Escritores Poetas de Argentina

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María Quiros

Tus mudos labios

 

El cercano temporal, anunciaba una noche de pesar…

La lluvia comenzó su concierto de agua y viento.

Tú, en esta habitación, entregándote al abismo de la nada.

Me acerqué para besar tus labios casi fríos.

La confusión invadió mi cuerpo, en la unión sentí nuestros labios en vuelo desgarrador.

Las hojas amarillas del otoño golpeaban las ventanas del cuarto. El vendaval calmó su ira.

El viento se transformó en suave susurro y en el silencio de la noche tus labios iban muriendo.

El pájaro con su plumaje humedecido tembló en las manos de una rama ya desnuda.

El espejo que mostraba tu belleza se destrozó al caer de la pared…

El río mudo ya no podrá rozar tu piel.

Tu blancura será como la ausencia, tus manos inmóviles, hojas sin alas, despojadas de sus ramas vivientes…

 

 

 

 

 

 

 

Una calle típica del Albaicín en Granada

 

 

 

 

 

Beatriz Vázquez

 

Mi Misión

 

Pasión sentía por mi padre. Era muy niña y los recuerdos ¡están tan vivos!

 

Todas las mañanas después de la ablución, vestía túnica blanca, como una nube alba recorría todos los rincones de la casa, lo sabía todo.

 

Cuando escuchaba al albaicín, desenrollaba una alfombra de Esmirna, era la hora de la oración. ¡Con qué unción lo hacía!...

 

De su rostro, parecía desprenderse el gesto adusto y serio que lo acompañaba siempre y exhalaba de su expresión algo sobrenatural. Su espalda de roble se quebraba con humildad cuando besaba el suelo. Tomaba el Corán que siempre tenía a su lado y rezaba, no con los labios sino con su corazón.

 

Me gustaba verlo y acompañarlo en toda la ceremonia. Un día no rezó… ¿Papá, le alcanzo el libro Santo?

 

No Divina, hoy no puedo rezar, mi alma no está dispuesta para entregarse a Dios, siento mucho rencor:

 

Muy lejos de aquí, nuestros hermanos están enemistados, pelean entre ellos, se odian y se matan. Todavía no he logrado perdonarlos y para hablar con Dios debo tener el alma limpia y en paz.

 

Divina, escuche bien, cuando llegue el momento de irme, le pido que usted, la más pequeña y la que me acompañará menos, deposite el Corán sobre mi corazón, eso me ayudará a dejarlos para siempre.

 

Entendía poco estas palabras, pero estaba tan feliz, porque acababa de ser depositaria de una gran misión.

 

 

 

 

 

 

 

Norma Sabatini

 

Si me amas…

 

No llores si me amas…

 

¡Si conocieras el don de Dios y lo qué es el cielo, si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos!

 

¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos, los horizontes, los campos y los nuevos senderos que atravieso!

 

¡Si, por un instante, pudieras contemplar como yo, las bellezas ante las cuales lo bello conocido palidece!

 

Tú me has visto y me has amado en el país de las sombras, y te niegas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades. Créeme, cuando la muerte venga a romper tus ligaduras, como ha roto las que a mí me encadenaban, cuando llegue el día que Dios ha fijado y conoce, y tu alma venga a este cielo en el que ha precedido la vida, ese día volverás a verme y sentirás que te sigo amando y que te amé.

 

Encontrarás mi corazón con todas sus ternuras modificadas, volverás a verme transfigurada, en éxtasis feliz, ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo.

 

Te llevaré de la mano por senderos nuevos de luz y de vida…

 

 

¡Enjuga tu llanto y no llores! Si me amas…

(San Agustín. Padre de la Iglesia. 354-430)

 

 

 

 

Chenrezigmandala de arena creado en la House of Commons del Reino Unido,

en ocasión de la visita del Dailai Lama , en mayo de 2008-

(Encontrado en la Wikipedia)

 

 

 

Héctor Rico

 

Mandala

 

Trazado mágico,

levantado contra la sombra,

contra las amenazas de la luz

subvertida.

