Escritores poetas de Cuba

___________________________________________________

 

 

Garzón de Santiago de Cuba

 

Con ojos de horizonte

 

Hoy he sentido un miedo atroz    una pared de mi cuarto se ha vuelto estrella y tu voz me repetía que tengo espejos en la mirada. Un gramo de polvo de mi almohada se ha incendiado en tu recuerdo   yo he saltado como un conejo y he vuelto a leer la vida con rabia de niño. La luz es un espejismo y una sorpresa. El mar no sabe que existe y tiene pie.  Sonrientes las abejas se turnan el agua de los dioses,  bajan las murallas de su reino para que anochezca y se marchan. La  luz tampoco reconoce al mar y nunca se suicida. Ya no entiendo este miedo como antes cuando mis pensamientos eran cuchillos y servían para olvidar a mi mismo,  quizás es la forma que encontró mi divinidad para no presentirte tanto.  A veces el tiempo es como una novia impaciente y sale a la superficie a respirar y deja su sombra de guardia. No sé si el tiempo y tú se conocen. A veces me parece que éste golpea bajo sin dar tregua para levantarse.  Hay tiempos en que tengo tus ojos en mi boca y no me atrevo a ser un animal y destierro unas sabias palabras hasta el próximo diluvio y ayuno tu nombre con goces de bandera en tu destino para encender una antorcha  y mirar el horizonte con ojos de horizonte.

 

 

 

 

 

 

 

Nancy Pullés

 

Sin entender por qué

 

Sin entender por qué.

Hasta donde yo haya podido contar…

han sido ya siete contigo

las mujeres que he visto pasar

y podrán haber otras…

Mas bonitas, menos bonitas,

Mas inteligentes, menos inteligentes…

Pero, sin saber por qué

Todas con la misma intención :

…Celosas, tratando solapadamente quitarme

el cariño que me corresponde por la ley del “Señor” .

 

Yo sigo aquí apacible, sin enojarme.

Yo sigo aquí en mi predio, segura…

Yo sigo aquí,  tranquila…

Porque que yo sepa

Nunca él,  ha intentado cambiar

a su única madre .

 

 

 

¿Por qué yo?

 

 

¿Por qué yo?  …Que ni siquiera he pedido haber nacido

¿Por qué?

¿Por qué he venido a este mundo, sólo para tener amigos ?

Sin conocer madre ni padre,

sin saber cual será en adelante mi sino.

 

¿Quién para que yo naciera amamantó mi ombligo?

… quizás una cara  inconciente que imaginarla no concibo…

¿Quién cambió mis pañales cuando me hube corregido?

¿Quién calentó  mi  lecho mientras me quedé dormido?

…Fueron caras tan diferentes que fijarlas no concibo…

 

Quiénes secarán mis lágrimas por un dolor sentido?

Quiénes prestarán sus besos para amanecer conmigo?

Quiénes consolarán mis noches

cuando llore porque tenga mucho frío?

…Serán caras tan diferentes, que pensarlas no concibo…

 

Somos niños nacidos de padres que jamás hemos conocido.

Somos personas pobres de alma con el corazón partido.

Otros han nacido enfermos

deseando por una madre ser atendidos.

Otros …, otros sé que han muerto

sin saber siquiera a qué mundo han pertenecido…

 

Si ha sido duro saberme ser un hijo mal nacido…

más duro será vivir sin saber cual ha sido mi apellido

Y si me tocó no contar con alguien ...

porque ése ha sido mi destino…

Entonces …, entonces me da lo mismo

estar muerto que estar vivo…

 

 

Septiembre 2011

 

 

 

 

 

 

 

                               

Palabras de presentación de la revista AIR

en La Casa Museo José María Heredia

 

Por  José Orpí Galí

Santiago de Cuba

7 de diciembre de 2011

 

Justamente en el año 1997, cuando su editora, la escritora española Mariette Cirerol, participaba en nuestra ciudad de la celebración del Taller Internacional de Poesía en el Festival del Caribe, vio la luz el número 1 de AIR, Revista Internacional de literatura.

