio de las ansias,

y se arranca los ripios del encono

que como fantasmas, asechan

para robarle el milagro.

 

Sí, ésa que con una vieja historia

elevada en el recuerdo

no tendría que morder esos silencios

donde se pierden sus días

si estuvieras conmigo.

 

Ésa, que en imagen se torna

y como una pieza más

en angustioso desamparo

sigue frente al espejo.

 

 

III – Ya no soy ésa

 

Si preguntan por mí

digan, que no resistí

al suicidio de los días

en noches de insomnio,

que no me adapté al asecho

de abismos y sombras,

 

digan,

que he tapado los espejos

que ya no soy ésa

que se torna cotidiana

y se reconoce en cada objeto.

 

Si preguntan por mí,

                                                                                                guarden silencio.

 

 

m m m

 

 

 

 

 

Luis La O Sánchez

 

El Rayo

 

En las calles aún desiertas

brilla la monotonía del tiempo

simulando el Futuro

olvidando el pasado.

 

Calma tenebrosa y sin carácter

doblegando a sus pies

a todo ser que la escucha

convirtiéndolo en esclavo

 

Cuando muchos creen en su eternidad

se desprende el momento del Presente

al momento del Futuro.

 

Sólo dura un instante

cuando en el espacio

todo se ilumina y ruge

Se desprenden los árboles

Hay fuego en una roca.

 

Santiago de Cuba

7 de agosto de 1981

 

 

Belkis Crespo Abreu

 

¿Y dónde está dios?

 

¿Y dónde está Dios

dónde

ahora que recorro los rostros alucinados

que se debaten en el polvo?

 

Yo tenía una casa

un niño

y una mujer que lavaba sus culpas

las tardes de domingo.

 

Amiga

Yo que tenía un niño

me queda la angustia

la prostituta de turno

y el padrenuestro de cada madrugada.

 

 

Apuntes para definir la soledad

 

¿Qué puedo hacer

si advierto más allá de la pared

el temblor del sauce

la caída

que va formando un lecho de hojarasca ante mis ojos

que apenas vuelven a encontrarse con la lluvia

y nada queda.

 

Del libro APUNTES PARA DEFINIR LA SOLEDAD

Premio NIÁGARA 2001 de la oficina del Conservador de la Ciudad

y la Casa Heredia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ana María Carballosa Crespo

 

 

Y la puerta sea un muro

 

Temo volver la mirada exhausta de buscar

la felicidad que nunca llega

 

Más aún

encontrar el otro yo

compartiendo con sus verdugos

el pan de cada día.

 

Temo a la falta de paciencia

a la incapacidad de perdonar.

Es difícil desprenderse

de la lanza en el costado.

 

Temo a despintar las ilusiones

a la niña en la mujer de ahora

cansada de las deudas y efímeras promesas.

 

Temo que no me escuches

y la puerta sea un muro.

 

Temo no hallar la vid

el huerto me devuelva hojas secas

tierra infértil

cargada del dolor del mundo

como una cruz

tan inmensa como el miedo.

 

 

 

 

Dannays Rodríguez Crespo

 

En la transparencia

 

Heme aquí

en esta habitación

Frente al espejo se refleja

mi verdadero yo

 

Un rostro

que no sé reconocer

que no quiero reconocer.

 

Siento ganas de no estar.

 

Deseo alejarme del reflejo

y ahí está

frente a mí ...

             un rostro.

 

 

 

Una carta del poeta Amado Fermín, dirigida a Sandra de la Cruz,

 una amiga española; una carta escrita hace casi dos años

y que está buscando camino... ...

 L zunzún que visita mi jardín prefiere las flores blancas.

 

Llega muy rápido, se detiene un instante y en ese momento mágico en que me pasa el tiempo, me hace un guiño y sigue su trabajo0.

 

Libando de flor en flor, hace como si yo no existiera, hasta se me acerca un poco y soy tan iluso que creo poder tocarlo. Ya ni respiro (como si no existiera).

 

Para colmo de bienes, comienza a llover, el zunzún sigue libando y cuando ya se ha ido me doy cuenta de que, la lluvia es ahora la dueña de mi embeleso.

 

 

Hoy me espera un día de mucho trabajo pero el duende mi afán me permitió otro regalo.

 

 

De Amado Fermín, Tu amigo a ultranza

24 de septiembre de 2012

 

 

Autor de la carta: Amando Fermín Bisoro Ramos

Autor del dibujo del zunzún (colibrí): María Ricardo, estudiante de arquitectura

 

 

 

 

María Esther Orppé Dorée

 

Desembocadura

 

Las escamas

reafirman mi figura

y el ruido de la oscuridad

hunde las ansias

al encuentro de otros

 

Olas de cólera golpean

y desgreñan la urgencia de sobrevivir.

Doy tumbos enlazada a otros peces

a los que también negaron el fin.

 

Premio del Encuentro Provincial de Talleres literarios – 2013

Provincia de Guantánamo