 

En el centro,

la imagen protectora.

Fulgor que irrumpe

entre vagas tinieblas.

 

¡Deidad

imperecedera!

Rescatando colores

del vacío profundo.

 

Arde

el ojo que mira

-llama inicial

que irradia y crece-,

Helios manifiesto,

luz ungida.

 

 

 

 

Palabra ciega de luz

 

Signo que fluye

y ejerce sus poderes.

De ser,

de persistir,

de atribuir dignidades.

 

Sobre las

inexploradas tierras,

sobre la luz

que irriga

las formas aparentes.

 

Pálida llama,

dispuesta

a iluminar la imagen

inmediata.

Velando

su interior,

sus vestigios de tiempo.

 

Talismán oculto,

alusión

que bordea

los abismos.

 

Más allá

del infinito universo

innombrable.

 

 

 

 

Beatriz Olga Allocati

 

Espejo de Galicia

A Jorge

 

Un bullicio descubre gaitas.

Dos mujeres, y un suspirar

aldeas lucenses, las rías bajas,

labrantíos a la madrugada.

 

Se conocieron mientras planchaban,

almidón y rociadores,

y estuvo Galicia, llovizna

en la intimidad de las sábanas.

 

(Dedicado a una madre y a una abuela).

 

 

Tomado por Dannycas – Dolmen de Axeitos, conocido como Pedra do mouro

Parroquia de Oleiros, Ribera, Coruña, Galicia

 

 

El puerto de Bayona con una réplica de “La Pinta”,

el barco con el que Martín Alonso Pinzón

llegó a esta villa, el 1 de marzo de 1493,

trayendo la noticia del descubrimiento de América.

 

Encontrado en la Wikipedia

 

 

 

 

Cristina Berbari

 

 

El espejo

 

Figuras transparentes se abisman

en la sed del espejo.

Sus huellas crean un espacio fugaz

en otro espacio.

Sus rostros se repiten desnudos

en los ojos del tiempo.

 

¿Quién respira del otro lado?

¿Quién canta?

 

(Máscara o mueca.

Imagen corroída.

Sombra de la sombra.)

 

¡Ávido reflejo!

 

Aparición que salta feroz

hacia las sienes,

se enrosca en el rostro,

bebe de los ojos, aspira.

 

No te detengas.

No desnudes tu frente de pájaros azules

en la mentira del espejo.

No quieras estar ante una puerta

abierta hacia la nada.

 

 

Esta ilustración se encuentra en la página 30 de “Mjalhvit” (Blanca Nieves).

 Se trata de una traducción islandesa del cuento de Grimm

 

 

 

Estela Barrenechea

 

Intimidad

 

Caminaste mi casa de sueños

y te sentí latir

anudándote a mi cuerpo.

Lastimada,

finjo tu corazón de viento.

Giro dentro de mí misma y anhelo

lo que no existe,

lo que he perdido.

Sin embargo,

eres mi invitado permanente

y estás atado a lo real.

Puedes estar seguro

de que duermes junto a mí,

aunque nos deshaga la ausencia.

Si se dieran lugar tu rostro y un mañana,

la hierba crecería

como en los días de la gran lluvia.

 

del libro “El filo de la grieta

 

 

 

 

 

Cómo aceptar que no estén

 

No sé qué estoy haciendo

manoteando la ausencia,

nombrando a mis muertos.

Mastico la pena como un hechizo

al que no quiero adherirme.

 

¿Y el dolor acabará conmigo?

 

Cómo lograr que el echarpe del recuerdo

no se pegue a la palabra.

Cómo recorrer las piezas de la casa

en medio del torpor pegajoso

de la sombra.

 

El ahogo ha tomado la forma del día.

¿Qué haré con todo esto?

 

¿Y qué si quiero vivir?

Hay sol sobre los adoquines lechosos

y el orín del perro sobre la basura.