 

Definida como una revista independiente, AIR nació en el seno de la CIELE (Convención Internacional de Escritores en Lenguas Europeas). Cuenta con representantes en diversos países : Turquía, Argentina, Cuba, Chile, Japón, Islas Canarias, Italia, Estados Unidos e Inglaterra.

 

En su estructura consta de un editorial, convocatorias de concursos y certámenes literarios, textos poéticos, narrativos, artículos, ensayos, en variados idiomas : inglés, francés, italiano, portugués, esperanto, japonés, entre otros. Las cubiertas de AIR se hallan ilustradas con fotografías u otras plásticas de alto valor artístico. Los textos interiores vienen igualmente ilustrados con fotos de los autores y reproducciones de obras audiovisuales de diferentes géneros.

 

AIR comenzó como una revista artesanal, de muy humilde factura, pero con el transcurso del tiempo fue cobrando bríos y al recibir apoyo de quienes creen en la literatura como un arma invaluable para derrotar las sombras, adquirió a partir del número 15 una nueva imagen, y es hoy por hoy una revista de gran belleza visual y un empaque envidiable.

 

Ello ha sido posible por el tesón de su gestora : Mariette Cirerol, imparable, constante y batalladora, ha logrado concretar este proyecto contra viento y marea, y nadie puede arrebatarle el mérito de haber mantenido esta publicación durante más de una década.

 

Mariette, en su credo ecuménico, logra sumar en las páginas de AIR muy diversas maneras de concebir la literatura. Ella no discrimina conceptos ni puntos de vista. Sencillamente acoge a todo el que siente vocación por el ejercicio escritural. Y eso distingue, sin lugar a dudas, el corpus de la revista.

 

Los más recientes números recibidos son el 20 y el 21, correspondientes a 2010-2011. El número 20 es un número muy especial, tal vez por ser una cifra “redonda”. En él aparecen variados homenajes :

 

 - a Juana Robinson,

 escritora guantanamera, fallecida recientemente;

 

- a Alejandra Pizarnik, con un texto del escritor Luis Yuseff;

 

- a Violeta Parra con su “Gracias a la Vida”;

 

- a la poeta argentina Zaida de Castelán;

 

- al escritor ruso Isaac Asimov;

 

- al poeta francés Charles Ferdinand Ramuz;

 

- a los fallecidos poetas españoles : Emilio García Espinar

   y Mario de Vero (italiano).

 

En este número, en el segmento dedicado a los poetas de Cuba, se informa de la designación oficial de Belkis Crespo Abréu como Representante de AIR en Cuba, tras la muerte del inolvidable poeta Jesús Cos Causse y a quien María Antonia Castro le dedica un poema.. Y hay otros textos como los de Yolanda  Franco,  de  la  propia  Belkis  Crespo,  Juana  Robinson,

Armando Palma, Sandra Silveira, Nancy Pullés, Nadia Ocaña. Pero  también  un  comentario  de Oscar Montoto sobre un libro de Oscar Cruz, una crónica de Reynaldo García Blanco y un cuento breve de José Orpí Galí.

 

En el número 21 se repiten homenajes a Isaac Asimov, Mario de Vero y Charles Ferdinand Ramuz. Aparecen textos de escritores de Bulgaria, Chile, Argentina, España, Italia, Marruecos, Japón, Turquía, Estados Unidos y Mozambique.

De Santiago de Cuba repiten muchos de los poetas aparecidos en el número anterior.

 

Deseamos salud y fuerzas para la revista AIR y confiamos en que, con la inteligencia y dedicación de Mariette Cirerol y el apoyo incondicional de todos sus colaboradores y representantes, seguirá avanzando con paso seguro por muchos años más.

Gracias, Mariette, por tu constancia y solidaridad.

 

 

Poetas del Taller Internacional de Poesía en 1997

Mariette está en el fondo, debajo de la palmera

A la derecha, en medio de dos poetas canadienses, Jesús Cos Causse.

 

 

 

 

 

En el patio de la Casa Museo José María Heredia, en julio 1997,

Festival del Caribe

 

 

 

 

 

 

Historias perdidas de Safo

 

Quién confundió tu cuerpo

con la manzana prohibida

desconocía que el fuego

que expulsó tu amor del paraíso

purificó la sangre y dio color

al temido fruto del deseo.

Cuerpo que sube y arrastra como Sísifo

la enorme roca que vuelve al punto cero.

Tiempo doblegado y mustio

que se resiste a la inercia.

Nadie sabrá que estuviste a punto

de conquistar el vellocino

y traerlo de retorno

a este espacio reservado a los fantasmas.

Ni que el oro pervertido de tus manos

sigue regando como un mito

su poder y su asombro.

 

Hoy

repites el salmo inmortal de los desnudos

y abrazas con renovada fe

los olvidados templos de la luz.

Pero allí donde termina la razón

hay un páramo de absoluta calma

en donde yace

descuidada y frágil

                                                        la  verdad-

 

José Orpí Gali

 

 

 

 

Busto de Sappho

Copia del original heleno en Estambul

Se encuentra en el Museo Arqueológico

 

 

 

 

 

 

 

Nadia Ocaña

 

Sin Ti

Aprendo a vivir sin ti, amor.

 

Aún sangran los diciembres

y nacen surcos las uñas

en las manos.

 

Mis ojos están secos,

no se bañan en ellos

las estrellas

ni en un parto de sol

estalla el día.

 

Aprendo a caminar sin ti.

 

Mis pasos siguen lentos,

aún quema tu recuerdo,

que sigue siendo beso grabado

en la memoria.

 

He vuelto a verte

y pesan las manos vacías,

tus ojos ya no saben hablarme

o yo olvidé leer en tu mirada.

 

He aprendido a vivir sin ti

y cómo duele,

sabiendo que fui yo quien

quebró tus alas,

coloco una lápida sobre

lo que pudo ser

un gran amor.

 

Cuba : 1998

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yolanda Franco

... ... ...

Amiga Mariette, entre personas escritoras y amantes de la literatura, hace casi tres años, creamos la peña MINERVA, donde su revista ha sido disfrutada y ha recibido elogios, no sólo por el contenido sino por la utilización de la forma donde la fotografía y la plástica hacen gala de calidad y buen gusto.

No nos cansaremos de agradecerlo, el esfuerzo que realiza al enviarnos su colaboración. Es un hermoso acto de amor y solidaridad... ... ...

 

 

(A Santiago de Cuba, por su 495 Aniversario)

 

Acuarelada

 

Prendida en un papalote,

un atardecer de fuego y agua,

en las cuestas donde emergen los Quijotes,

dormita mi ciudad.

Los niños no enmascaran la risa.

Desde que nos abrimos a la mañana

parece que vivimos todos bajo el mismo techo.

Aquí enseñorea el sol en cada poro

y fructifica el mestizo.

 

Por sus barrios trasnocha la trova

entre vigilia de duendes con guitarras.

Le nombro

y responde desde el ángel anunciador.

Le canto

y se descubre con esencia de pregones.

Golpes de tambores convocan

y baila tras el cencerro.

La cometa china se mofa de sus antepasados

y se baña en el Caribe.

Es montaña viva

mi ciudad acuarelada.

 

 

Santiago de Cuba

Catedral y parque Céspedes

(Foto tomada en la Wikipedia)

 

 

 

 

 

 

Breves palabras de Belkis Crespo Abreu

para entrar a RAÍCES en la memoria

 

Conocí a la autora el mismo día de la presentación. Despertó mi curiosidad por las palabras con que justificaba el nacimiento de aquellos versos escritos como bien dice en la contraportada  es un libro de poesía natural y espontánea” como de espontáneos valoro los sentimientos que la llevaron a desbordar las páginas.