 

 

Encontrado en la Wikipedia

 

El poema ha sido sacado de la página 39 del libro : DEL SILENCIO

 

 

Isabel Zwanck

 

La  Palabra

 

La palabra es mi piel y mi puente

es mi solidaridad con el otro

en la hermandad de un código compartido

es la posibilidad de mi idea

de mis sentimientos

de mis silencios

y es también

la superación  del grado cero de mi vacío.

 

 

Ilustración encontrada en:

http://lasvocesdelalma-paula.blogspot.com.es/2012/03/la-palabra.html

 

 

 

 

 

 

 

En un rincón de mi hogar. Soy la autora de la pintura ;

él de las flores, es el Genio de la Vida.

 

 

 

 

 

Marta Olga Palacio

 

Deslumbrada

 

Me deslumbró tu poema

con todo lo que encierra dentro

y no voy a cerrar mis ojos

voy a mantenerlos abiertos.

 

Para que no se borre nada

de este cariño inmenso

que con palabras aniñadas

lo haz recogido del tiempo.

 

Ahora que somos grandes

te miro fijamente el rostro

y siento la calidez de tu miel

y me dejo llevar a tu antojo.

 

Y quiero que saltes sobre mi escritorio

y quiero que me encuentres en cada esquina,

que me entregues el remanso de tu amor

para dejar de ser tu fantasía.

 

 

 

 

Él

 

Sé mi aire

y en la mañana, mi gota de rocío,

no te detengas

acércate tempestuoso y pacífico.

 

Sé el principio sin final

de la melodía en mi piel

el manantial de mi vida

la dulzura de la miel.

 

No me lastimes

con la fuerza del engaño

no quiero una huelga de amor

ya que estoy segura, que te amo.

 

Has dibujado aquel camino

que tanto he soñado,

transparente y secreto

en la esencia, de mis años.

 

 

 

 

 

Roma Rotela

 

Paz en la Tierra

Amar la paz, dorado sol, conciencia
de sabernos igual a todo humano
aún con otra piel, joven o anciano
distinta religión, raza o vivencia.
 
Amar la paz, es prestar asistencia
a todo herido, o si en pobreza, sano
llegase a la puerta del hermano
pidiendo pan o abrigo y halle clemencia.
 
Amar la Paz, es estrechar al mundo,
y en fuerte abrazo, a todo el universo
no sembrando jamás, odio ni guerra,
 
¡Sí! Amar la Paz, es el sentir profundo
de compartir unido y no disperso
este hogar sin fronteras, que es la tierra.

 

 

 

 

Durante la octava CIELE, en 2003

Roma Rotela, a la izquierda, con los zapatos negros

Lía Samyn a la derecha, con el bolso sobre las piernas,

en una visita programada al Jardín Botánico de la Concepción.

Algo cansadas, esperaban mientras los demás trepaban,

miraban y fotografiaban las magníficas plantas que allí se cuidan y lucen.

 

 

Lina Caffarello

 

Alternancias

 

Alguna vez fui cóndor
y vigilé montañas
desde la majestuosidad del vuelo.

Después fui camello
y eran mías las ásperas arenas.

Custodio de la selva,
fui la ferocidad del tigre.

Y, sucesivo guardián de cada espacio,
fui también lagarto,
serpiente, foca, pez,
lombriz, hormiga...

Luego fui hombre,
supe que podía pensar
y quise replantear el mundo.

Ahora soy molécula.


Poema incluido en el XII Recital Poético Multicultural y Multilingüe (2012)

unido a los programas de las Naciones Unidas,

Capítulo Fredericton de la Academia Iberoamericana de Poesía,

New Brunswick, Canadá.

 

 

 

 

El Condor : encontrado en la Wikipedia y arreglado para AIR

 

 

 

 

 

 

Jorge Ribeiro

 

La Búsqueda

 

Un largo viaje de dos.

El himno de la noche

se desata.

La lluvia invisible

golpea torpes señales.