Estamos en presencia de un libro que nos conduce desde el principio al fin por los orígenes de la autora que nos transmite con autenticidad (su verdad), un poco  o mucho de su nostalgia y soledad, un estado de ánimo que ella (tal vez sin saberlo) y yo como lector descubro entre líneas colmas a plenitud con un inmenso amor: a la pareja, la familia, los amigos, y a la Patria. Ella que no tuvo “ni tía, ni nana, pero entre árboles y flores está hecha su alma” porque las personas sensibles que guardan un gran amor nunca olvidan de donde bebieron la primera Savia.

Después de esta impresionante experiencia, aseguro ue llegarán a vuestras manos textos con mayor madurez. La autora escogió el difícil camino de la palabra y sabrá abrirse paso en puertas y laberintos para re-encontrarse.

 

 

María Elena Elías Ramírez

A Jesús Cos Causse

 

Te veo amigo

poeta

andar por la poesía del Caribe

y Latinoamericana que nos une

en los versos que dejaste

en tu vida y tu muerte

y en los tiempos

que no pudieron desvanecerse.

 

Te veo en los sueños

de tu gente de la  Casa del Caribe.

 

Tu poesía es el espejo del tiempo.

 

Vivir es difícil

y sigues viviendo.

 

 

 

 

Jesús Cos Causse – El Quijote Negro

Foto tomada por Mariette en julio 1997

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reynaldo García Blanco

 

Al principio todo era bello

a Enoel Rey

 

Llegué yo y comenzó a nevar

 

En las tiendas de estímulos ofrecían lo necesario

desde armadillos de verdad

hasta licuadoras de juguetes

 

Pero el monstruo tiene labios finos

y nos quedamos a la expectativa

a descubrir un nuevo sol

otros árboles

otros pájaros cantores en el amanecer

 

Atrás quedaban  los amigos

las mujeres de humo

los piélagos del mar cuando niños

 

Hay que rehacer las cartas de navegación

hilar los cigarrillos de siempre

dejar que los salmos nos salven y predigan

 

Al principio todo era bello

terrible como la belleza de Rilke

pero sencillamente bello

lejos de las voces amadas

y los abrazos.

 

Hoy estamos en martes,  27 de noviembre. No sé qué día de este año cumpliste, Reynaldo, medio siglo de vida. Me lo comunica ahora Lina Caffarello. Seguramente que muy tarde, puesto que ya estamos casi terminando el año, quiero hacerte llegar mis mejores augurios para la segunda parte de tu siglo de vida. Te los envío con el pensamiento puesto que cuando los puedas leer en AIR, ya estaremos en 2013.

Este poema tuyo que estoy publicando, también me lo manda Lina.

Recibe un abrazo muy fuerte y, ojalá  reciba más poemas tuyos por e-mail, o como sea. Te los publicaré gustosamente.

 

 

 

De todo corazón te deseamos

 

¡ muchas felicidades ¡

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gisela de la Torre

 

El anciano de la vara

 

Unas reses penetraron en los sembrados de  un campesino y comenzaron a comerlos. Quiso ahuyentarlas pero como pretendieron embestirlo, tuvo que alejarse.

 

— ¡Salgan!, él ha trabajado sin descanso para tener su cosecha — les ordenó un anciano que apareció; y, con una vara,  comenzó a espantarlas.

 

— ¡No! ... ¡Apártese! ... pueden lastimarlo — le  aconsejó el campesino. Sin embargo, el anciano las pinchó una a una y salieron huyendo, sin hacer el mínimo intento de atacarlo. Después, con la vara, tocó la siembra que habían destruido, devolviéndola a su primer estado, como si nunca la hubieran tocado los animales. El campesino, lleno de asombro, se quedó mirando su siembra ...  ... Luego, dio las gracias a su bienhechor.

 

— Si vuelven, se alejarán enseguida — dijo el anciano y  descansó un rato al lado del tronco de un árbol. Seguidamente, sacó de su bolso una botella llena de un líquido verdoso y con ella regó los alrededores de los sembrados.

 

Al terminar, se despidió del campesino y se marchó a pasos rápidos.

 

— ¿Para qué habrá echado ese líquido y cómo camina tan deprisa, si es un anciano? — se preguntó el campesino lleno de  asombro... Después siguió con su labor hasta muy entrada la tarde.

 

Al día siguiente, cuando hubo desyerbado lo suficiente, quiso  sentarse para descansar un rato. Mas, al oír los mugidos de las reses, se puso en guardia. Quiso alejarlas: algunas se marcharon; otras intentaron comer, pero enseguida retrocedieron espantadas y se fueron. Así sucedió muchas veces hasta que ya no regresaron más.

 

— El anciano tenía razón, parece que ese líquido las aleja — se dijo y siguió con su faena.

 

— ¡Buen día! — oyó a su espalda. Al voltearse, se encontró con el anciano y le devolvió el saludo. Le agradeció nuevamente la ayuda y le invitó a compartir su almuerzo.

 

— Me vendrá bien; vengo de muy lejos y aún debo andar un buen trecho le dijo el anciano y comió con avidez... Al despedirse, entregó otra botella llena de un líquido oscuro, diciendo: “en tiempo de sequía, riegue sus terrenos con esto, para que las cosechas no se vean afectadas” — y se marchó. El campesino guardó la botella y siguió trabajando.

 

Cuando llegó el tiempo de sequía regó la tierra con el líquido y sus cultivos progresaron como en tiempo de lluvia. Recordó con gratitud al anciano y siguió trabajando.

 

Un día, el campesino vio llegar al anciano con paso lento y desanimado. Le dio de comer y le preguntó qué le sucedía, pero el anciano no contestó y se quedó dormido. El  hijo y la esposa del campesino le preguntaron quien era:

 

— Papá, llevémoslo para la casa, a lo mejor no tiene adonde ir — añadió el niño;  y cuando el anciano se despertó, lo llevaron a su casa y cuidaron de él por un buen tiempo, hasta que se recuperó.

 

La mañana que decidió marcharse, entregó al campesino otra botella con un líquido transparente, diciéndole que tres gotas bastaban para regar los sembrados cuando eran atacados por las plagas. Le entregó además su vara para que, en tiempo de ciclones, la clavara en medio del sembrado. De esta manera, dijo, las ráfagas no lo arrasarán. Se despidió y caminó lentamente hasta perderse de vista.

 

— ¿Por qué nos habrá entregado su vara? — se preguntaron el campesino y su familia; y, al pensar que podría no volver más, se les aguaron los ojos.

 

Pasó el tiempo hasta que una plaga comenzó a invadir los cultivos.  El campesino preparó las botellas con el líquido y regó los sembrados. Después anunciaron la llegada de un ciclón y colocó la vara en medio de su terreno. A pesar de las intensas ráfagas, las plantas no fueron afectadas. Recogió la vara y la volvió a guardar en su casa.

 

— ¡Cuánto le debemos al misericordioso anciano! ¿Dónde estará?! —Comentó el campesino con pesar, a su  esposa y a su hijo.

 

—A lo mejor ya ha … ...

 

— ¡Muerto! — se oyó la voz del anciano —. Aún no. Tengo mucho que hacer — y entró en la casa. Todos dieron gritos de alegría y lo abrazaron, compartieron la comida con él y conversaron mucho.

 

A la mañana siguiente se marchó diciendo que esta vez no regresaría y les entregó una diminuta piedra, con el ruego de que, en caso de dificultad, la apretaran pronunciando su nombre.