 

El viento rabioso

estrangula ojos

neutrales,

colgando un dolor

crecido,

despojado y desnudo.

 

Goteando olores,

la luz lenta

escarba otros partos

achicados, y

descubre en el tiempo

que no existe

el mar de otro testigo;

liberando ausencias

en este incesante Buenos Aires.

 

 

 

 

Buenos Aires : Cúpula de la Prensa

 

 

 

 

 

Kelly Gavinoser

 

Bocacalle

 

Apreté el anular y el meñique contra la hoja en blanco para sujetar sus límites. Mientras tanto sentía cómo las aspas sonoras que giraban sobre mis hombros en espera de mejores aires, se prodigaban hacia abajo.

 

Me costó la decisión de desalojarme de la habitualidad conquistada después de construir tantas barricadas para atajar el desafuero de tantos, pero me disparé hasta las esquinas no transitadas sin la historicidad de buzones de bocas entreabiertas, colmadas de curiosidades de infieles y de confesiones hartas.

 

El bocinazo astuto me obligó a dejar de pasear mi desatención y me detuve en el que, entre divertido y expectante, esperaba lo descubriera antes que el rojo se hiciera verde lima. En tanto un exagerado buceo en mi memoria reciente y en mi memoria antigua, me  urgía el nombre que se me había ahumado en un rincón de mi historia y sin conciencia de la búsqueda apareció en mi grito emocionado, un ¡Almayer! querido mío tan volado y tan ausente  como un libro abandonado  en estantes imposibles, como un jinete apocalíptico que no espera volver al mismo espacio.

 

Almayer había sido compañero de caminatas llanas por calles arboladas y bulevares estatuarios. Había sido el depositario de la loca peregrinación de mis anhelos que buscaban anclar en el regazo de su pecho, de mi mano que había logrado entrelazar la suya, de mi confianza en la inverosímil permanencia del tiempo en el mismo segundo. Almayer había dibujado la negrura de su mirar y la totalidad de su figura en el espacio cerrado de mi sueño, que era eco de otro sueño que era eco de otro sueño.

 

Una hoja me señaló como brújula el camino en la tierra. Tres segundos y medio habían bastado para cambiar realidades por ratones memoriosos, esos que se  fabrican adentro de rincones ocultos, como zanahorias que se roen en silencio, agigantando temblores de cuerpos no visibles que se vuelven nudos aún no desatados en esquinas aún no previsibles.

 

El rojo se hizo verde lima. Almayer se perdió en la bocacalle gris.

 

Sacado de : EL TIEMPO SUSPENDIDO

enviado por LINA CAFFARELLO

 

 

Encontrado en la Wikipedia

 

 

Manuel Ruano

 

Eres como una niña de un cuadro famoso

 

Eres como una Niña de un cuadro famoso.

A la que tal vez habría que agregarle una manzana,

o la embriaguez golosa de una flor

que se abre al despuntar de la mañana...

Eres así de silvestre y soñadora

como una Niña de un cuadro famoso.

Tal vez como una de esas muchachas

locas de amor, que se perturban

cuando llega la hora de la fantasía...

Pero recuerda bien esto:

"que sólo acierta en amor quien se equivoca".

Sí, eres una Niña traviesa que ama los ríos,

la luna, los puentes, los caminos...

 

 

(De Mirada de Brueghel : Manuel Ruano, F.C.E., México, 1990)

 

 

Como canto del grumete

en el barco fantasma

 

Tú eres la mujer que siempre quise soñar :

dulce como son dulces los duraznos en verano ;

tierna, como son tiernas las uvas en invierno ;

embriagante, como son embriagantes las licores de la nostalgia y del corazón ;

quemante, como son de quemantes

los amores de los poetas muertos

que siempre amé de los tiempos idos, etcétera, etcétera...

 

Pero no.

Más bien tú eres la mujer que me hace desvariar :

que me hace decir que lo dulce es amargo

ante la mirada del psiquiatra ;

y gritar que lo triste es alegre como en un carnaval de l Brasíl ;

y luego bañarme en tus ojos como tu esclavo

en el desierto del Sahara...