 

—Pero es que nunca nos lo ha dicho — repuso el niño.

 

—Me llamo auxilio

 

— ¡Auxilio! —. Exclamaron a coro los tres

 

— Sí. Ese es mi nombre.

 

— Entiendo — dijo el campesino —. Siempre está auxiliando a los demás — y lo abrazó.

 

El anciano se marchó y la familia se quedó llena de angustia. La esposa guardó la piedra en una caja de cristal, deseando que  nunca tuvieran que necesitarla.

 

No había día que la familia no recordara al anciano con gratitud por sus buenas acciones.

 

 

 

Una noche vieron una humareda que provenía del campo y corrieron para apagarla,  pero prendió con unas llamas tan altas e invasoras que no les fue posible sofocarlas.

 

— ¡La piedra papá, la piedra! —. Se acordó el niño y fue a buscarla. El campesino la apretó en sus manos y pronunció el nombre del anciano. Poco a poco la candela* comenzó a apagarse. Regresaron a la casa pesarosos por el desastre que pudo haber sido mayor a no ser por la piedra.

 

Al día siguiente cuando fueron al campo, todo estaba como si nada hubiera pasado y dieron gracias al que tanto bien les seguía haciendo, aunque ya no le pudieran ver.

 

* * *

* En Cuba, una candela es un incendio, un fuego devastador

 

 

 

 

Luis Yuseff

 

Nuevo salmo de Asaf

contra el enemigo

 

Miró enloquecido los rostros plácidos de su pueblo

y de los músicos de Asaf.

Inspiró profundamente y de su corazón

se elevaron unas terribles palabras...

Robert Graves

 

Odia al enemigo. Súmate al coro. Levanta tu voz contra el enemigo.

Envenena sus pozos. Que sus aguas se conviertan

en manantiales de muerte.

Quema sus siembras. Que de noche, mientras duerme,

se le eche encima el terror mordiéndole los labios.

Que el fuego siegue sus cosechas y si alguna semilla útil

quedara después de la devastación,

si en la próxima temporada ves crecer sus trigales,

desea que arrecien lluvias bíblicas.

Abre diques. Desvíale el cauce a los ríos.

Envíale plagas. Dificúltale el camino a tu enemigo.

 

Sírvele miel y granos a tus dioses.

En sus altares pide para él  todo el mal del mundo.

Desea que el vientre de su esposa se seque como una fruta madura al sol.

Que no le dé hijos que alegren sus tardes junto a la choza.

Y si los tuviera, si los dioses no te escucharan,

deséale que una víbora muerda su talón.

Que vaya al bosque por leña y distraído coma de algún fruto maldito.

Levanta columnas de humo por el Norte. Ataca por el Sur.

Siémbrale la duda. Provócale el pánico. Créale el caos.

La desunión.

Divide a tu enemigo. Levanta falsos testimonios

Que sus aliados lo culpen. Le maldigan. Le den las espaldas.

 

Coloca bajo su almohada la prueba del crimen. Distínguelo.

Deja que juzguen inmerecidamente a tu enemigo.

Que lo condenen a morir de sed de hambre/ de hambre.

En las bodegas remueve la serenidad del fermento de sus vinos,

la sangre que bendice la mesa donde come.

Derrama el viejo, amargo vino del rencor sobre su pan.

Pudre sus levaduras. Que no tenga cómo invocar a su dios.

Fuego para calentar los huesos de los suyos.

Mesa donde sentarse a comer en paz.

Deséale la muerte al más viejo de su casa.

Que se quede solo el sicomoro donde se recostaba cada tarde.

Y que el sicomoro dure muchos años para que le recuerde

que en ese sitio su padre sembró un imposible.

Hiéndete en el recuerdo que más le duela. Derrama sal

sobre su herida. Insiste.

Que cada nuevo día sea una hornada de humillación

para tu enemigo.

Apedréale los perros. Deja los cadáveres hinchados

colgando del robledal florecido junto al camino.