 

Más exactamente

tú eres la mujer que hace que todo el presente

se pierda en el pasado, tras las cortinas de la muerte.

y que antes de conocerte me rozaron el rostro con su mortaja.

Y así te comportas a veces como la fatalidad,

cuando el televisor se descompone,

y yo canto mis cantos de grumete

en el barco fantasma de Arthur Gordón Pym.

 

Más adecuadamente,

tú eres mi anécdota de cómo encontré un libro raro,

o de cómo huele aquella loción de los abuelos

que se perdieron misteriosamente en el barrio de San Cristóbal.

Tú eres la hembra-precipicio que se atreve

a provocarme en las pesadillas.

 

Y también eres como la Fiesta de la Independencia

con sus banderitas y sus globos de colores.

La mujer fascinada que me descubre lo que siempre quise ser,

lo que siempre quise respirar,

lo que eternamente siempre quise poseer

en el cristal de los tiempos,

cuando se empaña toda visibilidad...

Por esto me distraje

en las mañanas nubladas que recelan del sol

 

Digo mal.

El sol es tan inalcanzable como tú.

Y todavía mejor

porque tú eres la magia que resucita mi carne

cuando me siento como un lobo que pone

su boca en la oveja inocente.

Mejor sería proclamarte como la mujer soñada y sensual,

cuando estoy harto del realismo y quiero vivir

como en las páginas de un libro de BAUDELAIRE,

de una edición impagable y definitivamente perdida....

 

De su manuscrito : LOS CANTOS

 

 

 

Baudelaire (1831 – 1867)

Se le ve triste y envejecido. No puede tener más de 36 años.

 

 

 

 

A partir de 1837, a raíz de haber sido premiado en un concurso de poesía en latín,

se pueden encontrar algunos de sus poemas.

LAS FLORES DEL MAL salen a la venta el 25 de junio de 1857.

Baudelaire es llevado a juicio : seis de sus poemas

incluidos en el libro incomodan,

agreden la moral pacata  e intransigente de su tiempo.

 

La portada que reproduzco es de una edición póstuma de1905.

 

 

 

 

                                              

    

                                                                                                            Matsuko Bashö

Marta Rotonda                           (1644 – noviembre 1694)

 

Rincón Oriental II

Haiku II

Muro de piedra.

Con el mismo hermetismo

alguien medita.

 

 

Pájaros y rosales me han convencido.

No es posible conocer la verdad.

Sí, estar en ella.

Buena senda de Bashö

hacia las tierras hondas

tantas veces conmovido

por sus silencios...

Caminos que se descubren

entre los pinos,

entre piedras fantásticas

y crisantemos.

 

 

 

 

Tumba de Matsuko Bashö

en Gichu-ji, Otsu, Preffectura de Shiga, Japón

 

 

 

 

 

Mirta Cevasco

 

Medio Cielo

 

Cuando la noche atesoró su cuerpo 

resonó la hondura 

en ese corazón de medio cielo. 

 

Un aliento disipó la nieve de las sábanas 

socavó el muro de los sueños

y pétalos rosados se hundieron en su pecho.

 

Hubo danza de sol 

y el laberinto fue la casa de los pájaros.

 

En las voces de la cruz se escuchó su redención

en el breviario de mis manos 

en el instante puntual de renacer.

 

 

* * *

 

 

 

 

 

 

 

 

Suave viento

 

Apenas insinúa su tibieza

sus lazos ondulantes me encadenan

a los setiembres que han logrado perpetuarse.

Un crepúsculo de alas apuradas

se está multiplicando

y ya declina mi hora de sosiego.

Viento suave al que digo recurrente

tal vez nadie se ha ausentado todavía.

Las citas con el cielo permanecen inconclusas

y la luz concertó con mis mañanas

decidida a convivir con las estrellas.

 

* * *