Que la jauría llegue a los prados

donde a una palmada los conejos levantan las orejas

y saltan al oleaje infinito de las yerbas.

No descanses. Odia a tu enemigo.

Que al cruzar el iris sobre los campos

encuentre muertas sus palomas.

Que los patos salvajes coman  peces amargos.

Que las lagunas se sequen. Se vuelvan de sal los campos.

Que no obtenga ni fruto ni sombra.

Que un rayo abra en dos el pecho a su caballo.

Que no tenga paz el hombre al que tanto odias.

Con ese odio visceral. Telúrico. Capaz de detener

el rumbo de los vientos. Cambiar el curso de las noches

y los días. La órbita a los astros.

Encárgate de que sus aliados no le escuchen.

Hazlos sordos a su lamento. Sordos. Y mudos. No permitas que tu

enemigo, en la hora de su muerte, tenga una palabra de consuelo

junto a la cama.

 

Ódialo. Mancha su camisa blanca. Levanta arcos de triunfo sobre su derrota.

Piensa que en tu caso él haría lo mismo.

Y prepárate para el día que lo veas, finalmente, junto a la choza

hecha cenizas, surgir de entre las huestes vencido.

Dar un último paso al frente.

La espada clavada en la tierra. Y el carcaj vacío.

Prepárate para el día en que veas a tu enemigo echarse

sobre el cadáver del más pequeño de su casa

y rasgarse los vestidos poseído por ese dolor hondo

que le ha dejado sin fuerzas para pedir que le mates.

No te apiades. No abdiques en ese último minuto.

Tendrás que ser tan cruel como hasta el momento.

Déjalo con un nudo latiendo en la garganta. Apretándole el pecho.

Pero, si por alguna razón te domina la piedad

y recuerdas que donde está el dolor es tierra santa

entonces no perpetúes su pena.

Que no vacile tu mano.

Que de regreso a la choza donde te aguarda

el aceite para curar las heridas

puedas echarte a dormir en paz entre los paños.

Y en el sueño, al mirar atrás, hundiéndote como una barca

en la noche, encuentres tu corazón bajo los astros

pastando, mansamente, junto a las bestias luminosas de la inocencia.

 

 

                                                                          Luis Yuseff

119

Testimonio sobre la muerte del pez cantor    

 

Otros esperan que resistas

que les ayude tu alegría

tu canción entre sus canciones

José Agustín Goytisolo

 

 

hay un pez cantor saltando por la ventana; salta, de las rosas viscerales de su vientre comen el augur y las ratas, las pálidas rosas crecidas de adentro huelen a muerte en el pecho del pez de tormentas, se arremolinan ante los ojos curiosos las vísceras delgadas, brillantes a las luces de neón y los flashes de las cámaras fotográficas.

 

El que salta es un pez suicida, pero me confunde esa muerte, le he visto alas en el intento, le asomo el  morbo balbuceante y es cuando el pez comienza a serpentear entre los dientes de la bestia que quiere llevarse la mejor parte, escupe el animal asustado sobre el asfalto y el pez brilla nuevamente bajo la luna; salta, se sobrepone, escribo otras preguntas y no responde el pez; le pregunto, es el momento en que extiende sus brazos de pez, habla como un pez, toma otra bocanada de humo, burbujea en la atmósfera asfixiante y dice: tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja y el pez comienza a alejarse de mí, abriendo surcos entre los augures sale de la cueva del odio, cantando, sin volverse a mirar sin hablar, sólo una canción de espaldas; podría sentirme ignorado pero el pez cantor no es un pez, es un ángel y  está ofreciéndome las alas.

 

* * *

 

El poeta y editor literario holguinero Luis Yuseff recibió en 2012 el premio Nicolás Guillén de Poesía, galardón que entrega anualmente la Fundación Nicolás Guillén y el Instituto Cubano del Libro a la obra que represente lo más significativo de la prosa poética en Cuba.

 

 

 

 

 

 

 

Ricardo Jiménez Arias

 

(Socio Fraternal, único varón del Taller de mujeres: VUELO DE PALOMAS)

 

 

Autor de la foto: Mariette Cirerol

 

 

Renacimiento

El tiempo todo lo transforma

 

 

¿Quién soy para librarme del destino?

Es el mar que se adueña de mi ser

un ave anuncia un encuentro

y siento miedo.

 

Se escucha el silencio

Vuelvo a encontrarme

Vienen los caminos donde me hago dos, tres, seis

cuando me bifurco arraso cuanto puedo

me hago fuerte, profundo, violento

otros hermanos se funden en mí

me llevan de aquí para allá

La madre natura y el viento

Voy conociendo

Recorriendo veredas, lugares desde el tiempo

encierra misterios

llego al suelo y otras gotas de agua se me unen al cuerpo.

 

¿Quién soy para librarme del destino?

Una gota de agua que un día fue riachuelo.

 

* * *

 

 

Riachulo en la montaña : foto tomada por Mariette en 2006

 

 

 

 

Himilce Beatriz Arias Sánchez

 

(Taller VUELO DE PALOMAS)

 

 Cuarenta primaveras

Ha pasado el tiempo

y me pregunto:

Quién soy ?

 

Paloma sin emprender vuelo

rosa que nunca abrió

fuego quemándome a mí misma

queriendo leña

necesito agua fresca

saciar la sed que llevo dentro.

Quién soy ?

Duele pensar

pude ser mil cosas

sin embargo, nada soy.

Hoy miré atrás y vi sueños

pesadillas del presente.

 

La vida pasó

seguí viviendo sin vivir

atrapada en mis dudas

perdida en el tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

Taller Literario Vuelo de Palomas

 

Integrado solamente por mujeres y un Socio Fraternal, mujeres que pertenecen al Reparto Abel Santa María y se reúnen los terceros miércoles del mes en la Sala de Video del Reparto.

 

Su creadora es la Licenciada en Filología y Letras :

Alicia Rodríguez

 

Correo de palomas viajeras que se usaba durante la primera Guerra Mundial

 

 

 

 

 

 

Belkis Crespo Abreu

 

No me sorprende el loco

que arranca sus ojos

y los cuelga en el árbol del vecino

para mirar desde allí

las baratijas, sus encantos,

la moneda de cambio

que irónicamente escapa de las manos

y este encontrar

en las cuencas vacías.

 

 

No recuerdo qué tiempo

le tomó empacar estrellas

y va descalzo por esas calles

acostumbra a sembrar destellos,

piensa que la tierra

es un susurro

una lámina

una gota de sal bendecida.

 

 

Entrega

Reparto cada tarde una migaja

y toca a menos.

Los pájaros, como yo

tienen un verso roto

una migaja que destrozar

y una mentira.

 

 

Vuelvo

atados los sueños a la espalda

y esta verdad doliendo

doliendo...

 

Ya sé que el mundo

no es este rincón

sitio escogido para jugar al equilibrio

pero la cuerda despierta los pasos

y en la boca del precipicio

nace el vértigo y un día más.

 

He de saltar.

 

Como una estrella desprendida

voy a jugar al equilibrio

una vez más.

 

 

Aceptaré la paz que fluye

de un tajo cortaré la madrugada y el espanto

la cojera de la muerte.

 

Mi paz es una noche simple.

Este sitio

despojado de trampas y mentiras

al borde

siempre al borde

con la breve sensación de que abajo

hay otras premoniciones

al menos, una vez

fingimos su existencia.

 

Afuera

el ruido traspasa los huesos con desdén.

 

Simulo reposar en la cuerda

empinándome tan sólo al abismo.

 

 

 

(de   su libro APUNTES PARA DEFINIR LA SOLEDAD (2003)